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GANADERÍA

Bandera de niebla… y humo. Reflexiones con rumiantes.

Cuando uno transita la pampa húmeda, tal vez viajando hacia otra localidad, “prendido a la magia de los caminos”, ya no ve cierta cantidad de vacas. Ya casi no encuentra esa mirada enigmática de los rumiantes, esa que parecía compartir el desvelo por la extensión infinita de nuestra llanura, “El hechizo que la lejanía, el esfumarse de todo límite, ejerce” (3).

Mucho se ha hablado del desplazamiento de la ganadería por la sojización, hecho que podemos corroborar con nuestros propios ojos al ver la alfombra verde que crece, casi infinita.

Sin embargo, aquella mirada enigmática sigue aquí, pero ahora como una presencia fantasmal. Los informes de las existencias ganaderas nos dicen que las vaquitas no se fueron, siguen acá, en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba (4) . Siguen ahí, pero ¿dónde están?

Las vaquitas no están muy lejos, andan pastando en los humedales, en los bajos submeridionales, en la cuenca del salado, en los montes chaqueños o en los feedlots. Y desde ahí nos inquietan. ¿Dónde radica el enigma de su mirada? ¿Será que las verdades de las que ellas son testigos, verdades que no pueden gritar a los cuatro vientos, anidan en sus ojos? Tal vez verdades sobre la corrupción y el robo, sobre la concentración y la deforestación. ¿Tal vez intentan decirnos de las penas que compartimos porque ellas son ajenas?

Los dueños de lo ajeno.

Es de público conocimiento la estafa de los dueños del SWIFT, JBS y Minerva tras la crisis de la carne en mal estado en Brasil, que implicó cargos de corrupción y desforestación (5) . El 70% de la desforestación en Sudamérica se debe a la ganadería (6).

Quizás esas vaquitas con su mirada están intentando decir “Acá nomás, aquí, a unos pocos kilómetros, vimos el fuego y la muerte devastar la vida originaria para el negocio espurio de unos pocos, nosotras somos el ejército de ocupación que avanza tras la devastación, pero no somos nosotras las que decidimos, hay un órgano que es el cerebro y el bolsillo de todo esto.”

El RosGan

No hay que irse muy lejos para ver las huellas de las vaquitas, desde el centro de Rosario podemos respirar las columnas de humo de la vida que muere en las islas, pero hay algo que está más cerca, más palpable, la bolsa de comercio. Las vaquitas no están de cuerpo presente en la bolsa, pero si están quienes tienen los títulos de propiedad sobre sus existencias, los que tienen los derechos de exportación, los que se asocian y venden. No hace muchos años se fundó el RosGan (Mercado ganadero de Rosario) entre sus fundadores se encuentra Etchevehere SA, jugador clave en la rosca ganadera de Entre Ríos, Victoria etc. Ex ministro de Macri.

Quienes poseen el título jurídico de 10mil existencias, 20mil existencias, reclaman que están acorralados por los impuestos. Para mostrar sus cuentas se visten de pequeño productor con 100 rodeos, abrazan al pequeño productor y piden que bajen los impuestos. Pero mientras unos se funden otros se llenan de plata. Sus cuentas no coinciden. Las verdaderas cuentas de los ganadores están en paraísos fiscales. Se sabe bien por los “Panamá Papers” que los nombres de Riusech, Borrell, Solassi (7) (que concentran más del 20% de las exportaciones de carne) esconden en esas cuevas sus cuantiosas plusvalías.

Me pregunto ¿cuál sería el margen de ganancia para quien ocupa una tierra fiscal, que solo tiene que quemar para desmontar el terreno casi sin costos de transporte a 50 km del del frigorífico, no paga alquiler ni alimento ni impuestos, solo le tira unos mangos al puestero? que es donde más informalidad laboral hay.

Pero quizá nada de eso se trasluce en los enigmáticos ojos de los rumiantes. Quizá ellas solo nos quieren compartir sus pensamientos, “yo ya no soy una vaca, no soy parte de la naturaleza, parte de un ecosistema integrado, ni siquiera soy alimento, solo soy dólares, un commodity, destinada a morir dos veces la primera en el matadero la otra en un paraíso fiscal. Pero vos tampoco sos vos, también estás alienado, así como al gaucho le robaron su libertad vos estás enajenado de tu pampa hoy propiedad del latifundio y el capital extranjero”.

En la gran ciudad pululan perdidos los hijos de los pueblos originarios, los hijos de Martín Fierro, los hijos del estatuto del peón rural, vestidos con el modelo estético de algún estado dominante, sufriendo la falta de sus tierras ancestrales, sufriendo la falta de su tierra libre. EL Gran Rosario y su periferia, son miles de comunidades en un solo territorio donde conviven millones de memorias y vestigios de algo que quiere, pero no puede renacer todavía. ¡Hay que empujar!!! Entre la niebla y el humo, levantar la bandera de la soberanía, de la ley de humedales; de nuestra tierra.

Ezequiel Nant – Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná – VGG

1 Atahualpa Yupanqui  “El Arriero” 1944

2 Luis Ouvrard, La tormenta, 1971, óleo sobre tela, 80 x 69 cm, colección Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino

3 Carlos Astrada “El mito gaucho” 1948.

4 https://www.valorcarne.com.ar/censo-agropecuario-el-nuevo-mapa-ganadero-nacional/

 5 https://es.mongabay.com/2019/09/deforestacion-en-brasil-ganaderia/

6 https://fundacionsolon.org/2022/05/05/deforestacion-exportada-por-que-y-como-frenar-laexpansion-de-la-ganaderia-y-la-soya/

7 https://www.elciudadanoweb.com/los-duenos-de-la-carne-que-frigorificos-concentran-el-mercadode-exportacion/

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