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DERECHOS MARINA MERCANTE

Embarcados, los excluidos de una ley laboral que quita derechos adquiridos

Por Feliciano Ramos (*)

¿Desconocimiento, Improvisación O Totalitarismo Fascista?

Cuando se desconoce en una ley como la de “modernización laboral”, y hasta la misma Constitución Nacional y los tratados internacionales como OIT o MERCOSUR, etc., es preocupante. Y aún más preocupante es la media sanción de los senadores que al parecer ignoraban el contenido de la ley, que contradice la Constitución y tratados internacionales. El texto de una ley que se va repartiendo en el mismo momento de iniciar la sesión, senadores que votan desconociendo por consiguiente el contenido.

Todo un bloque radical que vota una ley que criticó, que viola las jornadas de 8 horas Ley 11.544, sancionada por el mismo Hipólito Irigoyen, además del artículo 14 bis de la Constitución cuyo autor es Cristólogo Larralde, ambos prominentes radicales. O sea, el bloque radical entero votó una ley que rompe, se contrapone, con la matriz del radicalismo.

Esta ley perversa que nos remite a principios del siglo pasado, ley de servidumbre cuasi esclava; por lo menos al esclavo se le aseguraba lugar donde vivir y comida, hoy a muchos trabajadores se nos complica llegar a fin de mes y poder comprar comida para alimentarnos básicamente y alimentar a nuestras familias.

Si bien todos los trabajadores son los verdaderos excluidos con esta ley siniestra, hay un grupo que desde hace años viene muy castigado, con falta de embarco y convenios a la baja, somos los trabajadores embarcados de la Marina Mercante Argentina. La ley infausta laboral, ni nos tiene en cuenta.

Si no están ni mencionados los trabajadores embarcados ¿será por ninguneo o, lo que es más preocupante y probable, por un desconocimiento e improvisación atroz? ¿O no será este el resultado de un maligno plan para destruir los derechos del trabajador embarcado?

Los trabajadores embarcados son, desde el marinero al capitán, profesionales de la Marina Mercante Argentina, nadie sube a trabajar a un barco sin cursos y conocimientos previos, controlados y examinados por Prefectura Naval Argentina y la Armada Argentina. Para ser marinero debe cursar y aprobar un curso, además de este curso que da el conocimiento deben realizar obligatoriamente cursos de formación básica en seguridad marítima bajo el convenio internacional STCW/95 para trabajar a bordo. Estos incluyen: Cursos de Técnicas de Supervivencia en el Mar, Primeros Auxilios, Lucha Contra Incendios, Seguridad Personal y Responsabilidades Sociales, fundamentales para la seguridad de la vida en el mar. En el caso de los Oficiales, además de más y más materias cursadas y aprobadas que no voy a detallar, los cursos adicionales se multiplican porque a los básicos, que ya mencioné, se agregan otros que tampoco voy a mencionar porque no viene al caso. Algunos de estos cursos se deben volver a cursar y aprobar cada 5 años, y ninguno de estos cursos son baratos, salvo si los dicta la PNA; la libreta de embarco se debe censar cada 5, y los títulos (antes no, pero si desde hace algunos años) se deben validar al vencimiento cada 5 años aproximadamente.

Esto es costoso, tedioso y hasta muy injusto, ya que si sos oficial o capitán cada 5 años tenés que validar tu título, cosa que ni un médico que tiene vida en sus manos lo hace, como tampoco un ingeniero, ni arquitecto, ni abogado, etc. Esto es desgastar, filtrar, entorpecer y menoscabar un título otorgado por la Armada como Oficiales y/o Capitán comparándolo con un carnet de conducir y quienes los desprecian son las mismas autoridades que otorgaron los títulos.

Con todo lo antedicho, con todas las trabas e inconvenientes que debe pasar un profesional trabajador de la Marina Mercante Argentina para mantener su libreta de embarco con su título o aptitud adquirida en condiciones para poder embarcar, el gobierno cruel e improvisado no los tiene en cuenta, los ignora y ningunea al sacarlos del engendro que se atreven a llamarle ley laboral.

¿Qué significa no estar contemplado en una ley laboral?

Aunque esta ley que quieren imponer, más que reglar o proteger derechos de los trabajadores te los arrebata, te los quita cruelmente, descaradamente, dejándote al merced del patrón o dueño de la empresa.

Al sacar al trabajador embarcado de la ley laboral, lo deja totalmente desamparado, con inestabilidad jurídica, maternidad / paternidad, enfermedades, francos compensatorios, licencias pagas, régimen provisional, etc., todo queda en el aire, también la posibilidad de un paro o protesta.

No sos nadie, sin derechos ni protección pero con muchos requisitos para poder embarcar.

Nunca un gobierno elegido por votos fue tan sádico con los más débiles. Les tocó a los discapacitados, a las universidades y a la salud, ahora a todos los trabajadores y jubilados. ¿Y luego a quién le tocará?

La Ley de Navegación Nº 20.094 establece el contrato de ajuste como un contrato de trabajo especial, por un tiempo determinado o por un viaje, esto es más aplicable en algunos casos, a los viajes de ultramar, que al trabajo fluvial, que a la pesca. La ley madre de derechos laborales es la ley de contrato de trabajo que quieren reemplazar. Por esto los trabajadores embarcados debemos estar incluidos expresamente en dicha ley, si no no hay derechos laborales para los trabajadores de la Marina Mercante Argentina.

Y no creo que sea improvisación, descuido o desconocimiento, sino pura maldad, puro odio y desprecio por los trabajadores, es lo que creo, ya que el mentor de esta ley hasta quiso borrarlos del mapa extranjerizando toda la Marina Mercante y hasta la pesca.

Queda la lucha compañeros, que de esto hay mucha historia, en todos los niveles laborales, políticos, empresariales, etc. Porque no nos engañemos más compañeros, los derechos conquistados se lograron con mucha lucha y deben ser mantenidos y resguardados con lucha de los trabajadores.

Un abrazo fraternal a todos los compañeros embarcados en especial y a todos los demás trabajadores que hoy sufrimos este cruel fascismo con despidos y salarios paupérrimos que no alcanzan para llegar ni a la mitad del mes.

18-02-2026

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial – Miembro del “Foro por la Recuperación del Paraná”

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DERECHOS TRABAJADORES

Siervos de la gleba, Siervos del patrón, Siervos de la empresa

Por Feliciano Ramos (*)

“A medio camino entre los esclavos y los hombres libres tenemos los siervos de la gleba, un estamento social aparecido durante la Edad Media y directamente relacionado con el feudalismo que fue el fundamento de la economía medieval. El siervo de la gleba era un servidor que no tenía derecho a salir del lugar en donde trabajaba. Estaba, propiamente dicho, ligado a la gleba, al trozo de parcela que tenía que cultivar. Es por este motivo que, si bien no eran esclavos, tampoco eran personas libres.

Además, tenían cierto derecho a tomar parte de la cosecha. Incluso, a veces, labraban por cuenta propia, aunque sí debían entregarle parte de lo cultivado al señor o pagarle tributos y ofrecerle servicios. Algo así como una especie de alquiler.
Al poder explotar con total libertad a otras personas, la figura del señor feudal dependiente de los siervos de la gleba fue debilitándose y evolucionando al del amo de esclavos negros. En ese momento podían explotar a los nuevos esclavos hasta el agotamiento, y si se morían no pasaba nada porque había muchos más en África.

Sin embargo, los siervos de la gleba continuarían existiendo hasta poco antes de la Revolución Francesa. En esos tiempos todavía seguía existiendo la servidumbre territorial y no fue hasta la aparición del pensamiento ilustrado, las revoluciones burguesas y la defensa de los derechos del hombre cuando la figura del siervo se transformaría en parte del pasado”.

Después de la Revolución Francesa, los derechos individuales y el pensamiento humanista, el mundo fue cambiando y con ellos los derechos individuales y laborales se fueron conquistando, con mucha lucha, sangre y muerte siempre del pueblo trabajador, quienes pusieron el cuerpo y la vida por los derechos que, por ser simplemente personas, le son inherentes a su ser.

En Europa los derechos individuales y laborales se consolidaron y con ellos la economía y estabilidad se fortaleció en esos países; en cambio en América, especialmente en EEUU, la cuna de la lucha laboral, los derechos individuales y del trabajador fueron limitándose cada vez más a medida que crecían las grandes corporaciones multinacionales. Los grandes monopolios multinacionales fueron el factor que frenó o, más bien, tiende a cancelar los derechos individuales y laborales conquistados ya sea por el hecho de instalarse en países donde dichos derechos no son aplicados, o por presionar a los gobiernos neoliberales y débiles a legislar la quita de derechos adquiridos, tal como está ocurriendo en nuestro país con la complicidad de legisladores y /o gobernadores “permeables” a la “incentivacion pecuniaria”.

Esta modernización laboral que proponen es cuasi volver a la servidumbre laboral, y tal vez menos que eso, tengamos en cuenta que hasta los Siervos de la Gleba tenían participación en las ganancias (cosecha).

Llaman modernización laboral a una ley que retrotrae los derechos laborales hasta los fines del feudalismo, antes de la revolución francesa, eso no tiene nada de modernización.
Pero si estudiamos la historia veremos que después de los Siervos de la Gleba sobrevino la esclavitud en el mundo, la dependencia y quita de derechos llegó hasta la irracionalidad absoluta. No sea cosa que (como está retrocediendo el mundo con esta derecha neofascista), volvamos a la ignominia de la esclavitud.

Por muchos años, y tal vez por nuestros antepasados que emigraron a nuestra patria argentina, nuestro país miraba y se influenciaba por los derechos individuales y laborales de Europa, donde se respetan las horas de trabajo y el descanso diario y de fin de semana porque comprendieron que un trabajador bien pago y con tiempo para disfrutar fuera de su horario laboral gasta, consume, mueve la rueda de la economía. Es por eso que se redujo la jornada laboral de 8 a 7 horas diarias y hay proyectos avanzados de reducirla hasta 6 horas por día. Porque tengamos en cuenta que el millonario no mueve la economía sino el trabajador, esta es la masa que consume, y algunos parecen no darse cuenta.

Desde hace unas décadas, la penetración cultural del país del norte hizo que en Argentina se dejase de mirar como ejemplo a Europa y se vea a EEUU como el norte a seguir en materia laboral, valga la redundancia. Esto trajo como daño colateral la paulatina presión del poder económico que influyó en algunos gobiernos neoliberales por ir contra los derechos de los trabajadores.

Esto lo sabe muy bien el director de cine Michael Moore y lo presenta y explica bien en su documental “¿Qué invadimos ahora?” el cual recomiendo ver y reflexionar.

Mas allá de gobiernos nefastos y fascistas, mas allá de la distante GCT y de los gremios que sí luchan porque no se promulgue esta ley, el pueblo en general permanece expectante en una ley que cambiará su vida para siempre. Si no te comprometés hoy mañana sufrirás tu propia indiferencia.

El gran patriota Manuel Belgrano decía y nos sigue diciendo: “El miedo sólo sirve para perderlo todo”.

 

(*) Feliciano Ramos. Miembro de “Foro por la Recuperación del río Paraná”

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