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ECONOMIA

BNY Mellon: El banco invisible que domina el sistema financiero mundial

El principal operador tras el poder financiero mundial

Cuando se habla de Estados Unidos como “el gendarme del mundo”, normalmente se piensa en su poderío militar, su influencia política o su capacidad de intervención internacional. Pero si trasladamos esa idea al terreno financiero, aparece otro protagonista menos conocido, aunque posiblemente mucho más influyente: The Bank of New York Mellon, más conocido como BNY Mellon.

Es el banco más antiguo de Estados Unidos, y también uno de los más poderosos del planeta. El BNY es actualmente el banco custodio más grande del mundo. Administra y/o custodia activos por 59,4 billones de dólares, opera en más de 100 mercados y participa en el corazón de la deuda argentina. El poder de BNY Mellon ayuda a entender cómo funciona el sistema financiero.

Para entender la dimensión de esa cifra, alcanza con compararla con el PBI mundial: equivale aproximadamente a la mitad de toda la producción anual del planeta. También representa un monto similar a la suma de los 5 PBI más grandes: Estados Unidos, China, Japón, Alemania e India.

Los bancos custodios —entre los que también se encuentran gigantes como JP Morgan, Citigroup o State Street, todos estadounidenses— no funcionan como bancos tradicionales. No se dedican principalmente a otorgar préstamos ni a captar ahorros minoristas. Su rol es otro: resguardar activos financieros como bonos, acciones, efectivo y otros instrumentos pertenecientes a fondos de inversión, gobiernos, bancos centrales, grandes empresas y patrimonios multimillonarios.

Además de custodiar esos activos, administran pagos, liquidan operaciones, ejecutan cambios de divisas, gestionan informes fiscales y procesan dividendos. Son, en la práctica, la infraestructura operativa del sistema financiero global.

Detrás de cada gran operación financiera internacional aparece un banco custodio. Son el vínculo entre países, mercados, fondos de inversión y grandes inversores. Podría decirse que funcionan al mismo tiempo como caja fuerte, escribanía, intermediario y sistema circulatorio de las finanzas mundiales.

Historia

BNY Mellon nació en 2007 a partir de la fusión de dos enormes instituciones financieras.

Por un lado, The Bank of New York, fundado en 1784, el banco más antiguo de Estados Unidos y la primera empresa en cotizar en la Bolsa de Nueva York. Uno de sus principales fundadores fue Alexander Hamilton, histórico secretario del Tesoro estadounidense y figura clave en la construcción del sistema financiero norteamericano.
Por otro lado, Mellon Bank, creado en 1870 por la poderosa familia Mellon.

La expansión del grupo fue constante. En 2015 custodiaba 28,9 billones de dólares. Hoy esa cifra supera los 59,4 billones.

Actualidad

Según datos de la propia entidad, BNY Mellon controla aproximadamente el 20% de los activos invertibles del planeta. Es decir: uno de cada cinco dólares disponibles para inversión en el mundo pasa, de una manera u otra, por su estructura.

El banco presta servicios a más de 90 de las 100 empresas del ranking Fortune 100, a casi los 100 principales bancos del mundo y a más de 90 de los mayores fondos de pensión globales. También trabaja con gobiernos y organismos públicos en la financiación y administración de proyectos.

Con alrededor de 51.800 empleados, opera en más de 100 mercados financieros.

Su volumen diario también resulta difícil de dimensionar: procesa y liquida unos 2,5 billones de dólares en pagos por día; liquida operaciones financieras por más de 19 billones diarios; y administra cerca de 900.000 transacciones cada jornada. No se trata de pequeños inversores operando desde una aplicación de celular. Son principalmente fondos de inversión, bancos, corporaciones y gobiernos moviendo enormes masas de capital.

BNY Mellon también ocupa una posición de avanzada en tecnología financiera, seguridad digital e inteligencia artificial. Invierte cerca de 4.000 millones de dólares anuales en tecnología, aproximadamente el 19% de sus ingresos. Esa escala de inversión muestra no solo la importancia estratégica de la digitalización y la seguridad informática, sino también el enorme nivel de concentración del sistema financiero internacional, donde competir con estos gigantes resulta prácticamente imposible.

Sus dueños

El director ejecutivo (CEO) del banco es Robin Vince.
Alrededor del 87% de las acciones está en manos de grandes fondos de inversión institucionales. Entre sus principales accionistas aparecen Vanguard Group y BlackRock, con participaciones cercanas al 10,36% y 9,04% respectivamente.

Injerencia y penetración en América Latina

BNY Mellon es el principal banco custodio de América Latina y el Caribe, con fuerte presencia en Argentina, Brasil y México.

En el caso argentino, gran parte de los bonos emitidos en dólares están bajo legislación extranjera, principalmente bajo ley de Nueva York. En muchos de esos títulos, el BNY actúa como agente de pago y custodio: recibe el dinero que paga el Estado argentino y luego lo distribuye entre los bonistas. También cumple funciones claves como representante de acreedores y administrador operativo de emisiones de deuda.

Esto le otorga un enorme poder dentro de la arquitectura financiera internacional.

El caso más emblemático ocurrió en 2014, durante el conflicto entre Argentina y los llamados “fondos buitre”. Luego de que el gobierno argentino depositara aproximadamente 539 millones de dólares para pagar a los bonistas que habían ingresado a los canjes de 2005 y 2010, el juez estadounidense Thomas Griesa ordenó bloquear esos pagos. El BNY Mellon retuvo los fondos y Argentina cayó en default técnico o “cesación de pagos selectiva”. Ese episodio dejó expuesto algo central: aunque el dinero perteneciera a Argentina, era el BNY quien lo tenía y el sistema financiero internacional respondía jurídicamente a tribunales y normas estadounidenses.

La importancia de los bonos

La deuda soberana ocupa un lugar central dentro del sistema financiero global.
Por un lado, los bonos permiten enormes negocios especulativos mediante tasas de interés, compra y venta de títulos y movimientos financieros de corto plazo.
Por otro, funcionan como herramienta de dependencia económica, ya que muchos gobiernos necesitan refinanciar constantemente sus vencimientos o emitir nueva deuda para conseguir dólares.
En países como Argentina, esto genera una relación permanente de dependencia con bancos internacionales, fondos de inversión y organismos financieros externos.

El “gendarme” financiero

Estados Unidos no es la única potencia imperialista que utiliza herramientas financieras para ampliar su influencia, su dominio. También lo hacen otras potencias como China, Alemania, Francia o el Reino Unido.
Sin embargo, la centralidad global del sistema financiero estadounidense —Wall Street, los bancos custodios, el dólar y los tribunales de Nueva York— le otorga una capacidad de presión excepcional.
La influencia de bancos como BNY Mellon o JP Morgan, sumada al peso político y económico de Estados Unidos, ayuda a entender por qué muchos consideran que el verdadero centro del poder mundial no está solamente en los ejércitos, sino también en las finanzas.

 

 

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