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ENERGÍA SOBERANÍA ENERGÉTICA

¿Exportar uranio en el marco de la Pax Silica?

Por: Rodolfo Kempf (*)

Cuando el gobierno anuncia que seremos una Arabia Saudita del Uranio lo primero que hay que afirmar es que Argentina tiene yacimientos de Uranio pero no es un país Uranifero. El Uranio es un elemento relativamente abundante en la corteza terrestre, pero está excesivamente distribuido en depósitos minerales de baja ley. Por esta razón los yacimientos de importancia económica no son muy abundantes. La mayor concentración se encuentra en Kazajastan, siendo el principal productor mundial seguido por Namibia, Niger y Australia.

En marzo del 2025 la provincia de Chubut intimó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a que ceda las minas de uranio que el organismo tiene en la provincia de Chubut. Por debajo del paralelo 40 la tasa de concentración de Uranio es importante. Allí se encuentra Cerro Solo, el mayor yacimiento de uranio en el país. La extracción de Uranio en Argentina se desarrolló fundamentalmente en la provincia de Mendoza donde reside el Complejo Minero Fabril San Rafael de la CNEA en Sierra Pintada. En Chubut el Uranio viene asociado con Molibdeno. En Rio Negro, donde Eurnekian adquirió junto a la canadiense Sky Blue un yacimiento de Uranio que viene asociado con Vanadio. En ambos casos implican mayor complejidad por los procesos de separación química pero aportan en su conjunto los llamados minerales críticos. Mucho más para el gobierno y su anhelo de subordinarnos en la “Pax Silica” lanzada por EEUU.

El deseo de rapiña de los minerales críticos

El anuncio del Departamento de Estado sobre “Pax Silica” se inscribe en la nueva doctrina Monroe. La nueva iniciativa insignia para la inteligencia artificial (IA) y la seguridad de la cadena de suministro. Implica una alianza de estados que tiene como objetivo dominar la economía de la IA mediante un control estricto de las cadenas de suministro que la sustentan, desde las materias primas, las fuentes de energía y las rutas marítimas hasta los flujos de datos y la fabricación de chips. “Pax Silica” es la arquitectura económica de una nueva Guerra Fría. La declaración se firmó en la Cumbre “Pax Silica” celebrada en Washington el 12 de diciembre, y la selección de los Estados miembros —Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos y Australia— refleja las coaliciones de contención de épocas anteriores.

Desde el punto de vista de la expansión energética el uranio, al igual que el conjunto de los minerales críticos, es muy requerido mundialmente. Por ejemplo, debido a la expansión de la cantidad de centrales nucleares en el mundo, se espera que a fin de la década la demanda anual de uranio para centrales nucleares sea de 60.000 toneladas y hoy se producen solo 48.000.

La Ley Nuclear 24804 exige que los minerales de Uranio garanticen el abastecimiento del combustible nuclear para nuestras centrales nucleares. La iniciativa del gobierno podría romper este mínimo acuerdo de autonomía tecnológica en nuestro ciclo de combustible nuclear.

Pero el objetivo de la reciente secretaria de energía nuclear es exportar Uranio en forma de hexafloururo de uranio (UF6) a pedido de la empresa estadounidense Nano Nuclear Energy (NANO). Para este tipo de proceso se pretende usar la Nueva Planta de Uranio en Formosa (NPU) y la regalada IMPSA, ahora Arc Energy ligada al Trumpismo, para la construcción de los contenedores especiales que ellos mismos certifican. La NPU de Formosa tenía como objetivo producir UO2 para nuestras centrales nucleares y en IMPSA se encontraba finalizando procesos de conformado del Recipiente de presión del Reactor CAREM. Es decir se plantea disolver un proyecto soberano como el CAREM para establecer una asociación con la estadounidense NANO que ya fracaso en Namibia para expoliar Uranio del Sahel.

El hexafloruro de Uranio UF6 es el material de partida en el proceso de separación isotópica llamado enriqueciendo de uranio. Señalando que nuestras 3 centrales nucleares manejan el ciclo de combustible con uranio natural. Por lo tanto la asociación planteada será exclusivamente para la exportación asociada a los SMR (pequeños reactores modulares) que pueden utilizarse en centros de datos ligados a la IA, para usos específicos con alta demanda energética, minerales, petróleo y también territorios ocupados en situación de guerra. Señalando que los únicos países que tienen reactores SMR en operación son China y la Federación Rusa, el resto son múltiples y rimbombantes anuncios de financiamiento y actividades de propaganda.

Pero acá es donde entra otra característica con la cual el gobierno quiere entregar a los EEUU y su “Pax Silica”; cuadros y experiencia técnica. Desde su fundación, la CNEA y el área nuclear argentina han logrado resolver los cuatro desafíos del átomo: logró dominar el ciclo de combustibles, el reprocesamiento de combustible quemado, la fabricación de agua pesada y el enriquecimiento de uranio. Justamente, en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu reside la planta piloto de enriquecimiento de Uranio. Planta piloto y proceso que fue recuperado durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. En estas plantas pilotos del ciclo combustible nuclear de CNEA se sabe manejar el UF6 y se construyo una planta de aceites fluorados imprescindible para este proceso.

Argentina como proveedora vasalla de minerales críticos para la “novedad” de la doctrina Monroe.

En la perspectiva colonial del gobierno de Milei, permite el juego en las bolsas de valores de la timba en los negocios minerales y habilita las soluciones del régimen de Trump a su cuello de botella de los minerales críticos: adquirir derechos mineros en Estados vasallos como Australia (miembro del Commonwealth) o mediante la apropiación directa de tierras, idea que subyace a la invasión de Groenlandia. Una perspectiva decadente y declinante para la Argentina.

(* ) Fisico. Investigador CNEA. Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria CNTI y Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA Autónoma.

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ENERGÍA SOBERANÍA ENERGÉTICA

Un plan nuclear neocolonial

por Rodolfo Kempf (*)

Fuente: www.ctaa.org.ar

El término «real» en el titulo del artículo de AgendAR del 6 de enero insinúa que el plan nuclear de Milei es humo, espuma. Ojalá lo fuera.

El plan nuclear de Milei es real. Propone privatizar el 49 por ciento de NASA y ya hubo reuniones con Westinghouse.

Quiere también privatizar la producción de uranio, Mendoza se encaminó a ello y ya hay 9 ofertas para la operación privada de la mina de Sierra Pintada, en San Rafael, cerrada “por motivos ambientales”.

La alianza de Eduardo Eurnekian con mineras canadienses se cita en el Financial Times. Piensan exportar nuestro uranio, y lo que quede, nos lo venden.

El gobierno quiere ocupar el sitio de las Atuchas 1 y 2, en Lima, provincia de Buenos Aires, para un reactor de uranio enriquecido y agua común a presión. Es un engendro copiado, y se llama ACR300.

Con esta ocupación de un terreno licenciado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (y sólo hay dos sitios habilitados en todo el país), queda fuera de juego la construcción de la central nuclear Hualong-1, de 1200 MW y con financiación china.

Peor aún, se queda sin lugar el acuerdo original de 2014 entre Nucleoeléctrica Argentina y la China National Nuclear Corporation por otra central 70% argentina, una de uranio natural y tubos de presión. Esa se muere por olvido.

Una central de ese tipo, parecidísima a Embalse, estaría mucho más alineada con la historia nuclear argentina. Por definición, una central de uranio natural como las dos Atuchas o Embalse, resulta a prueba de boicots de abastecimiento de combustible

El uranio natural abunda, aunque no mucho, en nuestra geología. El enriquecido es un producto artificial, y aunque es una tecnología que conocemos, no la tenemos a escala industrial. Así las cosas, al primer encontronazo diplomático, los EEUU o China o quien sea nos apagan una central, y si es de 1200 MW, equivale a media provincia de Córdoba.

Créase o no, con apenas dos centrales medianas y una chica, todas de uranio natural disponible en el país, se genera el 10% del consumo eléctrico nacional, y con electricidad de alta calidad, disponible 24×7 todo el año.

Se privatiza la Planta Industrial de Elementos Combustibles para Reactores (PIECRI), cuando estos reactores son la exportación tecnológica más importante de la Argentina, y la única exportación de tecnología nuclear producida por un país del Hemisferio Sur, la Argentina.

Se privatiza IMPSA, llamada Pescarmona durante todo un siglo antes de que se fundiera, empresa metalúrgica de forja que rescató el Banco Nación. En el taller de IMPSA quedó arrumbado y sin terminar el recipiente de presión del prototipo de la central nuclear compacta CAREM, nuestra segunda mayor posible exportación de tecnología nacional.

El CAREM está puntuado en cuarto lugar entre 65 proyectos en el ranking multiaxial de la Nuclear Energy Agency, muchos de ellos copiados del CAREM. Pero el Dr. Germán Guido Lavalle, nuevo presidente de la CNEA, lo declaró invendible. Es un diagnóstico expedido por una funeraria, los médicos lo encuentran bastante robusto.

Se deja fuera de juego la puesta en marcha de la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén, la PIAP, cerrada por Mauricio Macri en 2017 cuando estaba recién reparada y a punto de empezar a fabricar la primera carga de Atucha III a uranio natural. Dicho nuevamente, la decisión a favor del uranio enriquecido nos deja a merced de los dueños del mercado internacional, un oligopolio perfecto.

Se mantiene a ritmo muy lento el reactor RA-10 de Ezeiza, multipropósito, apto para investigación en ciencia de materiales, pero muy orientado a producción de radioisótopos médicos, industriales y silicio irradiado para microelectrónica. Es una obra que terminada costaría U$ 400 millones, pagados casi íntegramente, y con un avance mayor del 90%. Terminada y en línea, en un año, podría vender U$ 100 millones. Para empezar.

Se mantienen salarios bajísimos, mientras las empresas nucleares canadienses y estadounidenses bajan a llevarse camionadas de cuadros jóvenes desde nuestros institutos y laboratorios.

En fin, éste es un plan de privatización, extranjerización,  desarticulación y descalificación  del sector nuclear. Pero un plan real al fin. Ataca no sólo las instalaciones, sino la base educativa, los recursos humanos.

AgendAR comete un error al creer con liviandad que esto se cura solo. Si acaso se cura, dejará discapacidades brutales.

El plan nuclear no se enfrenta solamente desde el sector . Se enfrenta con el conjunto del bloque popular. En este sentido la palabra real se podría pensar como «ensueño». Es decir hay una persistencia de añorar que Milei no es real. Bueno, basta de ilusiones, prepararse para la lucha

El texto es en respuesta al artículo publicado por AgendAR (https://agendarweb.com.ar/2025/01/06/por-un-programa-nuclear-argentino-minimo-y-real/), al cual de todos modos desde la Central se suscribe en su enfoque general.

(*) Físico de la UBA, Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria CNTI, investigador de la CNEA, especialista en Combustibles Nucleares y residuos radiactivos. Miembro de la Comisión Ejecutiva Nacional de la CTA.

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CAMBIO CLIMÁTICO

Cambio Climático: Retirada de Milei en la COP29 de Bakú

¿Cómo nos preparamos los pueblos hacia la cumbre ambiental del Amazonas?

Por Rodolfo Kempf (*)

Culminó la semana pasada en Bakú, Azerbaiyán, la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 29), donde el gobierno de Milei decidió retirar la delegación oficial del trabajo en comisiones, coherente con sus papelones en el G20.

¿Qué se discute y negocia en las cumbres ambientales?

Desde la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Río de Janeiro, en 1992, comenzaron a realizarse las COPs, donde los Estados miembro toman decisiones respecto del cambio climático. En estas conferencias también participan organizaciones no gubernamentales como observadoras (incluyendo sindicatos). Asimismo, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) elabora informes que aportan al trabajo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

El último comunicado de prensa del “Reporte especial de cambio climático”, producido por el IPCC, postula que “muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en miles, sino en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios”. Estos actores de la agenda de cambio climático –el IPCC y las COPs- evidencian la consolidación de la cuestión ambiental como un andarivel de la política dentro del sistema internacional, desde hace ya largos años. Las nociones que se promueven son fundamentalmente las de “economía verde” y “desarrollo sostenible o sustentable”, que constituyen las premisas sobre las cuales se organiza todo un andamiaje conceptual acerca del cambio climático, al cual podríamos denominar ecocapitalismo.

Desde la Cumbre de Río, del 1992, el sistema internacional vigente instó a los Estados a acogerse a sus directrices, independientemente de su fuerza, es decir, sin diferenciar su industrialización, su generación histórica de gases de efecto invernadero. El enfoque latinoamericano fue el de articular una política sobre el principio de las “Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas y Capacidades Respectivas”. de forma que se asuma un compromiso activo en estos foros para garantizar el bienestar de las generaciones presentes y futuras, pero teniendo en cuenta la posición de los países oprimidos. En Argentina, esto se señala en la Ley Nacional de Ambiente (Ley 25675).

La retirada de Milei de la COP29 tiene varias implicancias. En primer lugar, constituye una clara violación a la Ley de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al de Cambio Climático (Ley Nacional 27520/19) y fundamentalmente, a los postulados de protección ambiental dispuestos por el Art. 41 de la Constitución Nacional. Además, en la COP29, el centro del debate giró alrededor del financiamiento climático. Esto, por ejemplo ayuda para lidiar con los impactos del clima extremo y apoyar la transición energética justa.

La retirada del gobierno de Milei de la COP29 se da en la antesala de que se despliegue la política de Trump internacionalmente, donde orbitan también las COPs. Es decir, de la ofensiva abierta del fascismo del siglo XXI que expresa tendencialmente el cierre del ciclo constituido posterior a la Segunda Guerra Mundial con los acuerdos de Bretton Woods, entre ellos las instituciones que habitan en la ONU. En este sentido, hay que señalar la batalla política que se llevará adelante en la futura cumbre ambiental en la Amazonia, pulmón del planeta y batalla de sentidos entre Lula y Bolsonaro, en Brasil.

rumbo a la COP30

La COP30 del año entrante se llevará adelante en la ciudad de Belem, Nordeste de Brasil, donde Lula viene coordinando con los países limítrofes que convergen en la amazonía, principalmente, el eje Lula con el presidente colombiano, Petro. Es decir, que la ausencia del gobierno de Milei no solo debilita la cooperación internacional necesaria para cumplir con el Acuerdo de París y reduce la capacidad de Argentina de negociar con otros países de la región, para acceder a financiamiento destinado a mitigar y adaptarse al cambio climático, sino que principalmente es una forma de darle la espalda al eje que enfrenta al “fascismo del siglo XXI” en Nuestra América.

Si se cierran varios ciclos, también se abren nuevos desafíos urgentes para los pueblos del Sur

En Belem el bloque regional enfrenta al fascismo del siglo XXI, quien le da la espalada a la ciencia para abordar los desafíos sociales y ambientales. Si la naturaleza es un campo de batalla, allí también se desarrolla la lucha de clases. La pregunta es qué rol y con qué orientación política intervenimos desde las fuerzas revolucionarias y los pueblos del Sur.

En este contexto, la sugerencia de algunos grupos ecologistas y de justicia climática de que sólo tenemos que “mantener el petróleo en el suelo” y sustituir la energía fósil por energías renovables, es claramente inviable. Este pensamiento a menudo asume que las energías renovables modernas -principalmente la eólica, la solar y el almacenamiento en baterías- son, o pronto serán, capaces de proporcionar una alternativa adecuada a los combustibles fósiles que se utilizan actualmente en el sector eléctrico, la industria, el transporte, la edificación y la construcción, la alimentación y la agricultura, y otros sectores económicos.

Este no es el caso, y la responsabilidad de la ausencia de una alternativa viable recae en los defensores de las políticas que han socavado las empresas públicas y los enfoques de bienes públicos de las tecnologías, la gestión y la planificación energéticas. La solución no radica (exclusivamente) en el cambio tecnológico hacia la generación, sino en que los pueblos podamos tomar el control de la energía, el transporte y la producción en nuestras manos.

(*) Rodolfo Kempf. Físico e Investigador del CNEA. Integrante de la Comisión Directiva Nacional de ATE, Comisión Nacional de Energía Atómica. Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA Autónoma, Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria (CNTI-CTA Autónoma), Doctor en Ciencia de los Materiales de la UNSAM y Docente Universitario de la UBA y la UNDAV.

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