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ENERGÍA SOBERANÍA

Soberanía, recursos y el debate sobre la dependencia económica

Fuente: www.infoydata.com
El pasado 21 de marzo el presidente de Brasil, Lula da Silva en la cumbre de la CELAC declaró: «Nos quitaron el oro, la plata, los diamantes y minerales; ahora nos quieren colonizar de nuevo». Una frase que aplica perfectamente a la realidad argentina de estos días. No nos preocupa que los capitales extranjeros contribuyan a explotar e industrializar nuestros recursos, sino que la clase política, empresaria, gremial e intelectual de la Argentina no tenga un plan para que ello se realice asegurando nuestra soberanía política y económica y el bienestar del pueblo.  

El 9 de julio de 1816, las Provincias Unidas del Río de la Plata, declaraban la independencia de España y diez días después “de toda otra dominación extranjera”. El 21 de septiembre de 1863 en el Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad celebrado entre España y la Confederación Argentina. El alineamiento incondicional del Poder Ejecutivo con Estados Unidos e Israel borra en forma inconsulta esta vocación soberana popular.

Etapas del desarrollo económico y la independencia

Primera etapa: modelo agroexportador (1860-1939)

La Argentina carecía entonces de los recursos necesarios para transformar las producciones primarias en industrializadas y, debido a ello, se incrementó la influencia británica y se tardó cien años en conseguir una trabajosa soberanía  política e independencia económica y, podemos dividir groseramente ello, en tres etapas:

La primera etapa, entre 1860 y 1939, donde se expandió la red ferroviaria a 34.000 km conectando las capitales de provincia con el puerto de Buenos Aires respondiendo al eje agro-exportador británico. Se consolidaron los Puertos de Rosario (1860); Madero (1889); Bahía Blanca (1890); La Plata (1890) y Mar del Plata (1913).

Se creó Obras Sanitarias (1912) y se suministró agua potable y cloacas a Buenos Aires y otras principales ciudades. Se construyeron grandes edificios públicos y obras urbanas. Entre otras, la ciudad de La Plata (1882) y la ciudad balnearia de Mar del Plata (1874).

Se creó la Junta Nacional de Carnes y de Granos (1933); el Registro Civil 1884) y una moneda única nacional (1881). Se construyeron escuelas primarias laicas y gratuitas bajo la Ley 1420 (1884). El Estado actuó como gran planificador, inversor y administrador.

Segunda etapa: industrialización y Estado fuerte (1940-1955)

La segunda etapa entre 1940 y 1955 donde se nacionalizó el Banco Central y los depósitos bancarios (1946); de igual modo, los ferrocarriles británicos y franceses, estimulándose a los proveedores industriales locales; se nacionalizó la ITT creando Teléfonos del Estado (1946), luego ENTel; se creó y/o fortaleció la Siderúrgica SOMISA (1947); Gas del Estado (1945/6); YPF (1940/50); Aerolíneas Argentinas (1950); se expandió la Flota Mercante del Estado (1946/50); la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE, 1947); las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME, 1952) de fabricación de aviones, autos y motos.

Se creó el Instituto Argentino de Promoción de Intercambio (IAPI, 1946); la Industria y Sustitución de las importaciones (ISI, 1947). Se modificó la Carta Orgánica del Banco de Crédito Industrial (1946/52) para promover créditos industriales y expandió el mercado interno, consolidándose la industria liviana metalúrgica y textil (1947/51); la industria pesada de siderurgia, petroquímica y energética (1952/56); se creó el Instituto Tecnológico (1940) luego INIT y el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (1948) luego INTA; además de innumerables obras con fines sociales y de reafirmación nacional como la construcción de Hospitales; Viviendas; Escuelas Técnicas; Hogares Materno-Infantiles; Establecimientos para Turismo Social (Chapadmalal, etc.), la UTN, etc. que fortalecieron la pertenencia nacional.

Tercera etapa: retroceso del Estado y pérdida de soberanía

La tercera etapa se inaugura con las declaraciones del Presidente Milei que “venía a destruir al Estado desde adentro” (6/6/2024).

Todo ese proceso de industrialización-nacionalización se frenó llevándonos a una pérdida de soberanía que, se profundiza en estos días y nos retrotrae al siglo XVIII principios del XIX.

Tratados, leyes y decisiones que impactan en la soberanía

Acuerdos internacionales y conflictos históricos

Respecto a los Tratados, la legislación argentina y los hechos de facto de la colonización argentina, la Argentina firmó Tratados con capacidades asimétricas entre los Estados y cuyos gobiernos dieron muestras sobradas de no respetar los acuerdos. Vimos el comportamiento del Reino Unido que, a pesar del Tratado de “Amistad, Comercio y Navegación” del 2/2/1825, invadió Malvinas el 3/1/1833 o a España, donde a pesar del Tratado de “Reconocimiento, Paz y Amistad” del 21/9/1863, reconociendo la independencia argentina, sus buques gallegos pescan ilegalmente en Malvinas desde hace más de 50 años.

Legislación económica y financiera

Por otra parte, es muy importante el número y contenido de las leyes argentinas que debilitan la soberanía y producción nacional. Sin detallar exhaustivamente sus efectos negativos, podemos mencionar las Leyes 21.364 (1976); 21.495; 21.526; 21.547; 21.572 (1977) y 21.771 (1978) redujeron el control del Banco Central; encarecieron el crédito y, dieron inicio a un sistema financiero concentrado extranjerizado y especulativo.

La llamada “tablita cambiaria” (1978) de José Martínez de Hoz produjo un atraso cambiario y la quiebra de empresas exportadoras; fenómeno que se profundizó con la congelación del Ministro Sourrouille.

Privatizaciones y reformas del Estado

La “Reforma del Estado” promovida por Roberto Dromi y Rodolfo Barra y, luego por Domingo Cavallo, se conocieron popularmente como “la venta de las joyas de la abuela”. Especialmente, las Leyes 23.696 y 23.697 (1989) destinadas a privatizar/concesionar Aerolíneas Argentinas (1990/2), ENTel (1990); Obras Sanitarias (1993); Gas del Estado (1992/3); SEGBA (1992/3); Ferrocarriles (1995/5); YPF (1990/3); Seguros del Estado (1992); Correo Argentino (1997); SOMISA (1992); Tandanor (1991), etc. todas empresas estratégicas que tendrían que haberse transformado en eficientes y no transferirlas.

Extranjerización de recursos estratégicos

Energía, minería y producción

Se dio comienzo al desmembramiento del Estado; a la descentralización y el debilitamiento de las  políticas públicas de sanidad y educación y la desinversión en rutas y redes ferroviarias, cuya destrucción final se está dando con la sanción de la Ley 27.742 (2024) de Bases y Puntos de Partida para la colonización total y la desestructuración del Estado Nacional y leyes complementarias de desinversión de las Universidades Públicas; los Hospitales y el desfinanciamiento de las obras públicas esenciales.  

Con los llamados Acuerdos de Madrid (1989/90) que pese a generar obligaciones no fueron ratificadas por el Congreso de la Nación se crearon obligaciones en perjuicio de Argentina que superaron el ámbito en disputa. Refiere a las inversiones británicas (Art. 12°) que se privilegiaron por la Ley 24.184; se condicionó la  política exterior argentina en la América Latina y en la CEE (Art. 16°); se estableció un control británico de las Fuerzas Armadas Argentinas (Art. 5°, 52º); se dispuso la “Bilateralidad Económica” respecto a la actividad pesquera (Art. 7°) y, se acordó la figura inglesa de la “Fórmula del Paraguas”, que congeló la soberanía de las Islas, sin fecha de vencimiento. Acuerdos ratificados por los pactos de Foradori-Duncan (2016) y Mondino-Lammy (2024) violando la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

Pesca, comercio y control marítimo

La Ley 23.968 (1991) que estableció una limitación marítima que Argentina no había ratificado y derogó la Ley 17.094 (1966) que establecía el Mar Territorial Argentino de 200 millas, reduciéndolo a 12 millas.

La Ley 24.093 (1992) que facilitó la privatización de los puertos sin reservar al Estado la administración, la defensa y la seguridad en los puertos estratégicos; debilitando la soberanía marítima y antártica.

La Ley 24.184 (1992) de Protección y Promoción de las inversiones británicas en Argentina que les otorgó un régimen de excepción al Reino Unido a pesar de tener invadido millones de km2 del territorio nacional.

La Ley 24.543 (1995) de ratificación de la Convención del Derecho del Mar donde Argentina pese a la falta de reconocimiento de la titularidad de los recursos migratorios de los Estados ribereños.

La Ley 24.922 (1997) que mediante las transferencias de cuotas y autorizaciones le quitó la administración plena al Estado y concentró y extranjerizó la actividad; facilitado al Estado chino la pesca ilegal en alta mar y al español igualmente en Malvinas y su comercio en la Unión Europea.

La Ley 25.290 (2000) aprobó el “Acuerdo de Nueva York”; violando -de ratificarse- la Constitución Nacional al darle -entre otras cosas- estatus de Estado ribereño al Reino Unido en Malvinas.

Las Leyes 26.386 (2008) y 26.659 (2011) destinadas a limitar las actividades pesqueras ye petroleras en las Malvinas, sin que los gobiernos hayan iniciado las acciones adecuadas a quienes pescan en Malvinas.   

La Ley 26.639 (2011) de glaciares que protegía las reservas estratégicas de agua y que el actual gobierno ya obtuvo la aprobación en el Congreso para modificarla poniendo en riesgo a este elemento esencial.

La Ley 26.737 (2011) de protección del dominio nacional sobre las tierras que prohibía la extranjerización de tierras (%) y la posesión de hasta 150 km de las fronteras. Se encuentra suspendida cautelarmente.

Las Leyes 26.875 (2013) y 27.490 (2018) que bajo pretexto de establecer áreas marinas protegidas facilitan la pesca en Malvinas y el otorgamiento de permisos ilegales.

El veto de los artículos centrales de las leyes 27.418 (2017) y 27.419 (2017) que impidió la financiación de la construcción naval argentina y el crecimiento de la flota mercante, fluvial y pesquera y reducción de fletes.

La Ley 27.123 (2015) que aprobó el Acuerdo de Cooperación entre Argentina y China sobre emplazar una estación de espacio lejano autónomo de China en Neuquén, además de sus potenciales capacidades.

La Ley 27.558 (2020) que creó el Consejo Nacional de Malvinas sin facultarlo ni integrarlo adecuadamente para establecer una  Política de Estado de recuperación de los archipiélagos y el mar invadido.

La Ley 27.742 (2024) de Bases y Puntos de Partida para la colonización total y la desestructuración del Estado Nacional, que habilitó al gobierno a ejecutar las acciones para facilitar la colonización.

Infraestructura, transporte y vías navegables

La política de pérdida de autonomía en el manejo de las  políticas estratégicas nacionales.

El gobierno argentino no se integró a los BRICS, lo cual significa la pérdida extraordinaria del destino de sus exportaciones y el fortalecimiento de su soberanía económica y territorial. El PBI nominal total de los países del BRICS es de alrededor de 30 billones de U$S, demostrando el absurdo de no integrarlo. Por el contrario, el gobierno ha preferido alinearse -casi incondicionalmente- a las políticas de Estados Unidos e Israel. Incluso en la guerra con Irán. Cuestión, que al margen de la connotación económica y  política que ello significa, debilita la posición argentina en los apoyos respecto a su posición de Malvinas.

La destrucción de la industria nacional. A lo ya ocurrido entre los años 1976-1982 y en la década del 90 se agregan las políticas del presente gobierno de apertura indiscriminada de las importaciones (no solo de insumos para la producción), lo que junto a los bajos salarios y un dólar subvaluado a pesar del incremento de los costos internos le quita rentabilidad a las exportaciones. Produjo una baja muy importante en el comercio minorista y la consecuente quiebra del sector industrial argentino y pérdida de empleos. Sin crédito y ni obra pública, la Argentina es un país sin las obras esenciales para la vivienda, el transporte y la integración.

La mayoría de los recursos naturales argentinos son explotados por empresas extranjeras, con el agravante y gran parte de los contratos se aprueban con prórroga de jurisdicción internacional o acuerdo/elección de foro extranjero y, eventualmente, con arbitrajes internacionales.

La explotación del petróleo y del gas

La realizan en gran parte empresas de capitales estadounidenses; árabes; chinos; británicos; holandeses, italianos; suizos; colombianos; canadienses; noruegos, etc. y argentinas.

En el área de Malvinas invadida por el Reino Unido, las empresas Navitas Petroleum (Israel) y Rockhopper Exploration (R. Unido). Por su parte el servicio de distribución de gas natural por redes está concesionado a ocho empresas, varias de las cuales tienen capital español, italiano, suizo y otras nacional.

La minería de oro, plata, cobre, litio y otros minerales estratégicos

Está dominada por empresas australianas; británicas; chinas, estadounidenses; canadienses; coreanas; francesas; suizas, etc. y la Argentina ha abandonado la explotación de uranio e importa el concentrado de uranio para sus centrales nucleares.

La exportación de granos y aceites

Está concentrada en unas pocas multinacionales extranjeras, que manejan la mayoría del volumen a través de terminales portuarias propias en el Gran Rosario y otros nodos. Para 2025 el top 10 concentró el ~90,5% del total, con las extranjeras dominando ~70-80% del negocio. Todas las multinacionales con sede fuera de Argentina con capital estadounidense; suizo; chino; francés, holandeses y algunas argentinas. El mercado es oligopólico y concentrado en el Up River (Rosario-San Lorenzo), donde estas empresas controlan terminales clave.

Por su parte, las exportaciones de carne están concentradas en multinacionales brasileñas que dominan buena parte del negocio, aunque hay fuerte presencia argentina local.

La explotación de la pesca en la década del 70 estaba en manos de empresas nacionales. En la actualidad siete de las diez empresas exportadoras son de capital extranjero. Además de ello el Reino Unido otorga unas 120 licencias ilegales a buques españoles-británicos; españoles; coreanos y taiwaneses que capturan en las aguas de Malvinas. En alta mar, unos 450 buques chinos; españoles; taiwaneses y coreanos pescan los recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina.

Respecto a la captura del calamar el 68% de empresas que integran la Cámara de Poteros son empresas de capital asiático, especialmente chino. El 18% son empresas de capital español y solo el 14% empresas argentinas. Unos 70 buques de empresas de capital chino se dedican a la pesca del calamar e insólitamente la mayoría de las empresas chinas son del Estado chino, del mismo modo que las empresas chinas que pescan ilegalmente en alta mar este recurso migratorio.

Por otra parte, autorizadas por Argentina operarían unos 80 buques de empresas de capital español que capturan merluza y langostino. Alguna de ellas asociadas a empresas de Malvinas. Es igualmente insostenible, que mientras Argentina otorga permisos y/o admite transferencias a empresas de capital español, buques de esta nacionalidad pescan ilegalmente en Malvinas.

El 50% de las exportaciones son de empresas chinas y españolas. Las investigaciones conjuntas de los recursos con el Reino Unido transfieren conocimiento a los británicos que usan para sostener la pesca en Malvinas.

El sector de generación de electricidad

Está dominado por un mix de empresas privadas nacionales y extranjeras. Las mayores generadoras privadas son argentinas y las empresas de capital estadounidenses, europeas y chinas representan una porción significativa, especialmente en térmica y renovables.

El manejo del agua de la Argentina podría privatizarse y en forma paralela el gobierno modifica la Ley de Glaciares transfiriendo a las Provincias la decisión de explotar los periglaciares. El agua y las cloacas las manejan las Provincias a través de empresas o entes públicos, mixtos o concesionarios.

En el área Metropolitana de Buenos Aires el responsable es AYSA; aunque, la Ley de Bases dejó el porcentual del Estado sujeto a privatización y se menciona a la empresa estatal israelí Mekorot como una de las interesadas.

Por su parte el Congreso aprobó un proyecto de modificación de la Ley (26.639) que beneficiaría a las empresas mineras; pese a que ya hay muchas empresas extranjeras que generan estrés hídrico.

Las hay que explotan el litio, oro, etc. australiano-británicas; estadounidenses; canadienses, chinas, coreanas y, francesas y, dentro de las que no explotan en forma directa; pero planifican el uso de los recursos hídricos; está Mekorot (Israel) que tiene convenios con 12 provincias.

También empresas de capitales suizos; estadounidenses y vía franquicias mexicanas, etc. usan agua para la elaboración de bebidas embotelladas.

Las tierras de la Argentina y en especial las fronterizas se estranjerizan

La propiedad extranjera de tierras representa un 5% del total (aprox. 13 millones de hectáreas). La Ley de Tierras 26.737 (2011) establece límites del 15% por provincia/municipio y prohíbe adquisiciones en zonas fronterizas dentro de los 50/150 km de límites internacionales; cuerpos de agua estratégicos o recursos claves; pero, hay incumplimientos históricos, triangulaciones y presiones. En las áreas fronterizas hay tierras de capitales de estadounidenses, italianos; británicos, españoles; chilenos; sudafricanos, chinos, brasileños, uruguayos, árabes y, otros. El DNU 70/2023 que se encuentra judicializado.

La debilidad de la defensa marítima de la Argentina dentro de las 200 millas. Es muy lábil el control o no hay ninguno del transporte de productos ilegales en la ZEE e, incapacidad de control real y disuasión en el Atlántico Suroccidental meridional -especialmente más allá de la ZEE y sector Malvinas- debido a la falta de planes estratégicos; escasez de medios navales; limitaciones presupuestarias operativas; restricciones legales y falta de decisión  política. Bases Navales y Puertos. 

La Prefectura Naval Argentina utiliza el Sistema Guardacostas con aporte de satélites y, radares; sin embargo, hay dificultades crónicas por la cantidad de naves, mantenimiento y operatividad y, los buques no alcanzan a cubrir la amplia ZEE Argentina y la parte meridional del Atlántico Suroccidental es casi inexistente. Pueden detectarse los buques mediante los satélites; pero no realizarse control de las mercaderías transportadas; los descartes a bordo, etc. y, el control y la eliminación de la pesca ilegal de los recursos migratorios originarios de la ZEE no existe.

En Monte Agradable de Malvinas está la Base Aeronaval y misilística británica, etc. mientras que el gobierno mantiene a Tierra del Fuego inerme en relación a la capacidad militar del Reino Unido y, pese a no existir una base naval de Estados Unidos en Ushuaia, en abril de 2024, el presidente Milei anunció la colaboración con ese país y versiones refieren al uso logístico del puerto para buques o aviones de norteamericanos, lo que en la práctica resultaría lo mismo.

Con la sanción de la Ley 24.093 los Puertos son privados o administrados por Consorcios Público-Privados y el capital extranjero es muy significativo en las operaciones.

La reciente intervención nacional del Puerto de Ushuaia, más allá de las deficiencias, podría estar motivado por las tensiones entre Estados Unidos y China.

La incapacidad de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo del Tratado del Río de la Plata y el Estado Rector del Puerto.

Esta Comisión binacional no ha hecho para combatir la pesca ilegal que afecta los recursos migratorios originarios de las ZEE de ambos países y ha admitido que el Puerto de Montevideo cobije y de logística a cientos de buques mercantes y pesqueros ilegales. Una muestra acabada del absurdo de aprobar el “Estado Rector del Puerto” -política de internacionalización de la FAO- que Uruguay aprobó en 2012 y no le ha servido para modificar el pésimo concepto que tienen sus puertos. No obstante, el Senado argentino, lo aprobó en marzo pasado, enajenando la soberanía en las aguas territoriales y provocará que los buques que pescan ilegalmente blanqueen sus capturas en estos puertos, donde los controles son lábiles. 

La tercerización de la administración del Río Paraná y Paraguay

Resigna la soberanía nacional, donde la mayoría de las empresas mercantes y fluviales son extranjeras. El tráfico fluvial de granos, minerales, contenedores, etc. en el Río Paraná-Paraguay; Río de la Plata y el Atlántico Sur se realiza mediante empresas de bandera extranjera.

Por estos ríos se transporta el 80% de exportaciones argentinas y las principales empresas extranjeras de flete fluvial/mercantil se presentaron para realizar el dragado y mantenimiento, lo cual, pareciera incompatible. Estarían operando con bandera paraguaya muchas de las 147 empresas extranjeras que incluyen capitales chinos, europeos y estadounidenses.

En la salida oceánica desde Río de la Plata, el flete marítimo lo dominan armadores globales, con buques mercantes extranjeros. ¿Qué diría Juan Manuel de Rosas y Lucio Mansilla al respecto? Ya habían entendido los portugueses en el siglo XV, luego los ingleses, los brasileños y rioplatenses que la Banda Oriental y la Cuenca del Plata eran estratégicas por su proyección al Atlántico Sur y acceso al Paraná ¿Dónde está la geopolítica del siglo XVIII? Veamos: desde la década del 80 a hoy el transporte en el Paraguay-Paraná pasó de 70 a 10% con buques de bandera argentina.

El gobierno nacional ha anunciado el llamado a la licitación 1/24 para otorgar por treinta años, con una prórroga de otros treinta, la explotación de la más importante red fluvial Paraguay-Paraná y el Río de la Plata.

¿Y las provincias del litoral, cuyos ríos son de su jurisdicción? ¿Y la integración territorial? 

Por su parte, la congelación de la construcción del Canal Magdalena, atenta con reducción de tiempos, costos de fletes, el desarrollo regional, además de impedir la conectividad directa entre los puertos fluviales y marítimos sin el paso obligado por el Puerto de Montevideo, recuperando con ello la integralidad y la soberanía de nuestras aguas, archipiélagos y la estratégica área bioceánica y antártica. La Soberanía Hídrica.

La desmalvinización de la Cuestión Malvinas

Se planificó mediante una serie de decisiones  políticas y estratégicas que se ejecutaron con Tratados, Acuerdos y Leyes; la invisibilización y desatención del tema.

Ya hemos escrito sobre la desmalvinización (cesarlerena.com.ar “La desmalvinización de argentina” Perfil, 31/3/2026) pero, ésta llevada adelante a partir de 1982 para resolver cuestiones militares internas ha terminado debilitando la posición de fortaleza y unidad que debiera exhibir la Argentina frente al concierto internacional.

La falta de una estrategia para llevar adelante acciones que den cumplimiento a la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional implica una claudicación inaceptable y los gobiernos no cumplen con la Acta definitiva de la Declaración de nuestra Independencia que reza “libres de toda dominación extranjera”.

La falta de políticas de integración con Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y los Estados de África occidental resulta claramente una acción que atenta contra los intereses nacionales en el Atlántico Sur.

La eliminación del Misión Condor II

La cancelación del programa espacial argentino y, desactivación de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM). Presencia de radares y satélites extranjeros. La eliminación del misil Cóndor II significó el desmantelamiento de este programa (1990-1993) se debió a fuertes presiones de Estados Unidos y, la Argentina adhirió al Régimen de Control de Tecnología Misilística en 1993, comprometiéndose a no desarrollar misiles de cierto alcance y carga útil. Ello dispersó a científicos e ingenieros; subutilizó la infraestructura; eliminó la capacidad argentina de desarrollar vectores balísticos propios y se perdió la soberanía tecnológica y para la defensa nacional.

Ahora el gobierno congeló la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM); un reactor modular desarrollado íntegramente por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en colaboración con empresas locales; bajo el inconsistente argumento de inviabilidad comercial y económica, provocando la parálisis de las obras y nuevamente, despidos de trabajadores, ingenieros y científicos formados. Junto a ello se aplicó un fuerte ajuste presupuestario en ciencia, tecnología y organismos estatales, incluyendo la CNEA y se proyecta asociarse a programas internacionales con empresas de Estados Unidos, lo que llevaría a una pérdida de soberanía tecnológica y, la exportación de tecnología nuclear argentina.

Hay varios satélites, radares y estaciones de seguimiento espacial o sensores de vigilancia que involucran operaciones por parte de empresas o entidades de capital extranjero.Estos proyectos se presentan como colaborativos, pero implican concesiones territoriales o acceso limitado.

El control extranjero se concentra en estaciones terrestres para seguimiento satelital, radares de vigilancia espacial y equipos de teledetección. Se ha admitido en Neuquén la Estación Espacial China; en Mendoza la Estación Agencia Espacial Europeay en Tierra del Fuego el Radar Espacial de LeoLabs (de Estados Unidos). Este último podría ser funcional al control del Reino Unido en área Austral, según los dichos del entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Tte. Gral. (RE) Juan Martín Paleo.

En la Argentina hay pistas de aterrizaje privadas en manos de capital extranjero, especialmente en Patagonia

Entre ellas la de Bahía Dorada (Río Negro), de un jeque de Emiratos Árabes Unidos, apta para los Boeing 737 y, ubicada cerca del mar y Malvinas; La pista de Joe Lewis (Reino Unido) en Lago Escondido (Río Negro) y pistas privadas en Patagonia de mineras extranjeras (canadienses/británicas).

Deuda externa y dependencia económica

Según los datos oficiales más recientes la deuda pública de la administración central se sitúa en los USD 460.934 millones. Unacifra en aumento desde fin de 2025 que deja a la Argentina expuesta a las presiones externas y dificulta la cohesión social y el desarrollo nacional. La deuda bruta en dólares ha aumentado desde fines de 2023 (~USD 35-40 mil millones acumulados). No hay país que pueda ser autónomo con la deuda pública argentina.

Frente a la extranjerización de los recursos, capacidades e insumos estratégicos se requiere un Plan de Independencia Nacional; de otro modo, resulta imposible que la Argentina esté “libre de toda otra dominación extranjera”.

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ENERGÍA SOBERANÍA ENERGÉTICA

¿Exportar uranio en el marco de la Pax Silica?

Por: Rodolfo Kempf (*)

Cuando el gobierno anuncia que seremos una Arabia Saudita del Uranio lo primero que hay que afirmar es que Argentina tiene yacimientos de Uranio pero no es un país Uranifero. El Uranio es un elemento relativamente abundante en la corteza terrestre, pero está excesivamente distribuido en depósitos minerales de baja ley. Por esta razón los yacimientos de importancia económica no son muy abundantes. La mayor concentración se encuentra en Kazajastan, siendo el principal productor mundial seguido por Namibia, Niger y Australia.

En marzo del 2025 la provincia de Chubut intimó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a que ceda las minas de uranio que el organismo tiene en la provincia de Chubut. Por debajo del paralelo 40 la tasa de concentración de Uranio es importante. Allí se encuentra Cerro Solo, el mayor yacimiento de uranio en el país. La extracción de Uranio en Argentina se desarrolló fundamentalmente en la provincia de Mendoza donde reside el Complejo Minero Fabril San Rafael de la CNEA en Sierra Pintada. En Chubut el Uranio viene asociado con Molibdeno. En Rio Negro, donde Eurnekian adquirió junto a la canadiense Sky Blue un yacimiento de Uranio que viene asociado con Vanadio. En ambos casos implican mayor complejidad por los procesos de separación química pero aportan en su conjunto los llamados minerales críticos. Mucho más para el gobierno y su anhelo de subordinarnos en la “Pax Silica” lanzada por EEUU.

El deseo de rapiña de los minerales críticos

El anuncio del Departamento de Estado sobre “Pax Silica” se inscribe en la nueva doctrina Monroe. La nueva iniciativa insignia para la inteligencia artificial (IA) y la seguridad de la cadena de suministro. Implica una alianza de estados que tiene como objetivo dominar la economía de la IA mediante un control estricto de las cadenas de suministro que la sustentan, desde las materias primas, las fuentes de energía y las rutas marítimas hasta los flujos de datos y la fabricación de chips. “Pax Silica” es la arquitectura económica de una nueva Guerra Fría. La declaración se firmó en la Cumbre “Pax Silica” celebrada en Washington el 12 de diciembre, y la selección de los Estados miembros —Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos y Australia— refleja las coaliciones de contención de épocas anteriores.

Desde el punto de vista de la expansión energética el uranio, al igual que el conjunto de los minerales críticos, es muy requerido mundialmente. Por ejemplo, debido a la expansión de la cantidad de centrales nucleares en el mundo, se espera que a fin de la década la demanda anual de uranio para centrales nucleares sea de 60.000 toneladas y hoy se producen solo 48.000.

La Ley Nuclear 24804 exige que los minerales de Uranio garanticen el abastecimiento del combustible nuclear para nuestras centrales nucleares. La iniciativa del gobierno podría romper este mínimo acuerdo de autonomía tecnológica en nuestro ciclo de combustible nuclear.

Pero el objetivo de la reciente secretaria de energía nuclear es exportar Uranio en forma de hexafloururo de uranio (UF6) a pedido de la empresa estadounidense Nano Nuclear Energy (NANO). Para este tipo de proceso se pretende usar la Nueva Planta de Uranio en Formosa (NPU) y la regalada IMPSA, ahora Arc Energy ligada al Trumpismo, para la construcción de los contenedores especiales que ellos mismos certifican. La NPU de Formosa tenía como objetivo producir UO2 para nuestras centrales nucleares y en IMPSA se encontraba finalizando procesos de conformado del Recipiente de presión del Reactor CAREM. Es decir se plantea disolver un proyecto soberano como el CAREM para establecer una asociación con la estadounidense NANO que ya fracaso en Namibia para expoliar Uranio del Sahel.

El hexafloruro de Uranio UF6 es el material de partida en el proceso de separación isotópica llamado enriqueciendo de uranio. Señalando que nuestras 3 centrales nucleares manejan el ciclo de combustible con uranio natural. Por lo tanto la asociación planteada será exclusivamente para la exportación asociada a los SMR (pequeños reactores modulares) que pueden utilizarse en centros de datos ligados a la IA, para usos específicos con alta demanda energética, minerales, petróleo y también territorios ocupados en situación de guerra. Señalando que los únicos países que tienen reactores SMR en operación son China y la Federación Rusa, el resto son múltiples y rimbombantes anuncios de financiamiento y actividades de propaganda.

Pero acá es donde entra otra característica con la cual el gobierno quiere entregar a los EEUU y su “Pax Silica”; cuadros y experiencia técnica. Desde su fundación, la CNEA y el área nuclear argentina han logrado resolver los cuatro desafíos del átomo: logró dominar el ciclo de combustibles, el reprocesamiento de combustible quemado, la fabricación de agua pesada y el enriquecimiento de uranio. Justamente, en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu reside la planta piloto de enriquecimiento de Uranio. Planta piloto y proceso que fue recuperado durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. En estas plantas pilotos del ciclo combustible nuclear de CNEA se sabe manejar el UF6 y se construyo una planta de aceites fluorados imprescindible para este proceso.

Argentina como proveedora vasalla de minerales críticos para la “novedad” de la doctrina Monroe.

En la perspectiva colonial del gobierno de Milei, permite el juego en las bolsas de valores de la timba en los negocios minerales y habilita las soluciones del régimen de Trump a su cuello de botella de los minerales críticos: adquirir derechos mineros en Estados vasallos como Australia (miembro del Commonwealth) o mediante la apropiación directa de tierras, idea que subyace a la invasión de Groenlandia. Una perspectiva decadente y declinante para la Argentina.

(* ) Fisico. Investigador CNEA. Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria CNTI y Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA Autónoma.

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ENERGÍA SOBERANÍA ENERGÉTICA

Un plan nuclear neocolonial

por Rodolfo Kempf (*)

Fuente: www.ctaa.org.ar

El término «real» en el titulo del artículo de AgendAR del 6 de enero insinúa que el plan nuclear de Milei es humo, espuma. Ojalá lo fuera.

El plan nuclear de Milei es real. Propone privatizar el 49 por ciento de NASA y ya hubo reuniones con Westinghouse.

Quiere también privatizar la producción de uranio, Mendoza se encaminó a ello y ya hay 9 ofertas para la operación privada de la mina de Sierra Pintada, en San Rafael, cerrada “por motivos ambientales”.

La alianza de Eduardo Eurnekian con mineras canadienses se cita en el Financial Times. Piensan exportar nuestro uranio, y lo que quede, nos lo venden.

El gobierno quiere ocupar el sitio de las Atuchas 1 y 2, en Lima, provincia de Buenos Aires, para un reactor de uranio enriquecido y agua común a presión. Es un engendro copiado, y se llama ACR300.

Con esta ocupación de un terreno licenciado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (y sólo hay dos sitios habilitados en todo el país), queda fuera de juego la construcción de la central nuclear Hualong-1, de 1200 MW y con financiación china.

Peor aún, se queda sin lugar el acuerdo original de 2014 entre Nucleoeléctrica Argentina y la China National Nuclear Corporation por otra central 70% argentina, una de uranio natural y tubos de presión. Esa se muere por olvido.

Una central de ese tipo, parecidísima a Embalse, estaría mucho más alineada con la historia nuclear argentina. Por definición, una central de uranio natural como las dos Atuchas o Embalse, resulta a prueba de boicots de abastecimiento de combustible

El uranio natural abunda, aunque no mucho, en nuestra geología. El enriquecido es un producto artificial, y aunque es una tecnología que conocemos, no la tenemos a escala industrial. Así las cosas, al primer encontronazo diplomático, los EEUU o China o quien sea nos apagan una central, y si es de 1200 MW, equivale a media provincia de Córdoba.

Créase o no, con apenas dos centrales medianas y una chica, todas de uranio natural disponible en el país, se genera el 10% del consumo eléctrico nacional, y con electricidad de alta calidad, disponible 24×7 todo el año.

Se privatiza la Planta Industrial de Elementos Combustibles para Reactores (PIECRI), cuando estos reactores son la exportación tecnológica más importante de la Argentina, y la única exportación de tecnología nuclear producida por un país del Hemisferio Sur, la Argentina.

Se privatiza IMPSA, llamada Pescarmona durante todo un siglo antes de que se fundiera, empresa metalúrgica de forja que rescató el Banco Nación. En el taller de IMPSA quedó arrumbado y sin terminar el recipiente de presión del prototipo de la central nuclear compacta CAREM, nuestra segunda mayor posible exportación de tecnología nacional.

El CAREM está puntuado en cuarto lugar entre 65 proyectos en el ranking multiaxial de la Nuclear Energy Agency, muchos de ellos copiados del CAREM. Pero el Dr. Germán Guido Lavalle, nuevo presidente de la CNEA, lo declaró invendible. Es un diagnóstico expedido por una funeraria, los médicos lo encuentran bastante robusto.

Se deja fuera de juego la puesta en marcha de la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén, la PIAP, cerrada por Mauricio Macri en 2017 cuando estaba recién reparada y a punto de empezar a fabricar la primera carga de Atucha III a uranio natural. Dicho nuevamente, la decisión a favor del uranio enriquecido nos deja a merced de los dueños del mercado internacional, un oligopolio perfecto.

Se mantiene a ritmo muy lento el reactor RA-10 de Ezeiza, multipropósito, apto para investigación en ciencia de materiales, pero muy orientado a producción de radioisótopos médicos, industriales y silicio irradiado para microelectrónica. Es una obra que terminada costaría U$ 400 millones, pagados casi íntegramente, y con un avance mayor del 90%. Terminada y en línea, en un año, podría vender U$ 100 millones. Para empezar.

Se mantienen salarios bajísimos, mientras las empresas nucleares canadienses y estadounidenses bajan a llevarse camionadas de cuadros jóvenes desde nuestros institutos y laboratorios.

En fin, éste es un plan de privatización, extranjerización,  desarticulación y descalificación  del sector nuclear. Pero un plan real al fin. Ataca no sólo las instalaciones, sino la base educativa, los recursos humanos.

AgendAR comete un error al creer con liviandad que esto se cura solo. Si acaso se cura, dejará discapacidades brutales.

El plan nuclear no se enfrenta solamente desde el sector . Se enfrenta con el conjunto del bloque popular. En este sentido la palabra real se podría pensar como «ensueño». Es decir hay una persistencia de añorar que Milei no es real. Bueno, basta de ilusiones, prepararse para la lucha

El texto es en respuesta al artículo publicado por AgendAR (https://agendarweb.com.ar/2025/01/06/por-un-programa-nuclear-argentino-minimo-y-real/), al cual de todos modos desde la Central se suscribe en su enfoque general.

(*) Físico de la UBA, Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria CNTI, investigador de la CNEA, especialista en Combustibles Nucleares y residuos radiactivos. Miembro de la Comisión Ejecutiva Nacional de la CTA.

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ENERGÍA SOBERANÍA

Argentina en venta: Las hidroeléctricas… ¡Afuera!

Por Mercedes Meier (*)

En el boletín oficial del 19 de Agosto de 2024, estrenando la Ley Bases se publica la Concesión y venta del paquete accionario de cuatro empresas hidroeléctricas del sur.

Se trata de los complejos hidroeléctricos Cerros Colorados, El Chocón-Arroyito, Alicurá y Piedra del Águila, todas ubicadas en la provincia de Neuquén.

Estas represas fueron privatizadas en el año 1993 por 30 años. El año pasado, vencido el contrato pasaron a ser propiedad de ENARSA y NASA, y concesionado su funcionamiento y explotación.

La norma establece que las empresas ENARSA y NASA* deberán transferirle a la Secretaría de Energía las acciones de las empresas a privatizar dentro de los próximos seis meses para formalizar el proceso.

*ENARSA (Energía Argentina Sociedad Anónima) y NASA (Nucleoeléctrica argentina Sociedad Anónima) son las dos empresas del Estado que tienen hoy la posesión del paquete accionario (98% ENARSA, 2% NASA).

Desde aquellos años 90 donde se anunciaba que “nada de lo que deba ser estatal pasará a manos del Estado”, hasta este Gobierno que retoma la política de entrega total de nuestros recursos, el energético es uno de los sectores más codiciados para su venta.

En este contexto en el que los comodities que le dan dólares a la Argentina como la soja están con precios muy bajos, y los préstamos internacionales que no llegan, el remate del patrimonio nacional es una de las salidas que encuentra este gobierno para lograr algún dolarito.

Pero no se trata sólo de una cuestión económica: es un paso más en el avance de su modelo cipayo.

Qué es una hidroeléctrica

 “La energía no se crea ni se destruye, se transforma”, dice el primer Principio de la termodinámica. La energía que acumula agua almacenada en altura es muy grande. Al dejarla caer sobre una “máquina” –turbina-  que pueda transformar esa energía del agua -en movimiento por su caída- en energía eléctrica, se habrá transformado la energía mecánica del agua en electricidad. Así funciona una hidroeléctrica.

Cómo es una energía que no emite gases de efecto invernadero se denomina “energía renovable”. Se trata de una energía barata, es decir, una vez hecha la inversión de instalación, tiene bajos costos de funcionamiento ya que prescinde de combustibles.

Otros artículos harán falta para explicar por qué teniendo tanta energía barata a disposición, e incluso los combustibles fósiles para la generación térmica en nuestros suelos, es tan cara la tarifa eléctrica que pagamos.  Pero para resumir en una oración la esencia de ese fenómeno, podemos decir que la privatización, concentración y extranjerización de los recursos hacen posible tan injusta realidad.

La maravillosa geografía Argentina hace que en muchos puntos del país sea posible la instalación de estas centrales, aunque no sin discusión mediante: La construcción de una represa modifica el ambiente, e influye a toda una región.

Desde nuestro punto de vista esta discusión siempre se debe dar y abordar de manera integral, ubicando la necesidad de resolver las carencias básicas de los pueblos como objetivo y ejerciendo soberanía sobre qué, cómo y cuándo producir.

Qué es lo que está entregando Milei

En las últimas décadas han tomado un rol protagónico en nuestra matriz de generación eléctrica la generada por centrales hidroeléctricas, tanto que llega a ocupar un 30% de ella.

Gráfico de CAMMESA

La central de Yaciretá (Corrientes), con una potencia instalada de 2750 MW es la más grande. Ésta es binacional, ya que se encuentra instalada en un salto del Río Paraná en la frontera con Paraguay.  

Luego le siguen las protagonistas en el boletín oficial del lunes: la central de Piedra del Águila con 1400 MW de potencia instalada. El resto, Alicura (1050 MW), Cerros Colorados (472 MW) y El Chocón-Arroyito (127 MW) son parte de las centrales más importantes del país y responsables de que las “Hidro>50MW” tengan una importancia tal en la matriz energética que alcanza el segundo lugar en la generación.

Información de la Secretaría de Energía de la Nación

Hasta ahora nacional, pero concesionadas.

Durante los 180 días que demore el llamado a licitación, las centrales seguirán concesionadas por quienes ya lo vienen haciendo.

Vale mencionar, por el tamaño de la represa, a la actual Concesionaria del complejo de Piedra del Águila, que es CENTRAL PUERTO SOCIEDAD ANÓNIMA. Empresa conocida en nuestra región porque es la dueña de CENTRAL PUERTO SAN LORENZO – que provee el vapor a Terminal 6-, pero además se trata del grupo económico de generación de energía más grande de la Argentina.

Central Puerto SA, genera casi el 17% de la energía eléctrica de Argentina, superando a Pampa Energía, que hasta hace poco tiempo llevaba la delantera. El grupo económico de esta Sociedad Anónima está relacionado con Nicolás Caputo, el “hermano de la vida” del ex presidente Macri.

El avance del grupo Rocca

En el mismo Boletín oficial del 19 de agosto se publica otro decreto (740/2024) de Javier Milei: Un hombre del grupo Rocca queda al mando de las cuencas del Comahue. Se trata de Horacio Deleonardis que es nombrado Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas que administra los cauces de los ríos Limay, Neuquén y Negro.

El manejo de la cuenca es clave en el negocio de la hidroeléctricas porque define los caudales de agua de los ríos. Y de ese caudal depende la cantidad de energía posible de producir por las hidroeléctricas.

Con este nuevo funcionario el grupo Rocca, rey del negocio Siderúrgico-petrolero, asienta su poder en el sector energético, ya que se suma a Horacio Marín –otro de sus discípulos- que dirige YPF y a Julio Cordero, Secretario de Trabajo de la Nación. 

¿Qué está en juego?

No parece ser esto una débil casualidad. Ya Paolo Rocca advirtió la necesidad de controlar la energía en este mundo donde las disputas interimperialistas se dan con guerras:  

China ve la transición energética como una oportunidad extraordinaria para reducir su dependencia de los combustibles fósiles, que necesariamente se importan a través de rutas marítimas expuestas a sanciones o que son vulnerables en caso de conflictos armados”, dijo Paolo Rocca hace unos días en un Congreso siderúrgico en San Pablo.

En el mismo reconoce que la potencia asiática consolidó en los últimos años una fuerte presencia en todos los segmentos de ese negocio: desde el refinado de litio hasta la fabricación de paneles solares, baterías y molinos eólicos y advierte esto como un riesgo. Esta es una disputa que se suma a la del acero (la capacidad de producción de acero de China aumentó 690% desde el año 2000).

Vale recordar que está en pausa la construcción de dos centrales hidroeléctricas en la Provincia de Santa Cruz financiadas por China. 

El gobierno nacional alineó a la Argentina con la OTAN, y esa decisión preside la política nacional. El terreno energético lejos de ser la excepción, es un lugar clave; y la venta de los recursos estratégicos va más allá que una medida económica: la posesión de la energía es un arma en este contexto.

Los trabajadores y trabajadoras marcan el camino

“La Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, conjuntamente con el Sindicato Regional de Luz y Fuerza y el Sindicato de Luz y Fuerza de la Zona del Paraná; con ámbito de representación en la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A., nos dirigimos a la opinión pública y a nuestros compañeros trabajadores para expresar nuestra profunda preocupación y rechazo ante los intentos de privatización de las centrales nucleares en Argentina.”

Así inicia el comunicado que difunden desde las centrales de Atucha las y los trabajadores que reclaman salarios dignos, al mismo tiempo que ponen en discusión el negro futuro que promete el gobierno con las privatizaciones nombradas en la Ley de Bases.

Empezaron con las hidroeléctricas, pero van por más.

La lucha para pararle la mano a este Gobierno y recuperar la soberanía nacional toma diferentes formas en cada rincón. La conciencia de lo que eso significa para la planificación del país y -por ende- para el destino de los puestos de trabajo, para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, viene creciendo en toda la Argentina.

Recuperar lo nuestro. Conocer para amar, amar para defender. Hablar, escuchar, unir. Buscar, ingeniar, imaginar el cómo. Es el único camino para terminar con la injusta realidad de tener que decidir si ir a la verdulería o pagar la luz.

 

(*) Ing. Química, Docente UTN. Secr. Del bloque del Frente Amplio por la Soberanía (Cámara de Diputados y Diputadas Prov. Santa Fe). Presidenta del Partido del Trabajo y del Pueblo de Santa Fe

 

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ENERGÍA SOBERANÍA ENERGÉTICA

Cortaste toda la luz: Una historia de cortocircuitos, déficit y Caputo’s

En la noche del jueves 7 de marzo se dio un corte de energía que afectó al centro-norte de la provincia de Santa Fe y la ciudad de Paraná. Este hecho nos sirve de excusa para hablar sobre la situación del sector energético argentino. Vamos a hablar de ajuste, de energía y de cómo Caputo está de un lado, del otro, arriba, abajo y al costado del mostrador.

Fuente: www.logicadelpueblo.com.ar

Estimadxs, la nota es extensa, por eso voy a resumir la introducción para que quien quiera pueda obviarlo o usarlo de consulta y seguir con “cortocircuitos”: La energía se produce, se transporta y se distribuye en los hogares y fábricas. Pero no se pagan entre empresas, sino que el dinero que se le cobra a los usuarios va a una empresa que se llama CAMMESA y es esta la que le paga a las empresas que producen y transportan la energía a un precio plano: 500 dólares por GW/h.

A su vez, el Estado le da a CAMMESA dinero del Tesoro Nacional para cubrir subsidios, es decir esa parte del costo de la energía que los usuarios no pagamos, pero si cobran las empresas productoras y transportista de energía. Caputto ordenó no girar ese dinero a CAMMESA.

La Argentina esta electrificada

El sector energético es necesario entenderlo en partes: generación (ej Atucha), transporte (líneas de alta tensión) y distribución (ej EPE). El Mercado Eléctrico Mayorista de Argentina tiene una capacidad instalada para producir 42.927 MW, provenientes de cerca de 400 centrales de diferentes fuentes (térmica, hidráulica, nuclear y renovables) distribuidas a lo largo y ancho del país. Llega a nuestros hogares mediante 36.656 km de líneas de cables por toda la Argentina, salvo Tierra del Fuego, lo que se conoce como Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

Pero para que llegue a los hogares no es que la EPE va a Atucha y le compra energía, sino que existe CAMMESA. Una empresa privada con propósito público hija de la desregulación del menemismo, compuesta por un 80% de privados (asociaciones de empresas de generación, trasmisión, distribución y grandes usuarios) y 20% del Estado Nacional. Es CAMMESA quien controla el SADI y la intermediaria entre recibe el dinero que las empresas de las empresas de generación, de transporte y de distribución de energía.

Las empresas distribuidoras cobran el servicio a los usuarios y pagan a CAMMESA el costo de la energía; CAMMESA les paga a las empresas de generación y de transporte un costo promedio de 500 dólares por megavatitos-hora. Es decir, que impone un precio plano de la energía, más allá de que cada planta generadora tiene un costo específico.

Entonces, la energía tiene un camino lineal: producción> transporte> distribución a usuarios. Pero el camino del dinero que se cobra se sucede de la siguiente manera: las empresas de distribución cobran a usuarios > CAMMESA >empresas productoras y de transporte.

Ahora bien, el Estado implementa subsidios al sistema eléctrico. A esto lo hace restándole un porcentaje a la factura que pagan los usuarios. Es decir, que lo que se cobra a los usuarios por su energía es menos que lo que cuesta producirla. Esta diferencia -entre lo que se cobra a los usuarios y lo que realmente cuesta- es financiado por el Tesoro Nacional.

Cortocircuitos

“Toto” Caputo decidió que, para llegar al superávit fiscal de 413 mil millones, se dejen de girar 11 mil millones del Tesoro Nacional a CAMMESA que permitían el pago de subsidios. Sólo permitió el envio del 80% del dinero correspondiente a diciembre ($396.825 millones) y nada de enero y febrero; lo que sumado a las demoras de los pagos recibidos por las distribuidoras, y a la devaluación del peso; deja a CAMMESA en una situación compleja para el pago a las generadoras y transportadoras de energía.

Tanto generadoras como transportadoras reciben el 100% de sus ingresos de CAMMESA. Entre las transportadoras, se identifican las de alta tensión que llevan desde la generación a las regiones (500 Kv); y la distribución troncal en las regiones. En las primeras, el 100% es gestionado por Transener, que es una compuesta en partes iguales entre Pampa energía (Marcelo Mindlin) y el Estado Nacional. La empresa tuvo problemas para pagar sueldos de marzo y dice que peligra el funcionamiento en abril; es en sus líneas que ocurrió el problema que generó el apagón del jueves.

Las líneas de distribución troncal tienen una controladora por región: Transba (Buenos Aires y AMBA) de Transener -Marcelo Mindlin-; Transnoa (NOA) controlada por sectores Luz y Fuerza asociados al Grupo Tasselli; Transnea (NEA), Transcomahue (Comahue) -gobierno de Río Negro-; Distrocuyo (Cuyo); Transpa (Patagonia), Yacylec(yacireta), Litsa (Litoral) de CECSA. Y las de distribución es diverso en cada provincia o ciudad.

Saca la mano de ahí, carajo: El clan Caputo


Nicolás Caputo es el amigo del alma de Mauricio Macri, con el que -al igual que Carlos Miguens- fueron al Newman. Ahora bien, hace un año se anunció el retiro de Nicolas Caputo de la industria energética. Algo que no sucedió e incluso parece haberse potenciado su presencia en el sector, tanto por las empresas que controla como los vínculos políticos que teje en el gobierno de Milei. La empresa en la que hace pie es Sadesa, junto con Carlos Miguens Bemberg, ex director del holding de Quilmes -quinsa-, y actual director de Holding Miguens Bemberg y la minera Patagonia Gold; Eduardo Escasany, del grupo Galicia; Jorge Bledel del Banco Francés; y Guillermo Reca.

Este grupo controla la principal distribuidora de energía -Edesur-; y plantas de generación de energía con una potencia instalada por 9.922,8 MW, lo que corresponde al 23,1% de la instalada en el país. A lo que hay que sumarle a diferentes productoras, distribuidoras y operarias de gas natural desde ecogas.

La llegada de Milei hizo desembarcar en la rosada a Luis “toto” Caputo -primo de Nicolas- como ministro de economía; y a un conocido del ambiente energético -por ser parte de las privatizaciones menemistas-, Eduardo Rodríguez Chirillo como secretario de energía. Estos actores potencian las posiciones políticas de Nicolas Caputo dentro del mercado energético. Es así que puso un director de su riñón – Alberto Peña- en la dirección de la represa binacional de Argentina: Yacyretá. Un importante puesto, dado que cuenta con una capacidad instalada de 3200 MW. A lo que hay que sumarle los rumores de que Macri y Nicolas Caputto lidian por la entrada de un secretario de energía propio: Javier Iguacel, quien fue ministro de Energía -degradado a secretario- durante el gobierno de Macri.

Hay un proyecto (?)

El gobierno echó a todo el directorio y desfinanció CAMMESA, lo que genera un estado de crisis entre las generadoras. Esto parece ser el comienzo de un cambio de paradigma en el sistema energético nacional. Hay muchos proyectos barajados, pero parece que el que prima es que CAMMESA deje de ser intermediaria entre empresas de generación, trasmisión, distribución y permita la “autogestión” del sistema.

La autogestión permitiría que la relación sea entre las empresas de diferentes eslabones de la cadena. También promovería la liberación de precios, es decir que no existiría más el precio promedio impuesto hasta hoy de 500 dólares y cada empresa podría imponer el propio. Esto admitiría un encadenamiento intrafirma y precios oligopólicos. Es decir, Caputto al tener el 23,1% de la producción y la principal empresa de distribución, encontraría una posición dominante y podría fijar precios a los demás actores.

Este sistema cambiaría de uno con precio estable para usuarios y de ayudas al consumo mediante el control del Estado; a uno que podría variar según la producción, la temporada, la región y la demanda.

Este sistema es utilizado en países europeos donde se dan situaciones donde se utilizan lavarropas sólo de noche porque el precio de la energía es menor. El proyecto de los Caputo´s rompería la posibilidad de planificación e incentivo a industrias y hogares.
Cabe preguntarse cuál sería un mejor sistema energético para un país con las extensiones, la diversidad y la dependencia que tiene la Argentina; y si entra en esta dicotomía o es necesario superarla. También si vamos a volver a insistir con proyectos de privatización y concentración de los servicios, como sucedió con el sistema ferroviario, que derivó en un desguase y en tres años se llevó la vida de 66 personas sólo en la línea Sarmiento; además de que desfederalizó el servicio. Por último, cabe preguntarse si en un país con tantas necesidades, en un mundo en guerra, vamos a entregar el control de nuestra energía al capital financiero internacional, que es lo que representa el grupo Caputo y cia.

Posdata: ¿Qué pasa con el gas?

Paolo Rocca, Mindlin y Eurnekián son pesos pesados en el mercado del gas natural, el cual también esta controlado por CAMMESA. Luis Caputto decidió que tampoco se desembolse desde el Tesoro Nacional lo necesario para el Plan Gas – de incentivo para la producción-. Este punto puso en jaque la continuidad del ministro de energía Chirillo, quien se cruzó con el Jefe de Gabinete Posse y el Ministro Caputo para que se gire el monto correspondiente.

A esto se le suma que la única gran obra pública que pareciera sostenerse sería el gasoducto norte, por el cual Rocca y Mindlin piensan batallar por ganar la licitación con la misma UTE con la que construyeron el gasoducto Nestor Kirchner. ¿El problema? El proyecto propone ser financiado por CAMMESA, hoy desfinanciada y en proceso de desarticulación.

La tensión pareciera crecer semana a semana en el sector energético. Por lo que creemos pertinente atender en los próximos días a qué sucede con la unidad entre diferentes sectores dentro del gobierno de Milei que planteamos en una editorial previa a su asunción. Ya que algunos actores plantean intereses contrapuestos entre sí, pero no se sabe si eso puede hacer tambalear el acuerdo de intereses coincidentes entre ellos.

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CIENCIA ENERGÍA SOBERANÍA

🔵 RODOLFO KEMPF en INFO▶SOBERANA #39

“Energía – Entre desarrollo y ambiente, la clave es una perspectiva Soberana”

🎙 Ciclo de entrevistas. Con la conducción de Marina Cerquetti.

🗣 Conversamos con Rodolfo Kempf , doctor en materiales de la UNSAM y físico egresado de la UBA, investigador de Comisión nacional de energía atómica, especialista en combustibles nucleares, docente en la UBA, en la UNDAV, Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA y uno de los autores, junto a Nuria Giniger, del libro: “Libre de humo. Ensayo sobre desarrollo, ambiente y emancipación.”

➡ Conversamos sobre energía y recursos naturales, en un país dependiente, en el que aparecen como dos opciones polarizadas y contrapuestas: Desarrollo o Ambiente. Rodolfo propone pensar una tercera, una con perspectiva emancipadora y soberana.

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ENERGÍA SOBERANÍA

Visitas atómicas en el suelo argentino

Por Germán Mangione (*)

La llegada a la Argentina, hace quince días, de uno de los más altos funcionarios de energía nuclear estadounidense terminó de cristalizar una disputa entre dos potencias que tiene como teatro de operaciones el suelo argentino y, como eje, el desarrollo nuclear.

¿Qué vino a controlar Christopher Hanson, titular de la Comisión Regulatoria Nuclear de EEUU? ¿Cuáles son las inversiones chinas que preocupan a EEUU en esta área? ¿Puede Argentina maniobrar en esta disputa e impulsar un desarrollo autónomo?

El visitante

El miércoles 12 de abril los y las trabajadores de los principales centros donde la Argentina tiene sus desarrollos nucleares pudieron ver cómo un funcionario estadounidense recorría, sin el acompañamiento de ningún alto funcionario del gobierno argentino, las centrales Atucha I y II y la obra de la central modular argentina CAREM. Y al día siguiente, lo mismo sucedía en el Centro Atómico Bariloche, de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Según informa Raúl Dellatorre en Pagina 12 esta semana Hanson llegó acompañado por otros cuatro miembros de la NRC (sigla en inglés de la comisión de regulación nuclear), en una misión que “no está inscripta en ningún convenio bilateral de cooperación o colaboración en materia nuclear, sino que expresa la decisión unilateral del gobierno de Estados Unidos de enviar sus agentes en la materia para tomar contacto con pares argentinos”

Esta visita “unilateral” incluso generó una peculiar y terrible fotografía difundida por el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Marc Stanley. La foto del diplomático y su compatriota nuclear no tendría nada de raro sino fuese porque muestra a dos funcionarios estadounidenses que tienen detrás la bandera de su país y la de Argentina. En la imagen, Stanley hace las veces del anfitrión local que guia a un funcionario de su gobierno –por nuestras tierras— sin la compañía de ningún funcionario local. Más colonial no se consigue.

“Es un gusto dar la bienvenida al presidente de la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU, Christopher Hanson. Estados Unidos y Argentina comparten una larga historia de cooperación nuclear y son socios en el uso pacífico de la energía nuclear”, afirmó Stanley en su cuenta de Twiter.

Es interesante recalcar que esta visita no es aislada, ni EEUU está enfocado solamente en la energía nuclear sino que es parte de una avanzada sobre “su patio trasero” y los recursos que existen en él.

En el twitter del embajador puede verse en estos últimos 10 días una catarata de visitas de altos funcionarios yanquis a la Argentina. Al día siguiente hizo su aparición Wendy Sherman (vicesecretaria de Estado de Estados Unidos), y a los pocos días volvió a visitar el país y reunirse con altos funcionarios locales Laura Richardson (jefa militar del comando sur de EEUU), quien saltó a la palestra pública con declaraciones sobre “nuestros recursos” y lo que implicaban los mismos para la defensa nacional estadounidense.

Pero volviendo al tema de esta nota ¿a qué vino Christopher Hanson? En una nota muy explicativa Daniel Arias, del concejo editorial de AgendAR y especialista en temas vinculados a la energía nuclear de factoría nacional, da cuenta del interés estadounidense por el desarrollo del proyecto de la pequeña central modular argentina CAREM. Un proyecto que lleva más de 50 años (y en el cual Argentina es pionera en el mundo) pero que siempre ha sido trabado por intereses extranjeros impidiendo su concreción.

Hoy el prototipo CAREM se encuentra en un avance del 62 % . Se comenzó a construir en 2014 y luego fue paralizado durante el macrismo. La obra compite con un desarrollo similar de Estados Unidos. Argentina es uno de los únicos tres países del mundo con el modelo en etapa de obra, con Corea y China.

Avance en la construcción de la central CAREM – julio de 2019

Pero, volviendo a la visita: ¿cómo el funcionario yanqui puedo hacer el recorrido? El periodista Arias, asegura en su nota de AgendAR, que “conociendo a CNEA y NASA, la orden de abrirle la tranquera a Hanson debe haber llegado de Presidencia de la Nación. No creo que el gringo hubiera podido pasar de ningún otro modo” y alerta:

“Hanson no es un cuatro de copas ni tendría que haber entrado jamás al CAREM. Como licenciador de diseños, trabaja simultáneamente para TODAS las empresas nucleares viejas y emergentes de su país, y a sola vista de la obra civil puede comparar y evaluar sin mucho error las ventajas y debilidades de nuestro proyecto medidas contra los similares estadounidenses”

La disputa

Sin embrago y más allá del posible espionaje nuclear el funcionario (y el resto de las visitas yanquis) no se dan en cualquier momento sino en uno de los más álgido de la disputa por la influencia sobre nuestro subcontinente y principalmente sobre Argentina.

En el área nuclear en particular, la visita se enmarca en las presiones de Estados Unidos para impedir que Argentina avance en el acuerdo de construir una cuarta central nuclear Hualong-1, con financiamiento y tecnología que proveerá China.

Ya el año pasado, también en abril, Ann Ganzer (diplomática del Departamento de Estado) visitó la Argentina y dejó claro que EEUU estaba en desacuerdo con el avance de la inversión china. En aquella oportunidad estuvo en el edificio de Villa Martelli, que aloja a la empresa operadora de las centrales de energía nuclear más grande de la Argentina.

La gira contó con reuniones en Casa Rosada con Juan Manzur, Jorge Taiana y Daniel Filmus; y con el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. Otras en Cancillería y recorrida al predio bonaerense de Atucha y de la empresa IMPSA, en Mendoza, para observar el desarrollo del CAREM.

En aquella oportunidad, Gustavo Béliz, –conocido por sus vínculos con el lobby estadounidense y acusado de ser quien pisaba el avance de las inversiones chinas en el país— fue citado por el bloque del Frente de Todos en el Congreso, por las demoras para activar la última etapa de las inversiones en Atucha III. Horacio Verbitsky daba cuenta de este rol del ahora ex funcionario en una nota del Cohete a la Luna del 10 de abril del año pasado titulada “Beliz, el radiactivo”

“Un informe sin firma que está circulando dentro del sector nuclear, sostiene que Béliz y su equipo de trabajo ‘han sido consistentemente esquivos a darle la celeridad que requiere la negociación financiera asociada al contrato comercial por Atucha III con el consorcio de bancos liderados por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC)’. Hace un mes que Béliz no responde a un pedido de audiencia presentado por el presidente del Directorio de Nucleoeléctrica Argentina S.A. Tampoco asistió a la Quinta Reunión del Mecanismo de Diálogo Estratégico para la Cooperación y la Coordinación Económica (DECCE) desarrollada de forma virtual el 27 de enero de 2022” en donde la Cancillería argentina acordó con la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma china el listado de los 10 proyectos prioritarios a incluir en el Plan Quinquenal de Infraestructura, entre los que se encuentra el proyecto Atucha III”. La contraparte china ha solicitado sin éxito que se formalice la solicitud del 100% del financiamiento del proyecto Atucha III, para poder comenzar con las negociaciones correspondientes”

La China atómica.

Las preocupaciones de EEUU sobre proyectos nucleares chinos van mucho más allá de la Argentina y están asentados en los planes nucleares chinos, que como siempre son a gran escala y a largo plazo.

China planea construir al menos 168 nuevos reactores en los próximos 15 años, más de los que el resto del mundo ha construido en los últimos 35. El esfuerzo podría costar hasta 440.000 millones de dólares. A mediados de esta década, el país superará a EEUU como mayor generador de energía nuclear del mundo.

China tiene actualmente 51 reactores en operación, 18 en construcción, 37 planeados (7 de ellos comenzarán a construirse este año) y un total de 168 reactores propuestos. Con unos tiempos de construcción rondando los cinco años, es fácil predecir que a finales de esta década China será el país con mayor producción nuclear del mundo, superando con creces a Francia y a Estados Unidos, con 56 y 93 reactores respectivamente.

De hecho el gobierno chino señaló a la energía atómica como la única forma de energía con objetivos provisionales específicos en su plan quinquenal oficial. El objetivo: 200 gigavatios de energía para 2035, suficientes para abastecer a más de una docena de ciudades del tamaño de Pekín y combinado con una nueva tecnología que pueda reducir los residuos para evitar contaminar.

China afirma que sus planes podrían evitar unos 1.500 millones de toneladas de emisiones anuales de carbono, más de lo que generan el Reino Unido, España, Francia y Alemania juntos, informa Bloomberg. Y tiene además la fuente de financiación, ya que alrededor del 70% del coste de los reactores chinos está cubierto por préstamos de bancos estatales.

Si bien puede rastrearse un motor de estos proyectos en la promesa medioambiental de Xi Jinping de que China alcanzará un pico en las emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060, el interés chino no es solamente ecológico sino que como todas las decisiones de los estados en este último tiempo tiene como telón de fondo el avance hacia tensiones de un mundo que avanza hacia el desacople comercial y tecnológico movido por las perspectivas de guerra. La energía, como otros insumos críticos, son un arma.

Por último, pero fundamental en el debate de los avances nucleares, China afirma haber desarrollado un sistema que permite reutilizar los residuos radiactivos de las centrales nucleares como nuevo combustible apto para esas mismas plantas. La nueva tecnología crea un ciclo infinito para el uranio, evitando la generación de residuos radiactivos, cuyo tratamiento y deposición es el talón de Aquiles de la energía de fisión nuclear.

Las preocupaciones estadounidenses tienen, por supuesto, fundamento de cara a la disputa por la energía, uno de los vórtices centrales de la contienda por la hegemonía mundial.

La ruta atómica de la seda

El proyecto de potencia nuclear de China no se reduce a su propio territorio, también espera que sus proyectos nacionales convenzan a los posibles compradores extranjeros. En 2019, el ex presidente de China National Nuclear dijo que China podría construir 30 reactores en el extranjero, que podrían hacer ganar a las empresas chinas 145.000 millones de dólares para 2030 a través de su Iniciativa Belt and Road (La Ruta de la Seda).

La propuesta inicial acordada entre China y Argentina en 2014 tuvo sucesivos capítulos que se fueron moldeando de acuerdo a los vaivenes políticos internos y de la diplomacia argentina, que suele ir variando a medida que cambian de signo político los gobiernos.

Las negociaciones entre China y Argentina contemplan la construcción de una central nuclear de tecnología china con un reactor Hualong-1, de diseño chino de agua a presión HPR-1000, perteneciente a la llamada Generación III, de 1200 MW, que se ubicará en el Complejo Nuclear Atucha situado en la localidad de Lima, Provincia de Buenos Aires. De ahí el nombre de Atucha III.

Complejo Nucelar Atucha

El financiamiento liderado por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) prevé el otorgamiento de un crédito de tipo concesional del orden de los 7900 millones de dólares, que alcanzaría el 85 % del precio del reactor. Este financiamiento incluye un período de gracia equivalente a la duración del proyecto (8 años), un período de repago extendido (12 años) y una tasa de interés única para este tipo de proyectos.

Según la cancillería argentina el proyecto “generaría unos 7000 puestos de trabajo directos durante el pico del proceso de construcción, a los que se deberían sumar las fuentes de trabajo generadas de forma indirecta, así como también el impacto positivo en las industrias locales que participen en el suministro de insumos, componentes electromecánicos y servicios asociados a su ejecución.”

Los intentos del lobby estadounidense para frenar esta obra empezaron en 2015 y lograron detener el avance de la obra pese al apoyo que se había generado en los profesionales de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) y la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Washington comunicó, durante la visita de Trump al país, su oposición a las centrales nucleares que la Argentina había acordado construir con la ayuda de Rusia y China. En las sucesivas reuniones bilaterales que el presidente Macri tuvo con los líderes de esa potencia, la Casa Rosada dejó en claro que ambos proyectos se daban por cancelados, con la excusa de la falta de fondos.

El proyecto, reactivado durante el gobierno de Alberto Fernandez, pese a las maniobras de personeros como Gustavo Béliz, entra nuevamente en una nebulosa con la reciente visita de los funcionarios nucleares yanquis y el rol del FMI ante la desesperante necesidad de divisas de la Argentina que seguramente empujara a políticas de mayor obediencia con la potencia del norte.

¿Qué hacer frente a la disputa de las potencias?

Argentina enfrenta en este ámbito múltiples retos. Pero sobre todo el de armar un camino propio, en medio de la disputa mundial, que permita y apuntale el desarrollo, pero con la traba de la falta de financiación propia.

Al respecto aclara el panorama Rodolfo Kempf, (físico de la UBA, docente, investigador, miembro de la CTA, especialista en Combustibles Nucleares, y Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria (CNTI)), quien asegura que “el orden de magnitud en dinero de costo de una central nuclear es de 5.000 millones de dólares. El financiamiento que hace la corporación nuclear china, hacia la central Hualong, es lo que facilita la posibilidad de, en pocos años tener esta central nuclear, y teniendo por parte de los chinos un comprador calificado, de los más calificados en el mundo. Por lo tanto, la principal limitante en una economía dependiente y devastada por las políticas macristas de endeudamiento a más de 100 años es el financiamiento que proveen los chinos”

Según argumenta Kempf el emplazamiento de esta nueva central fue una pelea que han dado por más de 15 años los trabajadores y trabajadoras del área nuclear, del sistema de ciencia y tecnología y del área energética, alcanzando que se cumplan dos condiciones al mismo tiempo: por un lado, la transferencia de tecnología del combustible para su fabricación en Argentina y todas las áreas asociadas, es decir, los estructurales, el combustible, la producción de polvo de dióxido de uranio por vías que minimicen los residuos del ciclo de combustible, que son radiactivos, y que son mínimos con respecto a otras fuentes de energía.

“Esa transferencia de tecnología nos permitiría conservar una singularidad que mantiene Argentina, no solo los 72 años de tecnología nuclear que nos ponen con muchos más años de desarrollo nuclear que otras potencias, estando constantemente a la vanguardia, sino que mantenemos nuestra tradición de fabricación del combustible” asegura.

Lo que está claro es que el camino hacia un desarrollo energético propio no será fácil, ni sin presiones, pero algo es seguro, la carrera comenzó hace rato, Argentina es parte y muchos nos quieren afuera.

(*) Germán Mangione. Periodista. Miembro del Foro por la recuperación del Paraná y Soberanía Popular San Lorenzo.

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