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SOBERANÍA TRANSPORTE FLUVIAL Y MARÍTIMO VIAS NAVEGABLES

Cortar con la dependencia

Por Feliciano Ramos (*)

Desde los inicios de la patria, por negligencia, o por mezquindades y por falta de interés y amor a la patria naciente, se perdieron las provincias de Tarija en el norte (hoy pertenece a Bolivia) y la provincia de la Banda Oriental, hoy República Oriental del Uruguay.

Esto, si bien estableció una pérdida para la Argentina Naciente hoy comprende una ganancia para estos territorios perdidos.

Porque no están como Argentina, de rodillas y aún más, postrados como nación, en un coma inducido por este gobierno cipayo y por los gobiernos que a través de los años nos fueron destruyendo por solicitud del país del norte, bajo una política liberal que consistió en renegar de lo nuestro, achicar y desaparecer el Estado, achicar y destruir la industria nacional, endeudarse sin ningún motivo y sobre todo entregar la soberanía y los negocios a los extranjeros.

En muchos gobiernos argentinos, de facto o no, se instaló esta política de ajuste al pueblo y destrucción de todo lo que pueda hacer grande a una nación, con el verso de “suframos hoy para mañana poder estar bien”, slogan más cerca de “el síndrome de Estocolmo” que de una gestión de gobierno.

Es así que se destruyó todo, como un país ocupado militarmente por el peor enemigo, y ese enemigo fueron y son nuestros gobernantes, que engañaron una y mil veces a un pueblo desinteresado en la política. A esta lógica autodestructiva escaparon esas otrora  provincias que se pudieron separar de este vasto territorio que es nuestra amada y destruida Argentina.

La República Oriental del Uruguay es hoy un país creíble y mas allá de los errores de dejar instalar las pasteras contaminantes y permitir que se instale la engañosa planta de hidrógeno verde, que no es ni hidrógeno y mucho menos verde, es una planta altamente contaminante que va a usar y contaminar las hermosas aguas del río Uruguay, que comparte con Argentina. Por supuesto, la Argentina y los mismos pobladores de Argentina y Uruguay deben impedir su instalación y/o funcionamiento. 

Más allá de sus errores, la República Oriental del Uruguay protege sus empresas estatales y las moderniza y renueva. Así es el título de la redacción del PortalPortuario donde desarrolla que la Administración Nacional de Puertos (ANP) completó un estudio integral de flota  y dragado y se propuso modernizar la flota de dragado y balizamiento de esa repartición estatal. Concientes de la importancia suprema de contar con un plantel y una flota propia de dragado y balizamiento moderna y en acción para mantener sus ríos, concluyeron en “fortalecer el dragado aumentando el rendimiento de los recursos públicos que se destinan a esta actividad”.  Esto no quiere decir de ninguna manera que la  República Oriental del Uruguay no haya previamente mantenido su plantel flotante de dragas, todo lo contrario, siempre estaban bien mantenidas y aún más, en mayo de 2018 terminaron de ensamblar y  construir la poderosa draga D11 – 21 de Julio, de más de 6000 m3 de cántara.

Mientras desde la década del 90 hasta hoy mismo la Argentina se ocupó por un lado de vaciar, abandonar, destruir la flota de la Dirección Nacional de Vías Navegables, sus talleres, sus galpones de repuestos, sus oficinas y hasta finalmente en este gobierno despedir a su personal de la forma más cruel posible, sin que nadie lo defienda, Uruguay en cambio protegió, cuidó, mantuvo su flota de dragado y más aún la agrandó y hoy la va a renovar. Dos caminos opuestos que conducen, uno a su postración y otro (Uruguay) a su desarrollo.

Nosotros los argentinos, por acción directa de los mismos gobiernos y funcionarios argentinos, durante décadas nos ocupamos de destruir nuestra flota de dragado y balizamiento, por un lado, y por otro desviamos los impuestos de la ciudadanía, desde los 90 hasta hoy, pagándole a la empresa belga Jan de Nul y otras empresas extranjeras chinas y holandesas para que draguen nuestros ríos, mientras destruíamos nuestra repartición estatal, la D.N.V.N., y su flota de dragado y balizamiento. Por este hecho, en muchos países los implicados estarían acusados de traición a la patria.

Vamos en el sentido opuesto a los países del mundo, opuesto a la razón, al sentido común, opuesto a los intereses mismos de la nación y lo llamamos plan de gobierno, doctrina, neoliberalismo, libertad, etc.

¡Jamás en el mundo se vio tanta imbecilidad junta y por tanto tiempo!

La draga 256-C Capitán Núñez, que hace poco devolvió Jan de Nul luego de usarla gratuitamente por más de 30 años, ha sido abandonada por el actual gobierno, este, el mismo que suprimió A.G.P. y la D.N.V.N. y despidieron a todo el personal. Hoy, en esta valiosa draga, hay ocupas ilegalmente viviendo y que están destruyendo el patrimonio de todos los argentinos, esto a nadie le importa en este país de ciegos. La draga que está amarrada al lado, la draga 261-C Córdoba de la cual fui Capitán, fue reparada a nuevo;   sus 3 enormes motores Sulzer, su casco, sus bombas, etc. Hoy está siendo saqueada continuamente, le roban los cables haciendo un enorme daño, solo para quemarlos y vender el cobre. Están en C.A.B.A. en la Boca, en la isla Demarchi, predio de la ex D.N.V.N. Cuando estaba yo de Capitán, Prefectura patrullaba continuamente por los muelles y por agua por si había algún derrame. ¿Dónde está P.N.A hoy? ¿Sigue patrullando o solo reprime a los jubilados? ¿Por qué el Estado deja sin personal estas enormes embarcaciones, estas dragas y demás embarcaciones? Hoy hay peligro de derrame con más razón, de hundimiento, de incendio y hasta de explosión. ¿Quién se hará responsable? ¿Será como la draga 259-C Mendoza, donde ningún funcionario se hizo responsable por el deterioro de la misma, pagando luego sobreprecios para desguazarla?

Parece que en Argentina hay un gran grupo de personas que trabajan intensamente para destruirla, de otra manera no se explicaría tanta desidia, tanto abandono. Solo si concluimos que no es casual el vaciamiento, la desidia, la indolencia, el abandono, que es parte de un plan que se ejecuta rigurosamente año tras año, década tras década, entonces sí todo cobra sentido.

Nos están bombardeando desde adentro, son los nuestros, argentinos, a quienes no llamaría compatriotas sino traidores, cipayos, los que atentan contra el país todos los días y lo camuflan de plan de gobierno de privatización, etc. Hace mucho más de 30 años que nos vienen empobreciendo con el mismo cuento.

La Argentina está en sobradas condiciones de reparar y reconstruir la flota de dragado y balizamiento que aún flota, que tiene profesionales que fueron echados como perros en este gobierno y hoy buscan embarque. La Argentina puede, con lo que recauda por el peaje, comprar anualmente 3 o 4 dragas nuevas, porque en el mercado internacional una draga nueva  vale aproximadamente 50 millones de dólares. Y cuando le pagamos 300 millones de dólares anuales a los extranjeros para que nos draguen el río Paraná,  les pagamos 6 dragas nuevas por año.  Miren si no podríamos hacer como la República Oriental del Uruguay y aún mucho más, con los lugares que tiene Argentina para dragar.

Eso sí, con un estudio previo ambiental, como siempre lo hizo la ex D.N.V.N. Siempre cuidando el río, el medio ambiente, porque los extranjeros no lo cuidan.

Por lo antedicho proponemos, hoy y como siempre lo hemos propuesto, la creación de una Empresa Nacional Estatal de Puertos y Vías Navegables que se ocupe del trabajo que hacían las ex reparticiones A.G.P. y  D.N.V.N., que gestione y desarrolle nuestros puertos, esos que le pertenecían a la Junta Nacional de Granos, porque fueron hechos con la plata de los impuestos de la población argentina. Que se ocupe de desarrollar los puertos provinciales, hoy tristes entes autárquicos que no funcionan. Que comencemos de una vez por todas la emancipación nacional, dragando y balizando el canal de Magdalena para así recuperar la salida al mar y controlar el comercio exterior.

Nación y provincia juntos, cuidando, estudiando y desarrollando puertos, dragado y balizamiento, nos levantará de la postración como nación, recuperando el comercio exterior argentino en manos extranjeras, revalorizando el trabajo de los productores e industrias argentinas.

Volver a empezar con lo nuestro, con lo que tenemos: reparar, mantener, cuidar, construir en nuestros astilleros, dragar y balizar el canal de Magdalena y cortar la dependencia de una bendita vez.

(*) Capitán Fluvial (Dragador) y miembro del “Foro por la recuperación del Paraná”

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