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RÍO PARANÁ SOBERANÍA TIERRA

El río Paraná y las tierras argentinas en manos de extranjeros

Por Feliciano Ramos (*)

Desde la dictadura y continuando con el gobierno traidor y entreguista de la década de los 90, el río Paraná fue extranjerizándose. Por más de 30 años lo que vimos es, por un lado, multinacionales que por exportaciones, contrabando, auto compra y triangulación se la llevaron toda sin dejar absolutamente nada más que pobreza a la población argentina, y por otro, el Estado argentino con los impuestos del pueblo asistiendo a las terminales portuarias multinacionales con rutas, accesos y el dragado y balizamiento continuo de un río que nos fue robado y por donde todos los días nos roban, nos saquean a los argentinos. Los gobiernos que los sucedieron, lejos de cambiar esto al no revertir la situación, nada hicieron para desarmar esta matriz de saqueo y pobreza del país. Para todo ese millonario robo, saqueo, invasión, solo se valieron de leyes que el mismo Congreso, alegremente y sin ningún escrúpulo votó, sellando así el destino de pobreza y postración  de la patria y de todos los argentinos.

Si, la patria fue entregada sin disparar un tiro, solo con traidores votando leyes, de ahí que tanto el Poder Ejecutivo, Legislativo cómo Judicial son  responsables del estado de pobreza y dependencia del país.

Además de robarnos el río Paraná, ahora por una supuesta ley mal llamada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” quieren liberar la compra de tierras a extranjeros. Recordemos que ya hay una ley de la propiedad privada y que en esta se declara la inviolabilidad de la propiedad privada.

Ya en Argentina la propiedad privada es inviolable, no es necesaria otra ley.

Pero como había que ponerle un nombre que suene bonito así la gilada no se aviva, le pusieron “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” lo que en realidad es “Ley de entrega de la Argentina a ricos extranjeros” o bien “Ley de secesión de la República Argentina”.

Siempre cuando te quieren invadir te cambian el nombre. Ejemplo: al continente que los nativos llamaban Abya Yala (tierra viva) lo llamaron América, lo destruyeron y saquearon llamándolo “conquista”, igual hicieron con el río Paraná mal llamándolo “hidrovía”, lo destruyeron y nos roban todos los días, mientras nos reclaman licitaciones de dragado y balizamiento y obras viales para consumar su robo.

Otra entrega se cierne sobre nuestra amada patria con la mal llamada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”.

Los argentinos no podemos comprar ni una simple casa en nuestras Islas Malvinas, pero el inglés Joe Lewis puede, en Argentina, comprar miles de hectáreas y quedarse hasta con un lago, establecer una ley y una fuerza armada en la misma, que la convierte en un verdadero enclave extranjero. O sea, los extranjeros si pueden y los argentinos no.

Y no me hablen de la inmigración, no se atrevan, porque mi papá vino de España (Galicia) sin absolutamente nada y todo lo trabajó acá, en la Argentina, lo ganó con su sudor y esfuerzo, cuando no con lágrimas, y pudo comprarse su casa, así como otros españoles e italianos que recuerdo.

Los argentinos que trabajamos fuimos desplazados, impedidos de llegar a comprar una casa, un terreno, por el precio y la falta de creditos hipotecarios. También cada vez se hace más dificil alquilar, pero a los extranjeros se les dan todas la facilidades, como es el caso de los millonarios como Lewis. Vienen con muchísima plata, compran muchas tierras y las convierten en verdaderos enclaves coloniales, cuando no en verdaderas zonas liberadas al control del país donde pertenecen, verdaderos países dentro de un país, así como las tierras y el Lago Escondido.  

En Brasil hay una restricción donde un  extranjero puede comprar tierras hasta un 10 % de un municipio. En Estados Unidos el límite de 2,2 % de compra de tierras agrícolas por parte de extranjeros. En algunos estados como Missouri el límite es el 1 %. En Chile los extranjeros tienen prohibido adquirir tierras en zonas fronterizas, más si son ciudadanos de países limítrofes. En Argentina somos más generosos con los millonarios extranjeros y ya con la ley anterior hay un tope de hasta un 15 %, con esta nueva ley quieren sacar ese límite en zona de frontera.

¿Qué pasará con zonas de agua potable? ¿Se le negará a la población y se la darán en propiedad al millonario extranjero? Así parece.

¿Y las zonas que comprenden ríos, riachos, glaciares, acuíferos subterráneos? ¿Se rifará alegremente todo? Ya hay informaciones de tierras que compraron los ricos extranjeros con pueblos adentro. ¿Quién defiende al legítimo propietario que tiene su casita por años en esos pueblos? ¿Su propiedad privada es inviolable o solo las de los terratenientes extranjeros?  Porque no tienen recursos para litigar con el extranjero, para defender su propiedad que les costó una vida pagar.

Esta ley es antinacional, traidora de la nación, y pone en peligro desde la propiedad de los argentinos hasta el agua que consumimos, la tierra que cultivamos y los mismos límites de la nación. Como siempre, estas leyes extranjerizantes donde el extranjero compra y establece sus leyes, su país dentro del nuestro, nada dejan al país ni a la población, más que pobreza y un país diezmado y cada vez más escaso en oportunidades para la población.

Por todo esto debo decir y bien alto:

¡No a la nueva ley extranjerizante de tierras!

¡No a la licitación de dragado y balizamiento del río Paraná!

Defendamos lo nuestro porque si no, un día, será tarde muy tarde…

28-7-2

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial – Miembro de “Foro por la Rcuperación del Paraná”

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POLITICA SANTA FE SOBERANÍA

¿Qué festeja Pullaro?

En la Casa Rosada, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, sonrió junto a funcionarios del gobierno de Javier Milei para anunciar el traspaso de la estratégica Ruta Nacional A012 a la administración provincial. El mandatario lo presentó como una “decisión estratégica” para Santa Fe y celebró que durante los próximos veinte años la provincia administrará uno de los corredores logísticos más importantes del país. Pero detrás de la foto y de los discursos oficiales aparece una pregunta incómoda: ¿qué es exactamente lo que está festejando Pullaro?

Porque lo ocurrido no representa una transferencia de recursos ni una apuesta nacional por el desarrollo de la infraestructura. Es, en realidad, la formalización de un retiro del Estado nacional de una de sus responsabilidades básicas. La Nación abandona una ruta, deja de financiarla, transfiere el problema a la provincia y, además, habilita un nuevo ciclo de privatizaciones. Lo que se presentó como un logro puede leerse, desde otra perspectiva, como la aceptación de que los santafesinos deberán pagar dos veces por una infraestructura que ya financiaban con sus impuestos.

La ruta del abandono

La A012 no es una ruta cualquiera. Constituye la principal vía de acceso al complejo agroexportador del Gran Rosario, por donde circulan más de dos millones de camiones al año. Es la arteria que conecta la producción agrícola con los puertos desde donde sale cerca del 80 % de los granos, harinas y aceites que exporta la Argentina.

Su deterioro no fue producto del azar. Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la obra pública nacional prácticamente desapareció. El mantenimiento vial fue paralizado y Vialidad Nacional quedó reducida a una expresión mínima. Las consecuencias comenzaron a sentirse rápidamente: rutas destruidas, mayor riesgo de accidentes y un sistema logístico cada vez más deteriorado.

En lugar de revertir esa situación, el Gobierno nacional decidió institucionalizar el abandono. Mediante el decreto 253, habilitó a distintas provincias a hacerse cargo de rutas nacionales y, paralelamente, abrió el camino para concesionar miles de kilómetros mediante peajes privados. Santa Fe quedó incluida dentro de ese esquema. La A012 es apenas el primer paso. También aparecen en ese proceso tramos de las rutas nacionales 9, 11, 19 y 34. En total, más de 1.300 kilómetros de rutas nacionales que atraviesan la provincia podrían terminar bajo un esquema similar al de las privatizaciones de los años noventa.

La foto que necesitaba Milei

El acto tuvo un evidente contenido político. Karina Milei encabezó una puesta en escena destinada a mostrar que el Gobierno nacional mantiene capacidad de construir acuerdos con algunos gobernadores. La imagen era casi tan importante como el convenio.

En momentos en que La Libertad Avanza necesita ampliar su base territorial para consolidar un proyecto de poder hacia 2027, exhibir cercanía con gobernadores de peso resulta estratégico. Pullaro, por su parte, también enfrenta un dilema político: mantener distancia de Milei o explorar acuerdos electorales que le permitan conservar el poder provincial frente al crecimiento libertario. Por eso el acto fue mucho más que una firma administrativa. Fue una señal política para ambos lados. Sin embargo, mientras la Nación obtiene una foto de consenso, Santa Fe recibe una obligación económica.

Pagar dos veces

Los santafesinos ya financian las rutas nacionales mediante los impuestos nacionales y el impuesto a los combustibles. Es decir, ya pagamos para que el Estado nacional construya y mantenga esa infraestructura. Ahora deberemos volver a pagar. La provincia deberá hacerse cargo del mantenimiento, las reparaciones y las futuras obras sin que esos recursos sean transferidos desde la Nación. El costo recaerá nuevamente sobre los ciudadanos, ya sea mediante recursos provinciales, nuevos peajes o mayor endeudamiento. Es difícil encontrar un beneficio para la provincia en ese esquema. Lo que debería ser una responsabilidad del Estado nacional termina convirtiéndose en una carga provincial.

El laboratorio del nuevo modelo

Lo ocurrido con el puente Rosario-Victoria permite anticipar como será el futuro vial. Tras el abandono nacional, el corredor pasó a un nuevo esquema concesionado y los usuarios enfrentaron incrementos extraordinarios en el costo del peaje.

Como explico el diputado nacional Germán Martinez “El aumento será de un 485 por ciento para los que usen Telepase y 970 por ciento para los que paguen en efectivo, débito o QR”. Es decir, añadió: “de 1100 se va a ir a cerca de 5 mil pesos. Es inaceptable y Vialidad Nacional no puede convalidarlo”, finalizó.

La lógica es clara: donde el Estado se retira aparece la privatización y, detrás de ella, mayores costos para quienes utilizan la infraestructura. Ese parece ser el modelo que comienza a extenderse sobre el sistema vial argentino. No se trata solamente de quién administra una ruta. Se trata de quién paga las obras y quién obtiene los beneficios.

¿Infraestructura para quién?

Aquí aparece quizás el aspecto más profundo del debate. Cada vez que Pullaro justifica estas obras insiste en la necesidad de mejorar la competitividad logística de Santa Fe. Incluso los carteles oficiales instalados sobre la autopista Rosario-Santa Fe hablan de facilitar el acceso de los camiones a los puertos y la llegada de los granos. La pregunta es inevitable: ¿infraestructura para quién?

Porque las principales beneficiarias de estas inversiones son las grandes exportadoras concentradas en el cordón agroindustrial del Gran Rosario. Cada minuto que se reduce en el traslado de camiones representa menores costos logísticos y mayores márgenes de rentabilidad para un puñado de corporaciones multinacionales. Desde luego que todos queremos rutas seguras y en buenas condiciones. Nadie discute la necesidad de evitar accidentes ni de mejorar la conectividad. Lo que merece discusión es quién financia esas obras y quién captura finalmente sus beneficios.

Resulta llamativo que mientras la Nación se retira, la provincia asuma deudas para sostener una infraestructura cuyo principal objetivo es abaratar costos de exportación para grandes empresas privadas.

La deuda como política

El otro dato relevante es el financiamiento. Santa Fe inició un proceso de fuerte endeudamiento para desarrollar infraestructura logística vinculada al complejo portuario. Créditos internacionales, emisiones de bonos y préstamos de organismos multilaterales comenzaron a multiplicarse.

Según los datos expuestos durante la discusión pública, la deuda provincial pasó de alrededor de 526 millones de dólares al inicio de la gestión de Pullaro a aproximadamente 1.600 millones de dólares, triplicándose en poco más de dos años. No se trata solamente del volumen de deuda. También importa su destino.

Buena parte de esos recursos se orienta a obras que fortalecen el sistema logístico exportador mientras, al mismo tiempo, el gobierno provincial sostiene un discurso permanente de austeridad y déficit cero. Ese relato justificó recortes sobre jubilaciones, conflictos salariales con docentes, restricciones presupuestarias en áreas sensibles y un fuerte ajuste sobre los trabajadores estatales. La contradicción resulta evidente.

Para salarios y jubilaciones “no hay plata”. Para financiar infraestructura estratégica destinada al negocio exportador sí aparecen créditos, bonos y endeudamiento.

Una discusión sobre soberanía

El problema excede incluso a Santa Fe. Lo que está en juego es una concepción del Estado y del desarrollo nacional. Cuando la Nación abandona rutas estratégicas, transfiere responsabilidades sin recursos y privatiza corredores fundamentales para el comercio exterior, renuncia también a herramientas básicas de planificación territorial.

Y cuando una provincia acepta ese esquema sin discutir el reparto de recursos ni exigir que quienes más se benefician contribuyan al financiamiento de la infraestructura, termina administrando las consecuencias del ajuste nacional. Por eso la pregunta inicial sigue vigente.

¿Qué festeja Pullaro? ¿La posibilidad de administrar una ruta destruida que deberá reparar con recursos provinciales? ¿La consolidación de un modelo donde los santafesinos pagan dos veces mientras las grandes exportadoras reducen sus costos? ¿O la foto política junto a un gobierno nacional que abandona sus responsabilidades pero conserva intacto su compromiso con los intereses de los sectores más concentrados de la economía?

El debate pasa por definir si la infraestructura estratégica debe estar al servicio del desarrollo nacional y del bienestar colectivo o subordinada, una vez más, a las necesidades logísticas de un reducido grupo de corporaciones exportadoras. Porque cuando un Estado deja de ejercer sus responsabilidades sobre las rutas, los puertos y la planificación del territorio, no solo se retira de la obra pública. También retrocede en soberanía.

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CIENCIA SOBERANÍA

Defender la CNEA es defender el Sistema Científico-Tecnológico Argentino

Por Dulio Lacuadra (*) 

El martes 30 de Julio, las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a cargo del “libertario” Martín Porro, mediante un simple aviso en el sistema de gestión estatal, notificaron el despido de más de 60 trabajadores del área, número que puede llegar a 170 en estos días. Frente a la ocupación pacífica y las diferentes medidas de protestas de los trabajadores y sus sindicatos, la respuesta oficial fue el accionar de la Gendarmería en la sede central, la intimidación, los golpes y respuestas vacías en la red social X por parte de algunos funcionarios políticos. Esto no es una medida aislada, no es un reajuste por números deficitarios, no es solo crueldad, es parte de una política sostenida, planificada, y de magnitudes profundas, de destrucción del Sistema Científico-Tecnológico argentino y un plan de subordinación estratégica a los Estados Unidos y al capital foráneo.

Este artículo busca humildemente dar algunos elementos que ayuden a ubicar la magnitud y la peligrosidad de lo que estamos viviendo y algunas pistas para contribuir a la defensa de la soberanía científica y técnica argentina.

Conocer para amar, amar para defender, una breve reseña de la CNEA

La CNEA fue creada el 31 de Mayo de 1950, por decreto N° 10.936/50, bajo la primera Presidencia de Juan Domingo Perón. Si bien el objetivo central se enmarcaba en desarrollar y dominar la energía nuclear con fines pacíficos, el primer peronismo buscaba orientar desde el Estado un proyecto de industrialización en el que el desarrollo de la energía atómica constituyera un eslabón inicial para el logro de la independencia científica-tecnológica de nuestro país. Se emprendió la promoción de la geología y la minería nuclear, la explotación y el procesamiento del uranio, el desarrollo de la metalurgia y la producción y utilización de radioisótopos centralmente. Otro aspecto clave a tener en cuenta fue que la Argentina buscaba desarrollar investigación e innovación también en materia de Defensa de los recursos propios, de las capacidades instaladas y del territorio continental e insular del país, en un mundo dominado por las disputas entre las dos superpotencias de la época: la URSS y los EE.UU.

La creación de la CNEA se suma a algunos hitos conquistados en materia de independencia científica-tecnológica, como lo es la Universidad Pública heredera de la Reforma Universitaria de 1918, la creación de la Universidad Obrera Nacional (actual UTN) en 1948, la Ley de Gratuidad de la Enseñanza Universitaria de 1949, la constitución del CONICET en 1958, entre otros. Hitos que con fuertes disputas sentaron las bases del Sistema Científico-Tecnológico Argentino que tanto orgullo genera.

En estos 76 años del organismo, hemos avanzado en controlar y desarrollar las operaciones de las tres centrales nucleares argentinas; ATUCHA I, ATUCHA II y EMBALSE. Se posiciona como un área que no solo investiga y diseña reactores nucleares, sino que también es clave en el desarrollo de la salud, con investigaciones sobre medicina nuclear, produce los radioisótopos que se usan en el mercado nacional para el diagnóstico y tratamientos de enfermedades como el cáncer. Posiciona a la Argentina, junto a Brasil y Sudáfrica, como los únicos tres países del hemisferio sur que desarrollan energía eléctrica por vía nuclear. Según un informe del observatorio CEPA, administra dos grandes empresas que son superavitarias: ATUCHA, que depende de Nucleoeléctrica Argentina, con números positivos por $90.304 millones de pesos en 2025; y la DIOXITEK, que produce pastillas de uranio y que generó $19.204 millones de pesos; empresas estatales que nos ubican competitivamente en el mundo en materia de energía nuclear. Hoy la Argentina domina el ciclo completo del combustible nuclear (solo 11 a nivel mundial lo han logrado) y exporta tecnología de primer nivel, incluyendo reactores y servicios de ingeniería de altísima complejidad

Vemos un largo camino en la defensa del desarrollo soberano, de fuertes convicciones de que nuestro país puede crecer, industrializarse y, por qué no, autoabastecerse energéticamente. No fue un camino fácil, ni lineal, siempre estuvo condicionado por los distintos proyectos estatales en pugna en diferentes momentos de la historia. El ataque actual del Gobierno de Milei, nos recuerda los intentos de la dictadura genocida en desfinanciar, los intentos de Menem y Cavallo en vender su infraestructura, en todos los intentos de esos gobiernos en torcer el rumbo y los objetivos que la habían originado allá por los años 50.

Es importante reconocer la fuerte inversión presupuestaria estatal de algunos gobiernos en estos veinte años. Sin embargo, hay que destacar también a  los miles de estudiantes, técnicos, licenciados, doctores, que formados en un profundo entramado de Universidades Públicas e Institutos Superiores han contribuido con sus producciones e investigaciones a robustecer y a disputar el sentido, el para qué y el para quién de la ciencia y la técnica argentina en general y de la energía nuclear en particular. Hoy lo que buscan es doblegar, colonizar y subordinar, pese a que todos sus trabajadores, los protagonistas, siguen enfrentando los despidos y el desmantelamiento. Allí está la clave.  

Un ataque al plan nuclear argentino

Según un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIITCI), desde que asumió Javier Milei, el presupuesto de la CNEA se redujo un 45,4% y su inversión en bienes de capital descendió un 53,4%. A esto se suman los casi 389  despidos y renuncias en la gestión de Mieli (más del 10%)

El gobierno “Libertario” con decretos, despidos y paralización de proyectos estratégicos como el CAREM busca desmantelar el plan nuclear argentino, una inversión de 76 años de historia. Impulsan dos mecanismos:  por un lado, entregan a los Estados Unidos y empresas privadas áreas claves del organismo, activos como el uranio o reactores patentados por INVAP, y por otro lado, despidos y una política sostenida de empobrecimiento y precarización del personal, casi empujándolos a la renuncia. En un mundo dominado por la guerra y la dificultad en recomponer las tasas de ganancias de los grandes monopolios internacionales, los hechos ocurridos en el organismo tienen que ser analizados prestando atención al rol que cumple nuestro país en la geopolítica actual, la lucha global entre las potencias por el poder energético y el relanzamiento del sector nuclear a escala global. Todo esto está en juego.

En el mes de mayo el gobierno habilitó que privados internacionales y nacionales puedan recorrer las instalaciones de la CNEA en la búsqueda de activos nucleares que les interesen para futuras iniciativas privadas, poniendo a disposición el Procedimiento de Acceso Preliminar de la comisión. Hace unos días nos enteramos del ingreso a la Argentina de Meitner Energy (60% en manos de un magnate iraní que vive en los EE. UU. y financista de Elon Musk), fundada en 2024 en Delaware, tierra donde se radican muchas OFFSHORES. Con la excusa del ingreso de dólares, Meitner Energy dispondrá del uso del reactor RA-10 patentado por INVAP con dinero del Estado y de ahora en más las ganancias serán giradas a la casa central en los Estados Unidos. El plan resulta claro, habilitan al capital extranjero no solo a llevarse el personal argentino, sino a llevarse el ciclo del combustible nuclear entero, desde la investigación de la ubicación del uranio hasta la explotación de una mina. Se abre la puerta para que se lleven las 33.000 toneladas de uranio que hay en nuestro país. Prueba de ello son las declaraciones del Secretario del Tesoro de EE. UU. Scott Bessnt, que decía lo siguiente: “Argentina es rica en Uranio, están comprometidos con la entrada de empresas privadas estadounidenses”.

Así, lo que costó varias generaciones de esfuerzo colectivo en interés de todos los argentinos va a ser apropiado, privatizado y excluido del dominio común por un puñado de empresas privadas (nacionales e internacionales) bajo el impulso del gobierno libertario.

Defendamos el Sistema Cientifico Tecnologico Argentino que supimos conseguir

Nuestro Sistema Científico Tecnológico y de Innovación es un orgullo nacional. Con tensiones y disputas hemos formado premios nobel, desarrollado innovación y tecnología de punta a escala global y les ha dado sentido de pertenencia a miles de jóvenes que dan sus primeros pasos en la universidad o en la investigación. Pese a los intentos de la dictadura, el menemismo o Mauricio Macri, hemos resistido muchos embates no con pasividad, sino con mucho protagonismo de sus trabajadores, de las y los que hacen ciencia y futuro todos los días.

Está conformado por un conjunto de organismos públicos, universidades, centros de investigación, empresas estatales y entidades privadas que producen conocimiento científico, desarrollan tecnología, promueven políticas públicas integrales que estructuran estrategias y políticas de desarrollo e innovación. Sus principales componentes son los organismos nacionales de ciencia y tecnología, como CONICET, CNEA, INTA, INTI, CONAE, Instituto Nacional del Agua, Instituto Antártico Argentino, entre otras. No solo son instituciones prestigiosas, son la trinchera de lucha de miles y miles de estudiantes, técnicos, becarios doctorales y posdoctorales, docentes-investigadores universitarios, entre otros, que se han formado por muchos años y que han elegido disputar el conocimiento y la producción en un sentido soberano.

No es nuevo el ataque o la saña con nuestras instituciones estatales, lo que es novedoso es la magnitud y la rapidez de las políticas de deterioro, desmantelamiento y subordinación. Seamos claros y que no nos confundan, esto no es un ajuste o una “readecuación presupuestaria”, Vivimos un ataque por áreas y por etapas al sistema en general. En estos tres años de mileísmo los despidos, la reducción presupuestaria, las renuncias y la entrega de áreas claves a extranjeros, fueron moneda corriente. Asistimos a despidos en CONICET, INTI, INTA, AGENCIA I+D+i (con su práctica destrucción) y ahora CNEA; el deterioro del salario docente en Universidades Nacionales e Institutos y el congelamiento de becas estudiantiles; hasta se niegan a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. Canalladas si las hay. Nos enteramos de un día para otro cómo quieren dejar sin becas a 379 becarios posdoctorales y dar de baja cientos de concursos de cargos técnicos y profesionales que están en proceso.

Este es el objetivo de Javier Milei: cortar un circuito y destruir un sistema que intentó, pese a la incapacidad de ir a fondo en determinados momentos, modelar el desarrollo tecnológico del país a través de la interacción entre el Estado, el sistema nacional de ciencia y técnica y el aparato productivo nacional. Los paladines de la libertad generan las condiciones materiales y culturales para una nueva fuga masiva de cerebros a las potencias centrales, y avanzan en reducir la infraestructura técnica y tecnológica al servicio de una estructura productiva reprimarizada y sin industria. Lo que funciona se vende, lo que permite multiplicar se subordina a los de afuera, y lo que nos genera autonomía se regala. Esto es lo que está detrás de las mentes brillantes del mileísmo.

Otra Argentina es posible

Como venimos exponiendo, frente a nosotros tenemos un plan claro que viene por todo lo nuestro, que nos quiere llevar por delante. Sin embargo, acá hay un pueblo que ha escrito páginas gloriosas, que ha resistido y ha luchado mucho. Somos herederos de la reforma del 18, de las puebladas del 60 y 70, de la resistencia a la dictadura, de la defensa de la patria en Malvinas, de la lucha contra la Ley de Educación Superior, del arancel de López Murphy, y lo seremos ahora con las luchas que forjaremos en el presente. Millones en todo el país han salido a las calles para defender a las Universidades Nacionales, a sus profesionales, sus investigaciones, y a sus estudiantes. Frente a los despidos, las y los trabajadores se organizan y no se dan por vencidos, por eso es importante que nos solidaricemos, que acompañemos y que convoquemos a todos y a todas a defender nuestra ciencia, nuestras universidades y nuestra técnica

Somos conscientes de la ofensiva reaccionaria que vivimos, que a veces las noticias nos angustian y que el plan es a fondo. Sin embargo, no nos rendimos, porque de esta situación se sale convocando a toda la comunidad científica y universitaria en particular, y al pueblo en general, a que sean partes de la construcción de un “Nuevo Plan de Desarrollo Científico y Tecnológico”. Un plan que nos permita reconstruir la patria luego de la pesadilla de Milei, pero por sobre todo nos permita pensar que Argentina necesitamos, donde la SOBERANÍA política y económica sean los principios que vertebran el desarrollo futuro.

Necesitamos avanzar en un nuevo Estado con protagonismo popular que diseñe y ejecute políticas de desarrollo, que invierta sostenidamente en la infraestructura científica y tecnológica, apoyándose en un entramado productivo que demande innovación para la producción a escala local, regional y nacional. Por eso es clave defender y avanzar en el control de nuestros recursos estratégicos y de las capacidades en ciencia y técnica nacionales. En nuestras universidades, organismos específicos, agencias nacionales e institutos está la masa crítica que necesitamos, la que construye ciencia y soberanía tecnológica todos los días, depende de si los convocamos, de si los escuchamos y de si les damos el lugar a que protagonicen.

Hay que estar a la altura de la historia, buscamos construir una propuesta superadora a los embates y estamos obligados a tener la decisión valiente de cambios estructurales, de animarnos a recuperar soberanía. Ese es el pequeño desafío que tenemos, no somos pocos, somos muchos.

(*) Miembro del  “Foro por la Recuperación del Paraná, Ciudad de Santa Fe

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SOBERANÍA

El Amor y la traición a la patria

4To Encuentro Federal por la Soberanía, el amor a la Patria.

Por Feliciano Ramos (*)

El 20 de Junio pasado, fecha en que se conmemoraba la muerte del ilustre prócer Manuel Belgrano, se realizó en la ciudad de Rosario el “IV Encuentro Federal por la Soberanía”, al que tuve el honor de concurrir, como así también en los tres encuentros anteriores.  Una vez más, un año más, muchas personas sin otro interés más que el amor a la patria, al país, se esfuerzan para viajar, hospedarse, y todo lo que implica recorrer cientos de kilómetros para exponer, para compartir los esfuerzos, proyectos y vivencias en la lucha por un país soberano. Y ya que hablo de esfuerzo, es necesario destacar el esfuerzo de todos los que trabajaron antes, durante, y después, que hicieron posible que este encuentro convoque a miles de personas y sea, sin duda alguna, el germen de la reconstrucción  soberana del país.

Cuando te encontrás con tanta gente, algunos amigos o conocidos, que luchan por un país soberano y con protección ambiental,  el primer sentimiento que te produce es la alegría de ver, sentir, que no estás solo en la lucha. Cada uno en su especialidad, somos muchos luchando por un país mejor, por una patria soberana. Es una gran alegría encontrarnos, abrazarnos y acompañarnos en la lucha, compartir vivencias, dificultades y logros. La palabra del otro nos ilumina, nos redescubre y nos enseña, los testimonios nos animan y nos dan esperanza. 

Personalmente experimenté en todos los Encuentros Federales por la Soberanía,   una alegría compartida, una renovada esperanza contagiada. Como en todos los encuentros anteriores, me volví con el alma llena de amor por la patria y con las energías renovadas en la lucha por su soberanía, sabiendo que no estás solo, que somos muchos y cada vez somos más y seremos muchos más todavía en la defensa soberana de la patria.      

Quiero resaltar la importante cantidad de jóvenes convocados, algunos de estos jóvenes ya exponiendo las vivencias del camino de la lucha por un país mejor, más justo y soberano.  Significa un volcán de vida joven y un océano de esperanza saber que la defensa de la patria soberana crece, se contagia  y se multiplica como un virus de virtud.

Solo hay agradecimiento de mi parte a los que organizaron el “IV Encuentro Federal por la Soberanía”, seguramente compartido también con los demás participantes y público en general.

La entrega, la traición a la patria

Contrastando con tanto amor a la patria, con tanta esperanza compartida, este gobierno destructor (en contra de tratados internacionales, en contra de lo propuesto en la audiencia pública por más del 98 % de los participantes y a pedido expreso de la Bolsa de Comercio de Rosario y los puertos extranjeros) ha llevado a cabo una licitación de dragado del canal navegable del río Paraná a 44 pies, lo que significará un daño enorme y permanente al río, del que todos bebemos.

Esta licitación no solo viola los acuerdos internacionales, como el tratado de Escazú, ya que se llevó a cabo y se adjudicó sin ningún estudio previo de impacto ambiental, que está claro que no lo hacen porque les va a dar negativo, esto es más que obvio. Es más, trataron de instalar estudios apócrifos, que no son ambientales, como válidos. Está claro que la génesis de la licitación fue el engaño público.

Por otro lado, este gobierno al que le queda un año cuanto mucho, carece de  autoridad y consenso como para llamar a una licitación por treinta años que, por un lado, fue rechazada contundentemente en la audiencia pública y, por otro, las consecuencias de esta licitación exceden en mucho al mandato de gobierno, por lo tanto debería tener consenso popular y político, de lo contrario no es válida.

Otra causa de invalidez de la licitación de dragado es la cartelización, ya que de exprofeso se manipuló, dejando afuera empresas de dragado como la empresa china, porque era una empresa estatal. Por un lado, no queremos saber nada con una empresa que represente el Estado, y por otro tenemos a la Armada de EE.UU patrullado el río Paraná y el Mar Argentino. Una doble vara que invalida aún más una licitación colmada de irregularidades y de una entrega espantosa de la independencia argentina.

Otro hecho que constituye cartelización y direccionamiento de la licitación a favor de la empresa Jan de Nul, es que había un piso en el monto licitado por debajo del cual no se podía cotizar. La misma empresa belga, Deme, que licitó junto a Jan de Nul, dijo que estaba en condiciones de cotizar más bajo pero había un piso en la cotización. Ese piso favorece y direcciona claramente a la empresa Jan de Nul, ya que la parte técnica le da a favor por encontrarse desde la década del 90 hasta hoy establecida logísticamente en el país. Recordemos que, como ya lo mencioné, esta empresa usufructúa gratuitamente muelles, oficinas y talleres de la ex Dirección Nacional de Vías Navegables y por supuesto la ficha técnica es favorable respecto a otra que no está en el país.

Falta de consenso público y político, inexistencia del estudio previo ambiental, cartelización y direccionamiento, entre otras irregularidades, son las que se cometieron con tal de adjudicar a toda costa una licitación fraudulenta a favor siempre de la misma empresa. Por lo tanto, si la justicia fuera justa e independiente como en países serios, esta licitación se caería por trucha.

Es que a los puertos extranjeros y sus socios de la Bolsa de Comercio de Rosario solo les importa la licitación. Válida o inválida, legal o trucha, no importa, el tema es seguir quedándose y robándose el comercio exterior argentino.

Una licitación donde no intervienen las provincias y lo que se draga es territorio provincial bañado por el río Paraná, es contradictorio.

La parte más importante de esta licitación es el daño, el ecocidio ambiental permanente, los millones de metros cúbicos dragados que sin cuidado se volcarán al río nuevamente, lo que va a crear inestabilidad y a tapar riachos que desconectarán lagunas donde desovan los peces. Se dragará y volcará nuevamente al río un lecho totalmente contaminado por agro tóxicos, contaminando aún más el agua del río que bebemos. Y lo más irónico es que, todos los argentinos con la nuestra, con nuestros impuestos, pagaremos la licitación de dragado a la dragadora extranjera y para beneficio de los puertos  extranjeros.  Desde la década de los 90 hasta hoy, los argentinos con nuestros impuestos venimos pagándoles a los puertos privados extranjeros un dragado para que estos se roben todos los días las exportaciones argentinas. Porque el comercio exterior argentino está en manos de extranjeros y sus socios locales y nos sale muy caro a los argentinos, pero a cambio nada dejan al país porque se la fugan toda.

Debemos recuperar el comercio exterior argentino para los argentinos, porque si no, como ya lo dijo la Cámara de Diputados de la Nación en su expediente 5275-D-2010 “estatizaron los costos y privatizaron las ganancias”. O sea, a los costos del mantenimiento los pagamos nosotros, con nuestros impuestos,  pero a las ganancias se la llevan los puertos privados y/o extranjeros y las dragadoras extranjeras y nada queda en el país,  solo las deudas y la pobreza.        

(*) Capitán Fluvial | Miembro del foro por la recuperación del rio Paraná

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SOBERANÍA

Luciano Orellano: “Fuera yanquis de América Latina, seamos libres de toda dominación extranjera”

DISCURSO DE APERTURA DEL 4° ENCUENTRO FEDERAL POR LA SOBERANÍA. ROSARIO. 20 DE JUNIO 2026

Les quiero hablar como argentino que siente un profundo amor por nuestra Patria. Hoy es un día de enorme significación.

Lo primero de lo primero es hacer un desagravio a nuestra Patria, a Manuel Belgrano, a nuestras banderas. Pocas veces en la historia argentina sufrimos este agravio.

Manuel Belgrano: este gran revolucionario, el hombre de la independencia, el hombre de la igualdad, el hombre de la industria nacional, el hombre del primer contrato social, de “la tierra para quien la trabaja”, el hombre que se hizo soldado por necesidad, el hombre que se hizo diciendo que había que recuperar y tener nuestro comercio exterior, el hombre que nos habló de la necesidad de una marina mercante, el hombre que nos dejó un mensaje (tal vez el más maravilloso): “pretendo ser un buen hijo de la Patria”… “¡pretendo ser un buen hijo de la Patria!”.

Por eso, frente a este gobierno que, y no nos confundamos, es otra cosa en la reseña histórica argentina, este es un gobierno de ocupación. Es un gobierno que construye un andamiaje legal, jurídico, institucional, para disgregar la nación para el saqueo. Y además en un momento internacional tremendamente difícil, porque el mundo que estaba antes no está más, porque hay un nuevo reparto del mundo, que ha implosionado el derecho soberano de los pueblos, y a eso lo estamos viendo. Es un mundo en guerra, es un mundo de nuevos repartos, una nueva reconfiguración de los mapas, y hay una implosión del enemigo más peligroso, que es la superpotencia política, económica y militar en este mundo multipolar; que tiene claramente dos superpotencias, pero que en la reseña histórica de los últimos setenta años es el enemigo más peligroso: el imperialismo yanqui y el fascista Donald Trump. Esos tipos vienen por América Latina. ¿Y saben por qué?, porque ningún imperio, ningún imperialismo se puede sostener sin retaguardia, y la retaguardia para ellos es el territorio.

Ellos vienen por el petróleo en Venezuela, ellos vienen por el agua, ellos vienen por los alimentos, ellos vienen por el litio, ellos vienen por los pasos bioceánicos, ellos vienen por la Antártida.

Estamos en una cruzada, una cruzada en la que hay que cerrarle el paso al fascismo. Esa idea de la supremacía, la idea del desprecio a los trabajadores, el desprecio a las mujeres, a los pueblos originarios, a las organizaciones libres del pueblo a las que hay que “demonizar”, el desprecio a nuestros viejos, la política de descarte, como decía el Papa Francisco. Entonces, como decía también el Papa Francisco “¡no seamos huérfanos de Patria!, ¡no seamos huérfanos de Patria!”. La Patria nos llama, es la hora.

Quiero invitar a estos pibes que voy a presentarles, de los colegios técnicos, a que vengan acá adelante. Porque este encuentro, a diferencia de los otros encuentros, es un encuentro que tiene a la juventud. Vengan chicos, quiero estar junto con ustedes, vengan acá adelante. Y contarles una experiencia, ahí están viniendo… Estos jóvenes, valientes, inteligentes, me invitaron a mí a un encuentro de estudiantes y estudiantes secundarios. Yo llegué ahí y dije “les voy a dar docencia patriótica”. Uh… Bueno… Hablé un rato, y después empezaron a hablar ellos, y sobre todo los chicos de las escuelas técnicas, y arrancaron desde un lugar hermoso, maravilloso, arrancaron desde el sueño, desde la esperanza: “¿por qué queremos ser técnicos?, ¿para qué Patria?”.  Y la unían a la necesidad de recuperar nuestra soberanía industrial. La unían a la necesidad de que los centros científicos, técnicos, sean para que se emancipe la nación. Me dieron cátedra, ¡son estos pibes!, ¡apláudanlos! ¡Son la semilla, son el presente, son la esperanza, y nos llenan el alma, nos llenan el corazón! Y acá no vienen para la fotito, no hay lugar para la fotito, hay lugar para que sean protagonistas. Mírenlos a estos pibes porque estos compañeros van a estar en cada uno de los paneles, hablando, opinando, y esa es la cruzada que tenemos.

Hay que cerrarle el paso en nuestras cabezas a ese pesimismo, al escepticismo, es lo que nunca debemos dejar que nos quiebre. Yo vengo de una familia muy humilde, yo sé muy bien lo que es la discriminación, yo sé muy bien lo que es, pero jamás de los jamases a los argentinos nos tienen que quebrar el espíritu, el optimismo de los pueblos, de las causas de los pueblos. Aquí, lo que yo diga, tiene muy poca importancia, porque este encuentro tiene un objetivo. Ninguno de los que estamos acá nos queremos convertir en “Susana Giménez”.

Somos gente de combate, somos gente de pelea, acá están nuestros héroes, nuestra reserva moral de Malvinas, ¡aplausos a ellos!, ellos construyen este encuentro. Hay que poner en valor a los maestros, ¡felicitaciones a los maestros!, ellos son los dueños de este encuentro; acá están los metalúrgicos, que están peleando hace dos años de manera ininterrumpida, defendiendo la producción, el mercado interno, la industria nacional, y además ellos sueñan con volver a recuperar la industria del acero nacional que es “madre de todas las industrias”. Quiero felicitar a la marina mercante, acá está Mariano Moreno, es muy importante… ¿Porque de dónde va a salir, qué se necesita? Necesitamos construir la unidad programática para una salida para el pueblo argentino, y eso solo puede ser parido alrededor del combate, de los protagonistas, no va a caer del cielo, eso es hoy lo que no tenemos que delegar. Porque la interpelación es cómo terminamos con esta política y cómo salimos de esto. Y para eso el combate, la pelea, pero hay que llenar la mochila de propuestas y de salidas que resuelvan.

Tenemos un desafío: no solo derrotar al gobierno, sino no volver a fracasar. Porque venimos de algunos cambios de reforma sin reforma, de cambiar algo para no cambiar del todo las cosas. No hay que tirar tampoco los chicos con la bañadera, porque la lucha ha sido cruel, ha sido dura, y hay cosas que se hicieron bien, tenemos que ser claros.

Reivindicar el 2 de abril, el 24 de marzo, acá en Rosario se juntaron ciento veinte mil… Hay que bombardear el escepticismo, el pesimismo. Claro que es un momento difícil, pero millones se movilizaron. Y hay gente acá de la salud, con las movilizaciones multitudinarias. ¿Dónde está Pablo Maciel que sacó el 80% de los votos en su sindicato (SICOP) de la provincia de Buenos Aires? ¡Felicitaciones Pablo!, porque este encuentro no es de cartón.

¿Y el camino cuál es?, ¿cuál es el faro?, el faro es Bolivia. ¿Quiénes son nuestros aliados estratégicos? Nuestros aliados estratégicos son la Patria Grande, nuestros aliados estratégicos son nuestros países limítrofes. Aquí están los brasileros, compañeros que vinieron del Paraguay, del Uruguay… ¡Apláudanlos! Porque ¿cuál es la nuestra?: la Segunda Emancipación Americana, la Segunda Emancipación de la Patria.

Al encuentro tenemos que generalizarlo en todo el país.

¿Ustedes saben el valor de lo que van a hacer hoy? ¿Qué queremos del encuentro? ¡A llorar al cementerio! Queremos tener un diagnóstico de la situación y sacar algunas conclusiones de los talleres, que es lo que no hicimos en los encuentros anteriores, y ustedes tienen las mochilas cargadas de propuestas. Parte de cerrarles el paso y abrir otro horizonte, está íntimamente ligado a eso.

¡Fuerte abrazo!¡Exitoso encuentro!¡A llevarlo a cada lugar del país! ¡La Patria no se vende, se defiende!                                       

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RÍO PARANÁ SOBERANÍA

Nuestro río, nuestra historia, nuestra lucha

Por: Blanca Osuna (*)

En la sesión del 25 de junio pasado de la Cámara de Diputados de la Nación, me referí, haciendo uso de una cuestión de privilegio, a la decisión del Gobierno nacional de privatizar el río Paraná por 25 años. Sin dudas, eso implica la entrega de un recurso estratégico a intereses no sólo privados, sino fundamentalmente extranjeros, con una incidencia muy particular de Estados Unidos en la trayectoria que ha tenido todo el proceso privatizador.

Especialistas en hidrología, organizaciones vinculadas a la producción y al ambiente, autoridades de localidades de la costa del río y pescadores baqueanos denuncian que llevar la profundización por dragado de 34 a 44 pies va a alterar drásticamente la dinámica del curso, acelerar la erosión de las costas, afectará la biodiversidad y el acceso al agua para consumo y servicios, tal como ya había sucedido en la ciudad de Victoria (E.R.). La desregulación y privatización del sistema fluvial litoral golpeará al cabotaje nacional y pondrá en riesgo empleos del sector. Tener el registro de que las grandes potencias del mundo administran sus ríos, tal es el caso de EE. UU. y China, que cuentan con control y regulación estatal, revela la importancia que le otorgan a la intervención del Estado en el comercio, la logística y la seguridad.

La reciente decisión de Milei y el proceso que culminó en la adjudicación están plagados de irregularidades y de intereses económicos que nada tienen que ver con el desarrollo de la región en el plano nacional e internacional, sino con nichos corporativos cuyo propósito principal es incrementar su tasa de ganancia.

La primera convocatoria de la llamada Vía Navegable Troncal del Río Paraná de diciembre de 2024 quedó sin efecto en medio de sospechas, denuncias y tironeos espurios.

A eso se sumó la decisión del Poder Ejecutivo Nacional de eliminar, mediante el Decreto 699/24, el Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable – ECOVINA, único espacio de participación de las provincias del litoral fluvial: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires quedaron afuera. Las declaraciones de ocasión hechas por Frigerio, además de inconsistentes, solo expusieron la ausencia de compromiso en la defensa real de los intereses locales.

El 3 de noviembre de 2025 se llevó a cabo por plataforma la Audiencia Pública, convocada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, en la que estuve presente. Los funcionarios del Gobierno de Entre Ríos inscriptos no participaron. En la misma, el 90 % de las exposiciones fueron de rechazo a las condiciones establecidas en los pliegos en base a documentación precisa: denuncias respecto a la profundidad del dragado, se exigieron estudios de impacto ambiental y el incumplimiento del Acuerdo de Escazú suscripto por nuestro país, entre muchas otras observaciones críticas.

Con posterioridad, y desatendiendo lo expresado en la audiencia de noviembre, el Gobierno convocó a nueva licitación el 18 de diciembre del mismo año.

Previa a la adjudicación, que ya se evidenciaba con marcada preferencia a favor de la empresa Jan De Nul, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) emitió, en

mayo del presente año, un dictamen1 advirtiendo graves irregularidades, con antecedentes que ya había señalado anteriormente. En él sostuvo que el procedimiento licitatorio en curso era objeto de reproches administrativos que darán lugar a consecuencias penales.

Entre las numerosas distorsiones, la PIA destacó: la ausencia de la Evaluación de Impacto Ambiental Integral, requisito exigido por la Constitución Nacional, la Ley General del Ambiente 25.675 y el Acuerdo de Escazú (Ley Nac. 27.566). Además, la vulneración del principio de igualdad entre oferentes, las restricciones al derecho de impugnación y la ausencia de criterios objetivos para la evaluación de las ofertas.

Observó, además, la insuficiencia del control jurídico del organismo licitante. Justamente eso es lo que, entre otras cosas, apañó la intervención cruzada de un personaje, Francisco Mansanta, designado por Milei en la Comisión Administradora del Río Uruguay – CARU, desde donde se adjudicó sin licitación alguna el dragado del río Uruguay a Jan De Nul, mientras al mismo tiempo integraba la Comisión de Evaluación de la Licitación por el río Paraná. Si a esto se agregan los diversos conflictos de intereses cruzados que han quedado en evidencia, concluimos que no hay casualidades.

Sobre todo ello están pendientes aún los avances en el plano administrativo y judicial de lo planteado por la PIA.

El Día de la Bandera, el 20 de junio, fue publicada en el BO la adjudicación de este negociado al consorcio Jan De Nul – ServiMagnus, difícil imaginar un gesto más oprobioso ante la entrega de la cuenca hídrica más grande de Sudamérica.

Nunca estuvo tan explícito el sentido de Gobierno vende Patria.

En mi intervención en el recinto cité antecedentes jurisprudenciales que vienen al caso para fundamentar el valor del federalismo en defensa de un bien estratégico como es el Paraná, y que es oportuno hacer presente:

Túnel Subfluvial: el 15 de junio de 1960 se suscribió un acuerdo entre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, que firmaron sus gobernadores, Raúl Uranga y Carlos Sylvestre Begnis. Ambas provincias coincidieron en que la negativa de recursos del Gobierno nacional atentaba contra el desarrollo logístico, económico y social de la Mesopotamia. El Tratado fundacional resolvió, en contra del Gobierno nacional que negaba el financiamiento para la construcción de una vía de comunicación sobre el río. La idea primigenia de puente sobre el río se concretó como túnel en su lecho y fue inaugurada en 1969. El dominio originario del río y el derecho constitucional que las provincias tienen sobre sus recursos fundaron y dieron lugar e impulso a la constitución del Ente Interprovincial Autárquico administrado equitativamente, que ya cumplió 66 años.

Ley de Libertad de los Ríos, expresada en la Ley Provincial 9092, aprobada por unanimidad en 1997, nacida de la movilización popular, cuyos principios fueron incorporados a la Constitución de Entre Ríos. Fue esa lucha la que impidió la construcción de la represa de Paraná Medio. Sus razones y las sentencias de la Justicia Federal en contra del Decreto

1https://www.mpf.gob.ar/pia/files/2026/05/Expte-113-26-y-119-25-dictamen-15-5-26.pdf?utm_source=

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Presidencial del inicio de la obra pusieron fin definitivo a lo que se consideró un avasallamiento a los intereses de los entrerrianos.

Incendios en las Islas en 2008. Después de variados reclamos y denuncias, la Justicia Federal dispuso que las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y los respectivos municipios ribereños deben coordinar para evitar afectaciones socioambientales. El PIECAS-DP (Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible del Delta del Paraná) surgió como acuerdo interjurisdiccional obligatorio, aunque su continuidad no ha sido sostenida ni por Milei, ni Frigerio, ni Pullaro.

¿Qué dejan en claro estos antecedentes?

El valor del sentido federal, el desafío democrático que implican algunas decisiones, el poder de convocatoria que sostienen la defensa de los bienes naturales cuando están en riesgo.

Y frente al afán oficial de dilapidar soberanía a intereses corporativos, esa convocatoria se justifica.

Estas razones fundan nuestro rechazo a la pretensión de instituir un Consejo de Control integrado por “usuarios”, donde prevalezcan la Bolsa de Rosario y las cámaras portuarias, priorizando sus finanzas y de espaldas al bien común.

La envergadura y el impacto de esta privatización exigen que el Congreso de la Nación y las provincias participen formalmente.

Tienen actualmente vigencia parlamentaria el proyecto que presenté de creación de la Comisión Administradora del Río Paraná (4053-D-2025)2, como ente público interjurisdiccional con representación de las provincias ribereñas e instituciones.

Y asimismo el proyecto de Comisión de Seguimiento y Control de la Licitación VNT (105-D-2026), de la diputada Propato3.

Una premisa irrefutable: el río Paraná no es mercancía.

Y no lo será, a pesar de que el agua dulce comenzó a cotizarse desde 2020, vía contratos de futuro, en la Bolsa de Wall Street de Nueva York como bien transable.

El Paraná es eje vertebrador de una región de riqueza social, ambiental, económica y de gran dimensión geopolítica.

El dragado a 44 pies y la navegación de embarcaciones de gran porte y desmesura va a afectar el acuífero Guaraní, los humedales y cursos de agua, comprometerá la biodiversidad y va a poner en riesgo el acceso al agua potable. También impactará en las economías regionales, en el trabajo vinculado al río, en la pesca artesanal y en las actividades deportivas y turísticas.

2https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/Periodo2025/PDF2025/TP2025/4053-D-2025.pd

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3 https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/detalle_tp_adjunto/index.html?id=289598

Lo que está en juego es, nada menos, que la soberanía de la Argentina.

Delegar el control estatal es resignar capacidad de decisión sobre nuestros recursos y nuestro desarrollo.

Sostener la defensa de los ríos Paraná, Uruguay y Gualeguay y los cursos de agua que atraviesan nuestra provincia es parte de la identidad entrerriana, y es una materia que está en juego todos los días. Por eso no resignaremos postura y exigiremos el cumplimiento de normas vigentes y la participación de los sectores implicados.

El control y la preservación de la principal vía fluvial del país es un desafío cuya resolución política es el gran interrogante que requiere respuestas para el tiempo que viene.

Defender el Paraná frente a esta brutal entrega es defender la soberanía, el trabajo, la producción y la vida.

(*) Diputada Nacional

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LUCHA AMBIENTAL SOBERANÍA

La extracción terrestre de arena en Ibicuy abre un debate que ya no puede ser ignorado

Por: Fernando Ramirez (*)

Comunicado de SICONARA (Rosario)

Desde el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina – Seccional Rosario observamos con profunda preocupación la información pública conocida en los últimos días respecto de las investigaciones judiciales vinculadas a la explotación de arena silícea en la zona de Ibicuy, provincia de Entre Ríos.

Las actuaciones judiciales en curso, iniciadas hace varios años, exponen denuncias sobre presuntos impactos ambientales derivados de la extracción intensiva de arena en los humedales del Delta del Paraná, incluyendo el uso de grandes volúmenes de agua subterránea, la modificación del relieve natural y la posible afectación de un ecosistema de enorme valor ambiental.

Será la Justicia quien determine las responsabilidades que pudieran existir y si las explotaciones cumplen con toda la normativa vigente.

Sin embargo, desde SICONARA Rosario queremos señalar que este conflicto también evidencia un problema productivo y laboral que venimos denunciando desde hace tiempo.

Mientras miles de toneladas de arena destinadas a Vaca Muerta son transportadas diariamente por vía terrestre desde canteras ubicadas en Ibicuy, la flota argentina de buques areneros permanece con actividad reducida, afectando directamente el trabajo de marinos profesionales, conductores navales y tripulaciones altamente capacitadas para realizar esa misma tarea mediante el transporte fluvial.

La navegación comercial forma parte del desarrollo sostenible del país.

El sistema fluvial argentino dispone de trabajadores capacitados, embarcaciones especializadas y puertos preparados para integrar una logística más eficiente, con menor impacto sobre la infraestructura vial y con mayor generación de empleo nacional.

Por ello entendemos que resulta imprescindible abrir un debate serio acerca del modelo de abastecimiento de arena para Vaca Muerta.

Ese debate debe contemplar simultáneamente: la protección efectiva de los humedales; el estricto cumplimiento de la legislación ambiental; la preservación del empleo argentino; el fortalecimiento de la Marina Mercante Nacional; y el desarrollo de una logística fluvial integrada que aproveche las capacidades existentes en nuestro país.

SICONARA Rosario continuará impulsando propuestas que permitan compatibilizar el desarrollo energético nacional con el trabajo argentino, la protección ambiental y una política logística basada en la utilización de nuestros ríos, nuestros puertos y nuestros trabajadores.

No existe contradicción entre producir y proteger.

La Argentina puede abastecer a Vaca Muerta respetando el ambiente y generando trabajo para los trabajadores marítimos argentinos.

(*) Secr. Gral. Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (Seccional Rosario)

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RÍO PARANÁ SOBERANÍA

La Argentina acaba de entregar su propio Estrecho de Ormuz

La primera disputa en torno al Paraná es una disputa de sentido. Por eso insisto en hablar del río Paraná y no de la Hidrovía. No se trata de una cuestión semántica menor. “Hidrovía Sociedad Anónima” fue el nombre de la empresa creada en 1995 por la belga Jan de Nul y la argentina Emepa para administrar el dragado y balizamiento del principal corredor fluvial del país. Desde entonces, ese nombre fue desplazando al del río y, con él, una determinada concepción sobre su función, su administración y su propiedad.

Lo que está en discusión no es simplemente una vía de navegación. Está en juego el control de una infraestructura estratégica por donde circula cerca del 80% del comercio exterior argentino.

La reciente adjudicación de la denominada Vía Navegable Troncal constituye un nuevo capítulo de un proceso que comenzó durante el gobierno de Carlos Menem, continuó con sucesivas renovaciones de la concesión y perdió una oportunidad histórica en 2021, cuando el Estado nacional tenía la posibilidad concreta de recuperar el control sobre el Paraná y optó por no hacerlo.

Aquel año se anunciaron la creación de una empresa estatal de dragado y la conformación de un Consejo Federal con participación de las provincias ribereñas para administrar el sistema. Sin embargo, aquellas iniciativas quedaron en el camino y el país volvió a delegar una función estratégica en manos privadas.

Pero si bien la historia de la concesión tiene más de tres décadas, el contexto actual introduce un elemento nuevo y determinante: vivimos en un mundo atravesado por crecientes disputas geopolíticas. Las tensiones entre las grandes potencias ya no son una hipótesis académica sino una realidad visible en múltiples escenarios del planeta.

En ese marco, resulta imprescindible comprender que ningún país desarrollado deja en manos extranjeras el control de sus principales vías navegables. Estados Unidos administra el Mississippi a través del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. China hace lo propio con el Yangtsé mediante organismos estatales. La razón es sencilla: quien controla la navegación controla información estratégica, comercio, logística y seguridad.

Por eso sostengo que la Argentina acaba de entregar su propio Estrecho de Ormuz.

La comparación puede parecer exagerada, pero sirve para dimensionar la magnitud de lo que está ocurriendo. El Paraná constituye una arteria vital para la economía nacional y para la inserción internacional del país. Sin embargo, su administración vuelve a quedar subordinada a intereses ajenos a los argentinos.

Durante el proceso licitatorio quedó además en evidencia la dimensión geopolítica de la disputa. Empresas extranjeras compitieron no sólo por un negocio millonario, sino también por demostrar quién representaba mejor los intereses de Estados Unidos estratégicos en la región. Lo hicieron incluso con cartas publicas y visitas a la embajada yanqui. La discusión nunca estuvo centrada en qué modelo de desarrollo necesitaba la Argentina ni en cómo fortalecer la soberanía sobre sus recursos.

A esta situación se suma una preocupación ambiental de enorme gravedad.

La profundización del canal navegable de 34 a 44 pies permitirá el ingreso de embarcaciones oceánicas de mayor porte hasta los puertos del Gran Rosario. Sin embargo, esta decisión se adoptó sin que exista un estudio integral de impacto ambiental que permita anticipar sus consecuencias.

Los problemas derivados del dragado actual ya son visibles. La modificación de los flujos sedimentarios afecta cursos secundarios de agua, altera ecosistemas y genera dificultades en zonas de humedales y lagunas donde se reproduce gran parte de la fauna ictícola del río. Si estos efectos se registran con la profundidad vigente, resulta legítimo preguntarse qué ocurrirá cuando el canal alcance niveles nunca antes explorados.

Lo más llamativo es que en ningún otro lugar del mundo los ríos se adaptan indefinidamente a las necesidades de los barcos. La lógica habitual es exactamente la inversa: son las embarcaciones las que se diseñan en función de las características naturales de cada sistema fluvial.

En Argentina, en cambio, se pretende transformar profundamente el Paraná para reducir costos logísticos a un reducido grupo de grandes compañías exportadoras. Los beneficios económicos de esta decisión no llegarán a los productores ni a la sociedad en su conjunto. Quedarán concentrados en un pequeño núcleo de empresas que dominan el comercio exterior.

Lo verdaderamente preocupante es el silencio político que rodea esta discusión.

La soberanía sobre el Paraná debería ocupar un lugar central en cualquier proyecto nacional de desarrollo. Por allí salen las exportaciones, ingresan divisas fundamentales para la economía y circulan mercancías cuyo control resulta clave para combatir delitos complejos como el narcotráfico y el contrabando.

Sin embargo, el tema permanece ausente de gran parte del debate público.

Cualquier fuerza política que aspire a construir una estrategia de desarrollo para la Argentina deberá responder una pregunta elemental: ¿cómo piensa hacerlo sin controlar la principal vía de comunicación y comercio del país?

La reciente entrega de la administración del Paraná no es un asunto técnico ni una cuestión sectorial. Es una definición estratégica sobre el futuro argentino. Y como toda definición estratégica, sus consecuencias se medirán durante décadas.

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SOBERANÍA

20 de Junio en Rosario: Sede del “repudio a Milei” y del “IV Encuentro Federal por la Soberanía”

Desde tempranas horas de la jornada del sábado, sectores sindicales, sociales, y políticos, como público en general, se movilizaron hacia la Plaza Pringles, donde tuvo lugar un acto para manifestar un fuerte y claro repudio a la presencia de Javier Milei en los actos oficiales por el 20 de junio en el Monumento a la Bandera, compartido conjuntamente desde la proximidad del inicio del IV Encuentro Federal por la Soberanía.

La ciudad reflejó así su contracara programática a esta presencia en un notable y significativo contraste, con la confluencia de amplios sectores en el Encuentro, donde entre un sinnúmero de tareas, preparativos previos, un impactante despliegue y patriótico entusiasmo, sus organizadores esperaban y acompañaban la llegada de numerosas delegaciones de la región y de los distintos puntos de Argentina.               

Con sede en la Facultad de Ciencias Médicas (UNR), el IV Encuentro contó con la adhesión de más de doscientas organizaciones de todo el país, con la presencia de referentes académicos, sindicales, políticos, sociales, del empleo y la producción, de los pueblos originarios, estudiantiles, luchadoras y luchadores de todos los ámbitos, de la región y de una diversidad de provincias argentinas. Protagonizando el Encuentro, se destacó la presencia de integrantes de delegaciones de países hermanos de la “Patria Grande”: Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

En un contexto plenamente rodeado y embanderado con la “celeste y blanca” que lo enmarcaba todo, el Encuentro se inició con un acto de apertura, con la conducción  de Evangelina Codoni y Germán Mangione, donde se compartieron a viva voz las consignas y objetivos de la convocatoria, y un manifiesto repudio a la presencia de Javier Milei en la ciudad, coherente con su contenido real y programático sintetizado en las expresiones “¡la Patria no se vende, se defiende!”; “¡seamos libres de toda dominación extranjera!”; “¡fuera yanquis de América Latina!”.   

A la par que las banderas argentinas flameaban en manos de los presentes, se entonaron apasionadamente las estrofas de nuestro Himno Nacional.  

Luciano Orellano, del Foro por la Recuperación del Paraná y el Encuentro Federal por la soberanía, se dirigió al público presente, realizando en primer lugar lo que expresó como un “desagravio a Manuel Belgrano”, acompañado por una contundente semblanza de ese “gran revolucionario”: su obra, sus ideas, desvelos, propuestas, e ideales “¡más vigentes que nunca!”. Envió un especial reconocimiento a la lucha sostenida por el hermano pueblo de Bolivia. Caracterizando la actual situación de un mundo en disputa, con guerras en curso, donde “vienen por todo”, y particularmente en América Latina ante la feroz voracidad del imperialismo yanqui, apuntó: “… Si hay algo que sintetiza la declinación de nuestra soberanía es la falta de un ‘proyecto soberano’. El espíritu de este encuentro es la búsqueda de una Argentina de cara al futuro, de una segunda emancipación. La Argentina carece de un proyecto para su pueblo. Buscamos construir un consejo nacional, federal, de planificación estratégica integral, con soberanía y emancipador, un verdadero proyecto colectivo que parta del principio de defender y recuperar lo nuestro, de poner en valor nuestro potencial material y sobre todo el tesoro de los ‘recursos humanos’ que sí tiene la Argentina. Un proyecto industrial que ponga en valor al mercado interno, a las economías regionales, al trabajo argentino y al empleo. Necesitamos crear ocho millones de puestos de trabajo industriales…”

Sobre el cierre del acto de apertura, tuvo lugar un momento colmado de emoción, cuando los Ex Soldados Combatientes de Malvinas, referidos por los organizadores como la “reserva moral de la Patria”, tomaron a los presentes simbólico juramento a la bandera, como reafirmación del compromiso por la defensa de la Patria, que culminó con aquella frase de Belgrano: “juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores y la América del Sur será el templo de la unión, la libertad y la independencia” y el grito al unísono de los presentes “sí, juro, ¡viva la Patria!”.

Previo al paso a los paneles-talleres, un emotivo y multitudinario “banderazo” coronó la apertura.

Refieren sus organizadores que “la jornada fue enmarcada en el día de nuestra Bandera Nacional, que Manuel Belgrano enarboló por primera vez ‘en desobediencia’ sobre las orillas del río Paraná, que la vieron nacer aquel 27 de febrero de 1812”, afirmando que en el actual contexto nacional e internacional “la Patria está en peligro” y citando a José de San Martín, expresan: “cuando la Patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla.”

Este IV Encuentro Federal por la Soberanía  integró en su funcionamiento alrededor de veinticinco paneles-talleres, aproximadamente ciento cincuenta panelistas, que entre más de un millar de participantes denunciaron, abordaron, pusieron en valor  sus conocimientos y sus prácticas, debatieron, y delinearon colectivamente propuestas para la integralidad de los  problemas que hacen a nuestra soberanía nacional, con el fin de “consolidar la ambicionada plataforma de construcción de un programa soberano, popular, nacional y democrático para el futuro de la Argentina”, planteada como uno de sus principales objetivos.

Afirman desde la organización: “en medio de las políticas de entrega, saqueo, dependencia extrema, sumisión nacional, con riesgo de desmembrar Argentina al servicio de los grandes intereses extranjeros, el Encuentro es un lugar de intercambio de experiencias, de diagnóstico, pero sobre todo de una perspectiva liberadora, de futuro para el país, con una mirada de justicia social y soberanía nacional”.

Una “muestra soberana” con infografías en grandes paneles se visualizaba en el predio, con la intención de sus organizadores de “alumbrar en imágenes la entrega, el saqueo, la dependencia y extranjerización a la que sumergen y someten a nuestra patria, lo que se profundiza gravemente de modo acelerado en la Argentina actual en manos del gobierno de Javier Milei y todos sus funcionarios afines, como también infografías para visibilizar nuestras  riquezas, recursos y bienes comunes, nuestro patrimonio nacional, y las propuestas que harían posible otro rumbo para nuestro país y para la felicidad del pueblo”. Un stand con numerosa literatura complementaba este objetivo.

Luego de una exitosa y entusiasta jornada, desde este IV Encuentro Federal por la Soberanía reafirman la necesidad de la continuidad de este espacio que “ya hace historia y se viene fortaleciendo”, como la urgencia de multiplicar los esfuerzos por “profundizar y consolidar el rumbo de la más amplia unidad iniciado en las ediciones anteriores y reafirmado en esta edición 2026, como el único camino posible: ‘colectivamente’, con la necesaria e imprescindible unidad que nos exigen los tiempos que transitamos, en el sentido de un rumbo emancipador, que nos permita avanzar hacia la Argentina justa, libre y soberana que soñamos, donde en el trono de la vida cotidiana reine, definitivamente, la noble igualdad.”

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SOBERANÍA

Camino al 4to Encuentro Federal por la Soberanía: “lanzamiento y conferencia de prensa”

Con centro en la consigna “seamos libres de toda dominación extranjera”, una amplia convocatoria se dio cita este miércoles para el lanzamiento hacia el IV Encuentro Federal por la Soberanía, en una conferencia de prensa realizada en la Facultad de Ciencias Médicas (UNR) de la ciudad de Rosario.

Rodeados por una extensa y destacada “bandera nacional”, que ganaba la centralidad del evento, y junto a una bandera de Bolivia, la conferencia de lanzamiento contó con la importante  presencia de una gran diversidad de organizaciones, referentes, y personalidades convocantes y adherentes al Encuentro Federal, que ya hace historia.

Rumbo a su cuarta edición, la convocatoria llama una vez más a una urgente invitación nacional a renovar “la más amplia unidad de los argentinos y argentinas para defender y recuperar lo nuestro”.

Este IV Encuentro Federal por la Soberanía, tendrá lugar el próximo 20 de junio en la Facultad de Ciencias Médicas de la ciudad de Rosario. Refieren sus organizadores: “está enmarcado en el día de nuestra Bandera Nacional, que Manuel Belgrano enarboló por primera vez ‘en desobediencia’ sobre las orillas del río Paraná, que la vieron nacer aquel 27 de febrero de 1812.” 

Los impulsores del Encuentro, afirman fuertemente que en el actual contexto nacional e internacional “la Patria está en peligro” y, citando a José de San Martín,  expresan: “cuando la Patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla”.

En sus ediciones anteriores, el Encuentro Federal por la Soberanía contó con la presencia y adhesión de un sinnúmero de referentes de las distintas  provincias argentinas, que abordaron en paneles-talleres más de 20 temáticas. Sus organizadores refieren que “allí se evidenció el interés, la avidez, la participación y un gran protagonismo, sellando un compromiso de continuidad en su objetivo central”. Hoy, los convocantes reafirman sus objetivos y redoblan la apuesta en un nuevo llamado: “al profundizarse tremendamente la gravedad de la situación por las devastadoras políticas de ajuste brutal, entrega de nuestro patrimonio, nuestros bienes comunes, nuestros recursos, y la declinación feroz de nuestra soberanía en esta verdadera claudicación nacional que nos impone el gobierno de Javier Milei y todos sus funcionarios afines, está en grave riesgo nuestra existencia como Nación”.  

Desde la convocatoria al Encuentro, expresan con fuerza y patriótico entusiasmo: “vamos a continuar y profundizar el camino para defender y recuperar lo nuestro desde una mirada estratégica, no solo para formular denuncias sobre las causas profundas de la dramática situación de dependencia que vive la Argentina, sino para la imprescindible formulación de un programa soberano para una salida a favor del pueblo y de la patria, para la igualdad y la felicidad de las grandes mayorías”.

Tomando como punto de partida aquella primera experiencia que consideran fundacional, Luciano Orellano, del Foro por la Recuperación del Paraná, sostuvo: “lo hacemos con la misma aspiración: volver a reunir y poner en valor el vasto recorrido y las propuestas del amplio arco que a lo largo y lo ancho de Argentina porta nuestras causas imprescindibles, aunados en el sentimiento  ‘la Patria no se vende, ¡se defiende!’ que recorre toda nuestra geografía. Es una invitación a sumarse que incluye tanto a  personalidades del mundo académico, económico y científico, como de la industria, de la producción y  de nuestra defensa nacional, de las Pymes, de las organizaciones y referentes políticos, sociales, sindicales, culturales, de los pueblos originarios, de los derechos humanos, a trabajadoras y trabajadores tanto ocupados como desocupados y jubilados, a los jóvenes, de la ciudad y del campo, a nuestros ex Soldados Combatientes de Malvinas, a los estudiantes, al movimiento de mujeres, a investigadores y comunicadores, que son la profunda expresión de la búsqueda de caminos de encuentro y esperanza que permitan desplegar colectivamente propuestas para la defensa y recuperación de la plena soberanía nacional en el más abarcativo de los sentidos”.

La modalidad de  funcionamiento será la misma que en las ediciones anteriores: decenas de paneles y  talleres coordinados por referentes en cada temática, en donde se debatirá y abordará la integralidad del problema de la soberanía desde sus diversas dimensiones (política, científica, económica, social, laboral,  cultural, ambiental, entre otras).

Aspiran hacerlo “colectivamente, con la necesaria e imprescindible unidad que nos exigen los tiempos que transitamos, en el sentido de un rumbo emancipador, que nos permita avanzar hacia la Argentina justa, libre y soberana que soñamos, donde en el trono de la vida cotidiana reine, definitivamente, la noble igualdad”. 

Los organizadores comparten, una vez más, aquella frase del creador de nuestra Bandera Nacional: “Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores y la América del Sud será el templo de la Unión, de la Independencia y de la Libertad”.

Luciano Orellano destacó, como un punto central: “la más profunda solidaridad internacional con los pueblos y naciones del mundo, y en particular de América Latina, que están siendo saqueados y ocupados como producto de la voracidad del imperialismo yanqui”.

El lanzamiento contó con representativas y destacadas presencias de referentes y organizaciones: Evangelina Codoni; Mercedes Meier; Luciano Orellano; Javier “Tula” Núñez; Feliciano Ramos; Eduardo Toniolli; Jorge Molinas (decano de la Facultad de Ciencias Médicas); Luis “Cosita” Romero; Arturo Sedano; Axel Migueles; Facundo Retamoza; Guillermo Grigioni; Andrés Cedrón; Pablo Landó; Germán Mangione; Bruno Wienzbicki; Pablo Payró; Gustavo Teres (CTA); Manuel Leiva FASTIC (Cooperativa de Software); Nire Roldán; Sergio Arelovich; Mariano Romero; Julián Ferrero; Pablo Basso; Sec. Gral. FUR; Sindicato de Correos; MUS; Centro de estudiantes del Industrial de Santa Fe (UNL); AMSAFE; JCR; UOM Villa Constitución; Comisión Interna de Acindar; Sindicato de Televisión; CCC; UP; Pueblos Originarios en Lucha; Corriente Estatal René Salamanca; ATE; PC; Bases Federadas; Peronismo para la Soberanía; ALDE; Sindicato de Canillitas; CGT Moreno; Foro por la Recuperación del Paraná (Victoria, Entre Ríos); Asociación Mujeres Conductoras (AMC); Catiltar (Cámara choferes de taxi); Redjar; Agrupación Docente “La Mariano Moreno” de Rosario; entre otros y otras

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