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AGUA SOBERANÍA

Privatización de AySA: ¿intereses británicos y estadounidenses detrás del control del agua?

De la construcción de un sistema público de saneamiento a la privatización del vital elemento, en una disputa estratégica por la soberanía nacional.

Por José Ainsuain (*)

Conocer la historia nos permite comprender el presente, reconocer nuestras raíces y evitar repetir los errores del pasado. En materia hídrica y de saneamiento, la Argentina cuenta con antecedentes fundamentales: desde el conocimiento de las culturas ancestrales y el plan de ampliación de la red de acequias impulsado por el general José de San Martín en Mendoza, para la producción y el bienestar de la población, hasta las tempranas respuestas científicas frente al clima, como el ensayo Las secas y las inundaciones, elaborado por Florentino Ameghino en 1884 para el campo pampeano.

A finales del siglo XIX, la llegada de las primeras plantas potabilizadoras y redes cloacales a la ciudad de Buenos Aires y Rosario (1887) posicionó al país como pionero en América Latina. Ya en el siglo XX, bajo la presidencia de Roque Sáenz Peña, se creó Obras Sanitarias de la Nación (OSN). Dicha empresa no solo garantizó un servicio esencial para la salud y el bienestar social, sino que también impulsó el desarrollo científico y tecnológico local, formando a profesionales que exportaron su conocimiento a diversos países del mundo.

AySA - Planta General San Martín

El primer desmembramiento

El declive planificado de la empresa pública comenzó bajo la dictadura militar iniciada en 1976. En el marco del plan económico de José Alfredo Martínez de Hoz, se dispuso el «primer desmembramiento» de OSN, al descentralizar y delegar la provisión de agua y saneamiento a las provincias, reservando para la Nación únicamente la operación en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

A partir de ese momento, las políticas de sucesivos gobiernos provinciales y nacionales desfinanciaron y abandonaron progresivamente la infraestructura hídrica.

La privatización de los años noventa

En 1993, bajo el argumento del déficit fiscal y relegando décadas de desarrollo estatal, el gobierno de Carlos Saúl Menem y gobernadores aliados otorgaron la concesión del servicio por 30 años a la firma francesa Suez, bajo el nombre de Aguas Argentinas.

Aquel esquema privado derivó en escasas inversiones, incrementos tarifarios, cortes de suministro por falta de pago y un servicio deficitario. Dichas deficiencias impactaron negativamente en el aparato industrial, propiciaron la contaminación de afluentes y agravaron la proliferación de enfermedades vinculadas a la falta de agua y cloacas en los barrios populares del conurbano bonaerense.

Estatización y creación de AySA

Tras la crisis socioeconómica de 2001, la concesionaria dejó de cumplir con los compromisos mínimos contractuales, iniciando un paulatino vaciamiento del servicio.

En 2006, la gestión nacional encabezada por Néstor Kirchner resolvió rescindir el contrato y reestatizar el servicio a través del Decreto 304/2006, creando Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) para la Capital Federal y 26 municipios del AMBA.

Esta decisión política de concebir al agua como un bien estratégico tuvo réplicas en provincias como Santa Fe. En paralelo, se jerarquizó la labor del Instituto Nacional del Agua (INA) y del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) para planificar y ejecutar obras estructurales.

Hasta la actualidad, AySA brinda cobertura a más de 14 millones de personas, contando con capacidad operativa de vanguardia (como los talleres Varela) y balances operativos superavitarios.

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La llegada de Milei y la reprivatización

Con la llegada del gobierno de Javier Milei en 2024, se puso en marcha una política de desregulación y privatización de empresas públicas.

Previamente, la incorporación de la empresa estatal israelí Mekorot para el asesoramiento en sistemas hídricos nacionales sirvió de antesala para la disolución del ENOHSA y el repliegue del INA.

Posteriormente, mediante el Decreto 494/2025, se autorizó formalmente la privatización total de AySA. De manera simultánea, los decretos 493/2025 y 805/2025 modificaron el marco regulatorio del sector, eliminando más de un centenar de artículos del régimen anterior para otorgarles a los futuros concesionarios la potestad de interrumpir el servicio por morosidad y definir de forma autónoma los planes de inversión.

El valor geopolítico del agua dulce

La pugna por el control del agua responde a una disputa interimperialista. Tras la segunda mitad del siglo XX, la aceleración industrial incrementó la presión sobre las reservas de agua dulce a nivel internacional.

En 2020, el vital elemento comenzó a cotizar en los mercados de futuros de Wall Street y, para 2024, las Naciones Unidas advirtieron sobre una situación de emergencia hídrica global.

En un contexto en el que cerca del 90 % del agua dulce disponible en el planeta se destina a la producción agroindustrial e industrial, y solo un 10 % al consumo humano directo, la privatización de las empresas operadoras adquiere una dimensión estratégica.

Los capitales detrás de AySA: las pistas británica y estadounidense

La composición del consorcio que presentó la mayor oferta por AySA abre interrogantes sobre el origen y el control efectivo de los capitales involucrados. Particularmente, la estructura societaria de PHX Aqua, sus antecedentes de constitución en Londres y las vinculaciones de sus directivos con importantes grupos financieros y empresariales estadounidenses plantean interrogantes sobre la posible participación de intereses británicos y norteamericanos en el negocio del agua.

Luego de meses de puja, la adjudicación quedó en manos de un grupo de capitales extranjeros y nacionales.

Con el 55 % del paquete accionario figura PHX Aqua, un fondo de inversión que opera bajo una estructura legal en los Países Bajos, pero cuya fundación tuvo su origen en Londres pocas semanas antes de la licitación de AySA.

A su vez, el 100 % del paquete accionario de PHX Aqua pertenece a Phoenix Global, un fondo de inversión radicado en Curazao, cuyo presidente es Paul Parker, abogado especialista en finanzas, con trayectoria en Wall Street, que además preside importantes empresas de capitales estadounidenses, como The Clorox Company.

Rowing S.A., del ingeniero «multifacético» Walter Román, se adjudicó el 20 % de las acciones. Hay que recordar que es un fiel aportante a la campaña electoral de La Libertad Avanza y que su hermano Leonardo, a través de la firma Servimagnus, participa activamente en el negocio de la mal llamada Hidrovía Paraguay-Paraná.

Con el 15 % figura el grupo brasileño Arcos Saneamento e Participações, operador del servicio de agua y cloacas en más de 15 estados de Brasil.

Por último, con un 10 % de las acciones aparece Filiberti, conocido como el «Rey del Cloro», ya que es el proveedor número uno de cloro y policloruro de aluminio a casi todas las empresas de agua de la Nación.

Con esta adjudicación, junto a sus socios Manzano-Vila, controla gran parte de los servicios estratégicos y esenciales, ya que tiene participación en la red de distribución eléctrica Edenor, Metrogas, estaciones de servicio de la empresa Shell e inversiones activas en la extracción de petróleo en Vaca Muerta, entre otras.

Reflexión final

La historia argentina demuestra dos modelos opuestos: por un lado, la gestión estatal concebida para el acceso universal, la salud pública y el desarrollo tecnológico e industrial; por el otro, la administración privada orientada a la rentabilidad financiera del vital elemento y la entrega de soberanía.

Frente a este nuevo escenario, persiste la pregunta central: ¿es el agua dulce un bien común y un derecho humano fundamental, o una mercancía más sujeta a la cotización de los mercados financieros de Wall Street?

💧 La construcción del íconico establecimiento conocido como ...

 

(*) José Ainsuain, investigador y autor del libro “AGUA Patrimonio de la Humanidad o de Wall Street”

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MALVINAS SOBERANÍA

Acerca de la reforma a la Ley de Defensa Nacional. Ley 23.554 – (Parte I)

El jueves 17 de septiembre, mediante mensaje 2757-2026, el gobierno envió un proyecto de ley bajo el título “Ley de Defensa de la Soberanía Nacional”.

El mensaje se eleva catorce días después de haber dictado un decreto de necesidad y urgencia —Decreto 868/2026— referido a la explotación de hidrocarburos, introduciendo modificaciones a la Ley 26.659, conocida como “Ley Solanas”. Esta ley sanciona a las empresas que exploran, explotan, transportan o almacenan hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin la debida autorización de la autoridad de aplicación nacional, así como a las personas físicas involucradas.

Los primeros 40 artículos de este proyecto de ley hacen referencia a la explotación de recursos naturales en la plataforma continental argentina. En los siguientes 93 artículos, el proyecto modifica principalmente la Ley de Defensa Nacional N.º 23.554. Asimismo, introduce modificaciones o repeticiones de leyes como la Ley de Seguridad Interior, Código Aeronáutico, Ley de Procedimientos Administrativos, Ley de Espacios Marítimos, Ley de Financiamiento de Partidos Políticos, Código Penal de la Nación, Ley contra el Encubrimiento y Lavado de Activos, entre otras.

Antecedentes

La actual administración ha tenido una política de acercamiento al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y ha realizado actos que deslegitiman el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, mediante diversas acciones, declaraciones y normas. Se destacan:

– La firma del Comunicado Conjunto del 24/09/2024 con la Cancillería del Reino Unido, conocido como “Mondino-Lammy”, anunciado por el gobierno “en el marco de una nueva relación bilateral, caracterizada por el diálogo y la construcción de confianza”, donde Argentina se compromete, entre otras cosas, a garantizar al Reino Unido las comunicaciones y a “eliminar” todo obstáculo para el desarrollo del gobierno colonial en las islas y de sus habitantes.

– La suspensión de la aplicación de la Ley 27.671 de capacitación obligatoria y permanente de empleados públicos nacionales sobre la cuestión Malvinas.

– La suspensión del funcionamiento del “Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los Espacios Marítimos Correspondientes”, previsto en la Ley 27.558/2020, consejo que debe ser presidido por el presidente de la Nación.

– La imposibilidad de aplicación de la Ley 26.659, conocida como “Ley Solanas”: el actual gobierno eliminó la Secretaría encargada de iniciar y perseguir a los infractores, sin efectuar el debido nombramiento de un nuevo órgano de aplicación, imposibilitando cualquier tipo de investigación y procesamiento.

– La escasa o nula protesta internacional ante la pesca ilegal en Malvinas o ante el otorgamiento de licencias pesqueras por parte del gobierno colonial.

– La falta o deficiente denuncia de operaciones militares en las Islas Malvinas, como la entrada de tropas extranjeras o salida de nacionales sin autorización del Congreso de la Nación.

– El reconocimiento del derecho de autodeterminación a los habitantes de Malvinas mediante discurso oficial del 02/04/2025, modificando unilateralmente la posición argentina y contrariando la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de Naciones Unidas.

– La falta de transparencia en los actos de gobierno relacionados con el destino de las reservas en oro de la Nación Argentina.

– La suscripción de la carta de intención al “Programa de Protección de Bienes Comunes Globales” con EE. UU., que faculta al gobierno extranjero para la vigilancia y monitoreo del mar argentino. Este acuerdo cede jurisdicción en la Zona Económica Exclusiva argentina y fue anunciado en nuestro país por EE. UU.

– El otorgamiento de concesiones para la explotación de hidrocarburos en Argentina, junto con concesiones de beneficios fiscales e impositivos a empresas sancionadas con anterioridad por el Estado argentino por violación de la “Ley Solanas”.

Sobre las modificaciones a la “Ley Solanas” y al Decreto 868/2026

Aunque el texto conserva cierta similitud regulatoria, la norma no delimita la sanción solo a la actividad hidrocarburífera, sino que regula bienes naturales renovables y no renovables, derogando el DNU 868/2026. El marco regulatorio se amplía, principalmente respecto a prácticas públicas existentes como la pesca.

Se aumentan las penas de multa, inhabilitación y prisión. Se crea una instancia administrativa previa a la aplicación de la sanción denominada cese (art. 12).

El art. 27 declara la extensión de responsabilidad en caso de fusión o transformación de la infractora sancionada.

El perdón al infractor

El régimen establece un instituto no contemplado en la Ley 26.659: el desistimiento. En la teoría general del derecho penal, se contempla la posibilidad de interrupción del hecho delictivo, ya sea por acción ajena al ejecutor o por voluntad del propio agente. Esta última situación se entiende como desistimiento.

En este caso, el desistimiento debe operar conjuntamente con la regularización.

El artículo 30 incorpora un instituto nuevo y dice:

“Los sujetos que desarrollen o hubieran desarrollado actividades alcanzadas por las prohibiciones en la presente ley podrán requerir, en cualquier momento del procedimiento sancionatorio o incluso después de aplicada la sanción, su incorporación al Régimen de Desistimiento y Regularización”.

Primero, se aclara que no estamos frente a un desistimiento propiamente dicho, ya que este debe ser voluntario. En este caso, la interrupción del hecho infractor se produce por acción de un tercero, es decir, por el inicio del procedimiento sancionatorio o la aplicación de la sanción. Esta interrupción no merece un beneficio, en términos generales, porque no proviene de la voluntad del propio agente infractor. Esta especie de perdón podría asimilarse a una suspensión del juicio a prueba.

Para ingresar al régimen se requieren cinco requisitos, no tres como menciona la norma propuesta:

  • Haber iniciado un proceso sancionatorio o ya haber recibido la sanción.
  • Demostrar el cese de las actividades infractoras.
  • Comprometerse a no reiterar la conducta prohibida.
  • Pagar una multa tarifada.
  • Presentar un compromiso de reconversión de inversiones a desarrollarse en el territorio nacional.

En la situación actual, ninguna empresa ha sido sancionada debido a la inexistencia del órgano de aplicación, como se explicó anteriormente. Por lo tanto, este régimen solo beneficiaría a empresas sancionadas previamente, que podrían solicitar el levantamiento de sanciones ya aplicadas bajo la aplicación de la ley penal más benigna y acogerse a este régimen. Asimismo, quienes en los últimos años han infringido la ley sin ser procesados, debido a la eliminación de la Secretaría encargada, podrían quedar impunes gracias a esta posibilidad.

El régimen exige la reconversión y la inversión en el territorio nacional. Así, los infractores, pagando la multa del artículo 33 y comprometiéndose a no reiterar la conducta, no solo evaden la pena privativa de la libertad —un beneficio destacable, sobre todo cuando este proyecto agrava significativamente las penas, con mínimas de 12 años y máximas de 20—, sino que también aseguran la integridad y continuidad de sus inversiones en el país, por mandato legal.

El proyecto continúa con la regulación del Registro de Infractores —artículo 8— y agrega la eliminación provisoria del registro prevista en el artículo 32, inciso 6), para los beneficiarios del régimen anterior. Esto genera inseguridad para terceros que contraten con dichas empresas, ya que podrían ser pasibles de sanciones posteriores sin posibilidad de haber conocido la prohibición para contratar.

La técnica legislativa empleada y la repetitiva verborragia regulatoria podrían derivar en posibles dobles imposiciones (artículo 23) y, en algunos casos, en la desprotección de terceros, inseguridad jurídica y comercial, y el resquebrajamiento de la buena fe contractual (artículos 15 y 16).

Sobre el juicio en ausencia

En nuestro país, los juicios en ausencia son conocidos como juicios en rebeldía o contumacia, y son habituales en el fuero civil. Sin embargo, los juicios penales en rebeldía no estuvieron permitidos sino a partir del año pasado, con la sanción de la Ley 27.784. En línea con lo acordado por el presidente de la Nación en los “Acuerdos de Isaac”, Argentina se comprometió a implementar procesamientos sin la presencia del imputado.

Nuestro sistema legal sostiene que la presencia del imputado es necesaria para salvaguardar las garantías del debido proceso, la defensa material, el control de la prueba y, por supuesto, el principio de inocencia.

El derecho comparado muestra diversas modalidades para no menoscabar los derechos del imputado. Algunos países permiten el juicio en contumacia solo para hechos que conllevan penas leves o sin penas privativas de la libertad, como Alemania, Austria y Bélgica. Otros países, como Italia, aplican esta figura de modo más amplio, lo que le ha ocasionado sanciones o restricciones a su aplicación por tribunales internacionales. Algunos países, como Estados Unidos, lo prohíben o permiten su aplicación restrictiva, generalmente cuando el imputado renuncia voluntariamente o realiza actos disruptivos. En todos los sistemas, existe la posibilidad de recurrir ampliamente ante una sentencia condenatoria si el imputado se presenta posteriormente.

La aprobación de este instituto en Argentina sorprende no solo por nuestra tradición jurídica de suspender procesos en caso de ausencia, sino también porque ha llevado a la negativa de extradición para condenados en sentencias dictadas en el extranjero sin la presencia del imputado y sin amplias posibilidades de apelación. Aún más preocupante, lejos de permitirlo para delitos con sanciones leves, como algunos países europeos, se estableció para delitos graves como terrorismo o delitos de lesa humanidad.

Durante el primer año de vigencia de este régimen en Argentina, no se ha dictado ninguna sentencia en estos términos.

Comentario acerca del endurecimiento de las penas de la Ley Solanas

El Estado nacional cuenta con esta herramienta jurídica desde 2011, modificada en 2013 para agravar y ampliar las sanciones, que incluyen multas, inhabilitaciones y penas privativas de libertad. La autoridad de aplicación es la Secretaría de Energía, dependiente del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, o el organismo que designe el Poder Ejecutivo Nacional (artículo 6).

El Poder Ejecutivo eliminó este Ministerio sin nombrar otra autoridad de aplicación, lo que imposibilitó la aplicación de la ley. Durante toda su administración no se inició ningún procedimiento. Fue recién el 3 de septiembre de 2026 cuando se designó a la Cancillería como órgano responsable mediante el Decreto 868/2026.

Las normas jurídicas tienen diferentes despliegues. En el caso de los regímenes sancionatorios, es importante su poder disuasivo. Esto se debe a que, cuando la ley penal se aplica, el hecho disvalioso ya se consumó, el daño social ya se ejecutó. La falta de inicio de procedimientos conforme a la “Ley Solanas” durante el último período debilitó su sistema punitivo y permitió el avance de proyectos de explotación de hidrocarburos en la cuenca malvinera de significancia.

El endurecimiento de las penas, por sí solo, no tiene ningún efecto sobre el valor intrínseco de la norma en su faz disuasiva para desalentar la conducta prohibida. La falta de aplicación y la no designación de la autoridad de aplicación extinguieron la posibilidad de su implementación; por lo tanto, desnaturalizaron también su faz ejecutiva.

Aunque la ley ya establecía penas más severas hace más de una década, la falta de designación de la autoridad competente dejó la norma sin aplicación efectiva.

Sumado a esto, un instituto que favorece a infractores —incluso ya sancionados— como el régimen de “desistimiento y regularización” vuelve ineficaz cualquier endurecimiento punitivo, ya que los infractores podrían acogerse a este régimen para reconvertir sus inversiones y seguir operando.

La aplicación del derecho punitivo es una potestad que tienen los Estados soberanos; por lo tanto, la persecución de los delitos y la imposición de la pena son reflejo del imperium que ejerce cada Estado en su territorio. La aplicación de la “Ley Solanas” por esta administración es igual a cero. Sin embargo, con este proyecto de reforma podría beneficiar a los que fueron sancionados con anterioridad y a quienes actualmente se encuentran explorando hidrocarburos en las Islas Malvinas.

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FERROCARRILES SOBERANÍA

Gabriel Carpano: «Hablar de ferrocarriles es hablar de soberanía y de un proyecto de país»

El integrante de la Red Nacional por la Recuperación y el Desarrollo de los Ferrocarriles analiza el presente del sistema ferroviario argentino, cuestiona el avance de las privatizaciones y plantea la necesidad de recuperar una red integrada de cargas y pasajeros. La reconstrucción de la industria ferroviaria nacional, el empleo y la conexión de las economías regionales aparecen como piezas de una misma discusión: qué sistema de transporte necesita la Argentina y al servicio de qué modelo productivo.

En un país con la extensión territorial de la Argentina, el ferrocarril puede ser mucho más que un medio para trasladar pasajeros o mercancías. Su trazado determina qué regiones se conectan, cómo circula la producción, qué localidades permanecen integradas y de qué manera se vinculan las economías regionales con los grandes centros urbanos y los puertos.

En una nueva entrega de Voces por la Soberanía, Severo Van Kruijssen entrevistó a Gabriel Carpano, miembro de la Red Nacional por la Recuperación y el Desarrollo de los Ferrocarriles, para analizar el presente del sistema ferroviario argentino y los desafíos que enfrenta su recuperación. Una conversación que invita a pensar el ferrocarril como parte de una discusión más amplia sobre modelo productivo, integración territorial y soberanía.

Una función social y otra estratégica

Para Carpano, el ferrocarril cumple dos funciones inseparables. Una de ellas es social: garantizar que los habitantes de distintas regiones puedan trasladarse y que incluso las localidades más alejadas permanezcan conectadas. La otra es estratégica y está directamente relacionada con la ocupación y articulación del territorio.

“Nosotros siempre decimos que el transporte ferroviario cumple una doble función. La primera, una función social, que es asegurar la posibilidad de conexión de las distintas zonas y de los pueblos más remotos, que tienen el derecho a estar conectados, a poder viajar y transportarse. Y la segunda, una función estratégica: el ferrocarril ha cumplido históricamente y puede cumplir un rol de enhebrar nuestra soberanía.”

Desde esa perspectiva, sostiene que la discusión no puede reducirse exclusivamente a la rentabilidad de un servicio. El transporte de pasajeros constituye un derecho y, al mismo tiempo, la red ferroviaria permite conectar regiones productivas y articular territorialmente un país de enorme extensión, que depende de este tipo de infraestructuras para garantizar su integración y cohesión territorial.

De los 48.000 kilómetros de vías al desmembramiento del sistema

Carpano sitúa buena parte de los problemas actuales en un proceso histórico de deterioro que tuvo uno de sus momentos decisivos con las privatizaciones de la década de 1990. Según señala, la Argentina llegó a contar con aproximadamente 48.000 kilómetros de vías operativas, además de una importante estructura industrial vinculada al sector.

“Llegamos a tener la red más importante de América Latina. Tuvimos 48.000 kilómetros de vías operativas y una industria nacional ferroviaria pujante, creativa, con más de 37 talleres, con desarrollo independiente y avanzado.”

El punto central, para Carpano, no fue solamente la reducción de la red, sino el desmembramiento de un sistema que hasta entonces funcionaba de manera integrada. La separación entre cargas y pasajeros y la división de las líneas modificaron profundamente la lógica ferroviaria.

“Antes había una sola gran empresa, Ferrocarriles Argentinos, y eso se desmembró”, explica. Según su análisis, una de las consecuencias fue la progresiva desaparición de los servicios de pasajeros en amplias zonas del interior.

“En general se perdió el transporte de pasajeros para el conjunto de las provincias y del interior de nuestro país, con 900 pueblos que quedaron sin conexión y, por lo tanto, aislados y en declive.”

Carpano también vincula aquel modelo de concesiones con el deterioro del servicio y recuerda la tragedia ferroviaria de Once de 2012, en la que murieron 52 personas, como expresión extrema de los problemas acumulados en el sistema.

Belgrano Cargas: una discusión estratégica

Uno de los puntos centrales de la entrevista es el futuro de Belgrano Cargas y Logística, que reúne las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza.

Carpano recuerda que esas líneas regresaron a la órbita estatal durante la década pasada y que posteriormente se realizaron inversiones en vías, locomotoras, infraestructura y material rodante. Para el dirigente ferroviario, una nueva privatización significaría poner nuevamente esa infraestructura en manos de grandes operadores privados.

“En estos años el Estado invirtió miles de millones en mejorar la extensión de vías. Hubo compras de locomotoras, renovación de vías, infraestructura y material rodante. Se puede seguir discutiendo con qué modelo y si de verdad llega a los pequeños y medianos productores. Es un principio, no el fin. Pero eso es lo que viene a cortar este proyecto de privatización.”

La dimensión territorial explica buena parte de la importancia que Carpano le atribuye al sistema: durante la entrevista señala que la red de Belgrano Cargas comprende alrededor de 7.600 kilómetros de vías, atraviesa numerosas provincias y vincula regiones productivas con puertos estratégicos, entre ellos los del complejo del Paraná.

Por eso entiende que la discusión excede quién administra los trenes. Lo que está en juego es también quién controla una parte decisiva de la logística que permite transportar la producción hasta los puertos de exportación.

Carpano advierte que esta situación tiene antecedentes directos en las privatizaciones de los años noventa, cuando las principales líneas ferroviarias de carga quedaron bajo el control de grandes grupos económicos vinculados a la producción y la exportación. El Nuevo Central Argentino fue concesionado a un grupo encabezado por Aceitera General Deheza; Ferroexpreso Pampeano, a un consorcio vinculado a Techint; y Ferrosur Roca, a Loma Negra, posteriormente controlada por Camargo Corrêa y más recientemente vinculada a Marcelo Mindlin.

Según señala Carpano, el actual proceso de privatización del Belgrano Cargas podría profundizar esa concentración. Entre los grupos interesados menciona a Grupo México (con el aval de Trump) y a un conglomerado de grandes agroexportadoras, entre ellas Cargill, AGD, Bunge, Viterra y Dreyfus. En consonancia con la subordinación del gobierno de Milei a los intereses norteamericanos, Carpano señala que la licitación incluye una denominada «cláusula antichina», que impediría participar a empresas asociadas al Estado de ese país.

¿Puede Argentina volver a fabricar sus trenes?

La recuperación ferroviaria, sostiene Carpano, tampoco puede limitarse a rehabilitar vías o incrementar frecuencias. Debe incluir la reconstrucción de una industria ferroviaria nacional.

Argentina contó históricamente con talleres y establecimientos capaces de fabricar, reparar y mantener material rodante. Gran parte de esa estructura desapareció o perdió capacidad productiva durante las últimas décadas.

Carpano reconoce que después de la tragedia de Once hubo una recuperación de servicios y material ferroviario, pero cuestiona que ese proceso se apoyara fundamentalmente en la adquisición de equipamiento importado y no estuviera acompañado por una reconstrucción equivalente de la capacidad industrial local.

“La posibilidad que tenemos es enorme, porque siguen existiendo trabajadores ferroviarios y muchos técnicos e ingenieros que aman el ferrocarril y que hacen, al día de hoy, que los trenes puedan funcionar. Esa capacidad existe en quienes hoy están trabajando en el ferrocarril.”

Para Carpano, reabrir talleres y recuperar la formación técnica permitiría no sólo reconstruir capacidades estratégicas sino también generar miles de puestos de trabajo y movilizar una extensa red de pequeñas y medianas empresas proveedoras.

Integrar cargas y pasajeros

¿Cómo debería comenzar entonces un proyecto ferroviario diferente?

Carpano plantea como primer paso recuperar una concepción integral del sistema y volver a vincular el transporte de cargas con el de pasajeros dentro de una misma estrategia.

“Hay que volver a armar un único sistema ferroviario integrado: la carga y el pasajero en una única empresa. El transporte de carga genera una ganancia muy grande, que es la que puede subvencionar el transporte de pasajeros para que sea barato y eficiente.”

En este punto introduce otro concepto: el ferrocarril de pasajeros no debería analizarse únicamente mediante una contabilidad empresarial convencional.

Su impacto económico también debería medirse considerando otros factores: cuánto gasto en infraestructura vial puede evitarse, cuántos accidentes de tránsito pueden reducirse y cuál es el beneficio ambiental de trasladar una mayor proporción de pasajeros y cargas por ferrocarril.

Desde esa perspectiva, la rentabilidad social del sistema adquiere un significado diferente.

Otro trazo ferroviario para otro modelo productivo

Pero recuperar lo perdido tampoco sería suficiente.

Carpano propone discutir qué red ferroviaria necesita actualmente la Argentina. Eso supone revisar un trazado históricamente organizado para transportar materias primas desde las regiones productivas hacia los grandes puertos.

“Todo proyecto de ferrocarril tiene que ver con el modelo de país. También hay que romper con el esquema que nos dejaron los ingleses, con los trenes llegando al puerto de Buenos Aires, con ese entramado en forma de tela de araña. Tiene que haber un trazado distinto, transversal, que conecte las economías regionales y a los pequeños y medianos productores.”

La propuesta implica pensar conexiones transversales entre provincias y regiones productivas, además de los tradicionales corredores orientados hacia los puertos.

De esa manera, el ferrocarril aparece no solamente como una infraestructura que debe recuperarse, sino como una herramienta para modificar la organización económica y territorial del país.

La discusión que propone Carpano atraviesa así varios planos simultáneamente: quién controla las vías, quién transporta las cargas, dónde se fabrica el material rodante, qué localidades quedan conectadas y hacia dónde se orienta la producción argentina.

La reconstrucción del sistema ferroviario requiere de una política sostenida en el tiempo. En ese sentido, la discusión sobre cómo financiar su recuperación también remite a las prioridades económicas del país y al destino de sus recursos:

“Para recuperar los ferrocarriles se necesitan inversiones muy importantes. Como en otros temas, no se puede pensar en recuperar soberanía si no discutimos al mismo tiempo la necesidad de frenar la sangría de recursos que hoy se lleva el FMI con una deuda fraudulenta, que nos asfixia y condiciona todo desarrollo independiente.”

Por eso, para el integrante de la Red Nacional por la Recuperación y el Desarrollo de los Ferrocarriles, recuperar el sistema ferroviario supone algo más profundo que volver a poner trenes sobre las vías: significa volver a discutir qué infraestructura necesita la Argentina para sostener un proyecto de desarrollo con integración territorial, industria nacional, trabajo y soberanía.

▶️ Mirá la entrevista completa, compartila y ayudanos a difundir. Conocer y defender nuestros ferrocarriles es también defender nuestra soberanía.

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SOBERANÍA TIERRA

15 de octubre: Rosario se organiza contra la extranjerización de tierras y en defensa de la soberanía

Referentes de organizaciones sociales, políticas, sindicales, estudiantiles y de distintos sectores se reunieron en Rosario para impulsar una movilización multisectorial que tendrá como eje la defensa de la tierra y la soberanía nacional. La jornada confluirá con el reclamo universitario en defensa de la educación pública y, en Rosario, culminará en el Monumento Nacional a la Bandera.

Organizaciones sociales, políticas, sindicales, estudiantiles y referentes de distintos sectores se reunieron en Rosario para avanzar en la construcción de una gran movilización multisectorial el próximo 15 de octubre, en el marco de una jornada de alcance nacional.

En el centro de la convocatoria estará la defensa de la tierra y la soberanía nacional, frente al avance de la extranjerización y la posibilidad de que grandes extensiones del territorio argentino queden en manos extranjeras, luego del fallo de la Corte Suprema que abre paso a la extranjerización de tierras sin límites.

La jornada tendrá además una importante confluencia con el reclamo universitario, que desde hace tiempo viene exigiendo el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y movilizándose en defensa de la universidad pública. De esta manera, el 15 de octubre reunirá en las calles la defensa de la soberanía nacional y de la educación pública.

Durante el encuentro se planteó que el avance de la extranjerización de tierras adquiere aún mayor gravedad en el marco de lo que los participantes caracterizaron como una ofensiva del imperialismo yanqui sobre América Latina y sus recursos estratégicos, y advirtieron sobre las consecuencias que puede tener para la soberanía y la integridad territorial del país.

De la reunión participaron Luciano Orellano, del Foro por la Recuperación del Paraná y Encuentro Federal por la Soberanía; Germán Martínez, diputado nacional; Claudio Petrussi, veterano de Malvinas; Pedro Peretti, chacarero y escritor; Walter Palombi, del Sindicato de Correos; Pablo Paillole, de Chacareros Federados; Silvio Acosta, de la UOM Villa Constitución; Sebastián Martínez Ledesma, de la Multisectorial Humedales y el Foro por la Recuperación del Paraná; Guillermo Grigioni, director de la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario; Javier Nuñez, asesor de Islas de Victoria, Entre Ríos; Mercedes Meier, de Fuerza Común/FAS; Juan Carlos Singereisky, concejal de Pueblo Esther; Silvio Aguirre, de la Escuelita de la Patria; Pablo Cubino, estudiante universitario – ALDE y el periodista Carlos Vacarezza.

También estuvieron presentes referentes de organizaciones estudiantiles, gremiales, políticas y sociales, entre ellas ALDE (Secretaria General de la FUR), MACACHAS, MUS, CUBA MTR, PCR, JCR y PC, entre otras.

El 15 de octubre coincidirá además con una jornada de fuerte debate en el Congreso Nacional, donde estarán presentes reclamos vinculados a la defensa de las personas con discapacidad y a la situación de endeudamiento que atraviesa a miles de familias argentinas, junto a otras iniciativas que serán abordadas en la Cámara de Diputados.

Frente al crecimiento de la pobreza, la desocupación y el endeudamiento, y ante políticas que los participantes de la reunión caracterizaron como una profundización de la dependencia y la entrega nacional, se coincidió en la necesidad de construir una respuesta amplia, federal y multisectorial.

El compromiso asumido por los distintos sectores fue aportar a la construcción de una gran jornada nacional de movilización el 15 de octubre, que tendrá expresiones en distintos puntos del país y que en Rosario culminará en el Monumento Nacional a la Bandera.

Defender la tierra es defender la soberanía será uno de los ejes que atravesará la convocatoria.



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MALVINAS SOBERANÍA

El Atlántico Sur en peligro

Los Acuerdos de Madrid y la Ley 24184 durante la década del noventa

Fuente: Malvinas en cuestión: https://revistas.unlp.edu.ar/malvinas/index

Con el desenlace del conflicto bélico del Atlántico Sur entre la Argentina e Inglaterra, los Gobiernos argentinos de turno aplicaron políticas que llevaron al olvido la experiencia de la guerra, de los caídos en combate, de los sobrevivientes y de la causa por la que lucharon. En el siguiente artículo nos proponemos analizar cómo la llamada desmalvinización se manifestó en forma concreta durante los años noventa, mediante políticas que machacan nuestra soberanía. Principalmente, abordaremos los Acuerdos de Madrid II y la Ley Nacional 24184.

La desmalvinización

Rubén Chababo (2003) sugiere que el conflicto bélico del Atlántico Sur, entre la Argentina e Inglaterra, es solo traído a la memoria por los ex soldados combatientes. Para él, este no ha podido ser apropiado por las generaciones contemporáneas: “Malvinas quedó relegada en la memoria colectiva como un episodio olvidado. Nadie se ha hecho cargo de su transmisión. Nadie la ha activado en la memoria” (Chababo, 2003, p. 182). Su afirmación queda desvanecida al ver los actos de vigilia que se realizan por el 2 de abril, por ejemplo, en nuestra ciudad de Rosario, que muestran a numerosísimos jóvenes participando y reivindicando la gesta. Como hemos señalado oportunamente:

Chababo encuentra las causas del olvido en una supuesta sensación de culpa de la sociedad, por haber adherido al llamado de la guerra, lo que genera “la razón central de este bloqueo, de echar al desván uno de los acontecimientos claves de la historia argentina contemporánea”. El autor nunca ve en este “olvido”, una política deliberada, desmalvinizadora, y se limita en su lugar a cargar culpas contra la sociedad. El proceso de desmalvinización comenzó en el ocaso de la dictadura, al ocultar el retorno de los ex soldados combatientes y silenciar su voz. La desmalvinización continuó en democracia, forjando una interpretación de la guerra, una negación de la historia del conflicto diplomático sobre los territorios del Atlántico Sur y, por último, a partir de políticas que atacan nuestra soberanía (Mizrahi, 2021, p. 2).

Quien conceptualizó por primera vez el término desmalvinizar fue el sociólogo Alain Rouquié, en un reportaje realizado por Osvaldo Soriano para la revista Humor, en el año 1983:

Quienes no quieren que las fuerzas armadas vuelvan al poder tienen que dedicarse a “desmalvinizar” la vida argentina. Eso es muy importante: desmalvinizar. Porque para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día, de rehabilitarse. Intentarán hacer olvidar “la guerra sucia” contra la subversión y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y manifiesta que es la defensa de la soberanía nacional […]. Malvinizar la política argentina agregará otra bomba de tiempo en la Casa Rosada (en Lorenz, 2007).

Desde esta perspectiva, aparecen como contrapuestas cuestiones que son complementarias. Por eso sostuvimos en la ponencia titulada “Una aproximación al problema de la desmalvinización desde una perspectiva histórica” (Mizrahi, 2021):

Bajo la mirada de Rouquié, la sociedad y la naciente democracia no podían asumir la tarea de denuncia del Terrorismo de Estado y la violación de los Derechos Humanos y al mismo tiempo denunciar el coloniaje inglés y la reivindicación de soberanía de los territorios del Atlántico sur, sin caer en una reivindicación del Proceso de Reorganización Nacional. Esta mirada sería reproducida por dirigentes políticos, sindicales, medios de comunicación, y el propio sistema educativo, denostando todo lo ligado con la causa Malvinas. Este enfoque omite que el pueblo argentino luchó contra la dictadura, sin ir más lejos, el 30 de marzo de 1982, se produjo una importante movilización de masas anti dictatorial, convocada por la CGT, que fue duramente reprimida por la dictadura. Este hecho no impidió que el 2 de abril el pueblo se manifestara a favor de la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur (p. 2).

En ese sentido, sobre la conmoción que ocasionó Malvinas en el pueblo argentino, Eugenio Gastiazoro (2004) señala:

La guerra de Malvinas conmovió profundamente a la sociedad argentina […] nunca como antes apareció tan claro para las masas que la Argentina es un país dependiente que tiene una parte de su territorio sometido a dominio colonial, y que es un país disputado por las grandes potencias. Porque en ese momento nos encontramos frente a la agresión británica y el boicot económico de los países de la Comunidad Europea. Los estadounidenses […] ayudaron fríamente a preparar el ataque inglés. Los rusos, que no hicieron uso de su derecho a veto en las Naciones Unidas contra la acción inglesa, suspendieron luego la compra de nuestros productos agropecuarios, presionando descaradamente por concesiones argentinas a cambio de una hipotética ayuda rusa, que nunca existió, y además nunca reconocieron nuestra soberanía en las Malvinas. También China se abstuvo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con la diferencia de que posteriormente apoyó la soberanía argentina sobre las islas. En ese momento contamos con el apoyo de los países del Tercer Mundo y de América Latina, en particular, de Perú, Cuba y Venezuela (p. 55).

Fue necesario, entonces, aplicar un dispositivo desmalvinizador, que desactivara las pasiones, las sensaciones, las reflexiones y todo lo que generó la causa de Malvinas (Cardoso, 2013). Sobre las formas que adquirió ese dispositivo nos referimos en el trabajo antes mencionado (Mizrahi, 2021)1. En esta oportunidad, en particular, trataremos de explicar la desmalvinización que se realizó desde arriba en la inmediata posguerra, con el establecimiento de los Acuerdos de Madrid I y II, que suscribieron la Argentina y el Reino Unido entre octubre de 1989 y febrero de 1990, durante la presidencia de Carlos Menem y con Domingo Cavallo como ministro de Relaciones Exteriores, y el establecimiento del Convenio entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para la Promoción y la Protección de Inversiones, firmado el 11 de diciembre de 1990 y ratificado por Ley 24184.

Los Acuerdos de Madrid

Si existe un libro indispensable para analizar estos temas, ese es Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas (2004), de Julio C. González, para quien los Acuerdos de Madrid y la Ley 24184 constituyen un verdadero Tratado de Versalles, impuesto a la Argentina a raíz de su derrota en el conflicto bélico de 1982. El libro fue editado en la provincia de Córdoba y tan solo tuvo 1000 ejemplares, llegando a Rosario, a la biblioteca del Museo de la Memoria, fruto de una donación del ex ministro de Relaciones Exteriores de la Nación, Rafael Bielsa. A pesar de los pocos ejemplares, el análisis riguroso y pormenorizado que el autor hace de las políticas enunciadas más arriba, además del interesante corpus documental que aporta, hace que se vuelva una obra fundamental a la hora de analizar la temática. 6 El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña se produjo a inicios de 1990, gracias a la firma de los Acuerdos de Madrid, que pasaron a determinar aspectos clave de la relación entre los dos países: económicos, militares y políticos. No obstante, para que tuvieran validez estos acuerdos deberían haber sido aprobados por el Congreso de la Nación. Al respecto, la Constitución de la Nación Argentina (1994) en su Artículo 75, inciso 22, establece que “corresponde al Congreso […] aprobar o desechar los tratados concluidos con las demás naciones” (p. 22). Por lo tanto, al no ser aprobado por el cuerpo legislativo, el tratado angloargentino firmado en Madrid el 15 de febrero de 1990 —mal denominado “declaración”, por generar obligaciones recíprocas para ambos Estados—, no ha de ser obligatorio para la República Argentina ni tendría el carácter de ley suprema de la Nación que el Artículo 31 de la Constitución nacional les adjudica a los tratados aprobados por el Senado y por la Cámara de Diputados de la Nación. El acuerdo firmado por ambos países con el título “Declaración conjunta de las delegaciones de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte” consta de dieciocho (18) artículos y cuatro (IV) anexos. En el presente trabajo examinaremos algunos de los que nos parecen los más importantes a destacar2. El Artículo 1º nos traslada al momento de la firma:

Las delegaciones de los gobiernos argentino y británico, de conformidad con lo acordado en Madrid en octubre de 1989, se reunieron nuevamente en Madrid los días 14 y 15 de febrero de 1990. La delegación argentina fue presidida por el embajador Lucio García del Solar, representante especial del gobierno de la Argentina; y la delegación Británica, por Sir Crispin Tickell, representante permanente del Reino Unido ante las Naciones Unidas (en Biangardi, 2017, p. 443).

Por su parte, el Artículo 2º agrega:

Ambas delegaciones reafirmaron que a esta reunión y a sus resultados se les aplica la fórmula sobre la soberanía de las Islas Malvinas (Falkland Islands), Georgias del Sur y Sandwich del Sur y de sus espacios marítimos circundantes, que consta en el punto 2 de la Declaración Conjunta del 19 de octubre de 1989 (en Biangardi, 2017, p. 443).

Lejos de lo que afirma este último artículo, los Acuerdos de Madrid crearon obligaciones recíprocas que abarcaron todo el territorio de la República Argentina y comprometieron su soberanía en múltiples aspectos: Inversiones Económicas Privadas (Artículo 12°), Política Exterior (Artículo 16°), Control sobre las Fuerzas Armadas argentinas (Anexo I párrafo primero) (González, 2004). En el Artículo 4° se hace mención al hecho de que “la delegación británica anunció la decisión de su gobierno de dejar sin efecto la Zona de Protección establecida alrededor de las Islas Malvinas (Falkland Islands)” (en Biangardi, 2017, p. 443). Esto cobra sentido si se tiene en cuenta el estado de subordinación de las Fuerzas Armadas argentinas con respecto a las británicas que hace imposible un ataque militar de nuestro país contra los territorios del Atlántico Sur, bajo dominio inglés. En ese sentido, según considera Julio C. González (2004), en el Artículo 5° “se consignan los derechos que adquiere Gran Bretaña sobre las Fuerzas Armadas de la República Argentina [según lo establecen los apartados A, B y C, de este punto del Tratado]” (p. 66). Dicho artículo propone:

A) Establecer un Sistema transitorio de Información y Consulta Recíprocas sobre los movimientos de las unidades de sus Fuerzas Armadas en áreas del Atlántico Sudoccidental […]. B) Establecer un sistema de comunicación directa entre las Islas Malvinas (Falklands Islands) y el territorio continental con el objetivo de reducir la posibilidad de incidentes, limitar sus consecuencias si ocurrieran y aumentar el conocimiento recíproco de las actividades militares en el Atlántico Sudoccidental. C) Acordar un conjunto de reglas de comportamiento recíproco para las unidades de sus respectivas fuerzas navales y aéreas que operan en la proximidad (en Biangardi, 2017, pp. 443-444).

Con respecto al primer punto, González (2004) observa que “comprende cualquier quehacer militar en el Atlántico Sur. Excede Malvinas y su zona de exclusión marítima. Incluye, por lo tanto, a toda actividad militar no referida específicamente al litigio por las Islas Malvinas usurpadas” (p. 67). En cuanto al segundo punto, el Acuerdo sostiene que nuestro país y el 8 Reino Unido se han de proporcionar por escrito y con veinticinco días de anticipación la información correspondiente al movimiento de sus fuerzas navales y de sus fuerzas aéreas, y de los ejercicios que verifiquen unas dentro de las siguientes áreas:

 

  • Para las fuerzas argentinas, todo desplazamiento que se extienda más allá de 350 kilómetros al este de Comodoro Rivadavia, de Puerto de Santa Cruz o de Bahía San Sebastián, en Tierra del Fuego. Y también todos los desplazamientos que se hagan a través del paralelo 60º S (al norte de las islas Orcadas), desde el meridiano 63º O (que pasa por las cercanías de las islas Shetland del Sur) hasta su intersección con el meridiano 20º O (que pasa a 1000 kilómetros al este de las islas Sándwich del Sur).
  • Para las fuerzas británicas, dentro del espacio marítimo comprendido entre el meridiano 20º O y las costas argentinas, y los paralelos 40º S (que pasa al sur del delta del río Colorado) y 60º S (al norte de las islas Orcadas).

Al respecto, González (2004) señala:

Mientras los buques y aeronaves que se desplacen por la plataforma continental argentina han de estar subordinados a un fácil y seguro control británico, los buques ingleses que navegan desde nuestras costas hasta el meridiano 20° O no estarán sometidos a igual control argentino. Ello porque nuestro material naval y aéreo de defensa es mucho más reducido en efectivos que el británico. Con esto, GB se convierte en un Estado ribereño con la Argentina y se consolidan los títulos ingleses de posesión del Archipiélago de Malvinas (p. 70).

Por último, el apartado C del Art. 5° se propone establecer un conjunto de reglas de comportamiento recíproco para las fuerzas navales y aéreas que operen en proximidad. A tal fin, el Anexo II determina el siguiente procedimiento:

  • Las unidades navales y aéreas evitarán cualquier movimiento que pueda ser interpretado de “hostil”.
  • Las unidades navales operarán de manera tal que demuestren claramente sus intenciones.
  • Las unidades aéreas evitarán interferencias mutuas.
  • No podrán efectuarse ataques simulados ni emplearse radares de control de tiro por unidades de una parte sobre unidades de la otra parte.
  • No se usarán reflectores para iluminar puentes de navegación.
  • Las unidades navales y aéreas evitarán la ocultación de las luces.
  • No se interferirán sistemas de comunicaciones.

Ante hechos que preocupan a una de las partes se realizará de inmediato intercambio de informaciones (González, 2004, pp. 73-74).

El Artículo 7° define:

Ambos gobiernos procederán a intercambiar la información disponible sobre las operaciones de las flotas pesqueras, las estadísticas permanentes sobre las capturas y esfuerzo de pesca y los análisis del estado de los stocks de las especies de altura más significativa, dentro del área marítima del Océano Atlántico comprendida entre los 45 grados de latitud sur y 60 grados de latitud sur. Asimismo, acordaron evaluar conjuntamente dicha información y explorar bilateralmente las posibilidades de cooperación y conservación (en Biangardi, 2017, p. 444).

Para resumirlo en pocas palabras, las acciones que realizan las flotas pesqueras británicas y argentinas serán aprovechadas para intercambiar información, estadísticas y evaluaciones sobre la fauna ictícola de la región. Cabe recordar que, después de la guerra, el Reino Unido extendió unilateralmente la zona de exclusión sobre las islas hasta las 150 millas marinas en 1986 y hasta las 200 millas en 1990. Con el Art. 7º, nuestro país pasó a compartir una vasta zona marítima con Gran Bretaña, que va desde Puerto de Camarones, en la provincia del Chubut, hasta las islas Orcadas, en la Antártida. Esto supone enormes consecuencias para la Argentina, si tomamos en cuenta que la pesca, junto con el turismo, representan las principales fuentes de ingresos en las islas. Para darnos una idea de este peligro, lo podemos graficar con números: la extracción de recursos pesqueros en el Atlántico Sudoccidental es del orden de las 2.250.000 toneladas anuales (incluyendo los descartes), lo 10 que supone unos 4.500 millones de dólares al año. El Gobierno ilegal de Malvinas no se mantiene al margen de esta abundancia de recursos ictícolas y reparte licencias ilegales de pesca a buques extranjeros chinos, taiwaneses, coreanos, españoles, británicos, portugueses, entre otros. Suponiendo que la extracción de recursos pesqueros es de unos 4.500 millones de dólares al año, en los últimos cuarenta años se han extraído aproximadamente unos 180.000 millones de dólares, de los cuales 26.000 millones son divisas producto de licencias británicas de Malvinas otorgadas a buques extranjeros (Lerena, 2022). Siguiendo con el análisis del acuerdo firmado, el Artículo 10° manifiesta: “Ambos gobiernos expresaron su conformidad para la realización de una visita al cementerio de las Islas Malvinas (Falkland Islands) de los familiares directos de los argentinos allí sepultados” (en Biangardi, 2017, p. 445). Como señalamos en el trabajo anterior (Mizrahi, 2021), se trata de una concesión realizada por los ingleses, que no logra contrabalancear la enorme cesión de derechos territoriales y económicos hechos a Gran Bretaña. Por su parte, el Artículo 11º señala que “ambas delegaciones acordaron examinar por la vía diplomática la factibilidad y conveniencia de un Acuerdo General de Cooperación” (en Biangardi, 2017, p. 445), mientras que, en el mismo sentido, el Artículo 12° puntualiza:

Reconociendo que la promoción y la protección recíprocas de las inversiones alentarán la iniciativa privada y fomentarán la prosperidad en sus países, ambos gobiernos decidieron comenzar por la vía diplomática la negociación de un Acuerdo de promoción y Protección de inversiones (en Biangardi, 2017, p. 445).

Ambos artículos guardan estricta relación con la Ley 24184, a la cual nos referiremos en el apartado siguiente. Finalmente, el Artículo 17° le imprime a lo acordado un carácter de obligatorio, ya que estipula:

Ambos gobiernos enviarán conjuntamente el texto de la presente Declaración y de sus Anexos al secretario general de las Naciones Unidas para que sea distribuido como documento oficial de la Asamblea General […] y del Consejo de Seguridad. El Reino Unido comunicará esta Declaración Conjunta a la Presidencia y a la Comisión de la Comunidad Europea y la República Argentina hará lo propio con la Organización de los Estados Americanos (en Biangardi, 2017, p. 446).

El tratado de garantía a las inversiones británicas y la Ley 24184

El “Convenio entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para la promoción y protección de inversiones” consta de 14 artículos. Fue sancionado con fuerza de ley el 4 de noviembre de 1992 por el Congreso de la Nación y promulgado el 24 de noviembre del mismo año.

Según señala Carlos A. Biangardi (2017):

Por este tratado la República Argentina garantiza la intangibilidad de todos los bienes y capitales británicos radicados o a radicarse en el país, recibiendo a cambio el mismo ofrecimiento de bilateralidad establecido en las normas del tratado de Amistad, Comercio, y Navegación de 1825 (p. 142)3.

A continuación, explicaremos algunos de los artículos más importantes de la ley sancionada. El Artículo 1º define los términos “inversor”, “inversión”, “ganancias” y “territorio”. El Artículo 2º establece que “cada Parte Contratante promoverá y creará condiciones favorables para que inversores de la otra Parte Contratante inviertan capitales dentro de su respectivo territorio y, sujeto a su derecho de ejercer los poderes conferidos por su legislación, admitirá dichos capitales” (Ley 24184). Respecto de este punto, González (2004) señala con cierta ironía que “no conocemos inversores argentinos que se propongan ir a Gran Bretaña, pero sí […] capitales británicos que se ufanan de invadir la República Argentina” (p. 138). Esto tiene relación con la Ley 236964, del año 1989, denominada de Reforma del Estado, mediante la cual se liquidó gran parte de los activos del sector estatal argentino, permitiendo que empresas, servicios públicos y recursos naturales fueran adquiridos por capital británico. 12 Entre 1992 y 2010 las inversiones del Reino Unido en la Argentina abarcaron: agua potable, distribución de gas, banca financiera e inversión, ferrocarriles, telecomunicaciones y adquisición de tierras en áreas de frontera, principalmente, en la Patagonia austral.

Por su parte, el Artículo 3° estipula:

Ninguna Parte Contratante someterá en su territorio las inversiones y las ganancias de inversores de la otra Parte Contratante a un trato menos favorable que el otorgado a las inversiones y ganancias de sus propios inversores o a las inversiones y ganancias de inversores de cualquier tercer Estado (Ley 24184).

Esto le otorga al Reino Unido el tratamiento de nación más favorecida, de modo que la nación argentina no podrá brindar a los inversores de cualquier otro Estado ni a los propios inversores argentinos, un trato más favorable que el que se le da al capital británico.

Incluso, por las cláusulas del convenio que analizamos, los capitales británicos se encuentran cubiertos hasta de una guerra exterior. Según el Artículo 4º:

Los inversores de una de las Partes Contratantes cuyas inversiones en el territorio de la otra Parte Contratante sufran pérdidas a causa de guerra u otro conflicto armado, revolución, estado de emergencia nacional, rebelión, insurrección o motín o como consecuencia de un acto arbitrario de las autoridades ocurrido en el territorio de la otra Parte Contratante, recibirán de esta última un tratamiento no menos favorable que el otorgado por esta última Parte Contratante a sus propios inversores o a los inversores de cualquier tercer Estado en lo que se refiera a restituciones, indemnizaciones, compensaciones u otros resarcimientos. Los pagos correspondientes serán libremente transferibles (Ley 24184).

El Artículo 5º, relacionado con las inversiones británicas, garantiza que las mismas no podrán ser nacionalizadas ni expropiadas “salvo por razones de utilidad pública relacionada con necesidades internas de esa Parte Contratante, sobre una base no discriminatoria y a cambio de una compensación pronta, adecuada y efectiva” (Ley 24184).

Y el Artículo 6º 13 agrega que “cada Parte Contratante garantizará a los inversores de la otra Parte Contratante respecto a sus inversiones, la transferencia sin restricciones de sus inversiones y ganancias hacia el país donde aquellos residen”, por lo que el Estado argentino les garantiza a los británicos la transferencia de utilidades, no previniendo su reinversión en la Argentina.

Además, declina su jurisdicción judicial ante un arbitraje privado para diferir controversias que surgieran entre el inversor y el Estado receptor de las inversiones (Artículo 8°) o en la interpretación del tratado; extiende la aplicabilidad del mismo a otras naciones del Commonwealth (Artículo 12°), y clausura la posibilidad de un cambio de reglas jurídicas durante un periodo de quince años a partir del momento en que se decidiera denunciar el convenio (Artículo 14º).

La aceptación de la Ley 24184 en el Congreso de la Nación se hizo prácticamente sin discusión y con tan solo tres voces disidentes: la de los diputados Hipólito Solari, Aguirre Lanari y Luis Zamora. Destacamos, en particular, el dictamen en minoría de este último, quien señalaba:

Nos oponemos a este tipo de convenios firmados con países imperiales ya que son profundamente lesivos para el país. Esas inversiones, el control de empresas multinacionales de una parte importante de la economía argentina y la remesa de sus utilidades del país, abonaron la pérdida de la independencia política (en González, 2004, p. 103).

Para Zamora el convenio con el Reino Unido se inscribía en una serie de políticas lesivas para los derechos argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, que impulsaba el menemato. Lo consideraba un desprecio para el pueblo argentino y, en particular, para los caídos en Malvinas5.

En el año 2011, sectores progresistas de la Cámara de Diputados, expresados en los partidos Unidad Popular y el Movimiento Proyecto Sur, presentaron un proyecto donde sugerían al Poder Ejecutivo la denuncia del Convenio entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Reino Unido en Gran Bretaña e Irlanda del Norte para la Promoción y la Protección de Inversiones. Argumentaban que vencido el plazo de vigencia del convenio (diez años desde su promulgación en 1992), se encontraban en condiciones de denunciarlo, sobre todo, sabiendo que en 14 aquel entonces muchos de los acuerdos bilaterales estaban siendo renovados automáticamente.

En aquel proyecto presentado, lograron sintetizar en unas pocas líneas lo que representa la Ley 24184: “Las inversiones extranjeras son necesarias en nuestra economía para poder lograr un mejor desarrollo, pero el problema surge cuando esos inversores pasan a constituir los ejes de nuestras políticas económicas, que hasta nuestra soberanía se ve amenazada”6.

Conclusiones

Tal y como expusimos anteriormente, finalizada la guerra de Malvinas comenzó la desmalvinización. Como pudimos ver, esta se hizo concreta bajo la forma de políticas que ponen en riesgo nuestra soberanía sobre el Atlántico Sur. Mediante la excusa del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña, se produjo, a inicios de 1990, la firma de los Acuerdos de Madrid, que pasaron a determinar aspectos clave de la relación entre nuestro país y el Reino Unido: económicos, militares y políticos. La subordinación de nuestro país al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte fue ratificada con la aprobación, por parte del Congreso de la Nación, de la Ley 24184.

Estas políticas permitieron el sometimiento y el control de las Fuerzas Armadas argentinas, y de nuestros espacios marítimos y aéreos. Empresas y servicios públicos, que formaban parte de los activos estatales argentinos, fueron liquidados y adquiridos por el capital británico, como así también recursos naturales. Los recursos ictícolas pasaron a sostener la economía de las islas mediante la venta de licencias ilegales de pesca, compartiendo nuestro país con el Reino Unido una vasta zona alimentaria del océano Atlántico, comprendida entre los 45° y 60° de latitud sur.

La denuncia de estas políticas, esgrimida por sectores de izquierda y progresistas, no logró encontrar eco y complicidad dentro del Congreso de la Nación. Sin embargo, sentó una posición valiente y soberana frente a los atropellos a nuestra soberanía que llevaron y llevan adelante los británicos.

REFERENCIAS Biangardi Delgado, C. A. (2017). Cuestión Malvinas. A 35 años de la Guerra del Atlántico Sur. Dunken. Cardoso, J. (2013). Primer congreso latinoamericano: “Malvinas, una Causa de la Patria Grande”. De la UNLa. Chababo, R. A. (2003). En torno a un cerco de silencio. Prohistoria, 7(7), 179-187. Constitución de la Nación Argentina [Const.]. (15 de diciembre de 1994). Boletín Oficial. http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/04999/804/norma.htm Gastiazoro, E. (2004). El predominio social imperialista. Historia Argentina, introducción al análisis económico social, de 1930 a nuestros días. Editorial Ágora. González, J. C. (2004). Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos. Ediciones del Copista. Lerena, C. (25 de septiembre de 2022). Argentina es un Estado Marítimo invadido que no ejerce su soberanía en el Atlántico Sur. Pal’Sur. https:// palsur.com.ar/nota/1138/—–zwj——–argentina-es-un-estado-maritimoinvadido-que-no-ejerce-soberania-en-el-atlantico-sur Ley 24184, Convenio entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Reino Unido en Gran Bretaña e Irlanda del Norte para la Promoción y la Protección de Inversiones. (4 de noviembre de 1992). Boletín Oficial. http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/04999/582/norma.htm Lorenz, F. (2006). Testigos de la derrota. Malvinas: los soldados y la guerra durante la transición democrática argentina, 1982-1987. En Las guerras por Malvinas. Edhasa. Mizrahi, F. (2021). Una aproximación al problema de la desmalvinización, desde una perspectiva histórica. Ponencia presentada en las III Jornadas sobre la Cuestión Malvinas en la UNLP, Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Argentina. http://sedici.unlp.edu.ar/ handle/10915/133767

NOTAS

1. En dicha ponencia planteamos que la desmalvinización se llevó adelante, en primer lugar, emparentando la guerra con la dictadura, negando la historia del conflicto diplomático. En segundo lugar, mediante una construcción de lo acontecido que desdibuja el papel del personal del ejército argentino, oficiales, suboficiales y soldados conscriptos, y mediante políticas de Estado que atacan nuestra soberanía.

2. Se puede consultar este documento completo en Biangardi, 2017 (pp 443-452). De allí procederán las citas del material analizadas en este trabajo.

3. Este tratado estableció la igualdad legal y política entre las Provincias Unidas y Gran Bretaña. Forjó el intercambio comercial entre ambas naciones, aunque favoreciendo principalmente a los británicos, quienes por aquel entonces eran dueños de los mares y la principal potencia industrializada. Les otorgó la cláusula de nación más favorecida, lo que implicó que no se les podía otorgar a súbditos de otras naciones o a sociedades de otras nacionalidades beneficios que no fueran también para los ingleses. Además, garantizaba que, en caso de rompimiento de las relaciones entre ambas naciones, los británicos podrían continuar su tráfico y sus propiedades no estarían sujetas a embargo ni a secuestro ni a ninguna exacción. Esto guarda gran similitud con el Artículo 4° del Convenio entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Reino Unido en Gran Bretaña e Irlanda del Norte para la Promoción y la Protección de Inversiones.

4. Se puede consultar el texto completo de la Ley 23696 en http://servicios.infoleg.gob.ar/ infolegInternet/verNorma.do?id=98

5. Para profundizar sobre el posicionamiento del ex diputado nacional Luis Zamora, se puede leer su dictamen en minoría ante la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, disponible en González, 2004 (pp. 103-104).

6. El proyecto al que hacemos referencia se titula “Solicitar al Poder Ejecutivo disponga denunciar el tratado entre la República Argentina y el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para la promoción y protección recíproca de inversiones, suscripto en Londres —Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte—, aprobado por Ley 24184”. Dejamos enlace a disposición para quienes quieran ampliar su lectura: https:// www.hcdn.gob.ar/proyectos/proyectoTP.jsp?exp=0655-D-2011

 

 

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Tierra del Fuego en el centro de la disputa geopolítica

Malvinas, la Antártida, los recursos del Atlántico Sur y el control de los pasos interoceánicos confluyen en un mismo territorio: Tierra del Fuego. En una nueva edición de Voces por la Soberanía, Severo Van Kruijssen entrevistó al periodista y escritor Luciano Moreno Calderón sobre los intereses que se disputan en el extremo sur y la necesidad de una política argentina capaz de defender una región estratégica para el país.

Tierra del Fuego suele aparecer en los mapas como el extremo austral de la Argentina. Sin embargo, cuando se incorpora la dimensión bicontinental del país, su ubicación adquiere otro significado: es el punto donde confluyen Malvinas, la proyección hacia la Antártida, el Atlántico Sur y algunos de los principales pasos que comunican los océanos Atlántico y Pacífico.

Sobre esa centralidad geopolítica conversó Severo Van Kruijssen con Luciano Moreno Calderón en Voces por la Soberanía. Periodista, escritor, autor de cuatro libros vinculados con la causa Malvinas y director del periódico digital Palsur, Moreno Calderón comenzó por destacar una particularidad que considera indispensable para comprender el territorio fueguino:

“Es la provincia más joven de la República Argentina, la más grande, la única bicontinental y la que lamentablemente tiene usurpado no solamente las Islas Malvinas, sino las islas del Atlántico Sur, que hay que recordar son Georgias y Sandwich.”

Malvinas, Atlántico Sur y Antártida: una misma región estratégica

Uno de los principales planteos de Moreno Calderón es que Malvinas no puede analizarse como una cuestión aislada. Su importancia debe entenderse dentro de una región más extensa que incluye el Atlántico Sur, la Antártida y los pasos interoceánicos.

“Malvinas es un apostadero, junto con las islas del Atlántico Sur, directo hacia la Antártida. Ushuaia también lo es. […] Tanto Malvinas como las demás islas del Atlántico Sur, como Ushuaia o la Isla Grande de Tierra del Fuego, son la puerta de entrada.”

La ubicación fueguina adquiere además una particular relevancia por su relación con el Estrecho de Magallanes, el canal Beagle y el pasaje de Drake.

“Son muchos los puntos que uno tiene que analizar para saber por qué están sucediendo las cosas que están sucediendo, y sin contar los tres pasos interoceánicos que nosotros, desde la Isla Grande de Tierra del Fuego, custodiamos.”

Pero la importancia del Atlántico Sur no se explica solamente por su posición geográfica. Moreno Calderón puso especial énfasis en los recursos existentes en sus aguas y cuestionó la explotación pesquera realizada a partir de las licencias otorgadas por las autoridades británicas de las islas.

“Hablar del Atlántico Sur como productor de materia prima, en términos de calamar, de pescado o de cualquier fruto del mar, es incalculable.”

Para el entrevistado, recursos, territorio y proyección antártica forman parte de un mismo escenario.

“Todos estos intereses están centrados específicamente en la parte del Atlántico Sur, eso como puerta hacia la Antártida.”

La Antártida completa ese mapa. Moreno Calderón advirtió sobre la existencia de enormes recursos todavía no explotados y sobre la posibilidad de que las crecientes tensiones internacionales aceleren las discusiones en torno al actual régimen antártico.

“En la Antártida están todos los recursos que están en la parte continental, pero aún inexplorados, inexplotados, porque todavía existe un Tratado Antártico que de alguna manera pone un paraguas sobre determinadas actividades.”

Y agregó:

“Cuando vos tenés un territorio antártico gigantesco, un continente lleno de recursos, hace que algunas cuestiones puedan acelerarse.”

Desde esa perspectiva, Tierra del Fuego deja de ser un territorio distante de los principales conflictos internacionales para convertirse en un punto directamente atravesado por las disputas geopolíticas del presente.

La Base Naval Integrada: fortalecer la presencia argentina

En ese escenario, otro de los ejes de la entrevista fue la Base Naval Integrada de Ushuaia.

Moreno Calderón defendió la necesidad de contar con infraestructura militar argentina capaz de fortalecer la presencia nacional en un territorio que considera estratégico:

“La Base Naval Integrada, yo estoy totalmente a favor de que la hagan. De hecho, es un proyecto que desde que se establece la Base Naval acá en Ushuaia se sabe que es un lugar donde es necesario que exista una guarnición militar para proteger este lugar.”

Su planteo, sin embargo, incorpora una condición central: diferenciar una instalación integrada por las Fuerzas Armadas argentinas de una eventual base que involucre fuerzas de otros países.

“Ningún fueguino que tenga una noción mínima, básica, de la trascendencia geopolítica que tiene la provincia puede estar en contra de la Base Naval Integrada. Ahora, lo que habría que analizar es si esta base naval es integrada o si es conjunta.”

Para Moreno Calderón, por lo tanto, la discusión no pasa solamente por la construcción de la base, sino por qué función cumplirá, quién tendrá el control y a qué estrategia de defensa responderá.

El radar de LeoLabs y el control del territorio

Esa pregunta por el control efectivo del territorio reaparece en otro de los temas centrales de la entrevista: el radar instalado en cercanías de Tolhuin por la empresa LeoLabs, actualmente objeto de una comisión investigadora en la Legislatura fueguina.

Moreno Calderón explicó que inicialmente fue presentado como una instalación destinada a observar basura espacial, pero que posteriormente surgieron cuestionamientos respecto de otras capacidades del sistema.

“Existe un radar que es un radar británico-estadounidense, una empresa con perfil dual. Perfil dual significa que sirve para cuestiones civiles y cuestiones militares.”

Según relató durante la entrevista:

“Nosotros después nos enteramos, a través de un informe del Ministerio de Defensa del año 2023, de que en realidad también podía, por ejemplo, observar misiles intercontinentales e hipersónicos teledirigidos, podía interceptar comunicaciones, podía observar vectores, incluso podía observar naves, aeronaves y hasta desplazamiento de tropas.”

La situación abrió interrogantes sobre las autorizaciones que permitieron su instalación y sobre la capacidad del Estado para controlar efectivamente su funcionamiento.

Consultado específicamente sobre si el radar continúa operativo, Moreno Calderón distinguió su propia interpretación de aquello que puede demostrar:

“A mi modesto criterio siguen funcionando. La empresa dice que no, el gobierno fueguino le cree. […] El propio informe del Ministerio de Defensa dice que el radar es inauditable. Yo no puedo probar que esté andando, pero tampoco pueden probar que no está funcionando.”

Más allá de la controversia puntual sobre el radar, el caso conduce nuevamente a uno de los interrogantes que atraviesan toda la entrevista: quién controla un territorio estratégico y con qué capacidad cuenta la Argentina para ejercer efectivamente su soberanía sobre él.

Una política de Estado para el extremo sur

Para Moreno Calderón, el problema excede a un gobierno determinado. Una de sus principales críticas apunta a la falta de continuidad de una política argentina de defensa y de una estrategia sostenida para el Atlántico Sur.

“Nosotros no hemos construido una política seria en términos de defensa. […] Los vaivenes en la diplomacia son una kriptonita para un país, porque la verdad es que vos no podés estar diciendo y desdiciéndote en términos diplomáticos como jefe de Estado.”

La entrevista vuelve así sobre su punto de partida: Tierra del Fuego no constituye una periferia de la Argentina, sino uno de los territorios donde se juega buena parte de su proyección futura.

Malvinas, la Antártida, los recursos del Atlántico Sur, los pasos interoceánicos, la infraestructura militar y el control del territorio aparecen vinculados por una misma pregunta: qué política necesita la Argentina para defender sus intereses en una región cada vez más disputada.

Moreno Calderón cerró la conversación con una definición que sintetiza esa mirada y traslada la discusión fueguina al conjunto del país:

“Ayúdennos a hacer soberanía acá en el sur, porque nosotros en el sur estamos peleando también por todos los que están en el norte, porque este territorio es inmenso y es de todos los argentinos.”

▶️ Mirá la entrevista completa, compartila y ayudanos a difundir. Conocer y defender Tierra del Fuego es también defender nuestra soberanía.

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MUJERES SOBERANÍA

39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades

Por Evangelina Codoni (*)

Para ser libres, en un país liberado

En Octubre ¡Córdoba nos espera!

El movimiento de mujeres y diversidades en la Argentina es muy poderoso. Tiene una fuerza inconmensurable, que alumbra toda la lucha en general. Hemos sostenido estos encuentros, en un formato único en el mundo, por casi 40 años. Somos un ejemplo para la región y para el mundo. Todos los movimientos de las causas más justas que nos conmovieron estos últimos tiempos  están integrados, y algunos dirigidos, por mujeres. Esto es parte y consecuencia, tiene expresión y se retroalimenta y nutre en los Encuentros.

Son 39 años de Encuentros de Mujeres y Diversidades que nos llenan de orgullo, de felicidad y energía en momentos tan difíciles para nuestro pueblo en general y para las mujeres en particular. Grandes son los esfuerzos que hacemos a lo largo y a lo ancho del país para superar juntas todos los obstáculos que debemos enfrentar en el camino, para organizarnos colectivamente y poder estar presentes.

El Encuentro nos traslada por toda nuestra geografía. Vamos  donde sea más necesario: desde el sur nevado al norte más profundo, del mar a la cordillera… ¡allí estamos! Varios tomos podríamos  escribir con las vivencias, anécdotas, enseñanzas, crecimientos, risas, llantos, abrazos, alegrías, enojos, y profundas experiencias que vivimos y viviremos en este espacio inigualable que es para nosotras “El Encuentro”. Allí se han parido luchas que nos han llevado a conquistar diversas reivindicaciones en diferentes momentos, desde la patria potestad compartida, el divorcio, la educación sexual, la lucha contra la violencia con la incorporación de la figura de femicidio al código penal, la triple consigna “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, entre otras. El Encuentro es multiplicador, y transformador, ninguna vuelve igual, algo cambia en cada mujer que participa. Gran parte de la potencia del movimiento de mujeres y diversidades de nuestro país se debe a esta experiencia.

Nuevas mujeres se suman en el recorrido porque “el Encuentro llega a ellas”, inundando sus ciudades en una ola multitudinaria que viene a debatirlo todo. Se suman, descubriendo esta “experiencia única en el mundo”, que se convierte también en una lupa… Una lupa monumental que amplía y ubica en el centro los sufrimientos, logros y desafíos particulares de la ciudad y la provincia que nos recibe, y de las mujeres que nos convocan. Este Octubre, la ciudad de Córdoba nos espera.

Foto: 37° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en Jujuy 2024.Foto: 37° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en Jujuy 2024.

El mundo que conocíamos ya no es el mismo…

El mundo que conocíamos, globalizado, único, multipolar, sin dudas ha cambiado. Solo basta con prender la tele, o mirar el celular. Todos los días las noticias anuncian un nuevo enfrentamiento, un nuevo conflicto. El último informe del Institute for Economics and Peace realizado en Junio de 2024 señalaba que en ese momento había 56 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Además, 92 países estaban involucrados en enfrentamientos fuera de sus fronteras.

Se ha abierto una nueva disputa, por un nuevo reparto del mundo. Las contradicciones entre el capital y el trabajo, entre un puñado de naciones imperialistas y los países oprimidos, y las existentes entre las propias potencias imperialistas, se profundizan aceleradamente.

Se cierra una etapa relativamente pacífica y se van perfilando nuevos agrupamientos que conforman nuevos bloques. La afirmación de que el patrón político global actual está definido por la perspectiva de guerras globales y dispositivos de seguridad describe lo principal del momento político actual.

“Lo que está de fondo es una brutal crisis de sobreproducción relativa y una caída tendencial de la tasa de ganancia. Hay un exceso de acumulación de capital, concentrado en la oligarquía financiera, que encuentra limitaciones para reproducirse. Ese es el por qué del por qué, que es lo que explica el antagonismo en la fase del imperialismo, en el cual lo relativo son los acuerdos y lo absoluto son la disputa y el antagonismo, lo que teñirá el período.” (1)

Los imperialismos se ponen cada día más agresivos, principalmente el imperialismo yanqui en su indiscutible declive y en su disputa con China, lo que hace que aceleren sus maniobras para recuperar posiciones en América Latina, a la que ellos llaman “su patio trasero”. Así podemos explicar la invasión de Rusia a Ucrania; China y su disputa por el por el Indo Pacífico y el Mar de la China con el conflicto por Taiwán; y el intervencionismo descarado del gobierno de Donald Trump no solo en su ataque junto a Israel a Irán, sino también en nuestro continente. En consecuencia, estos últimos meses América Latina se ha sumado a esa lista de conflictos, y además de sus intervenciones en el ámbito político, manteniendo candidaturas subordinadas y funcionales en diferentes países de la región, ahora  EE.UU también interviene abiertamente en distintos territorios del continente como en Cuba o en Panamá, un punto de inflexión que marca un gran cambio en la situación es lo que hemos visto en Venezuela el pasado 3 de enero. Es decir que los enfrentamientos, producto de la disputa, ahora no solo se desarrollan en territorios lejanos, sino que están cerca y sacuden a nuestros pueblos. Todos estos elementos convierten al imperialismo yanqui en la potencia más agresiva en América Latina y el Caribe. 

El pasado 22 de setiembre, ante la Asamblea General de la ONU, Trump afirmó: “Todos ustedes han oído nuestras acciones en Venezuela, son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos”. Sus declaraciones fortalecen su política agresiva, la nueva Doctrina Monroe de “América para los Americanos” (es decir, los yanquis). En este contexto, el control de lo que ellos consideran sus “bienes comunes globales”, nuestros ríos, nuestro mar, nuestros recursos, Malvinas, el Atlántico Sur y el paso bioceánico, cobra importante relevancia para sus objetivos estratégicos.

Foto. Donald Trump. Fuera Yanquis de América Latina! Libres de toda dominación extranjera! 

Malvinas y el Atlántico Sur

La causa nacional Malvinas ha estado en la agenda de todas las administraciones, pero en particular el gobierno de Milei – Villarruel la ha utilizado desde el inicio de su gobierno con distintos fines. Primero, para formulación del binomio presidencial, donde Villarruel aparece como hija de Veterano de la Guerra de Malvinas, reivindicando la última dictadura militar y la guerra durante el proceso, y después una política de acercamiento hacia el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Esto quedó asentado en el acuerdo de entrega Mondino – Lammy, el silencio ante el saqueo ictícola y prontamente hidrocarburífero en la plataforma continental argentina, la falta de protestos por los varios despliegues militares en las Islas y las incursiones en nuestro territorio continental de otras potencias, la suspensión de la ejecución de distintas leyes referentes a cuestión Malvinas como de capacitación continua, la Ley Solanas, o el funcionamiento del Consejo Nacional Malvinas, así como la alianza internacional con gobiernos que no apoyan el reclamo argentino, y el abandono de la posición histórica de neutralidad argentina. A esto se suma la intervención del puerto de Tierra del Fuego, la desregulación de los servicios esenciales y estratégicos para la defensa, el intento de venta de la tierra y la falta de transparencia en el destino de las reservas en oro de la nación.

Ante el apoyo popular a la Selección Argentina de fútbol masculino por desplegar una bandera de legitimación del reclamo “Las Malvinas son Argentinas”, Milei criticó el hecho. Sin embargo, presionado por los dichos del Presidente Donald Trump, quien insinúa que podría revisar la postura de neutralidad sobre la cuestión, realizó una serie de anuncios, nada innovadores, y vio la posibilidad de reforma de la Ley de Defensa Nacional.

El coqueteo del presidente estadounidense se realiza en el marco de exigencias al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para que eleve el gasto militar y acceda al uso de sus bases en el mundo para los ataques estadounidenses en sus guerras, principalmente con Irán. Es por ello que “amenaza” con la posibilidad de sacarle el respaldo que históricamente le ha brindado, incluso en la Guerra de 1982, y con ello, hacerse del control del paso interoceánico Atlántico Sur- Pacífico Sur, de la entrada al continente antártico, de los bienes naturales existentes, y de la base militar de Monte Agradable.

El Presidente de la Nación anunció, por cadena nacional, que iba a aplicar la Ley Solanas del año 2011 que sanciona a las empresas que exploten recursos hidrocarburíferos en las Islas y aceptó que los habitantes en Malvinas no tienen derecho a la autodeterminación, tal como lo establece Naciones Unidas desde hace 61 años.

Catorce días después, eleva al Congreso un proyecto de ley derogando la Ley Solanas pero prescribiendo los mismos preceptos, ampliando las sanciones a quienes exploten también bienes renovables y no solo hidrocarburíferos y elevando las penas ya existentes. Lo novedoso es que establece un sistema de “perdón” a quienes ya han sido sancionados con anterioridad.

Seguidamente, modifica la Ley de Defensa 23.554/1988 que establece que las Fuerzas Armadas solo pueden actuar ante agresión externa – salvando los casos de ayuda humanitaria ante catástrofes – para pasar a poder actuar ante las “nuevas amenazas”, volviendo a la Doctrina de Seguridad Nacional, donde el enemigo puede ser interno o externo. Asimismo, pretende la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, controlado exclusivamente por el Poder Ejecutivo Nacional, sin participación ni control por parte del Congreso.

Esta no es la primera vez que el gobierno intenta esta reforma. Desde que asumió busca involucrar a las Fuerzas Armadas en represión interna, y el involucramiento en conflictos armados ajenos a los intereses argentinos. (2)

Foto: Argentina vs Inglaterra. Marcha en Rosario contra la ley de extranjerización de las tierras 

El gobierno de Milei

En Argentina, el gobierno reaccionario y fascista de Milei, abandonando la posición de neutralidad histórica, se alinea directamente con EE.UU y el sionista y genocida Estado de Israel y nos expone e involucra abiertamente en los principales conflictos desatados en el mundo, subordinándose a la nueva Doctrina Monroe, anunciada en diciembre pasado por Donald Trump en la nueva “Estrategia para la Seguridad Nacional 2025”. En ese marco podemos ubicar los anuncios realizados por la causa Malvinas.

A su vez, avanza con toda prisa en la entrega absoluta de lo que es nuestro y nos pertenece. Como hemos visto por ejemplo con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, intentan incansablemente colgar el cartel “SE VENDE” sobre la Argentina, nuestros recursos, y nuestros bienes comunes. Las mujeres, alumbradas por nuestra reseña histórica y la gloriosa lucha de nuestro pueblo, somos grandes protagonistas en todos los movimientos y luchas que se vienen desarrollando en defensa de nuestro querido río Paraná, de nuestro territorio, nuestro mar y glaciares, de nuestra soberanía, de nuestra salud, educación, también de la defensa de nuestros derechos específicos y de nuestras vidas frente a los femicidios que sufrimos a diario. Somos parte fundamental de la corriente antiimperialista que busca construir una Argentina para el pueblo argentino y del epicentro de la vanguardia para frenar estas pretensiones de un gobierno que parece soñar con convertirnos en colonia. Seremos también activas constructoras de una propuesta política integral para liberar del infierno a nuestra Patria, ya que no hay ninguna posibilidad de ser libres y avanzar en la lucha por nuestros derechos específicos si la Argentina está entregada y cautiva de los deseos de los distintos imperialismos y sus lacayos locales, en un mundo cada vez más convulsionado en donde se profundiza la disputa. Atravesamos un momento muy complejo y grave, está en juego la unidad territorial, fluvial y marítima de nuestro país.

El gobierno de Milei lleva adelante una política que causa grandes sufrimientos a nuestro pueblo, que se agravan a diario, una política que como ya sabemos nos afecta muchísimo más a las mujeres. Su profundización traerá, aún más, tremendas consecuencias para el pueblo en general, y para las mujeres en particular. Ellos sí tienen un programa claro para el futuro de la Argentina, desde la implementación de la “Ley de bases y puntos de partida para la Libertad de los Argentinos”, pasando por el “Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones” (RIGI), reforma laboral, super RIGI y todas sus andanzas dentro del sector del capital financiero, para encorsetarnos con una deuda eterna que es un instrumento de estrangulamiento. Nos someten como país destruyendo nuestra estructura productiva para profundizar el saqueo, condenando al hambre y la pobreza a nuestro pueblo, que diariamente se organiza para enfrentarlos, buscando los caminos para derrotar a Milei y parir otra política y otro gobierno.

FOTO: Marcha en Rosario contra la ley de Extranjerización de las Tierras

Su política para las mujeres y diversidades
Las mujeres y diversidades somos blanco específico de estas corrientes fascistas en el mundo y en la Argentina.

“Las jóvenes atravesamos estas crisis con un problema que nos golpea profundamente, la falta de perspectiva de futuro es el comienzo de nuestros problemas. Vivimos un momento donde alquilar es muy difícil para nosotras, ni hablar de acceder a la vivienda propia, nuestros puestos de trabajo son cada vez más frágiles o inexistentes.
Los problemas de salud mental golpean a esta generación puntualmente por esto, no hay nada que te asegure que más adelante, aunque te esfuerces, hay un futuro seguro para realizar tu vida. La salida que nos presentan es lo inmediato: las apuestas; vender contenido en onlyfans, donde miles de mujeres somos empujadas a utilizar nuestro cuerpo como mercancía una vez más; o estas nuevas tendencias importadas de la derecha reaccionaria yanqui como las “tradwife” (esposa tradicional), una mujer que se queda en casa para cumplir con las necesidades de su esposo e hijos; o el voto familiar, donde solo vota el jefe del hogar.” (3)

El gobierno de Milei desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Desarticuló el plan nacional de prevención de embarazo no intencional en la adolescencia, que se ejecutaba en doce provincias para brindar consejería en salud sexual, garantizar el acceso a métodos anticonceptivos y a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en centros de salud. Dentro de la Ley Bases, avanzó con la reforma jubilatoria y quitó la moratoria previsional, lo  que afecta directamente a miles de mujeres que no cuentan con los años de aportes, entre otras muchas medidas que fueron concentradas en golpear directamente al mundo de las mujeres y diversidades en sus derechos particulares. Aprovechó cualquier tribuna nacional e internacional para destilar infamias y odio sobre estos movimientos, como por ejemplo en su discurso en Davos. No conforme, en una escalada superior, en la Asamblea de Naciones Unidas de noviembre de 2024, Argentina votó en contra de prevenir la violencia contra mujeres y niñas, siendo el único rechazo en una lista con 170 votos afirmativos, posicionándose a la derecha de Irán e Israel. Todo esto en un país donde los “femicidios” son moneda corriente y noticia cotidiana, en donde ser mujer es factor de riesgo, y donde necesitamos rápidamente declarar la ¡EMERGENCIA NACIONAL EN VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES YA!

En ese marco, es que ahora intentan no solo eliminar la figura de “femicidio” del Código Penal, sino que las corrientes más extremas y ultra reaccionarias proponen rediscutir la Ley 27.610 de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo para eliminar el acceso al aborto legal, seguro y gratuito. Como si todo esto fuera poco, en este avance abierto por dar por tierra con toda conquista ganada sobre salud sexual y reproductiva, Milei y su gobierno sumaron a la Argentina al “Consenso de Ginebra” en agosto de este año, una alianza internacional ultraconservadora impulsada por Estados Unidos como instrumento cuyo objetivo es generar incidencia en los organismos multilaterales para rechazar la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

En una de sus últimas declaraciones en el Council of the Americas sostuvo: “…y de hecho estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Digamos, hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permita la reposición. Por lo tanto, digamos, esa… esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional…”

Foto: 38° Encuentro en la ciudad de Corrientes

El crecimiento, una Argentina “asimétrica y desigual”

Argentina explota de riquezas, nunca hemos visto tanta producción de alimentos, de energía, de minerales, etc. Pero lejos de convertirse en una oportunidad para resolver los sufrimientos de nuestro pueblo, esta situación nos condena a una desigualdad que nos duele en lo más profundo.

Solo si tomamos los números que arrojan nuestra producción agropecuaria y la agroindustria podemos decir que nuevamente tuvimos un año de cosecha récord con números que alcanzaron 113,2 millones de toneladas entre soja, maíz, trigo, sorgo y otros. Las exportaciones fueron de 52.300 millones de dólares. En 2025 representó el 60% del total exportado y tuvo un crecimiento del 9% respecto del 2024. A su vez, proyectan que al 2035 el sector oscile entre los 75.000 y 85.000 millones de dólares. Festejó este año la Bolsa de Comercio de Rosario con el titular de “¡¡CAMPEONES DEL MUNDO!!” porque el complejo exportador de la región superaba al Puerto de Nueva Orleans de Estados Unidos y se consagraba como el mayor nodo portuario agroexportador del mundo, tras alcanzar un récord de 75,7 millones de toneladas embarcadas en granos, harinas y aceites.

El punto principal que nos ocultan, es que Argentina no le exporta nada al mundo. Los que realmente exportan son los grandes monopolios extranjeros como Bunge, ADM, Cargill, Dreyfus, entre otros, que son los que realmente controlan y manejan nuestro comercio exterior. Aquí solo queda una Argentina asimétrica de Cosecha Récord-Hambre Récord. Un país totalmente primarizado al que quieren convencer que con estas exportaciones nos salvamos. Con la cosecha nos salvamos, con la minería nos salvamos, con Vaca Muerta nos salvamos… Mientras somos testigos del industricidio más grande de la historia, con niveles de desocupación alarmantes que conocimos los últimos días.

Frente al debate de cómo salir de este infierno, debemos ser capaces de recuperar nuestras mejores experiencias, principalmente lo que se condensó en el Artículo 39 y 40 de la Constitución Nacional en 1949. Porque nuestro querido país tuvo en su momento un presente que consolidó una Argentina más justa, que pudo planificar y organizar su economía. Que a partir de nacionalizar y dirigir el comercio exterior pudo controlar la banca, y en consecuencia, se pudieron generar créditos para la producción, para garantizar la propiedad de la tierra a pequeños arrendatarios,  y para desarrollar un vida digna de trabajo para el conjunto del pueblo y las mujeres, que mediante ese desarrollo pudieron incorporarse a la producción y, entre otras cosas, conquistar el voto femenino.

Córdoba fue una de las ciudades estandarte de ese proyecto nacional, allí se desarrolló el principal polo metalmecánico y automotriz del país. A través de la creación de las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) en 1952, la provincia comenzó a fabricar no solo aviones, sino también autos emblemáticos como el Rastrojero, el Justicialista, tractores Pampa y motocicletas. Además, se atrajeron inversiones claves como Fiat e Industrias Kaiser Argentina (IKA), consolidando a Córdoba como una potencia industrial basada en la sustitución de importaciones y la mano de obra especializada.

Vienen por todo, y en ese contexto no es menor conocer nuestras mejores experiencias para ponerlas en valor, defenderlas, debatirlas, actualizarlas y generar nuevas propuestas para la dignidad y felicidad del conjunto de nuestro pueblo.

Foto: Lámina que sintetiza la historia de I.A.M.E. (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado)

¡Por nuestras vidas, el trabajo y la soberanía!

Este año, al igual que el anterior, iremos a un Encuentro que marcará filosamente su rasgo opositor. Nos encontraremos allí con parte de las corrientes más valiosas, que quieren enfrentar a Milei y a las que les duelen en lo más profundo los intentos constantes  de este gobierno cipayo por someternos a ser una colonia. Esas corrientes en general, y el movimiento de mujeres y diversidades en particular, están en una búsqueda. En el Encuentro, el protagonismo se ha dado en los talleres específicos y también se han comenzado a nutrir y agrandar los talleres que buscan unir nuestros sufrimientos vinculándolos a encontrar respuestas  que tienen que ver con estas inquietudes acerca de  qué sucede y qué sucederá en el mundo y en la Argentina. En los últimos años se han creado los talleres de “antifascismo”, que fueron multitudinarios, con gran presencia de las jóvenes. Los talleres que nuclean a nuestras compañeras y hermanas de Pueblos Originarios han sido fundamentales en todos estos años en la defensa de sus derechos ancestrales, su cosmovisión del mundo y la lucha por la tierra y sus territorios. Se han multiplicado los talleres de “antiimperialismo y solidaridad latinoamericana”. Se sostiene y se enriquece cada año con profundos debates el taller de “deuda externa”. El taller de “crisis mundial y geopolítica” pasó de entre 20 y 30 integrantes en el 2023 a casi 180, 200 mujeres en el 2024. En la ronda de presentación que hicimos aparecía esa búsqueda… Compañeras que decían que venían al Encuentro desde hacía varios años y que siempre habían participado en tal o cual taller, pero ahora venían a ver qué pasaba en el mundo…

El año pasado, por primera vez en los Encuentros, se abrió el taller de Soberanía Nacional. Porque el Encuentro nunca queda detrás, siempre está en movimiento, siempre se transforma sin perder su esencia, y en medio de tanta entrega la vinculación de las mujeres y la defensa de nuestra soberanía era una tarea principal y necesaria. Fue una experiencia maravillosa que nos llenó el corazón de alegría. Aproximadamente 150 compañeras de todo el país, trabajadoras, científicas, dirigentes sociales y políticas, profesionales, especialistas en distintos temas estratégicos, desde las más sencillas a las más expertas, desde las más jóvenes a las más viejas, todas nos enriquecimos, aprendimos unas de otras, compartimos experiencias y salimos convencidas de que trabajar por una Argentina libre, justa y soberana no es una consigna vacía. Es un llamamiento que construimos todos los días desde nuestra práctica cotidiana para transformar nuestro querido país, buscando los caminos para salir del infierno en el que quieren condenarnos.

Desde el Foro por la Recuperación del Paraná y el Encuentro Federal por la Soberanía, hace más de 15 años que venimos trabajando en defensa de nuestro río y nuestro territorio. Los últimos dos años fueron de remadas intensas de más de 1.200 km por nuestros pueblos y ciudades ribereñas recorriendo todo nuestro litoral, poniéndole el cuerpo a las ideas, defendiendo lo que es nuestro y nos pertenece. La concesión del dragado de nuestro querido río Paraná nuevamente fue entregada a la empresa belga Jan de Nul, perdiendo una oportunidad histórica de administrar y gestionar lo que ellos mal llaman “hidrovía”. Lejos de quedarnos quietos y siendo profundamente concientes de que nuestra lucha es larga, nos preparamos para salir nuevamente este 20 de noviembre a proclamar que ¡LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS Y EL RÍO PARANÁ TAMBIÉN!…

Volveremos a estar presentes este año en el Encuentro de Mujeres y Diversidades con nuestra “muestra soberana”, para llevar nuestro pequeño aporte y continuar el camino de desocultar los temas que se esconden sistemáticamente y que no son parte en la mayoría de los casos de las grandes agendas políticas, pero que son las causas de tanta tristeza y desigualdad para nuestro pueblo.

Vamos con los sueños de María Remedios del Valle, de Juana Azurduy y de todas las Madres y los Padres de la Patria. Con el sueño de “no cambiar de collar” sino de “dejar de ser perros” para ser “libres de toda dominación extranjera” y con la certeza de que nuestros derechos en particular, como el ejercicio de nuestra soberanía nacional en general, no son dádivas que se nos otorgan gratuitamente. Unir estos debates tan necesarios, quizás sea un pequeño aporte para lograr ser libres, en un país liberado.

Foto: Muestra Soberana, Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias 2026 – Corrientes.

Referencias:

1- Libro “Nacionalizar el comercio exterior”; Luciano Orellano. Escritor; investigador; miembro del Foro por la Recuperación del Paraná.
2- “Malvinas y Atlántico Sur” Cecilia Miguel. Abogada; integrante del Foro Patriótico y Popular; especialista en Malvinas y Atlántico Sur.
3- Paola Vera. Estudiante de ingeniería; miembro del Foro por la Recuperación del Paraná.

 

(*) Evangelina Codoni. Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná y del Encuentro Federal por la Soberanía

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MALVINAS SOBERANÍA

Atlántico Sur argentino: un reclamo legítimo de soberanía

Este ensayo está tomado de la revista Malvinas en Cuestión: https://revistas.unlp.edu.ar/malvinas/article/view/19976

En 2025 la ceremonia del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas se realizó en el cenotafio de la Plaza General San Martín (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y contó con la presencia de un puñado de funcionarios. En esa ocasión, llamativamente, quedó excluida una parte considerable de los excombatientes: solo pudieron participar aquellos que figuraban en una lista, en su mayoría veteranos con rango de oficial. En su breve discurso, el presidente Javier Milei sostenía que la forma de recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur era atendiendo a los “malvinenses”. Lo hacía con las siguientes palabras: Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros dejamos en claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. [SIC] Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, que no haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo (Montes de Oca, 2025, s.p.).

Sin lugar a dudas, las palabras del presidente tienen un peso, y con esa declaración parecen tirarse por la borda más de ciento noventa años de diplomacia argentina en relación con la soberanía de los territorios del Atlántico Sur. Desde esta mirada, ya no se condenaría la ocupación británica de las islas y se daría lugar a la autodeterminación de los kelpers. 

Sin embargo, Malvinas efectivamente constituye un enclave colonial inglés en territorio argentino, un caso más de colonialismo de una potencia que posee un largo historial de coloniaje a lo largo del mundo. Como se remarca desde 1965 con la Resolución 2065 del Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (así como en sucesivas resoluciones posteriores del organismo), en la discusión sobre ese territorio solo hay dos actores: la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. No son tres ni se incluyen a los kelpers, razón por la cual no existe ninguna votación “con los pies” de estos últimos (nos referiremos a este tema con mayor profundidad en el apartado de argumentos jurídicos).

Pese a lo disparatado de los argumentos del presidente Milei, sus palabras encarnan el peligro de hacer eco en la cabeza de muchos argentinos que desconocen la historia y la geografía argentina, así como la jurisprudencia internacional en torno a la soberanía de los territorios del Atlántico Sur. Este ensayo se propone, entonces, ofrecer un recorrido sobre los argumentos históricos, geográficos, y jurídicos que convalidan nuestras pretensiones de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos correspondientes, a partir del examen de un grupo de fuentes documentales relevantes respecto del tema.

La lucha por la soberanía de los territorios del Atlántico Sur es para nuestro país un objetivo permanente e irrenunciable. Así lo afirma nuestra Constitución nacional en su Disposición Transitoria Primera: 

* La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. 

* La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino (Constitución de la Nación Argentina, 1994, s.p.).

Convalidar ese reclamo requirió la construcción de una serie de argumentos históricos, geográficos y jurídicos, que indagaremos en los siguientes apartados. 

Antes de continuar, es necesario formular una aclaración. Malvinas ha suscitado una profunda reflexión en la cultura y la política argentina, que da lugar a lo que se conoce como “Causa Malvinas”. Dentro de estas reflexiones podemos destacar a José Hernández y la tradición federal, que ven en el caso de Malvinas un símbolo de despojo. También podemos encontrar, en la tradición liberal, el libro de Paul Groussac, Les îles Malouines (1910), quien a partir de la contradicción civilización o barbarie, ofrece una defensa sistemática de la soberanía argentina sobre las islas, apelando incluso a fuentes británicas, a las cuales les hace decir algo que sus intérpretes no quisieron: que las Malvinas son argentinas y no británicas. 

Tal fue la importancia de esta obra que el diputado socialista Alfredo Palacios impulsó en 1934 la Ley 11.904, para traducir la obra de Groussac al español, distribuirla en las escuelas e impartir su enseñanza en esas instituciones (Groussac, 1936). Junto con ello, Palacios publicó un libro acerca de la usurpación británica sobre los territorios del Atlántico Sur: Islas Malvinas, archipiélago argentino (Palacios, 1934), donde retoma las ideas de Groussac, pero marcándole un tono antiimperialista. Además, en 1939 impulsó la creación de una Junta por la Recuperación de las Malvinas, que convocó a un concurso para crear un himno sobre las Islas Malvinas, cuyos ganadores fueron Carlos Obligado (letra) y Jose Tieri (música), melodía que escuchamos cotidianamente en los actos escolares. 

A los aportes de estas corrientes de pensamiento, hay que sumarles la mirada nacional y popular representada, desde mediados de la década del treinta, en los pensadores que integraban FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), quienes concebían a la usurpación británica de las Islas como la prueba cabal del dominio político y económico que el Reino Unido ejercía sobre nuestra nación. Recuperar las Malvinas era, entonces, un imperativo necesario para liberar al país del dominio semicolonial. 

Por último, es importante señalar las políticas educativas que se despliegan con la reforma de 1941 y la traducción y difusión de Les îles Malouines(Groussac, 1936), a través de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (como vimos, por iniciativa de Alfredo Palacios): la incorporación de Malvinas en la currícula escolar, en materias como Historia, Geografía y Educación Cívica, disciplinas privilegiadas por el normalismo para pensar la identidad nacional. Ya con el peronismo podemos mencionar el uso del manual Obreritos (De García, 1953) —con su capítulo “Las Malvinas son argentinas”—y la sanción, en diciembre de 1973, del 10 de junio como “Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y Sector Antártico”. 

Todas estas acciones y producciones contribuyeron a nutrir esa soberanía que se ratifica en 1964 y 1965; sin embargo, existe un vacío historiográfico entre el periodo que va de 1833 a 1965. Hecha esta salvedad, concentramos nuestra mirada en el entramado diplomático, histórico, geográfico y jurídico que sostiene el reclamo de soberanía argentina. 

Los argumentos históricos 

Como punto de partida cabe destacar que las Islas Malvinas carecían de habitantes autóctonos. Este hecho es prácticamente un consenso entre quienes investigan el tema. Si tuviéramos que trazar una cronología sobre la ocupación del territorio malvinense, deberíamos remontarnos al siglo XVIII. Quienes primero establecieron un asentamiento fueron los franceses, bajo el mando del navegante Louis Antoine de Bougainville, en el noroeste de la isla Soledad, sitio al que denominaron Port Louis, inaugurado en 1764. Como explica Sebastián Carassai (2022): “Provenientes del puerto de Saint Malo, en Francia, los franceses bautizaron las islas como Malouines, nombre que al hispanizarse derivó en Malvinas” (pp. 15-16).

A los franceses les siguieron los británicos, quienes tan solo un año después, en 1765, fundaron otro asentamiento al noroeste de la isla Gran Malvina bajo el nombre de Port Egmont, en la Isla Trinidad (denominada en inglés, Saunders Island). Estas presencias generaron malestar en la corona española, a cargo de Carlos III, quien rápidamente exigió a franceses e ingleses que se retiraran del archipiélago, parte integrante de sus dominios en base a las bulas papales (1493) y al Tratado de Tordesillas (1494).Los franceses se retiraron en 1767, indemnización mediante por parte de la corona española. Tras el pago, Bougainville reconoció la soberanía española sobre las islas y entregó formalmente las instalaciones del territorio insular al gobernador español Felipe Ruiz Puente. 

Los británicos, por su parte, insistieron y fueron expulsados en 1770 por la Capitanía General de Buenos Aires, aunque regresaron al año siguiente1bajo permiso español, para retirarse definitivamente en 1774. Sobre esta situación, el especialista Carlos A. Biangardi Delgado (2017) señala que “desde el punto de vista del derecho internacional, el abandono de Puerto Egmont, voluntaria y libremente ejecutado, constituye derelictio, concepto que esta disciplina define como abandono comprendiendo el animus y el corpus” (pp. 33-34). 

De modo que, de 1774 hasta 1811, el archipiélago estuvo bajo el dominio absoluto de España. En otras palabras, hasta la formación de la Primera Junta, que desencadenó el proceso de revolución y guerras de independencia, las Islas Malvinas estuvieron bajo jurisdicción estrictamente española. A partir de la declaración de independencia, los territorios que pertenecían a la corona española pasaron a formar parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en razón del principio de derecho internacional bajo el cual se confirmaron los nuevos países sudamericanos, el uti possidetis iure. Según este principio, los Estados surgidos de la independencia son legítimos herederos de los territorios que durante la época colonial pertenecían a las potencias imperiales, con sus mismas fronteras, más allá de la ocupación efectiva.

En noviembre de 1820, el marino de nacionalidad estadounidense, David Jewel, tomó posesión de las Islas en nombre de las Provincias Unidas, en calidad de coronel del ejército leal al servicio del naciente Estado. A partir de allí nuestro país ejerció sobre las Islas Malvinas diversos actos de soberanía que tuvieron consecuencias políticas, jurídicas, administrativas y económicas. Es, sin duda, el más importante, la creación, un 10 de junio de 1829, de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de los Hornos en el Mar Atlántico, con sede en la isla Soledad, y al frente de la cual se nombró al comerciante Luis Vernet. 

Entre las tareas de Vernet se encontraban el desarrollo de la colonia, la administración de los recursos de las Islas y, muy especialmente, la necesidad de controlar la pesca en la región. Es precisamente en el marco de este acto de soberanía que se produce la captura de tres buques balleneros y loberos norteamericanos que transgredían las normativas de pesca promulgadas por nuestro país. De forma inesperada, este suceso provocó una virulenta reacción del representante estadounidense en Buenos Aires, quien instó a interrumpir las relaciones diplomáticas entre ambos países. Como resultado, Vernet regresó a Buenos Aires para declarar y nunca retornó a las Islas. En diciembre de 1831, la corbeta de guerra USS Lexington atacó la colonia en las Islas Malvinas, desconociendo la administración de Buenos Aires. 

El Archivo General de la Nación cuenta con un interesante corpus documental sobre la historia de Malvinas en este periodo, entre ellos numerosos testimonios acerca de la conducta de la corbeta de guerra estadounidense en el puerto de la isla Soledad. De ellos se desprenden actos violentos que hacen referencia al desmantelamiento de la colonia levantada por Vernet, la toma de prisioneros y los saqueos. Con el fin de poder describir lo acontecido, analizamos la declaración del navegante Julio Grossy, presente en territorio malvinense al momento del arribo de la Lexington. La misma da cuenta de la toma de prisioneros, por parte del buque de origen norteamericano. Grossy observa: 

– Al poco tiempo de fondeado [la Lexington], hallándose en su casa el declarante, vio un vecino que se habían llevado presos a la corbeta […] que en seguida salió el declarante afuera, y vio gente armada marchando por la población, y el oficial que los mandaba se llevó a bordo a todos los que no tenían caballo y fugaron (Archivo General de la Nación, 1833).

Con respecto al saqueo señala que[…] 

presenció cuando se sacaron los cueros […] y algunas otras cosas mediante la facultad que dió el comandante de la “Lexington” y al capitán Davison para que recogiese todo lo que conociese de su propiedad y de los demás buques de los demás buques americanos que habían sido antes apresados, y que también se tomó el comandante de la Lexington una chalupa que corresponde al D. Luis Vernet (Archivo General de la Nación, 1833).

En relación con el desmantelamiento de la colonia, en el mismo testimonio encontramos la siguiente información: Preguntado:

 ¿si las familias que estaban en el establecimiento de Malvinas fueron invitadas por el comandante de la Lexington para salir del destino? Dijo: que fueron convidados generalmente todos los vecinos para salir de allí por el comandante de la Lexington, bajo el concepto de pagarles el pasaje de valde, por cuya razón y por los temores que le causaban lo que se había obrado y especies que se habían divulgado […] se salieron todas las familias (Archivo General de la Nación, 1833). 

Un año después del conflicto con la corbeta Lexington, el asentamiento en Malvinas tendría dos sucesores de corta duración. El primero de ellos sería José Francisco Mestivier, quien sería asesinado en un amotinamiento de los hombres que lo acompañaban. El segundo gobernante de la Comandancia, el teniente coronel José María Pinedo, sería testigo del arribo de la corbeta militar Clio. 

Por orden del gobierno británico, el capitán John Onslow viajó al Atlántico Sur para realizar la toma de posesión de Puerto Egmont. El 2 de enero de 1833 llegó al puerto de la Soledad y, bajo amenaza, obligó a Pinedo y a la población a abandonar las Islas. Entre estos se contaban familias, peones y tropas de los batallones de Artillería, Cazadores Río de la Plata, Patricios de Buenos Aires, Guardia Argentina, y militares que venían presos en la goleta foquera inglesa Rapid, acusados del motín contra Mestivier (Archivo General de la Nación, 1833).

La flagrancia de este hecho es bien relatada por Bonifacio del Carril (1986) quien señala: 

Nunca antes Gran Bretaña había poseído las islas Malvinas. […] desde 1766 hasta 1774, había ocupado precariamente la isla Saunders, cerca de la Gran Malvina […] fue siempre una posesión compartida con los establecimientos franceses y españoles […]. No obstante el 2 de enero del año indicado [1833] Gran Bretaña se apoderó […] de la totalidad del archipiélago alegando una anterior ocupación, que nunca había tenido (p. 127).

Este acto interrumpió el tranquilo desarrollo de la colonia, representó y representa todavía hoy una violación a la integridad territorial de nuestro país, que provoca la existencia de un enclave colonial en el Atlántico Sur en pleno siglo XXI.

Los argumentos geográficos 

Durante las décadas de 1950 y 1960 irrumpieron en la escena política mundial los países que luchaban por descolonizarse del yugo de las potencias coloniales. En dicho contexto la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió la Resolución 1514 (XV), que tenía “como objetivo primario ‘poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo’ no sin admitir que existían varias ‘formas y manifestaciones’ de dicho fenómeno” (Arguello, 2010, p. 67).

Con el fin de orientar el proceso descolonizador en el mundo, se creó, en 1961, el Comité Especial de Descolonización, cuyos integrantes debieron analizar una gran cantidad de territorios a descolonizar. 

En el año 1964 la Argentina decidió llevar su reclamo al Comité Especial de Descolonización y la “Cuestión Malvinas” fue tratada en el III Subcomité de Descolonización de la ONU, donde el representante argentino, José María Ruda, expuso los argumentos históricos, geográficos, jurídicos, económicos y políticos, mediante un discurso conocido como “Alegato Ruda”. Citaremos un fragmento, con el fin de empezar a desplegar los argumentos geográficos:

El futuro de estas islas, separadas de la República Argentina, está fuera de toda lógica y realidad. Geográficamente, se encuentra cerca de nuestras costas patagónicas, gozan de su mismo clima y tienen una economía similar a nuestro sur. Se encuentran enclavadas en nuestra plataforma continental, que por el derecho internacional, después de las Convenciones de Ginebra de 1958, pertenece al Estado costero de pleno derecho (Flachsland et al., 2014, p. 42).

En dicha exposición se destaca la notoria proximidad de las Islas con nuestra costa patagónica, en contraposición con la distancia que tienen con Gran Bretaña (12.700 km). A su vez, se argumenta que las mismas forman parte de nuestra plataforma continental. En ese sentido, si consideramos lo estipulado por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)2: 

La Plataforma continental de un Estado ribereño comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental de Malvinas, o bien hasta una distancia de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial, en los casos en que el borde exterior del margen continental no llegue a esa distancia (Foro Patriótico y Popular, 2019, p. 64).

Los argumentos jurídicos

Desde 1833 la Argentina nunca dejó de reclamar la soberanía de las Islas, tanto en el plano unilateral (ante el Reino Unido) como ante organismos multilaterales (como la ONU). Es decir, no existió ocupación efectiva sin protesta. Durante años los ingleses pudieron mantener la discusión congelada e indiferente ante la opinión internacional, pero en los años sesenta del siglo XX, la ONU se hizo eco del conflicto. 

Esto, como señalamos antes, se daba en un contexto en el cual los pueblos de Asia y África llevaban adelante un proceso de liberación nacional, a través del cual peleaban por desligarse del dominio de sus colonizadores. De ahí que la Argentina aprovechara este momento para insertar su legítimo reclamo de soberanía por las Islas ante la Asamblea de Naciones Unidas, en el Comité Especial de Descolonización. Esto implicó un logro del ministro argentino de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Zavala Ortiz, durante la presidencia de Arturo U. Illia, que consiguió que la Cuestión Malvinas fuera inscripta como la de un territorio a “descolonizar”. 

Para encaminar el proceso de descolonización, en diciembre de 1960, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 1514 (XV) titulada “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, que proclamaba la necesidad de poner fin al colonialismo. Los principios que debían guiar esta acción eran: 1) La libre determinación (con la cual se entregaba el territorio a los habitantes originarios, y eran los pueblos quienes conformaban sus propios gobiernos; 2) El derecho de integridad territorial (ningún Estado se podía constituir violando el territorio de un Estado preexistente).

En el marco de estas discusiones el Reino Unido intentó legitimar sus posesiones imperiales apelando al principio de libre determinación. Este posicionamiento es, en realidad, una estrategia que le permitió en aquel entonces y en el presente, afianzar sus lazos coloniales y llevar adelante la expoliación de recursos, el control de zonas estratégicas, junto con la expansión comercial y financiera. No existe un compromiso real con la libre determinación, no lo tuvo durante el auge descolonizador ni lo tiene en la actualidad con los territorios que ocupa de manera ilegítima y forzosa: Anguila, Caimán, Turcas y Caicos, Montserrat y las Islas Vírgenes británicas en el Caribe; Bermudas en el Atlántico Norte; el archipiélago de Chagos en el océano Índico; el peñón de Gibraltar en la península ibérica; las bases aéreas de Akrotiri y Dhekelia en Chipre; las islas Pitcairn en el Pacífico; el pretendido territorio británico en la Antártida; Santa Helena (incluyendo las islas Tristán da Cunha y Ascensión) y nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, en el Atlántico Sur (Pastorino et al., 2015).

En el “Alegato Ruda”, citado anteriormente, el embajador argentino señalaba ante el III Subcomité de Descolonización: 

El principio de libre determinación sería mal aplicado en situaciones en que parte del territorio de un Estado independiente ha sido separado contra la voluntad de sus habitantes en virtud de un acto de fuerza por un tercer Estado, como en el caso de las Malvinas, sin que exista ningún acuerdo internacional posterior que convalide esta situación de hecho y cuando, por el contrario, el Estado agraviado ha protestado permanentemente por esta situación (Flachsland et al., 2014, p. 41).

En relación con esto, agregaba que la aplicación indiscriminada del principio de libre determinación podía “transformar una posesión ilegítima, en una soberanía plena, bajo el manto de protección que le darían las Naciones Unidas” (Flachsland et al., 2014, p. 41).

Por otra parte, en dicha discusión la argentina enarbolaba el principio de integridad territorial:

La Declaración, en su artículo 2°, reafirma el principio de que todos los pueblos tienen derecho de libre determinación y que en virtud de este derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural. Pero este artículo segundo está condicionado por el artículo sexto, en forma clara. Dice: “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de las Naciones Unidas” (Flachsland et al., 2014, p.41).

Por último, concluye la idea señalando que “el propósito de la Resolución, tal como surge claramente de sus palabras, se ajusta en un todo a la recta interpretación del principio de la libre determinación al caso de las Islas Malvinas” (Flachsland et al., 2014, p. 41).

En 1965 la ONU se pronuncia a favor de la Argentina con la Resolución 2065 (XX), “la misma se aprobó por 94 votos a favor, ninguno en contra, y 14 abstenciones” (Pastorino et al., 2015, p. 62). Allí se reconoce que lo de Malvinas es un caso de colonialismo: Considerando que su Resolución 1514 (XV), de 14 de diciembre de 1960, se inspiró en el anhelado propósito de poner fin al colonialismo en todas partes y en todas sus formas, en una de las cuales se encuadra el caso de las Islas Malvinas (Falkland Islands) (Flachsland et al., 2014, p. 46).

Además, como ya se observó, se reconoce que lo de Malvinas es un litigio entre la Argentina y el Reino Unido, y que el mismo debe resolverse a través de negociaciones entre ambos países. De este modo, identifica que en la mesa de diálogo hay dos partes, la Argentina y Gran Bretaña, quedando fuera de la discusión los isleños: 

Tomando nota de la existencia de una disputa entre los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte acerca de la soberanía sobre dichas islas. 1. Invita a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y de la Resolución 1514 (XV), así como los intereses de la población de las Islas Malvinas (Falklands Islands); 2. Pide a ambos Gobiernos que informen al Comité Especial y a la Asamblea General, en el vigésimo primer período de sesiones, sobre el resultado de las negociaciones (Flachsland et al., 2014, p. 46).

Junto con ello el nombre Islas Malvinas, en lengua española, fue incorporado a todos los documentos del organismo. Hasta entonces sólo figuraba la toponimia británica, Falklands (Erlich, 2015).

Sin dudas, la Resolución 2065 (XX) de Naciones Unidas fue un hecho trascendental, para nuestro país, la comunidad internacional y la historia de la Cuestión Malvinas. Pese a la importancia de este acontecimiento, y al hecho de que los británicos han reconocido y dado ejecución a las negociaciones, en las últimas décadas estos se han negado sistemáticamente a reanudar este proceso, pasando por alto los llamados de atención de la comunidad internacional. A seis décadas de la adopción de la Resolución 2065 (XX), es momento de que el Reino Unido retome las negociaciones, posibilitando al litigio por Malvinas una solución pacífica, justa y duradera (Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, 2015).

Conclusión

A lo largo de este artículo expusimos los argumentos históricos, geográficos y jurídicos que justifican nuestro reclamo legítimo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes.

Comenzamos viendo cómo las Islas carecían de población autóctona, y en forma posterior Francia y el Reino Unido establecieron allí asentamientos coloniales sobre un territorio que formaba parte de los dominios de la corona española. Las tensiones posteriores entre las potencias coloniales obligaron a franceses y británicos a abandonarlo, de modo que de 1774 a 1811 las islas estuvieron bajo dominio español. Con la revolución y las guerras de independencias, estos terrenos pasaron a formar parte de nuestro país, que en 1820 toma posesión de las Islas y en 1829 da lugar a un asentamiento humano al frente del cual estuvo José Luis Vernet: la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de los Hornos en el Mar Atlántico. Diversos actos de soberanía en el plano económico, político y administrativo, convalidan nuestro reclamo histórico sobre esas tierras.

La agresión militar norteamericana primero y la británica después, interrumpieron el desarrollo de este proceso. La ocupación efectiva de ese territorio no se realizó sin protesta, ya que nuestro país nunca dejó de reclamar su soberanía. Sin embargo, estas protestas se mantuvieron indiferentes en el plano internacional durante varias décadas.

En el marco del proceso de liberación nacional que llevaron adelante varios países del continente africano y asiático, con el fin de liberarse del yugo de sus potencias coloniales, las Naciones Unidas decidieron encaminar y ordenar el proceso de descolonización en el mundo con la Resolución 1514 (XV). Situación que le permitió a nuestro país introducir en la discusión internacional el reclamo por Malvinas como el de un territorio a descolonizar. 

La descolonización se llevaría adelante bajo los principios de libre determinación e integridad territorial. Recapitulando, podemos decir que el principio de libre determinación no aplica para el caso de Malvinas, ya que como vimos no existió en las islas una población autóctona, es decir no hubo un pueblo subyugado por un poder colonial (como era el caso de Asia y África). Por el contrario, el territorio argentino fue usurpado por una potencia con un largo historial de expansión colonialista, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y su población fue tomada prisionera, saqueada y posteriormente expulsada por la fuerza de los cañones británicos. Tiempo después, la potencia ocupante implantaría allí su propia población. 

En Malvinas, entonces, rige el principio de integridad territorial, según el cual no puede conformarse un nuevo Estado mediante la desintegración de un Estado preexistente (el argentino). En pocas palabras, lo que hay en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, es territorio argentino ocupado por una potencia imperialista, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.Bajo el respaldo de la Resolución 2065, los gobiernos argentino y británico deben sentarse a resolver el litigio por Malvinas y encontrar las formas en que los territorios del Atlántico Sur sean reintegrados a nuestro país.

REFERENCIAS

Argüello, J. (2010). Naciones Unidas: “Cuestión Malvinas”, cuestión pendiente. En A. M. Romero (Comp.), La Cuestión Malvinas en el marco del Bicentenario(pp. 65-80). Observatorio Parlamentario Cuestión Malvinas, Honorable Cámara de Diputados de la Nación.Biangardi Delgado, C. A. (2017). Cuestión Malvinas. A 35 años de la Guerra del Atlántico Sur. Dunken.Carassai, S. (2022). Lo que no sabemos de Malvinas. Las islas, su gente y nosotros antes de la guerra. Siglo Veintiuno Editores.Constitución de la Nación Argentina. (22 de agosto de 1994). Disposición Transitoria Primera. https://www.congreso.gob.ar/constitucionDispTransitorias.phpDe García, L. F. (1953). Obreritos. Kapelusz.Del Carril, B. (1986). La Cuestión de las Malvinas. Hyspamérica.Erlich, U. (2015). Malvinas: soberanía y vida cotidiana: etapas y perspectivas de la política exterior Argentina a 50 años de la Resolución 2065 (XX) de Naciones Unidas. Eduvim.Flachsland, C., Adamoli, M. C. y Farías, M. (2014). Pensar Malvinas: una selección de fuentes documentales, testimoniales, ficcionales y fotográficas para trabajar en el aula. Ministerio de Educación de la Nación.Foro Patriótico y Popular. (2019). La cuestión de la Plataforma Continental. Cuadernos para el encuentro en una nueva huella argentina, 57, 64-70.Groussac, P. (1936). Las Islas Malvinas. Comisión Protectora de Bibliotecas Populares.Montes de Oca, A. (2 de abril de 2025). ¿Por qué Milei habla de “votar con los pies”? Mendoza Post.https://www.mendozapost.com/politica/por-que-milei-habla-de-votar-con-los-pies/17F. Mizrahi / Atlántico Sur argentino: un reclamo legítimo de soberanía

Palacios, A. (1934). Islas Malvinas, archipiélago argentino. Editorial Claridad.Pastorino, A., Alvarez, M. J. y Rosa, G. H. (2015). Colonialismo en el siglo XXI. La estrategia del Imperio para mantener la ocupación de Malvinas. EDULP.Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas. (2015). La Cuestión Malvinas. A 50 años de la Resolución 2065 (XX) de las Naciones Unidas. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.FUENTESArchivo General de la Nación Argentina. Colección José A. Pillado [AR_AGN_BP].Archivo General de la Nación Argentina. Fondo Ministerio de Guerra y Marina [AR_AGN_MGM01].NOTAS1. Se les restituye el asentamiento bajo la promesa de abandonarlo de manera voluntaria a la brevedad. 2. Es un tratado internacional aprobado el 30 de abril de 1982 y firmado por 168 países que establece un nuevo orden jurídico para los mares y océanos.

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ENTREVISTAS LUCIANO ORELLANO SOBERANÍA

Luciano Orellano: “Ellos están decididos a ir a fondo: no hay lugar para proyectos intermedios”

El referente del Foro por la Recuperación del Paraná y del Encuentro Federal por la Soberanía lee el giro del gobierno sobre Malvinas como una pieza del papel que Estados Unidos le asigna a la Argentina en su disputa con China. Habla de la deuda, de los puertos santafesinos y de por qué, dice, ningún proyecto que no ponga la soberanía en el centro es viable. “Lo que venimos recorriendo en Santa Fe con Carlos del Frade y el Frente Amplio por la Soberanía necesita ampliarse a escala nacional”.

Dirigente político y autor entre otros trabajos de Argentina sangra por las barrancas del río Paraná y Nacionalizar el comercio exterior, Luciano Orellano viene recorriendo el país, las universidades, y los territorios hace más de una década una discusión incómoda: la soberanía entendida no como consigna de acto sino como control concreto del comercio exterior, los puertos, la flota, los satélites. Las declaraciones de Javier Milei sobre Malvinas volvieron a poner el tema en el centro. Para él no fue un traspié diplomático: fue un dispositivo.

“Nos quieren meter en una guerra que no es nuestra”

—¿Cómo lee el momento mundial y el lugar que ocupa la Argentina?

—Sin eufemismos: estamos en una etapa de guerra. Hay una disputa abierta de Estados Unidos y la OTAN con Oriente, y en particular con China, y todo el mundo parte de la hipótesis de que se va a dar en el Pacífico. Ahí la Argentina deja de ser un país lejano y pasa a ser una pieza, porque el paso bioceánico del sur es fundamental, y arriba de eso están los recursos: el mar, el litio, el agua, la Antártida. A Estados Unidos se le hace urgente un dispositivo militar, un lugar de carácter estratégico global. El alineamiento político del gobierno obedece exactamente a eso. Nos quieren meter en un dispositivo más de Estados Unidos en la perspectiva de una guerra global, y esa guerra la va a pagar nuestro pueblo.

—Las declaraciones sobre Malvinas fueron leídas como un gesto electoral de cara al 2027. Usted dice que son otra cosa.

—Son el ejemplo más claro. Fijate el viraje: 180 grados. Este es un gobierno que sobre la explotación petrolera en el área de Malvinas nunca dijo nada; sobre el saqueo del mar argentino, nunca dijo nada; está vaciando Tierra del Fuego, que es nuestra plataforma hacia el Atlántico Sur y la Antártida, con quince mil despidos. ¿Y de golpe aparece hablando de Malvinas? Cuando alguien calla donde hay que decir todo y habla donde conviene, hay que preguntarse a quién le está hablando. Malvinas es la base militar más grande del hemisferio sur, es un paso estratégico y son recursos. Acomodar el discurso al humor de Washington y de Londres no es resignar un reclamo simbólico: es aceptar el papel que nos asignan.

“Con exportar más no alcanza”

—En lo económico también está en discusión la soberanía argentina.  Desde el gobierno responden con los récords de exportación.

—Y ahí está el verso del derrame. Festejan 57 mil millones de dólares de agroindustria, 14 mil de energía, 9 mil de minería, y proyectan llevar las exportaciones de 87 mil a 155 mil millones al 2035. Suena espectacular hasta que hacés la pregunta que nadie hace: ¿quién exporta? El 70 por ciento de la estructura productiva argentina está dentro de cadenas globales y es extranjera. Tenemos 105 puertos y en su mayoría operan empresas de afuera. Esa renta no se queda: termina en remisión de utilidades. Se llena el balde y el balde está rajado. Les hacemos el RIGI 1, el RIGI 2, el súper RIGI, no tributan casi nada, y a nosotros nos queda la deuda: aumentó 113 mil millones de dólares con este gobierno y hoy la neta es de 483 mil millones, 58 mil del Fondo.

—Récord de exportaciones y récord de deuda a la vez.

—No es una contradicción, es el mecanismo. Un modelo exportador excluyente tiene como principio bajar salarios, porque el salario es un costo y no un mercado. Por eso cayó a la mitad el poder adquisitivo, por eso cerraron 30 mil pymes y se destruyeron 300 mil puestos, por eso 18 millones de asalariados pasaron de consumir a sobrevivir. Es un modelo que lejos de igualar te desiguala. Brasil muestra que no es una fatalidad: su agroindustria emplea a 28 millones de personas y el petróleo con la industria naval le dejaron 250 mil empleos industriales, más una flota propia y capacidad de defensa. Hace poco llegaron a Rosario las barcazas de los astilleros brasileños. Nosotros ponemos el grano; ellos ponen el barco, el astillero y el soldador.

—¿Y Santa Fe?

—Santa Fe es el corazón del negocio y por eso del conflicto. Del cordón que va de Villa Constitución a Timbúes sale la mayor parte de las divisas del país. Ahora, en esos puertos, ¿exportan los santafesinos? No: exportan Cargill, ADM y Bunge, y con eso solo tenés cerca de la mitad. Está Dreyfus, está Cofco, está Glencore, que fue socia en Renova durante la estafa de Vicentin y hoy se llama Viterra, porque los piratas se cambian el nombre cada tanto. La provincia produce la riqueza y no la controla ni la ve.

“Esto no se improvisa”

—Le propongo una afirmación para que la discuta: cualquier proyecto político que no comprenda estos problemas —la guerra, el lugar que nos asignan, la soberanía concreta sobre el comercio exterior, la flota, los satélites, la inteligencia artificial— es inviable.

—Coincido plenamente, y sin ninguna soberbia. No hay manera de escapar a la guerra y a esta disputa sin soberanía concreta, y concreta quiere decir quién controla el comercio exterior y la vía navegable, si tenemos flota mercante y astilleros, si tenemos satélites propios, si tenemos desarrollo autónomo en inteligencia artificial y en energía nuclear, si formamos a nuestros científicos. Eso no es un capítulo del programa: es el programa. Un proyecto que no lo ubique se choca contra la realidad a los seis meses de gobernar, porque le van a poner la restricción externa arriba de la mesa y va a terminar administrando lo mismo con mejores modales. Y esto no se improvisa. Enfrente hay decisión: ellos están decididos a ir a fondo, no están negociando, están ejecutando. Frente a eso, un proyecto intermedio no sólo no frena nada: desmoraliza. Hay que hacer dos cosas al mismo tiempo: unir todo lo que se pueda unir para frenarlos y, a la vez, demostrar que es posible otra cosa, con un plan y con números. Si sólo resistimos, ganamos tiempo y perdemos el país igual.

“Aportar al armado de un gran frente”

—¿Qué rol le cabe ahí al movimiento por la soberanía que usted encabeza?

—Durante muchos años construimos dos cosas: un programa y un movimiento que sostiene ese programa. Un movimiento muy heterogéneo, con trabajadores, pymes, científicos, militantes ambientales, vecinos, dando la lucha en todos los terrenos. En un momento como este no podemos ocupar otro lugar que no sea aportar al armado de un gran frente que tenga como norte estas cuestiones. Abajo eso ya está: lo viste en la movilización por el Paraná, en cada pueblo que se planta contra la extranjerización de la tierra, en los Encuentros Federales por la Soberanía. Lo que todavía no encuentra demasiado reflejo es en las dirigencias, donde se discute mucho reparto de cargos y poco cómo salimos. A mí no me expliquen la interna: explíquenme cómo creamos cuatro o cinco millones de puestos de trabajo con la mitad del país en la pobreza.

—En la provincia hay una experiencia concreta de ese camino.

—Sí, y la reivindicamos. Ese camino en Santa Fe lo venimos recorriendo con compañeros como Carlos del Frade y con el Frente Amplio por la Soberanía, que puso estos temas en la agenda cuando casi nadie los quería tocar: el río, los puertos, las cerealeras, el poder económico, el trabajo nacional. Hoy esa experiencia encuentra la necesidad de ampliarse a escala nacional, de aportar ese recorrido y ese programa a algo más grande. Lo decimos con humildad y con convicción: sin eso es casi imposible pensar una alternativa real. Lo demás son espejitos de colores.

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ACERO HISTORIA SOBERANÍA

Fray Luis Beltrán dio alas a la Independencia

Por Sergio Juan Coppoli

Después de la sorpresa y desastre de Cancha Rayada, el Ejército de los Andes había perdido gran parte de su armamento, municiones, casi toda la artillería y el puesto de comando con sus mapas y planes. Cundía el desaliento, y el optimismo surgido a partir de la victoria de Chacabuco se había diluido casi por completo. Muchos patriotas, llamémoslos así, habiendo perdido las esperanzas, escribieron al jefe del ejército realista, general Osorio, jurando fidelidad al rey, intentando salvar sus vidas de posibles represalias.

En una reunión del Estado Mayor, discutiendo sobre las posibilidades de enfrentar al ejército realista, se evaluaba la pérdida y consecuente escasez de armamento y la falta de municiones suficientes. San Martín se dirigió al Capitán Luis Beltrán, más conocido como fray Luis Beltrán, aunque había dejado los hábitos, y le preguntó cómo estaban de municiones. El fraile miró a los oficiales expectantes de su palabra, observó detenidamente la sala donde estaban, y muy seguro de sí mismo señaló una línea imaginaria cercana al techo, contestando que podrían llenar la habitación hasta esa altura. Esta respuesta llenó de júbilo a la oficialidad reunida: podían presentar batalla teniendo municiones suficientes para enfrentar al enemigo. El buen fraile salió disparado hacia los talleres de la maestranza para comenzar, a marcha forzada, la fabricación de munición, fusiles y cañones para recuperar lo perdido. Niños, mujeres y ancianos fueron reclutados masivamente y trabajaron día y noche. Fruto de este esfuerzo, para la batalla decisiva de Maipú, dos semanas después, el ejército patrio tenía su parque recuperado, la munición abundante y la victoria fue total. Quizás nunca sepamos si hubo un acuerdo previo con San Martín para generar optimismo o fue iniciativa de Beltrán mentir a la oficialidad y, quizás, al propio general San Martín, ocultando la situación desastrosa.

Lo cierto, es que el capitán Luis Beltrán no se preguntó si era posible reconstruir lo perdido, consideró que era imprescindible hacer posible lo necesario y basándose en las fuerzas propias y en los sentimientos patrióticos, movilizar al pueblo para resolver la situación.

Dice Bertold Brecht:

“El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él sólo?

César venció a los galos.

¿No llevaba siquiera a un cocinero?”

Podemos agregar:

San Martín cruzó los Andes y liberó a Chile y Perú.

¿Nadie cruzó con él?

San Martín realizó la hazaña acompañado por miles de protagonistas, hombres y mujeres que hicieron su parte con esfuerzo, valor y patriotismo. Llevaba baqueanos, cocineros, arrieros. Muchas mujeres, cosieron uniformes y banderas; un molinero transformó su molino en batán para preparar las telas para los uniformes; Andrés Tejeda era el molinero, inventor, mecánico, había diseñado alas de cuero para volar y es considerado un precursor de la aviación argentina. Con él, San Martín discutía quién tenía el proyecto más loco, si San Martín cruzando los Andes con un ejército o él, que construía alas artificiales para remontar el vuelo. Es de considerar que ambos lo lograron. Tejeda logró volar unos cincuenta metros lanzándose desde la altura de su molino, dicen unos; de una iglesia, dicen otros. Finalmente cayó y se rompió las piernas. Afortunadamente, San Martín tuvo más vuelo. Y finalmente, contó con el genio de un fraile, que dejó los hábitos para poder luchar por la patria y, parafraseando al propio Beltrán, que decía que si era necesario los cañones tendrían alas, puso alas al ejército que se formaba en El Plumerillo.

Cuando tras la revolución de mayo debieron ponerse en pie los ejércitos de la independencia, armarlos y pertrecharlos era urgente. Estaban disponibles las viejas armas de los cuerpos coloniales, las armas quitadas a los ingleses en las invasiones, el ingenio popular construía armas improvisadas: lanzas de caña tacuara con chuzas hechas con cuchillos y sables rotos. Pero era necesario más, mucho más.

Una fábrica de armas blancas se creó en Colonia Caroya, para abastecer al Ejército del Norte. Allí se forjó, entre otros, el sable de Artigas. En Tucumán se creó una fábrica de fusiles y cañones, cuya calidad mejoró cuando Belgrano encargó al barón de Holmberg su dirección. Más tarde, en su breve período al frente del Ejército Auxiliar al Alto Perú, San Martín instaló el campamento de la Ciudadela en San Miguel de Tucumán, antecedente directo de El Plumerillo, donde se formó a la oficialidad y se intensificó la fabricación de armas.

Para la guerra gaucha, en Tastil, localidad de la Quebrada del Toro, donde actualmente circula el famoso tren de las nubes, y en Casabindo, localidad de la puna jujeña, se instalaron fábricas de pólvora a cargo del coronel Fernández Campero, marqués de Yavi. Proveían a las no muy numerosas armas de fuego de los gauchos de Güemes, pero les daba ventajas por su superior calidad.

En sus conversaciones con Belgrano, Güemes, Tomás Guido y quizás Enrique Paillardelle, militar francés que participó en las expediciones al Alto Perú, San Martín fue diseñando su plan continental. Este no implicó dejar de lado el camino del Alto Perú hacia Lima, sino un doble camino, un avance en pinzas sobre la sede del poder español en América.

Entre Buenos Aires y Lima, hay más distancia que entre París y Moscú y los caminos hacia Lima eran caminos difíciles.

El del Alto Perú, implicaba combatir en grandes alturas. Por ejemplo Vilcapugio, donde es derrotado el ejército patrio, es una pampa ubicada a 4.200 metros sobre el nivel del mar. Estas alturas implicaban una gran dificultad para usar los caballos y escasa provisión de agua. Además, se debía enfrentar a tropas realistas numerosas y aguerridas.

San Martín confió en las masas para sostener una guerra defensiva que ya había comenzado Belgrano y siguieron Güemes y las republiquetas, donde se destacaron Juana Azurduy, el Moto Méndez, Muñecas, entre otros. Pero el plan preveía que, después del cruce de los Andes y desde Chile, cuando el Libertador iniciara la expedición hacia el Perú, Belgrano y Güemes, con el Ejército del Norte y las milicias gauchas, emprenderían la ofensiva, completando una maniobra de pinzas. Esto no pudo ser, el Ejército del Norte fue llamado desde Buenos Aires para la lucha contra los caudillos litoraleños y tras el motín de Arequito, quedó disuelto. Quedaba el ejército gaucho, San Martín nombró a Güemes, General en Jefe del Ejército de Observación, pero el héroe salteño fue traicionado, emboscado y muerto.

El camino por Chile era más favorable. La tierra trasandina tenía gobierno propio, independiente, que podía colaborar activamente en la empresa. Y desde allí, el ejército libertador podía dirigirse por mar hacia Lima, aprovechando la crisis de la marina hispana. Solo había que cruzar esos enormes montes. Pero cruzar los Andes con un ejército, requería mucho más: armas de fuego, cañones, proyectiles, armas blancas, carretillas para transportar pertrechos, municiones y alimento por caminos inexistentes o precarios.

Y la necesidad encontró la cabeza y las manos. Con la derrota de Rancagua, cambió todo, en Chile ya no había gobierno favorable detrás de los Andes, sino fuerzas realistas triunfantes. Pero con los derrotados de Rancagua, llegó el fraile y teniente Luís Beltrán. O Higgins, encabezando los restos del ejército chileno derrotado, se lo presenta a San Martín.

Fray Luis Beltrán había ingresado en Mendoza a la orden franciscana, para seguir la carrera eclesiástica. En sus estudios, se interesó mucho por la física, la química, la mecánica, y las matemáticas. Trasladado a Chile, allí se encontraba cuando estalló el levantamiento chileno y Beltrán lo apoyó. Su colaboración en los talleres de maestranza trasandinos, hizo que O Higgins lo nombrara teniente y lo pusiera al frente de los mismos.

Tras la derrota, reitero, Beltrán fue uno de los fugitivos que cruzaron los Andes y se unieron al Ejército que preparaba San Martín. Este lo puso al frente del parque y la maestranza del Ejército de los Andes. Instaló una fragua y talleres en el campamento de El Plumerillo, donde lideró el trabajo de cientos de obreros en la fabricación de todo tipo de armamentos, cañones, fusiles, espadas, munición y pólvora. Los talleres también produjeron uniformes, botas, mochilas, carretillas, puentes portátiles para superar los precipicios y obstáculos andinos, herraduras que permitieran a los caballos llegar en condiciones de combate a tierras trasandinas. Para los cañones, dirigió la fabricación de carros especiales para que pudieran ser llevados a través de las cumbres andinas.

Para fabricar armas y equipos, se juntaron a lo largo de Cuyo, rejas, campanas, herrajes, candados y todo tipo de piezas metálicas; todo se fundía y de allí surgían armas y equipos.

Podemos decir, sin riesgo a exagerar, que gran parte de la hazaña del cruce de los Andes, se debe a su incansable labor en los talleres, a la cabeza de los trabajadores y trabajando en persona, y al aparataje que creó para cruzar desfiladeros, precipicios, salvar obstáculos.

Ya hemos hablado de la reconstrucción del parque después de Cancha Rayada. Su labor, siguió incansable en Valparaíso, preparando el material bélico para la flota que iba a emprender viaje al Perú y en el propio Perú, donde instaló talleres en Lima y luego Trujillo, en los que siguió preparando armas para expediciones marítimas y terrestres, hasta que fue reemplazado por oficiales de Bolívar. Más tarde, a órdenes de Sucre, participó en la batalla decisiva de Ayacucho.

Su labor militar culminó en la guerra con el Brasil. Luego se retiró y volvió a los hábitos franciscanos hasta su muerte.

En homenaje a este “Vulcano de la patria”, Vulcano por el dios romano del fuego y los metales, el día de su nacimiento, 7 de setiembre, es el día del metalúrgico. Y en su honor, se denomina con su nombre la localidad del cordón industrial santafesino, donde se halla la homónima FÁBRICA MILITAR FRAY LUIS BELTRÁN. Un justo homenaje a quien puso, como él mismo decía al general San Martín, alas a los cañones. El molinero Tejeda creó alas para volar y Fray Luís Beltrán creó alas para que vuele el ejército sobre los Andes y sobre los mares.

Bibliografía sugerida para profundizar sobre el cruce de los Andes:

“¡Vámonos!”. San Martín camino a Chacabuco, de Ariel Gustavo Pérez. Editorial Prosa. Año 2021

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