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PUERTOS SOBERANÍA

PUERTO QUEQUÉN.  Las concesiones que nos salen caro y la desidia de los adjudicatarios

Por Feliciano Ramos (*)

Pasaron 36 años de la década de los 90, donde el gobierno entregador y antipatria de Menem privatizó y cerró, achicando el Estado de una manera brutal.

Hoy, con dolor y  por experiencia,  sabemos los argentinos que esa fórmula de privatización y/o extranjerización solo trajo una pobreza estructural al pueblo y un Estado que, con los pocos recursos que le quedan, debe asistir a las empresas adjudicatarias de la concesión permanentemente con obras y estas, a la vez, ni se toman la molestia de mantener lo adjudicado por la concesión.

Tal es el caso que estalló literalmente en el puerto de Quequén, al explotar uno o más silos. Recordemos que el Estado, por décadas y con la nuestra,  tuvo que costear permanentemente el dragado del río Quequén y la prolongación de la escollera para proteccion del puerto porque los adjudicatarios de la concesión del puerto de Quequén, que ganan millones, no quieren poner una moneda para estas obras que en realidad son para ellos, para aumentar las ganancias de quienes explotan comercialmente el puerto de Quequén. Podrían haber tenido la viveza, por lo menos, de mantener el puerto y los silos y además  un cuidado en la operatoria para evitar el deterioro con el uso, pero esto cuesta plata y la consigna de todos los que explotan la concesiones en Argentina es “las ganancias para nosotros, los gastos corresponden al  Estado”, o sea, a todos los argentinos.

Con esa consigna y otras mentiras pretenden instalar que el puerto y las instalaciones son viejas, que tienen 80 años. Recordemos que hace 36 años aproximadamente, casi la mitad la usufructuaron ellos. Pretenden responsabilizar a la antigüedad de los silos o cualquier otra excusa que reduzca la responsabilidad que tienen, porque toda la responsabilidad es de ellos, los que lucran y tienen a su cargo la concesión. Son tan sinvergüenzas que son capaces de culpar al Estado porque no hizo obras de mantenimiento.

Como debería saber la población, estos puertos y sus instalaciones  (muelles, silos, galpones oficinas y otras), fueron construidos por el Estado argentino con la plata de los impuestos de nuestros padres y abuelos. Quienes lo explotan no pusieron un peso; no son los dueños ellos sino los argentinos, es por eso que nadie cuida lo que no es suyo.

¿Esto es solo una casualidad aislada o solo el inicio de una cadena de “accidentes”? Porque debemos suponer que el deterioro de todos los puertos concesionados en la década de los 90 debe estar igual o peor.

Las concesiones de puertos,  dragado y balizamiento, antes de beneficiar al Estado y a los argentinos, los compromete permanentemente en costear las obras para que estas funcionen. Esto le saca recursos al Estado, empobreciendo por lo tanto al pueblo argentino que con sus impuestos debe asistirlos.

La concesión de Puerto Quequén venció hace 4 años. Desde entonces la  Asamblea Popular por la Soberanía de Puerto Quequén luchó y lucha denodadamente para que la provincia se haga cargo, ya que la concesión está vencida. La lucha de estos patriotas fue sin descanso, pero desde la gobernación de Buenos Aires lamentablemente solo patearon la pelota para adelante. Se podría legalmente haber recuperado el puerto de Quequén y, en vez de producir gastos desmesurados en dragados y otras cosas al Estado, estaría produciendo muchas ganancias en divisas y por lo menos se hubiera evitado tanto deterioro con mantenimiento, pero no.  Ante la lucha soberana el gobierno bonaerense cedió a la presiones de las empresas privadas y no tuvo la “valentía” de reclamar lo suyo, lo que es de todos. Es así que con políticas de “siga siga” se convalidó, desde la década de los 90 hasta hoy, la entrega cipaya de Menem.  Se vencieron las concesiones de los puertos, se vencieron las concesiones de dragado y balizamientos, pero siguieron lucrando las mismas empresas adjudicatarias de la concesión y el Estado pagando con los impuestos, los que deberían volver en obras para el pueblo y no para favorecer a los privados.

Me van a disculpar los lectores, pero no hubo “pelotas” para recuperar lo nuestro que por derecho y ley nos corresponde, ya que vencieron las concesiones del puerto Quequén y del dragado y balizamiento del río Paraná. Tal vez, donde no hay “pelotas” deba haber ovarios, que seguro tienen más coraje. Aunque no debemos olvidar que en 2010 se renovó la concesión de dragado del río Paraná con sospechas de cohecho. Entonces, ¿quién podrá salvarnos? Solo la lucha del pueblo produce cambios en los gobiernos.

Las preguntas que me hago: ¿Le sacaran por fin la concesión vencida el adjudicatario negligente del puerto Quequén? ¿Se hará cargo el Estado provincial o seguirá tirando la pelota para adelante? Porque detrás está el sádico gobierno nacional que no perderá oportunidad para seguir destruyendo todo lo que pueda de la Argentina.

¡Que el Puerto de Quequén regrese a sus dueños, la provincia de Buenos Aires!

En contra de la licitación de dragado del río Paraná.

28-1-2026

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial (Dragador) – Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná

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DRAGADO RÍO PARANÁ SOBERANÍA

Las penas son de nosotros, las ganancias son ajenas

Por Feliciano Ramos (*)

En realidad, el tema musical dice “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”, pero el mensaje es el mismo.  Simplemente nos quedan a nosotros, la gran mayoría del pueblo argentino, las penas de sufrir ajuste tras ajuste una pobreza que no se detiene; es más, se multiplica.  Mientras las empresas,  extranjeras en su mayoría, se quedan con las vaquitas de las ganancias. Las ganancias del comercio exterior totalmente extranjerizado donde el Estado no participa, o mejor dicho participa en pagar los costos de obras viales para que fluyan hacia los puertos las exportaciones y además los costos altísimos de un dragado de profundización, mantenimiento y  balizamiento, solo para que los puertos de multinacionales extranjeras ganen más y en cada licitación de dragado además le cobren más al productor agropecuario, como si ellos hubiesen puesto los millones de dólares.

Ya lo comunicó la Cámara de Diputados de la Nación en su informe: Exp. 5275-D-2010:

“Desde su origen hasta la actualidad la concesión de la hidrovía Paraná Paraguay ha estado plagada de irregularidades. Su concesión no fue diferente a las que se realizaron en otras áreas durante la misma década, donde primó el criterio de favorecer a grupos económicos probados en desmedro de la sociedad en su conjunto, que debió hacerse cargo de los costos que aquellos no querían absorber: se privatizaron las ganancias y se estatizaron los costos”.  

¿Qué más se puede agregar? Solo lo que vengo diciendo desde hace años incansablemente: que por más de 30 años los argentinos, con la nuestra, venimos pagando el costo de mantener y mejorar un comercio exterior que nos fue robado, que nada aporta al fisco, que solo deja pobreza y contaminación en esa explotación descontrolada, donde las ganancias son ajenas y solo les queda al pueblo y al Estado pagar los costos de ese saqueo.

La plata que debería usarse en tu barrio, en tu ciudad, para cloacas, gas natural, agua potable, seguridad, iluminación, pavimento, salud, educación, etc., se usó por más de 30 años para pagar las obras de dragado y balizamiento, como así también obras viales para puertos extranjeros.  Todo eso crea pobreza estructural, cada vez vivimos peor porque la plata de los impuestos no vuelve en obras, se va para asistir a multinacionales extranjeras y a sus socios de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Otro capítulo más del costo del saqueo es el de la minería, sin embargo ni al Congreso ni a la Justicia parecen molestarles. Solo el pueblo lo está resistiendo, como hoy el pueblo de Mendoza y de otras provincias.

Las penas son de nosotros, del pueblo argentino, de bolsillos cada vez más flacos, que con sus impuestos mantiene el costo de los puertos extranjeros y con su salud paga el costo de la sobre explotación agrícola basada en agroquímicos como el glifosato, entre otros, que termina en el río, en el agua que el pueblo consume.

Desde la primera concesión de dragado y balizamiento del río Paraná en la década del 90 hasta el día de hoy, todas las concesiones estuvieron plagadas de irregularidades y sospechas de cohecho (coimas), lo dice el mismo Congreso.  Si en todas las concesiones de dragado y balizamiento del río Paraná curiosamente los adjudicatarios de la licitación son los mismos, pese a las probadas irregularidades que se detallan en el Exp. 5275-D-2010 de la Cámara de Diputados de la Nación, ¿cómo es posible que se llame nuevamente a una licitación de dragado sin resolver las anteriores, plagadas de irregularidades? ¿Es posible que no se excluya a los adjudicatarios anteriores? ¿Quién garantiza que la nueva licitación no será una continuidad de irregularidades y de los mismos concesionarios? ¿Las licitaciones están por encima de la ley? ¿Tiene el Estado argentino vocación de error? 

Una nueva licitación de Dragado a 44 pies o a la profundidad que fuera es inaceptable ante tantas irregularidades anteriores.

Se deben resolver las licitaciones anteriores plagadas de irregularidades y sospechas de coimas, no hubo ni investigación judicial ni penas ni castigo, siguen los mismos actores desde los 90 como si ellos estuvieran por encima de la ley. Con este antecedente sin resolver, cualquier licitación posterior que se llame debe considerarse nula de nulidad absoluta, y mucho más aún si en ninguna licitación se contempló un estudio previo y amplio de impacto ambiental. Estos motivos son inexcusables, insoslayables y determinantes.  Cualquier empresa pyme que inicia una producción, no puede hacerlo sin un estudio de impacto ambiental La ley debe aplicarse a propios y a extranjeros con más razón. Nadie puede estar por encima de la ley, ni siquiera el mismo Estado Argentino.

Es inválida cualquier licitación de dragado y balizamiento que no cumpla la ley del previo estudio de impacto ambiental.

Para que las penas no sean siempre de nosotros y las ganancias siempre ajenas.

 

21-01-2026

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial – Miembro de “Foro por la recuperación del Paraná”

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DRAGADO

CARU – RÍO URUGUAY, sobreprecios y corrupción en la licitación de dragado

Por Feliciano Ramos (*)

Una portada de Diario Junio titula “Dragado del Río Uruguay: detalles de la denuncia judicial que complica al dueño de Jan de Nul y ex miembros de la CARU que hoy ocupan cargos relevantes en Provincia (de Entre Ríos).

La denuncia documentada del ingeniero y profesor universitario Carlos J. Hartwig, hecha en julio de 2019 por el dragado del rio Uruguay adjudicado a de la empresa belga Jan de Nul, se reactivó nuevamente en el juzgado federal de Concepción del Uruguay.  En ella se documenta un desfalco superior a los 20 millones de dólares en dicho contrato. Los dirigentes investigados, que integraron en ese entonces la binacional CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) durante el gobierno de Mauricio Macri, ocupan importantes cargos en el gobierno de Rogelio Frigerio. Ellos son: Mauro Héctor Vazzon (presidente del Consejo de la Magistratura), Jorge Diego Satto (secretario de Turismo) y Juan Enrique Ruiz Orrico (ex diputado electo por el oficialismo – 2023 y ex presidente del Instituto Portuario Provincial de Entre Ríos- IPPER). La investigación apunta a posibles delitos de asociación ilícita, fraude a la administración pública, abuso de la autoridad y violación de los deberes de funcionarios públicos, entre otras figuras penales. La contratación de dragado del rio Uruguay fue realizada y aprobada con visibles sobreprecios por encima de lo que salía el m3 de material dragado cuando lo hacía el Estado argentino a través la Dirección Nacional de Vías Navegables (DNVN), en idéntico dragado hecho por la draga 258-C Santa Fe, en el mismo río.

La misma licitación, que se realizó con la excusa de abaratar los precios, fue muchísimo más cara que el dragado hecho por la DNVN, en el mismo río y a misma profundidad. Además del sobreprecio, en la contratación, esta fue favorecida por la cartelizacion de empresas dragadoras extranjeras (JDN) ya que por decisiones adoptadas  por la CARU se eliminó deliberadamente a la Dirección Nacional de Vías Navegables pese a que el dragado salía mas barato. 

Se rescindió el convenio con DNVN que cobraba U$S 5 el m3 y se llamó a licitación,  donde la empresa Jan de Nul resultó adjudicataria, cobrando U$S 6,25 el m3. Parece que (según Orrico en una entrevista), a los U$S 5 el m3 que cobraba la DNVN, la CARU lo consideró totalmente excesivo y caro. Claro que para Orrico y la misma CARU, los U$S 6,25 el m3 que cobró JDN eran una ganga. ¡¡Terrible!!

La draga de la DNVN 258-C Santa Fe dragó el río Uruguay a 23/25 pies hasta 27-06-2016 donde se detectó metal blanco en el cárter de un motor, había dragado la cantidad de 959.200 m3 (la mayoría jamás fue cobrado por falta de control batimétrico de la CARU). Ese día, cuando la draga 258-C Santa Fe quedó a la espera de reparación, sé que muchos funcionarios brindaron con champán y jamás la repararon.

La reparación salía 1.800.000 pesos, no hubo un solo peso para la reparación de la  Draga 258-C, pero sí casi 40 millones de dólares para que la empresa belga Jan de Nul termine el trabajo que a todo razonamiento, es visiblemente más caro.  

En las licitaciones del río Paraná también hubo “muchas irregularidades”, hechos de corrupción que extrañamente no terminaron en causas penales, porque en un expediente del Senado está bastante bien determinado. Es probable que, como siempre, el poder económico que se apropió del río Paraná “intercediera” ante el sediento poder político y judicial para que quede en la nada.

La causa fundamental de las licitaciones de dragado extranjeras se debe a lo antedicho, y además, a los ávidos bolsillos de funcionarios públicos por el papel verde. Pero no olvidemos que, con cada licitación de dragado que la población pagó con sus impuestos desde la década del 90 hasta hoy, los funcionarios se enriquecen y el pueblo se empobrece. Además de todo esto, por las licitaciones de dragado extranjeras se vacía, se le corta el presupuesto a la DNVN, a su flota y a sus trabajadores, terminando de hundir gradualmente la última flota estatal de dragado y balizamiento vacía de presupuesto y saqueada por propios y extraños. Esto les conviene y es alentado por los funcionarios públicos devotos a la coima verde y sostiene la extranjerización de los ríos de la nación y del propio comercio exterior argentino.

Un doble daño, desde los años 90 hasta hoy el pueblo argentino con sus impuestos pagó un dragado encarecido en dólares, para que ganen más, muchos millones, las terminales portuarias extranjeras, la empresa extranjera de dragado (JDN) y los funcionarios corruptos del poder de turno. Mientras el pueblo se empobrece, los funcionarios y empresas (por lo general extranjeras) hacen “negocios”.

Solo así se explica la alta traición de extranjerizar todo el comercio exterior argentino, el dragado, nuestros ríos, nuestras riquezas naturales, siempre a favor de los extranjeros y en contra de los intereses soberanos de  la nación.

Gracias a la denuncia de argentinos íntegros como Carlos J. Hartwig hay una causa que tendrá que llegar hasta las últimas consecuencias.

El peligro de cualquier licitación y especialmente la licitación de dragado del río Paraná,  es que corre el mismo riesgo de  corrupción que las licitaciones anteriores del río Paraná y del río Uruguay, ¿Quién nos asegura que en esta nueva no habrá sobre precios, ni cohecho? Más, cuando de arranque, el mismo Estado a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) llamó a una seudo audiencia  y esta fue ampliamente rechazada. No hay consenso para un llamado a licitación de dragado que, sabemos de antemano, ganará siempre la misma empresa extranjera. Una llamado a licitación sin ningún estudio previo serio de impacto ambiental. Como lo vienen haciendo desde los 90 matando, destruyendo y envenenando el río con los pesticidas.

Va a haber denuncias por esto y vamos a poner todo para recuperar el Paraná para el pueblo argentino, porque merece recuperarlo y que cuiden su río y lo protejan. 

Por todo esto:  

Esta nueva licitación del río Paraná debe declararse nula de nulidad absoluta.

No hay consenso en la población para una nueva licitación de dragado ni en el río Uruguay, ni en el río Paraná, solo ganancias para los extranjeros y sus cipayos argentinos. Desde la extranjerizacion del dragado en los 90, jamás se hizo un estudio serio y amplio de impacto ambiental. Este hecho invalida, vicia, anula, cualquier posterior licitación de dragado, especialmente si nuevamente quieren licitar por años sin ningún estudio previo de impacto biológico ambiental. Y también sin un estudio de control de daños del río Paraná especialmente, y además del rio Uruguay ya que la CARU autorizó y Jan de Nul dragó los pasos de piedra Casablanca y Montaña que constituyen para el río en diques de contención.  Por eso debe legislarse protegiendo el río del dragado, especialmente en pasos de piedra.

 

 ¡¡NADA, NINGUNA LICITACIÓN PUEDE HACERSE SIN UN AMPLIO ESTUDIO BIOLOGICO Y AMBIENTAL!!

El río Paraná está muy dañado por un dragado de refulado, sin previo estudio de impacto ambiental y sin ningún cuidado por el mismo. Ya no hay más espacio para una nueva licitación en contra de la población.

Y recordemos, ajustemos los buques a los ríos y no los ríos a los buques, es más barato.

19-12-2025

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial (Dragador) – Miembro del Foro por la recuperación del Paraná   

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DRAGADO RÍO PARANÁ

Un doble gasto en dólares: desguazar las dragas del Estado y licitar un dragado extranjero

Una nota del portal PESCARE titula: “Etapa final de la burocracia administrativa:  Finalmente comenzó el desguace de la draga Mendoza 259-C”. Y agrega: “… la draga 259-C abandonada entre el herrumbre y su flora natural en cubierta. Postal de una película de terror…”.

Nada dice esta nota playita del daño producido a la draga por la falta de envío de protección (tipo Yokohama) entre el muelle y la draga. Sin esa protección, la arremetida del mar contra la draga fue letal para la misma; tampoco habla de  los años que lucharon los tripulantes, sindicatos y demás trabajadores  para salvar a la draga de la pasividad del propio Estado y del consorcio de gestión del puerto de Mar del Plata. No hubo en años un solo peso para su cuidado, su protección, pero hoy se dispone de U$S 8.200.000, más impuestos, para su desguace. Se ve que la burocracia administrativa estaba muy trabada para pagar protección de goma adecuada para colocar entre la draga y el muelle a fin de protegerla y mágicamente se destraba y aceita para desguazarla. Somos inútiles para proteger los bienes de todos los argentinos pero muy veloces para cortarlos en pedazos y convertirlos en chatarra de acero naval. La diferencia de plata a gastar es abismal, protegerla con dos protecciones neumáticas entre draga y muelle cuesta  hoy entre 200.000 y 500.000 pesos C/U; o sea, máximo hoy un millón de pesos. No gastamos un solo peso en conservar, mantener, proteger, y millones de dólares en desguazar y muchos más millones de dólares en contratar una draga que haga el trabajo que bien podría  hacer (antes de su deterioro) la draga 259-C Mendoza. ¿Será que con el desguace al igual que con la contratación o licitación de dragado hay algún “porcentaje de retorno” (por así decirlo) y con el trabajo de dragado nacional y estatal no?

En el siguiente video realizado por el Foro por la Recuperación del Paraná podemos ver claramente de lo que estamos hablando…

El tema es que, tanto con el gobierno de Macri como en este, se da la contradicción de que no hay plata para proteger, mantener, conservar la flota de dragas del Estado pero sí hay millones de dólares para destruirlas, desguazarlas. Igual pasa con el personal, trabajadores de la ex Dirección Nacional de Vías Navegables que con el actual gobierno fueron cruelmente despedidos.

Pero si bien entre ambos gobiernos no hay mucha diferencia en el resultado, el desguace, sí lo hay en el costo del mismo. Fíjense cuánto salía en 2018 (gobierno de Macri) desguazar una embarcación gemela, la draga 260-C “Santa Cruz”, hundida, sumergida y apoyada en el fondo o lecho del Río de la Plata, en los muelles de la Isla Demarchi.

El desguace en Octubre de 2018 costaba $ 67.727.014,25 + IVA = $ 81.949.687,24. El dólar en esa fecha estaba a $ 26,90; o sea, en dólares nos costó a los argentinos U$S 3.046.456,77 y la draga (gemela a la 259-C), como se aprecia en las fotos,  estaba hundida. Se tuvo que recurrir al trabajo de buzos tácticos y como tenía buques apoyados era más arduo y más riesgoso el trabajo. Fíjense las imágenes de la draga 260-C al momento del desguace.

Si bien la draga 259-C Mendoza está en el mar, está en el reparo del puerto,  no en mar abierto. Nada justifica que, siendo la misma empresa que las desguaza a ambas, la draga 260-C Santa Cruz nos haya costado a los argentinos U$S 3.046.456,77 y el desguace de la draga 259-C Mendoza gemelas entre ambas y a flote, nos salga hoy U$S 8.200.000 más impuestos. ¿Qué pasó en el medio?  

¡¡Hay una diferencia  de más de 5 millones de dólares!!

La misma empresa, dragas gemelas.

Debe haber una investigación de dónde sale tanta diferencia en dólares

Pero lo más terrible, lo que más duele, es que los impuestos del pueblo (porque solo los de abajo parece que debemos pagar) sirvan solo para destruir los pocos buques (o dragas) que tenemos como flota los argentinos. Con nuestros impuestos pagamos durante más de 30 años una licitación de dragado que beneficia a las terminales multinacionales cerealeras del río Paraná y también el desguace de nuestras dragas, las del Estado, o mejor dicho, de todo el pueblo argentino.

Un doble gasto en dólares: desguazar las dragas del Estado y licitar un dragado extranjero

La doble dependencia. No mantenemos lo que tenemos, lo vaciamos, saqueamos y desguazamos  la última flota del Estado y por otro lado contratamos, licitamos el dragado extranjero.

Argentina, a través de gobiernos entregadores de la patria, sufre la doble vara de la dependencia. Esta, y no otra, es la razón fundamental que postra al país en la pobreza. Nos desindustrializan, inutilizan, mientras los extranjeros saquean las riquezas naturales sin dejar nada. Nos ponen de rodillas, se roban todo, hasta el comercio exterior nos robaron. Nos quedamos casi sin Marina Mercante  con este sistema de no proteger lo propio y preferir contratar lo extranjero, que nos sale muy caro, carísimo.

Más de 5 millones de dólares, una diferencia que no encaja, no cierra, que llama la atención en un país distraído. Por la prensa que no investiga, por una población sumida en sus propios problemas de la plata que no alcanza, por la pobreza y desocupación, mientras se malgastan  millones de dólares en desguazar, destruir y en licitaciones de dragado que bien podrían hacerlo las embarcaciones que destruyen, que no mantienen, que descuidan, porque según dicen “no hay plata”; depende para qué no hay.

Por eso, hoy más que nunca debemos impugnar una licitación de dragado del río Paraná por ir en contra de la salud ambiental de la población argentina, que ya varias veces rechazó. Una licitación que se pretende imponer por la fuerza al no tener consenso en la población.

Una licitación sin ningún estudio previo ambiental que proteja a la población. 

Una y mil veces debemos impugnar, rechazar, declarar nula de nulidad absoluta una licitación de dragado del río Paraná y Río de la Plata que solo sirve a puertos extranjeros, mientras se destruyen las dragas del Estado, de los argentinos.

13-12-2025

Feliciano Ramos

Capitán Fluvial (Dragador) 

Miembro del “Foro por la Recuperación del Paraná”

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RÍO PARANÁ

Una licitación de dragado con el rechazo del pueblo y el respaldo de extranjeros

Hace muy poco, el pasado 3 de noviembre, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, como si fuera una autoridad en materia ambiental (que no lo es), llamó a una audiencia pública sobre el informe de gestión y evaluación ambiental de la VTN (Vía Navegable Troncal del río Paraná). Sobre la hora, y sin ningún criterio, pretendió informar en más de 9.000 páginas de una recopilación de recortes inconexos, intentando convalidarlos como si fueran estudios serios y ambientales, que no lo son. No son estudios ni serios, ni ambientales. Esta audiencia fue ampliamente rechazada e impugnada por más del 96 % de los exponentes.

Hoy, desoyendo el clamor y rechazo de la población por el daño de su río y con el “respaldo” de los de afuera (respaldo cuestionable si los hay el de la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo”), esta agencia pretende avanzar en la licitación ampliada de dragado del río Paraná, que en los artículos 1º y 2º dice:

Es evidente que todos quieren dragar a contrapelo de la opinión de la población y de las organizaciones socio-ambientales. El canal Talavera, que es una canal secundario y bastante angosto como para la navegación de buques de ultramar; el Paraná Bravo, muy poco navegado y que solo lleva al cuestionado puerto uruguayo de Nueva Palmira; y el canal Punta Indio, el canal de la dependencia. El canal Magdalena no, porque si no el comercio exterior argentino ya no sería extranjero sino un poco más argentino; el país tendría el control de la salida del río Paraná, no Uruguay.

Más dependencia, contrabando de exportaciones y narcotráfico provocará esta licitación. Además, con los nuevos tramos de dragado incluidos, se tendrá que dragar mucho más del promedio de 200 millones de metros cúbicos de lecho de río altamente contaminado con glifosato, con atrazina, metolacloro, cipermetrina y otros agroquímicos que llegan desde los campos de soja.

Habrá que calcular nuevamente cuántos millones de m3 se removerán y se arrojarán nuevamente al río.
¿A cuánto tendrán que llevar el peaje para que este dragado cierre los números? Se sabe que un dragado así superará ampliamente los 400 millones de dólares anuales, cuando hoy se recauda de peaje menos que la mitad. ¿Volverán a cobrarle a los productores, a hacerlos socios en una obra que solo beneficia a las terminales portuarias mayormente extranjeras?

Los argentinos contamos con una flota propia y capacidad profesional para mantener el dragado de nuestros ríos
Dicen que tenemos buques antiguos, obsoletos, pero debo decir en defensa de los bienes de todos los argentinos, que por ejemplo la Draga más antigua, la Draga 256-C Capitán Núñez del Estado Argentino, le sirvió a la belga Jan de Nul por más de 30 años. Fue prestada gratuitamente hasta el año pasado al igual que el balizador más viejo, el 562-B, prestado gratuitamente a su socia Emepa por más de 30 años. ¿A los extranjeros les sirve y a nosotros no? ¡¡Nunca podemos renunciar a lo nuestro!!

Dicen que los buques del Estado son viejos y obsoletos, que no sirven, pero el Estado compró viejos aviones usados F 16, modelos del año 1978, el mismo año de construcción de las dragas del Estado que, dicen, que no sirven. Volar es mucho más riesgoso que navegar o dragar nuestros ríos.

Es que para el gobierno y sus funcionarios solo sirve lo extranjero, y no solo para este gobierno. Recordemos que gobiernos anteriores desecharon también lo nuestro, se encandilaron con lo extranjero, como el ejemplo del traidor Decreto 949/2020, cobardemente sancionado tras la conmoción pública por la muerte de Diego Armando Maradona.

Las “Dragas Nuestras 1978” no sirven, son viejas, obsoletas, pero los F 16 que se compraron usados a EEUU sí sirven, y hasta lo quieren instalar como un logro. La doble vara, la ambivalencia traidora, la desvalorización de lo nuestro y el encanto por lo extranjero, llevó a despreciarnos como nación y perder el rumbo.

Sin un amplio y serio estudio de impacto ambiental de todo el río Paraná y del Río de la Plata, el llamado a licitación por el dragado de estos ríos es inválido y debe impugnarse por ser un ecocidio ambiental
Se pretende avanzar con el pliego a licitación para el dragado de los ríos Paraná y Río de la Plata sin ningún estudio ambiental hecho por universidades nacionales, estudio que si es bien hecho tardará años en realizarse, por lo que ignoran el ecocidio que producirán y solo miran los negocios (ajenos). No solo estudio de impacto ambiental debe hacerse, sino también de impacto de contaminación.

Dragar ese lecho contaminado es un ecocidio, y mucho más sin un estudio previo y serio de impacto ambiental completo hecho por las universidades públicas nacionales, sin un estudio de contaminación hecho por el CONICET y universidades.

Nunca se hicieron los estudios ambientales serios previos a las licitaciones de dragados.
A continuación, se detallan los años en los que se hicieron estudios de contaminación, que también ignoraron, hechos por biólogos del CONICET y universidades públicas: 2011 – 2013 – 2016 – 2017 – 2019 y “Contaminación: récord histórico de agrotóxicos en el Río Paraná 19/06/2025”

Por todo lo dicho, este nuevo llamado a licitación es tan inválido como el anterior, y debe impugnarse. Ninguna institución extranjera puede avalar y respaldar una licitación de un país que debe volver a ser soberano.

¡¡NO AL LLAMADO DE LICITACIÓN DE DRAGADO!! ¡¡EL RIESGO NO ES EMPRESARIO SINO DE LA POBLACION!!


Feliciano Ramos
Capitán Fluvial (dragador)

Miembro de “Foro por la recuperación del Paraná”

 

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RÍO PARANÁ SOBERANÍA

Ajustemos los buques a los ríos

Por Feliciano Ramos (*)

En la página digital Análisis, se publica el 30 de Noviembre una nota  con el título: El aporte de Entre Ríos a la Hidrovía “minimizará el impacto ambiental”, afirmó Martín Anguiano. En esta nota habla de inclusión de Entre Ríos en la futura licitación de dragado, pero en esto hay una contradicción supina, porque si querés minimizar el impacto ambiental no llames a una licitación de dragado de profundización, simple. Porque con una licitación de dragado a 44 pies, donde se dragarán de 120  a 200 millones de metros cúbicos de lecho contaminado, no hay forma de minimizar el daño ambiental.

También habla de una postergación del desarrollo de Entre Ríos, y presentan como válido que el desarrollo vendrá si profundizamos los ríos, y no es así. El desarrollo de una provincia o un país no depende de unas terminales portuarias extranjeras que evaden, contrabandean y nada tributan al fisco, sino de reactivar puertos propios provinciales y nacionales, como el puerto de Concepción del Uruguay que es provincial y tiene actividad mínima, casi nula, y las cargas de la zona viajan hasta los puertos extranjeros del Gran Rosario, ¿por qué no facilitan que productores de la zona lo utilicen?

El presidente del Instituto Portuario de la Provincia de Entre Ríos (IPPER), Martín Anguiano, dijo además: “Las comunidades se han desarrollado siempre a la vera de los puertos. Buenos Aires, por ejemplo. Es fundamental el comercio que se genera a través de los mares y de los ríos de gran porte.”  Lo que quiere instalar como una verdad absoluta es relativa. Buenos Aires y Rosario, por ejemplo, sí se desarrollaron por el puerto, pero lo hicieron cuando el puerto era del Estado y estaba la Junta Nacional de Granos. Luego de la extranjerización menemista del comercio exterior el único crecimiento fue de la pobreza. Cosechas récord y pobreza récord.

Le hacen (o se auto hacen) esta pregunta: “Hay un sector importante que viene planteando que no se opone a la iniciativa del dragado o balizamiento de la vía navegable, sino quién lo hará, argumentando que el Estado tiene las dragas y los recursos necesarios para hacerlo en lugar de entregar una concesión a una empresa extranjera. ¿Han evaluado ese punto o escuchado esa postura? ¿Qué tienen para decir al respecto?”. Anguiano responde: “Calcule que las dragas que estaban en operaciones hace muchísimos años de la Nación hoy estarían obsoletas. La inversión de capital que necesitaría hacer la Nación es justamente contraria a la situación económica.”

¿No sabe el señor Anguiano que una de estas dragas que hoy tiene el Estado, la draga 256-C Capitán Núñez, le sirvió a la empresa belga Jan de Nul durante más de 30 años? Esta draga no es obsoleta como lo dice, si le sirve a Jan de Nul a los argentinos también. Y además hay otras dragas, cómo la 261-C Córdoba y la 258-C Santa fe, entre otras. Esta última estuvo operativa hasta junio de 2016 y tienen un año menos de antigüedad que la  256-C Capitán Núñez. Los que están obsoletos son los políticos y funcionarios que funcionan para los extranjeros y no para la provincia y/o la Nación Argentina.

Con lo nuestro podemos, aunque tengan años. Nunca debemos renegar de lo nuestro.

Dice que la inversión (para reparar y/o alistar las dragas) que necesitaría la Nación es contraria a la situación económica, pero parece que para llamar y pagar una licitación millonaria en dólares no es contraria a la situación económica, para eso sí hay millones de dólares. Para eso sí hay plata.

Sepa el lector que una licitación así aproximadamente nos costaría anualmente 400 millones de dólares  (y llevaría unos cuantos años sacar toda esa barbaridad de lecho contaminado por agrotóxicos). ¿Sabe cuánto sale una draga en el mercado internacional? Sale 50 millones de dólares aproximadamente. O sea, en el costo de solo un año de licitación la Argentina podría tranquilamente comprar 8 dragas y dragar nosotros los argentinos.  ¿Por qué tienen los políticos y funcionarios argentinos esa fijación con contratar a los extranjeros y esa apatía y aversión con los trabajos nuestros, 100 % argentino? ¿Será tal vez que con trabajo nacional no hay coima en dólares?

Las licitaciones de dragado solo favorecen a las terminales portuarias,  mayormente extranjeras, que con cada licitación les cobran más al productor;  como si ellos fueran los que hicieron el gasto.  El costo del dragado del río Paraná por más de 30 años, desde la entrega de los 90 hasta hoy, lo pagó el Estado Nacional Argentino, o sea vos con tus impuestos, con la tuya, solo para que los puertos privados ganen más y más.

Los marinos mercantes argentinos sabemos lo que pasa en nuestros ríos, sabemos de la entrega, sabemos que se han robado el río Paraná, que lo han contaminado con agrotóxicos, que nada les importa la población a la que no temen enfermar. Sabemos que se robaron el comercio exterior, que por eso las divisas faltan en Argentina, que toda la exportación agrícola se fuga al exterior, solo los productores pagan tributos en las exportaciones fugadas. Por eso no quieren el canal de Magdalena, porque los puertos de salidas en Montevideo son ingleses y belgas.

También este funcionario público habla de los puertos entrerrianos y entre ellos el de Concepción del Uruguay. Quiero decirles al funcionario,  al gobernador y al mismo lector que, de los 4 puertos entrerrianos, el más estratégico es el puerto de Concepción del Uruguay, que es del Estado, de la  provincia. Recordemos que desde el menemato en adelante, los puertos que no se privatizaron, o mejor dicho se  extranjerizaron, pasaron a tener una forma jurídica de ente portuario. Esta forma nunca funcionó porque a cargo de los mismos pusieron siempre funcionarios comprometidos con las terminales extranjeras, que no alentaron el servicio portuario. Se debe encarar desde los Estados provinciales y nacionales el manejo de los puertos públicos, siempre en el ámbito estatal, bien administrado y controlado por los Estados, los trabajadores y los productores de la zona, y así, volverán a funcionar bien como lo hicieron alguna vez  para el desarrollo de la zona. 

Hablan de grandes buques, de cargas gigantes y una gran profundización, canales navegables bien profundos y bien anchos para los nuevos buques de diseño, ¡¡torpes!! El río no es un comoditie, es un ser vivo, un complejo viviente, que da vida y salud.

No adaptemos los ríos a los buques, sino deberemos profundizar y ensanchar eternamente el canal y mataremos al río.  Pensemos un nuevo sistema de transporte fluvial de cargas, con zonas o puertos de alije, hagamos como EEUU y como los demás países,   protejamos nuestra marina, nuestra industria y nuestros ríos. Ajustemos los buques a los ríos, pensemos un nuevo modelo de transporte de cargas por aguas. No hay que romperse el cráneo pensando, miren cómo hace EEUU en el Misisipi y cómo trasportan por ríos las demás naciones en ríos similares. ¡Fácil!, solo se requiere un poco de amor a la patria. 

(*) Capitán Fluvial (dragador) – miembro del Foro por la recuperación del río Paraná

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Están matando nuestros ríos

Hace menos de un mes, a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ex AGP y ex DNVN), el Estado convocó a una “Audiencia Ambiental” para posteriormente llamar a licitación por el dragado de profundización del río Paraná. Intentaron instalar unos viejos estudios, que ni siquiera eran ambientales, como válidos. Pero tanto la audiencia, como los estudios, como el próximo llamado a licitación, fueron ampliamente rechazados e impugnados por más del 96 % de los exponentes, movidos solamente por el patriotismo y la lucha por la salud ambiental del río y sus habitantes.

Intentaron instalar esos viejos estudios que no eran ambientales como válidos, ignorando todos los que se vienen haciendo respecto a la contaminación ambiental producida en nuestros ríos por la explotación agrícola intensiva.

Pretendieron convalidarlos en la asamblea, ocultando los verdaderos estudios realizados por el CONICET y las universidades públicas que demuestran el alto grado de contaminación de nuestros ríos desde hace años. Detallo a continuación solo unos pocos ejemplos.

Un estudio del Conicet demuestra la presencia de residuos de agroquímicos y metales pesados en el Paraná. Detectó que el fondo de un río que desemboca en la cuenca tiene más glifosato que un campo de soja. “La publicación científica validada a nivel mundial dice que todas las muestras de agua superaron para, al menos alguno de los plaguicidas, el nivel guía recomendado para toda la biota acuática y recomienda articular políticas inmediatas”, explicó Marino. El monitoreo sobre la cuenca del Paraná se realizó en tres etapas: la primera fue en 2013, la segunda en 2016 y la más reciente en Enero de 2017, con las que se ratificó la presencia de agroquímicos tanto en el agua como en los sedimentos.

Los niveles de glifosato más AMPA, el metabolito en la degradación del glifosato, hallados en la cuenca del río “son unas cuatro veces las concentraciones que pueden encontrarse en un campo sembrado con soja”, concluyendo que “el fondo de un río que desemboca en el Paraná tiene más glifosato que un campo de soja”.

Glifosato y arsénico, un dúo peligroso

(publicado en Diario El Litoral – 19/11/2019)
En la Universidad Nacional del Litoral detectaron que la mezcla de glifosato con arsénico en el agua genera daños en el ADN, así como mutaciones en el metabolismo y afecciones en el sistema hormonal de los anfibios.

1.
“Nadie puede pensar que las poblaciones humanas o animales están sólo expuestas a glifosato, en general están expuestas a múltiples estresores ambientales y hay algunos que actúan en forma más sinérgica que otros”, le dijo a TSS el investigador Rafael Lajmanovich, del Laboratorio de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (FBCB-UNL), que junto a colegas del Laboratorio de la cátedra de Toxicología, Farmacología y Bioquímica Legal de la misma facultad y del Programa de Investigación y Análisis de Residuos y Contaminantes Químicos (PRINARC) de la Facultad de Química de la UNL, elaboraron el primer estudio que da cuenta de los efectos combinados del glifosato y el arsénico en anfibios.
“La Argentina es uno de los sitios con mayor hidroarsenicismo del planeta y uno de los países con mayor uso de glifosato, lo que la vuelve un escenario de riesgo ecotoxicológico bastante importante, pero muchas veces hay que demostrar ese riesgo de manera experimental”, agregó el especialista, que investiga sobre el efecto ambiental y biológico de los plaguicidas desde hace más de 20 años.
Se han detectado niveles de glifosato superiores a los de los cultivos, aún debajo del agua, en el lecho del río Paraná, por ejemplo, o en aljibes del impenetrable chaqueño.
Según la OMS, la cantidad máxima de esta sustancia permitida en agua es de 10 microgramos por litro (mcg/l), aunque se está evaluando modificar esa cantidad y llevarla a cero. Sin embargo, muchas regiones del país superan esa cifra, entre las cuales se encuentran las provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero, que son además las más fumigadas con glifosato. Al respecto, por ejemplo, un relevamiento de la Red de Seguridad Alimentaria Nacional del CONICET, demuestra que, según los resultados de más de 400 muestras analizadas desde 2011, el agua que se consume en más de la mitad de esos puntos, ciudades o áreas rurales, contiene cantidades de arsénico superiores a la recomendación de la OMS para prevenir el hidroarsenicismo.

2.
Contaminación: récord histórico de agrotóxicos en el Río Paraná 19/06/2025
Los signos de un colapso sistémico y de un ecocidio silencioso: el biólogo, docente de la Universidad Nacional del Litoral e investigador del Conicet, Rafael Lajmanovich, presentó en el VIII Congreso de Salud Socioambiental realizado en Rosario su investigación validada por publicaciones científicas internacionales. Allí revela la presencia del mayor nivel histórico del pesticida glifosato en toda Sudamérica (5.002 microgramos por kilo de sedimento), concentrado en distintos arroyos de Entre Ríos que desembocan en el río Paraná. Los efectos nocivos y mortales en especies anfibias como correlato con los vertebrados superiores (mamíferos, que incluyen a los humanos): “Las muestras puras determinaron una mortalidad del 100%. O sea, nosotros poníamos un organismo ahí y directamente moría, como si el agua en vez de agua fuera un veneno”. Además se encontró atrazina, metolacloro, leoxilifop y cipermetrina. “Notamos que hay una total falta de gestión estatal. Si hay normas, nadie las cumple.
Los daños genéticos en los organismos. La falta de gestión estatal y la inviabilidad de la vida entre agrotóxicos, desechos cloacales y factorías de chanchos, cerdos y pollos.

Desde Rosario, por Francisco Pandolfi

En el VIII Congreso de Salud Socioambiental de la ciencia crítica, que se llevó a cabo en Rosario entre el 10 y el 12 de junio, hubo una docena de paneles enfocados en la amplia variedad de extractivismos y el deterioro de los cuerpos y territorios. Solo uno no se presentaba como una “mesa redonda” compuesta por varios disertantes, sino que ya desde el nombre vaticinaba algo diferente: Presentación del Trabajo de Rafael Lajmanovich.
Lo primero que dirá es que no es un estudio individual, sino de todo un equipo de científicos de la UNL, del Conicet, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria(Inta) y el Instituto Nacional de Limnología (Inali).
Lo segundo, es el nombre de la investigación multidisciplinaria: “Alerta ambiental: arroyos de la cuenca del Paraná bajo amenaza tóxica”.
Con solo buscar un poco se encontrará el interesado con años de estudios serios hechos por el CONICET y las universidades públicas sobre la contaminación del nuestros ríos, por un lado, y por otro, la falta total de estudios serios de impacto ambiental realizados previamente a las licitaciones de dragado del río Paraná desde la década del 90 hasta la fecha.
Los ríos interiores y especialmente el río Paraná, junto a islas y humedales, riachos y lagunas, es un complejo virtuoso donde rebosa la vida vegetal y animal (entre ellos nosotros, los humanos). La acción explotadora extractivista intensiva agrícola ganadera sumada a un comercio exterior extranjerizado son totalmente nocivos para la región y la vida. Solamente enriquece a muy pocos y deja una zona, un país diezmado al que le seguirán reclamando e imponiendo obras de infraestructura para que solo ellos ganen más todavía. Entre ellas, las licitaciones de dragado de profundización, además de rutas y accesos, etc., que pagará siempre la población con sus impuestos.

Lo están matando…

Con esta acción continua y repetitiva se está matando un río, su flora, su fauna: ¡todo! Nada escapa a la destrucción. Más de 30 años de dragado donde el material dragado se refula, se tira al río, ha aumentado exponencialmente los sedimentos que, sumados a los que naturalmente tiene el río, tapan riachos (accesos a lagunas), donde desovan los peces. Estos sedimentos contaminados se mezclan contaminando más el agua, se depositan en bancos y también viajan con la corriente y llegan hasta el Río de la Plata. A más de 30 años de dragado le quieren agregar una nueva licitación donde de mínimo se quieren dragar 120 millones de metros cúbicos. ¿Dónde pondrán tanta cantidad de lecho contaminado? Lo tirarán al río tapándolo todo y contaminando aún más el agua que bebemos, matando al río y a sus habitantes. Lo que se draga es el lecho altamente contaminado, se removerá y se esparcirá en el río para que la corriente lo lleve más 120.000.000 de m3.
Otro ejemplo más
En el portal Rosario 3 se habla de la veda de exportación de pescado, y prosigue: de cada 100 sábalos solo 6 están aptos para reproducirse. Habla de lagunas “desconectadas” y continúa: los peces que pueden reproducirse se redujeron de un 85 % en 2022 a apenas 5,8 % en Julio de 2025. Lo que no dice es que el sábalo es el pez más contaminado por agrotóxicos del mundo, ese triste récord lo comparte con el río Paraná, el más contaminado de Sudamérica.
El río Paraná, como los demás ríos del litoral marítimo argentino, se está muriendo, lo están matando, todo para obtener más y más ganancias que se fugan a paraísos fiscales. Cuando el último pez no se reproduzca, cuando la vegetación se queme y el río baje más y más, ¿qué quedará? ¿Qué agua tomaremos? Te pregunto a vos que estás metido en tu trabajo y tu familia, a vos que no te interesan estos temas de “política” y lo decís despectivamente, que no te interesa lo que pasa en el río. ¿Qué agua tomarás? ¿Con qué agua cocinarás y lavarás la comida? ¿Con qué agua se asearán vos y tu familia?
Nos estamos convirtiendo en pampa y de pampa a desierto, tal vez exagere. Cuando dije en el 2020 que la bajante vino para quedarse también quizás exageré, pero a 5 años aún está la bajante entre nosotros.
Un río sin derechos se muere y mata los derechos de sus habitantes. Por eso es importante luchar por tus derechos y los derechos del río Paraná, del río Uruguay y del Río de la Plata, además de todos los ríos y arroyos de tu patria, porque los derechos de tu río son tus propios derechos.
La soberanía es crucial en todo esto, porque si tenemos el comercio exterior en manos de extranjeros y el Estado nacional partícipe de esta entrega que en vez de proteger a la población protege a quienes matan los ríos y nos enferman, cada vez vamos a estar peor.
Hoy, 20 de Noviembre, “día de la Soberanía Nacional”, que no sea un día vació de esencia, de lucha. Hoy tiene más sentido que nunca ser un país soberano.

NO AL LLAMADO DE LICITACIÓN PARA EL DRAGADO DEL RÍO PARANÁ.

20-11-2025
Feliciano Ramos
Capitán Fluvial

Miembro del “Foro por la recuperación del Paraná”

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Nunca podemos renunciar a lo nuestro

Por: Feliciano Ramos (*)

Una noticia del portal Rosario3 anuncia que hay veda a la exportación de sábalos. Agrega que de cada 100 sábalos tan solo 6 están aptos para reproducirse. Y continúa que con la bajante del Paraná, las lagunas están “desconectadas”. Sí, la conexión de las lagunas con el río Paraná se hace por medio de sus riachos.  Pero estos riachos están secos, debido a que el lecho de los mismos están más altos que la altura del agua. Lo que no dice el portal es por qué ocurre esto, le hecha la culpa a las bajantes pero olvida la otra causa, de que los riachos que conectan el río Paraná  a las lagunas tengan el lecho más alto que el río, y eso se debe gracias a más de 30 años continuos de un dragado de refulado, donde los sedimentos del río se multiplican exponencialmente. Tampoco dice que el sábalo es el pez más contaminado del mundo por agro tóxicos. Sí, los medios siguen haciendo la “vista gorda” a la devastación ambiental del río Paraná hecha por una ocupación ilegal extranjera en nuestro comercio exterior.

El río Paraná, el más contaminado de Sudamérica, carece de derechos que protejan a la flora y fauna que lo beben, entre ellos nosotros los humanos.

Ciegos y sordos a todos estos inconvenientes es que el gobierno, a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, convocó a una Audiencia Ambiental, como si esta “Agencia” fuera una autoridad ambiental. Además presentó viejos y dudosos estudios del río, pretendiendo convalidarlos como estudios ambientales. La audiencia fue rechazada e impugnada por más del 90  % de los expositores. Ese amplio rechazo de la población que cuida y protege su río fue una muestra de la preocupación de la población por su río. No hay aprobación, no hay consenso popular para una nueva licitación de dragado del río Paraná. Este masivo rechazo a la licitación de dragado debe ser tenido en cuenta por el gobierno y por las terminales portuarias extranjeras (con sus socios locales), estos deben oír la voz de la población, no hay espacio para una nueva licitación de dragado.

Frente a este reclamo cada vez más popular de cuidar su agua, su río, y  teniendo en cuenta (como escribí mil veces en mis notas) que “los buques se deben ajustar al río y no el río a los buques”, es que proponemos que se reestructure el transporte fluvial-marítimo del comercio exterior argentino, o mejor dicho extranjero, en Argentina.

Se debe pensar en un tipo de buque que pueda transportar las cargas desde los puertos del río Paraná hacia los puertos de aguas profundas de Quequén y Bahía Blanca, pasando por el canal Magdalena,  para allí trasvasar a buques de ultramar. O sea, este tipo de buques deben cargar con poco calado (los 34/36 pies al cero más la altura del río) y ser capaces de una navegación marítima costera hasta los puertos del sur de Buenos Aires.

A estos buques debemos pensarlos y construirlos en la Argentina promoviendo así la demanda laboral. Deben ser de bandera nacional y permanecer con la bandera argentina,  solo así demandará trabajo embarcado argentino que es de máxima calidad.

Utilizando el canal Magdalena se asegurará al país el regreso de las exportaciones argentinas a una terminal de salida nacional.

El dragado de mantenimiento del río Paraná, previo amplios estudios de impacto ambiental, puede hacerlo  tranquilamente la ex Dirección Nacional de Vías Navegables convertida en empresa del Estado, con las Dragas 256-C Capitán Núñez (utilizada por Jan de Nul hasta hace muy poco), la Draga  261-C Córdoba (y después de una reparación general sumar a la Draga 258-C Santa Fe), además de Santa Fe al norte se pueden sumar la Draga 402-C Entre Ríos y la Draga 403-C Corrientes. Con esto tenemos suficiente para mantener el río Paraná.  Si les sirvieron a los belgas estas dragas, a los argentinos también nos pueden servir.

Repensar un transporte fluvial y marítimo Nacional es urgente e importante. Proceder a un dragado de mantenimiento nacional y estatal también. Y si a todo esto le sumamos la nacionalización de todos los puertos, especialmente los que fueron hechos con los impuestos de los argentinos y que eran de la Junta Nacional de Granos, colocaría nuevamente al país en el lugar donde siempre debió estar, manejando y controlando el comercio exterior.

Se levantarán voces diciendo que no se puede, que las dragas son viejas, que les faltan los papeles, etc., voces que son amigas y socias de los extranjeros. Yo humildemente les contesto que nunca podemos renunciar a lo nuestro, con lo que tenemos. Y si insisten diciendo que las dragas son viejas, etc., les contesto que con lo cobrado por el peaje se pueden comprar más de 3 Dragas de última generación en el comercio internacional.

No hay excusas, solo entrega y traición a la patria, a nuestra bandera, lo demás es cuento trillado. Sepan que van a ocupar el peor lugar en la historia que seguro se está escribiendo. No hay oportunidad para el país con un comercio exterior extranjerizado.

(*) Capitán Fluvial  – Miembro de Foro por la recuperación del Paraná

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La audiencia ambiental no sustituye a un estudio de impacto ambiental ¡NO A LA LICITACIÓN DE DRAGADO!

El Estado Nacional Argentino admitió ante un requerimiento judicial que desde los años 90 hasta hoy, no se realizó ningún estudio de impacto ambiental previo al dragado del río Paraná por la empresa belga Jan de Nul. El daño ambiental ocasionado en el río Paraná fue cuantioso y espantoso en más de 30 años de dragado del río Paraná, donde solo se tuvo en cuenta la profundidad y las ganancias, y se hizo oídos sordos a los reclamos ambientales y protestas de la población. Nunca se habla del daño producido por un mal dragado, un mal tratamiento del mismo material dragado. Se ignora y/o minimiza el perjuicio que causa tirar al río todo el material dragado que aumenta sensiblemente la sedimentación natural del río, tomando en cuenta que un estudio de la Universidad Nacional de Rosario concluyó que en el lecho del río Paraná hay más glifosato que en un campo de soja. Tampoco se tienen en cuenta estudios recientes hechos por biólogos, que demostraron que el río Paraná tiene el nivel más alto de glifosato de Sudamérica. El río Paraná ha alcanzado un récord histórico de contaminación por glifosato, que lo convierte en el río con mayor contaminación de Sudamérica. Los biólogos autores de este informe explican cómo los residuos se acumulan en el barro del río liberando sustancias que afectan los organismos acuáticos y quienes viven en la cuenca; esto se refiere a animales y también a nosotros, las personas que tomamos agua del río Paraná, cocinamos con esta agua, nos duchamos con esta agua y hasta nos tomamos unos matecitos con esta agua del río Paraná, que está muy contaminada, que daña nuestra vida y nos enferma sin que nosotros reaccionemos.

Combos de venenos que consumimos con el agua del río Paraná:

Además, se detectaron restos de glifosato con atrazina, metolacloro, cipermetrina y otros agroquímicos que llegan desde los campos de soja.
Los estudios además revelaron una alta tasa de mortalidad y malformaciones en anfibios.
El sábalo es el pez con mayor contaminación por glifosato y otros pesticidas en el mundo.

No existe el Estado argentino protegiendo el río y su gente, porque no gobiernan para la gente que los vota, sino para el poder económico multinacional.

En esta explotación irracional del río Paraná se está destruyendo el río, no solo con un mal dragado de refulado que aumenta significativamente los sedimentos, sino también indirectamente con el cultivo intensivo de soja y el uso indiscriminado de los pesticidas como glifosato, que está enfermando y matando al río y su población.
Todo es un combo: el dragado de refulado aumentando de manera exponencial los sedimentos, y estos sedimentos contaminados con glifosato y con atrazina, metolacloro, cipermetrina y otros agroquímicos. Cae de maduro que el dragado va a favorecer la contaminación por hacer circular el material dragado del fondo contaminado con la corriente del agua.

Los argentinos pagamos con nuestros impuestos un dragado que nos destruye, nos enferma y nos empobrece.

Sí, los argentinos desde principios de la década del 90 hasta hoy venimos pagando con nuestros impuestos un dragado que nos enferma, nos destruye el río que consumimos. Y además, esta extranjerización del dragado y del comercio exterior está probado que sirve para fugar divisas, promover el contrabando de las exportaciones y alienta el comercio ilegal de drogas dentro y fuera del país. Y para rematar, está probado por más de 30 años que este sistema extranjero del comercio exterior enriquece a unos pocos y empobrece a la población argentina y al propio Estado, que no gana nada por mantener estos zánganos (con perdón de las abejas). La falta de divisas en un país netamente exportador es la prueba fehaciente de que este sistema extranjerizador del comercio exterior no funciona para los argentinos.

Con la nuestra se dragó por más de 30 años

El dragado del río Paraná cuesta a los argentinos aproximadamente 200 millones de dólares anuales, que podrían utilizarse para obras que beneficien a la población en general y no a ricos gringos exportadores. ¿Se imaginan cuánto nos costó este dragado en más de 30 años? Hagan la cuenta: 200 millones de dólares anuales por 35 años, y ese es un cálculo mínimo. Hagan la cuenta. Con la nuestra se dragó por más de 30 años.

Imagínense la cantidad de material a dragar en la licitación de 44 pies.

Dragar a un calado de 42 pies, eso quiere decir que se deberá dragar a una profundidad de 44 pies (siempre se toman 2 pies de seguridad). Hoy el dragado del río Paraná está a 36 pies de profundidad. La diferencia es de 8 pies que, pasados a metros, dan 2,44 metros. O sea, por cada metro cuadrado de dragado en el lecho de las provincias bañadas por el río Paraná se deben sacar 2,44 metros cúbicos de material del lecho, sea este barro, limo o arena. Si consideramos un ancho de canal de 100 metros, para dragar un metro de ancho de canal deberá extraerse 244 m³. Si un kilómetro son mil metros, para dragar un kilómetro a esa profundidad se sacarán 244.000 m³ por kilómetro dragado. Imagínense un m³. ¿Se imaginan 244.000 m³ para dragar un solo km de largo?
Ahora bien, desde el km 470 del río Paraná hasta la boya de bifurcación (que separa el río Paraná en Paraná Guazú y Paraná de las Palmas) hay 236 km. El río Paraná de las Palmas tiene aproximadamente 130 km, el río Paraná Guazú 69 km y el brazo del Paraná Bravo 27 km. En total, 462 km.
Si multiplicamos el total 462 km por la cantidad de 244.000 m³ por km dragado, nos daría como resultado la atrocidad de 112.728.000 metros cúbicos, y esto sin tener en cuenta el material de solera ni las zonas de dragado de fondeo o espera, que le agregarían más del 50 % de material dragado. ¿Dónde van a poner tanto material dragado y contaminado? Es un suicidio colectivo, un ecocidio, la licitación de dragado que este gobierno quiere imponer a los argentinos.

Los beneficios del río Paraná a la región y a la población

  1. Provee agua dulce de calidad a los habitantes de las provincias ribereñas.

  2. Regula la temperatura (especialmente las altas temperaturas).

  3. Provee de humedad a la zona del litoral (vital para la vida, la siembra y la ganadería).

  4. Junto a sus riachos, donde se reproducen las especies ictícolas, alimenta a la zona con una abundante pesca.

  5. El río Paraná, con sus riachos y todo el humedal, funciona como un factor de atenuación del calentamiento global.

  6. El complejo río Paraná e islas, con la humedad ambiente que provoca, es causante principal de la rica zona productiva agrícola-ganadera del litoral.

  7. El río Paraná, con sus riachos, es un complejo con una biodiversidad abundante que proporciona a la zona del litoral un círculo virtuoso donde la abundancia es posible.

Los beneficios de este río a la población y a los que usufructúan el comercio exterior pueden dañarse o deteriorarse con una licitación de dragado que solo tiene en cuenta las ganancias monetarias, descuidando así las ganancias productivas que el río posibilita. La Bolsa de Comercio de Rosario, los productores agrícola-ganaderos y las terminales portuarias multinacionales son las grandes beneficiarias de este río y no lo cuidan: quieren dragar más profundo y más ancho. Deben cuidar de no matar a la gallina de los huevos de oro con su ambición. ¿Hasta cuándo el río aguantará?

¿Hasta cuándo el río aguantará?

El efecto “canaleta” del canal troncal en una licitación de dragado multiplicará la sedimentación, tapándolo todo. En la licitación para llevar el río Paraná a 44 pies sacarán como mínimo 112.728.000 metros cúbicos. Por esto se multiplicarán los pasos críticos del río. Imagínense que antes del dragado extranjero de Jan de Nul, desde Pto. San Martín hasta la salida al Río de la Plata, a principios de los 90 había solo 8 pasos críticos (pasos que se vuelven a tapar); hoy, después del dragado extranjero, se multiplicaron los pasos críticos a 49. Esto muestra a las claras que, con cada dragado de profundización, se multiplican exponencialmente los pasos críticos y el mismo río cada vez está más en estado crítico.
Ahora piense… reflexione… si con un dragado a 34/36 pies pasamos de 8 a 49 pasos críticos… ¿cuántos pasos críticos aumentaremos con un dragado a 44 pies si le vamos a tirar al río un mínimo de 112.728.000 m³ (ciento doce millones setecientos veintiocho mil metros cúbicos) de arena, limo y barro?

Pretenden convalidar una licitación de dragado llamando a una audiencia ambiental que, según dicen, es pública, veremos. Pero eso no cambia nada: con o sin audiencia, corresponde —hay una obligación— hacer un amplio estudio ambiental previo a cualquier licitación de dragado. Este estudio ambiental debe abarcar toda la zona del río que comprende la licitación y tiene que ser realizado por la universidad pública y nunca por empresas particulares. Porque, si no, el pueblo pagará, como siempre, el costo en dinero y el costo ambiental, que es en definitiva el costo en salud.

30-10-2025

Feliciano Ramos
Capitán Fluvial Dragador

Miembro del Foro por la Recuperación del Río Paraná

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Volver a empezar, con lo nuestro, volver a nuestras raíces.

Por Feliciano Ramos (*)

La tan mentada globalización de los 90 terminó siendo un nuevo orden y gobierno económico y político mundial, donde las multinacionales de los imperios deciden sin importar nada más que sus propios intereses, sumiendo a los países, especialmente los latinoamericanos, en proveedores de materia prima para que, del otro lado del globo terráqueo, se manufacture y vuelva a los mismos países proveedores de materia prima en mercadería con valor agregado que debemos comprar. Claro que los países donde producen esas mercaderías son países donde el derecho laboral no existe, ni hay sindicatos que defiendan sus derechos, ni conquistas laborales a defender, lo que convierte en elementos fabricados por trabajo esclavo (o cuasi esclavo).

En este orden mundial hay un solo poder: el de las corporaciones multinacionales imperiales; una sola moneda: el dólar estadounidense; un solo idioma: el inglés; una sola bandera: las megaganancias; un solo pueblo: el pueblo consumidor. El resto no existe.

Los gobiernos, en especial los latinoamericanos, parecen ciegos a esta realidad que hunde a sus poblaciones en la pobreza y, en vano, pretenden gobernando de la misma manera obtener un resultado distinto, amortiguar la pobreza y solo consiguen multiplicarla. Ninguno parece ver el perjuicio que este capital mundial ocasiona a sus enclenques economías.

Pasan los gobiernos y casi ninguno protege su economía ante el avasallamiento a sus industrias nacionales y el devastamiento de su naturaleza. En la cordillera de los Andes destrozan montañas enteras en busca de una treintena de tesoros sin que les importe contaminar el agua con cianuro (como ha ocurrido y volverá a ocurrir), además del daño ecológico de convertir una imponente montaña en desechos contaminados. Queda para los países solo ¡contaminación y destrucción! Megaminería igual a megadestrucción.

Y no solo la megaminería. Por ejemplo, a nuestro país, Argentina, la sojización está convirtiendo el territorio en una sabana verde. El desmonte de bosques nativos, sin ningún tipo de control del Estado nacional y muchas veces con la complicidad de los poderes provinciales y municipales de turno, está dando paso a la desaparición de la flora y fauna autóctona. Y, tal vez, no les importe a los poderes, pero este (el desmonte) es el paso inicial para la desertificación. Así solo se construye un futuro desierto, y si le sumamos las quemas, estamos construyendo el desierto futuro. Pero eso no le importa al orden económico mundial, solo las megaganancias.

Las importantes y cíclicas quemas de los humedales del río Paraná son una muestra que sufrimos todos los años. Están terminando con la flora y la fauna de los humedales. Hace 40 años atrás, si querías entrar en la isla, tenías que abrirte camino con machete, hacer lo que se llamaba una “picada”. Hoy vemos solo desolación y negocios donde antes había vida.

Soy de la época en que la isla era un territorio por explorar. Parecía un verde infinito, un entramado de árboles, arbustos, enredaderas, etc. Era un territorio lleno de rincones inexplorados donde solo los isleños convivían con la abundancia de esa agreste naturaleza, sin atreverse a causarle daño alguno. Donde la vida resistía nuestra crueldad y atropellos. La explotación agrícola-ganadera era impensada en aquella época. Los terraplenes no existían ni tampoco las quemas.

Hoy la isla necesita que la cuidemos, o por lo menos que no la dañemos; que respetemos su fauna y su flora, en fin, la vida que en ella vive y se multiplica.
Que frenemos las máquinas, sus desmontes y terraplenes; que impidamos el fuego; que no se permitan las armas y la caza por comercio y diversión; y que la pesca sea de manera que ahí las especies crezcan y se desarrollen.
En las bajantes todo se complica: los riachos se secan porque el lecho de ellos está más alto que la altura del río por la sedimentación acumulada. Esto hace que especies de peces que desovan en la tranquilidad de los riachos no puedan hacerlo, interrumpiéndose el ciclo de la vida.

Todo lo que se saquea en la megaminería, todo lo que se desmonta para sembrar soja, toda la ganadería desplazada a las islas por la sojización —todo, todo, todo— sale por medio de las terminales portuarias extranjeras y por el río Paraná, que también es agredido constantemente por sobredragados y mal manejo del material dragado, que lo han convertido en una “zanja o canaleta”, donde fuera del canal se hace difícil encontrar las profundidades naturales que tenía este gran río.

Otro capítulo aparte es la contaminación por glifosato y otros agrotóxicos, convirtiendo al río Paraná en el más contaminado de América. Y al sábalo en el pez más contaminado con glifosato del mundo: tiene los niveles de herbicida más altos del planeta.
En Lobos (Pcia. de Buenos Aires) hallaron pesticidas en pozos de agua y en escuelas. Leche, agua potable, frutas y verduras, además del agua de lluvia, contienen niveles de glifosato. La misma sangre de la población contiene glifosato. Los tanques de agua de tu casa contienen glifosato. En los juegos de una plaza en Lobos hallaron glifosato. En la harina hay glifosato. Todo esto fue observado según un estudio del propio Estado, el “Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación”, según una denuncia del programa Telenueve Denuncia.
La incidencia del cáncer en la población por contaminación de agrotóxicos como glifosato y la presencia del mismo en la sangre de la población no ha sido estudiada, justo en la nación que permite contaminarte, enfermarte y matarte.
Hay un solo laboratorio a nivel nacional en la ciudad de Mar del Plata. Es sospechoso que justo en plena zona de explotación sojera no haya laboratorios que detecten estos pesticidas. ¿Por qué no hay más laboratorios en las ciudades de provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos (que, entre paréntesis, es la provincia con más casos de enfermos por glifosato) y otras provincias también productivas como Corrientes, etc.? El Estado debe proveer en cada ciudad donde se siembre un laboratorio completo, a fin de medir niveles de glifosato en sangre de la población, en alimentos y todo lo que consumimos. Alguien debe cuidar a la población.

Todos: abuelos, padres, hijos y nietos con glifosato en sangre que te termina enfermando y matando, trabajes donde trabajes: jueces, policías, militares, políticos, productores agrarios y hasta los CEOs y trabajadores de las mismas multinacionales, contaminados con glifosato. ¿Y ni una sola medida para medir esa contaminación? ¿Nos están suicidando? ¿O nos estamos suicidando en masa? ¿Qué esperamos para protegernos?

El mundo cambió y sigue cambiando. La globalización de los años 90 ha mutado en un proteccionismo de Estado, y Argentina se quedó hundida en esa globalización. Debemos cambiar el rumbo rápido y poner todo el timón hacia el proteccionismo y la nacionalización de riquezas naturales y del comercio exterior. Debemos poner en marcha un país detenido y sometido por el poder económico y político. Debemos comenzar a navegar nuestros ríos y mares con nuestros buques; nuestra bandera debe navegar en todos los mares como ya lo hizo antes de los 90. Tenemos que bastarnos a nosotros mismos, con lo nuestro, con lo que tenemos. Volver a empezar, con lo nuestro, volver a nuestras raíces.

(*) Feliciano Ramos
Capitán Fluvial
Miembro del Foro por la Recuperación del Río Paraná

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