DISCURSO DE APERTURA DEL 4° ENCUENTRO FEDERAL POR LA SOBERANÍA. ROSARIO. 20 DE JUNIO 2026
Les quiero hablar como argentino que siente un profundo amor por nuestra Patria. Hoy es un día de enorme significación.
Lo primero de lo primero es hacer un desagravio a nuestra Patria, a Manuel Belgrano, a nuestras banderas. Pocas veces en la historia argentina sufrimos este agravio.
Manuel Belgrano: este gran revolucionario, el hombre de la independencia, el hombre de la igualdad, el hombre de la industria nacional, el hombre del primer contrato social, de “la tierra para quien la trabaja”, el hombre que se hizo soldado por necesidad, el hombre que se hizo diciendo que había que recuperar y tener nuestro comercio exterior, el hombre que nos habló de la necesidad de una marina mercante, el hombre que nos dejó un mensaje (tal vez el más maravilloso): “pretendo ser un buen hijo de la Patria”… “¡pretendo ser un buen hijo de la Patria!”.

Por eso, frente a este gobierno que, y no nos confundamos, es otra cosa en la reseña histórica argentina, este es un gobierno de ocupación. Es un gobierno que construye un andamiaje legal, jurídico, institucional, para disgregar la nación para el saqueo. Y además en un momento internacional tremendamente difícil, porque el mundo que estaba antes no está más, porque hay un nuevo reparto del mundo, que ha implosionado el derecho soberano de los pueblos, y a eso lo estamos viendo. Es un mundo en guerra, es un mundo de nuevos repartos, una nueva reconfiguración de los mapas, y hay una implosión del enemigo más peligroso, que es la superpotencia política, económica y militar en este mundo multipolar; que tiene claramente dos superpotencias, pero que en la reseña histórica de los últimos setenta años es el enemigo más peligroso: el imperialismo yanqui y el fascista Donald Trump. Esos tipos vienen por América Latina. ¿Y saben por qué?, porque ningún imperio, ningún imperialismo se puede sostener sin retaguardia, y la retaguardia para ellos es el territorio.
Ellos vienen por el petróleo en Venezuela, ellos vienen por el agua, ellos vienen por los alimentos, ellos vienen por el litio, ellos vienen por los pasos bioceánicos, ellos vienen por la Antártida.

Estamos en una cruzada, una cruzada en la que hay que cerrarle el paso al fascismo. Esa idea de la supremacía, la idea del desprecio a los trabajadores, el desprecio a las mujeres, a los pueblos originarios, a las organizaciones libres del pueblo a las que hay que “demonizar”, el desprecio a nuestros viejos, la política de descarte, como decía el Papa Francisco. Entonces, como decía también el Papa Francisco “¡no seamos huérfanos de Patria!, ¡no seamos huérfanos de Patria!”. La Patria nos llama, es la hora.
Quiero invitar a estos pibes que voy a presentarles, de los colegios técnicos, a que vengan acá adelante. Porque este encuentro, a diferencia de los otros encuentros, es un encuentro que tiene a la juventud. Vengan chicos, quiero estar junto con ustedes, vengan acá adelante. Y contarles una experiencia, ahí están viniendo… Estos jóvenes, valientes, inteligentes, me invitaron a mí a un encuentro de estudiantes y estudiantes secundarios. Yo llegué ahí y dije “les voy a dar docencia patriótica”. Uh… Bueno… Hablé un rato, y después empezaron a hablar ellos, y sobre todo los chicos de las escuelas técnicas, y arrancaron desde un lugar hermoso, maravilloso, arrancaron desde el sueño, desde la esperanza: “¿por qué queremos ser técnicos?, ¿para qué Patria?”. Y la unían a la necesidad de recuperar nuestra soberanía industrial. La unían a la necesidad de que los centros científicos, técnicos, sean para que se emancipe la nación. Me dieron cátedra, ¡son estos pibes!, ¡apláudanlos! ¡Son la semilla, son el presente, son la esperanza, y nos llenan el alma, nos llenan el corazón! Y acá no vienen para la fotito, no hay lugar para la fotito, hay lugar para que sean protagonistas. Mírenlos a estos pibes porque estos compañeros van a estar en cada uno de los paneles, hablando, opinando, y esa es la cruzada que tenemos.
Hay que cerrarle el paso en nuestras cabezas a ese pesimismo, al escepticismo, es lo que nunca debemos dejar que nos quiebre. Yo vengo de una familia muy humilde, yo sé muy bien lo que es la discriminación, yo sé muy bien lo que es, pero jamás de los jamases a los argentinos nos tienen que quebrar el espíritu, el optimismo de los pueblos, de las causas de los pueblos. Aquí, lo que yo diga, tiene muy poca importancia, porque este encuentro tiene un objetivo. Ninguno de los que estamos acá nos queremos convertir en “Susana Giménez”.
Somos gente de combate, somos gente de pelea, acá están nuestros héroes, nuestra reserva moral de Malvinas, ¡aplausos a ellos!, ellos construyen este encuentro. Hay que poner en valor a los maestros, ¡felicitaciones a los maestros!, ellos son los dueños de este encuentro; acá están los metalúrgicos, que están peleando hace dos años de manera ininterrumpida, defendiendo la producción, el mercado interno, la industria nacional, y además ellos sueñan con volver a recuperar la industria del acero nacional que es “madre de todas las industrias”. Quiero felicitar a la marina mercante, acá está Mariano Moreno, es muy importante… ¿Porque de dónde va a salir, qué se necesita? Necesitamos construir la unidad programática para una salida para el pueblo argentino, y eso solo puede ser parido alrededor del combate, de los protagonistas, no va a caer del cielo, eso es hoy lo que no tenemos que delegar. Porque la interpelación es cómo terminamos con esta política y cómo salimos de esto. Y para eso el combate, la pelea, pero hay que llenar la mochila de propuestas y de salidas que resuelvan.
Tenemos un desafío: no solo derrotar al gobierno, sino no volver a fracasar. Porque venimos de algunos cambios de reforma sin reforma, de cambiar algo para no cambiar del todo las cosas. No hay que tirar tampoco los chicos con la bañadera, porque la lucha ha sido cruel, ha sido dura, y hay cosas que se hicieron bien, tenemos que ser claros.
Reivindicar el 2 de abril, el 24 de marzo, acá en Rosario se juntaron ciento veinte mil… Hay que bombardear el escepticismo, el pesimismo. Claro que es un momento difícil, pero millones se movilizaron. Y hay gente acá de la salud, con las movilizaciones multitudinarias. ¿Dónde está Pablo Maciel que sacó el 80% de los votos en su sindicato (SICOP) de la provincia de Buenos Aires? ¡Felicitaciones Pablo!, porque este encuentro no es de cartón.
¿Y el camino cuál es?, ¿cuál es el faro?, el faro es Bolivia. ¿Quiénes son nuestros aliados estratégicos? Nuestros aliados estratégicos son la Patria Grande, nuestros aliados estratégicos son nuestros países limítrofes. Aquí están los brasileros, compañeros que vinieron del Paraguay, del Uruguay… ¡Apláudanlos! Porque ¿cuál es la nuestra?: la Segunda Emancipación Americana, la Segunda Emancipación de la Patria.
Al encuentro tenemos que generalizarlo en todo el país.
¿Ustedes saben el valor de lo que van a hacer hoy? ¿Qué queremos del encuentro? ¡A llorar al cementerio! Queremos tener un diagnóstico de la situación y sacar algunas conclusiones de los talleres, que es lo que no hicimos en los encuentros anteriores, y ustedes tienen las mochilas cargadas de propuestas. Parte de cerrarles el paso y abrir otro horizonte, está íntimamente ligado a eso.
¡Fuerte abrazo!¡Exitoso encuentro!¡A llevarlo a cada lugar del país! ¡La Patria no se vende, se defiende!
