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SOBERANÍA

El Amor y la traición a la patria

4To Encuentro Federal por la Soberanía, el amor a la Patria.

Por Feliciano Ramos (*)

El 20 de Junio pasado, fecha en que se conmemoraba la muerte del ilustre prócer Manuel Belgrano, se realizó en la ciudad de Rosario el “IV Encuentro Federal por la Soberanía”, al que tuve el honor de concurrir, como así también en los tres encuentros anteriores.  Una vez más, un año más, muchas personas sin otro interés más que el amor a la patria, al país, se esfuerzan para viajar, hospedarse, y todo lo que implica recorrer cientos de kilómetros para exponer, para compartir los esfuerzos, proyectos y vivencias en la lucha por un país soberano. Y ya que hablo de esfuerzo, es necesario destacar el esfuerzo de todos los que trabajaron antes, durante, y después, que hicieron posible que este encuentro convoque a miles de personas y sea, sin duda alguna, el germen de la reconstrucción  soberana del país.

Cuando te encontrás con tanta gente, algunos amigos o conocidos, que luchan por un país soberano y con protección ambiental,  el primer sentimiento que te produce es la alegría de ver, sentir, que no estás solo en la lucha. Cada uno en su especialidad, somos muchos luchando por un país mejor, por una patria soberana. Es una gran alegría encontrarnos, abrazarnos y acompañarnos en la lucha, compartir vivencias, dificultades y logros. La palabra del otro nos ilumina, nos redescubre y nos enseña, los testimonios nos animan y nos dan esperanza. 

Personalmente experimenté en todos los Encuentros Federales por la Soberanía,   una alegría compartida, una renovada esperanza contagiada. Como en todos los encuentros anteriores, me volví con el alma llena de amor por la patria y con las energías renovadas en la lucha por su soberanía, sabiendo que no estás solo, que somos muchos y cada vez somos más y seremos muchos más todavía en la defensa soberana de la patria.      

Quiero resaltar la importante cantidad de jóvenes convocados, algunos de estos jóvenes ya exponiendo las vivencias del camino de la lucha por un país mejor, más justo y soberano.  Significa un volcán de vida joven y un océano de esperanza saber que la defensa de la patria soberana crece, se contagia  y se multiplica como un virus de virtud.

Solo hay agradecimiento de mi parte a los que organizaron el “IV Encuentro Federal por la Soberanía”, seguramente compartido también con los demás participantes y público en general.

La entrega, la traición a la patria

Contrastando con tanto amor a la patria, con tanta esperanza compartida, este gobierno destructor (en contra de tratados internacionales, en contra de lo propuesto en la audiencia pública por más del 98 % de los participantes y a pedido expreso de la Bolsa de Comercio de Rosario y los puertos extranjeros) ha llevado a cabo una licitación de dragado del canal navegable del río Paraná a 44 pies, lo que significará un daño enorme y permanente al río, del que todos bebemos.

Esta licitación no solo viola los acuerdos internacionales, como el tratado de Escazú, ya que se llevó a cabo y se adjudicó sin ningún estudio previo de impacto ambiental, que está claro que no lo hacen porque les va a dar negativo, esto es más que obvio. Es más, trataron de instalar estudios apócrifos, que no son ambientales, como válidos. Está claro que la génesis de la licitación fue el engaño público.

Por otro lado, este gobierno al que le queda un año cuanto mucho, carece de  autoridad y consenso como para llamar a una licitación por treinta años que, por un lado, fue rechazada contundentemente en la audiencia pública y, por otro, las consecuencias de esta licitación exceden en mucho al mandato de gobierno, por lo tanto debería tener consenso popular y político, de lo contrario no es válida.

Otra causa de invalidez de la licitación de dragado es la cartelización, ya que de exprofeso se manipuló, dejando afuera empresas de dragado como la empresa china, porque era una empresa estatal. Por un lado, no queremos saber nada con una empresa que represente el Estado, y por otro tenemos a la Armada de EE.UU patrullado el río Paraná y el Mar Argentino. Una doble vara que invalida aún más una licitación colmada de irregularidades y de una entrega espantosa de la independencia argentina.

Otro hecho que constituye cartelización y direccionamiento de la licitación a favor de la empresa Jan de Nul, es que había un piso en el monto licitado por debajo del cual no se podía cotizar. La misma empresa belga, Deme, que licitó junto a Jan de Nul, dijo que estaba en condiciones de cotizar más bajo pero había un piso en la cotización. Ese piso favorece y direcciona claramente a la empresa Jan de Nul, ya que la parte técnica le da a favor por encontrarse desde la década del 90 hasta hoy establecida logísticamente en el país. Recordemos que, como ya lo mencioné, esta empresa usufructúa gratuitamente muelles, oficinas y talleres de la ex Dirección Nacional de Vías Navegables y por supuesto la ficha técnica es favorable respecto a otra que no está en el país.

Falta de consenso público y político, inexistencia del estudio previo ambiental, cartelización y direccionamiento, entre otras irregularidades, son las que se cometieron con tal de adjudicar a toda costa una licitación fraudulenta a favor siempre de la misma empresa. Por lo tanto, si la justicia fuera justa e independiente como en países serios, esta licitación se caería por trucha.

Es que a los puertos extranjeros y sus socios de la Bolsa de Comercio de Rosario solo les importa la licitación. Válida o inválida, legal o trucha, no importa, el tema es seguir quedándose y robándose el comercio exterior argentino.

Una licitación donde no intervienen las provincias y lo que se draga es territorio provincial bañado por el río Paraná, es contradictorio.

La parte más importante de esta licitación es el daño, el ecocidio ambiental permanente, los millones de metros cúbicos dragados que sin cuidado se volcarán al río nuevamente, lo que va a crear inestabilidad y a tapar riachos que desconectarán lagunas donde desovan los peces. Se dragará y volcará nuevamente al río un lecho totalmente contaminado por agro tóxicos, contaminando aún más el agua del río que bebemos. Y lo más irónico es que, todos los argentinos con la nuestra, con nuestros impuestos, pagaremos la licitación de dragado a la dragadora extranjera y para beneficio de los puertos  extranjeros.  Desde la década de los 90 hasta hoy, los argentinos con nuestros impuestos venimos pagándoles a los puertos privados extranjeros un dragado para que estos se roben todos los días las exportaciones argentinas. Porque el comercio exterior argentino está en manos de extranjeros y sus socios locales y nos sale muy caro a los argentinos, pero a cambio nada dejan al país porque se la fugan toda.

Debemos recuperar el comercio exterior argentino para los argentinos, porque si no, como ya lo dijo la Cámara de Diputados de la Nación en su expediente 5275-D-2010 “estatizaron los costos y privatizaron las ganancias”. O sea, a los costos del mantenimiento los pagamos nosotros, con nuestros impuestos,  pero a las ganancias se la llevan los puertos privados y/o extranjeros y las dragadoras extranjeras y nada queda en el país,  solo las deudas y la pobreza.        

(*) Capitán Fluvial | Miembro del foro por la recuperación del rio Paraná

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