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RÍO PARANÁ SOBERANÍA TIERRA

El río Paraná y las tierras argentinas en manos de extranjeros

Por Feliciano Ramos (*)

Desde la dictadura y continuando con el gobierno traidor y entreguista de la década de los 90, el río Paraná fue extranjerizándose. Por más de 30 años lo que vimos es, por un lado, multinacionales que por exportaciones, contrabando, auto compra y triangulación se la llevaron toda sin dejar absolutamente nada más que pobreza a la población argentina, y por otro, el Estado argentino con los impuestos del pueblo asistiendo a las terminales portuarias multinacionales con rutas, accesos y el dragado y balizamiento continuo de un río que nos fue robado y por donde todos los días nos roban, nos saquean a los argentinos. Los gobiernos que los sucedieron, lejos de cambiar esto al no revertir la situación, nada hicieron para desarmar esta matriz de saqueo y pobreza del país. Para todo ese millonario robo, saqueo, invasión, solo se valieron de leyes que el mismo Congreso, alegremente y sin ningún escrúpulo votó, sellando así el destino de pobreza y postración  de la patria y de todos los argentinos.

Si, la patria fue entregada sin disparar un tiro, solo con traidores votando leyes, de ahí que tanto el Poder Ejecutivo, Legislativo cómo Judicial son  responsables del estado de pobreza y dependencia del país.

Además de robarnos el río Paraná, ahora por una supuesta ley mal llamada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” quieren liberar la compra de tierras a extranjeros. Recordemos que ya hay una ley de la propiedad privada y que en esta se declara la inviolabilidad de la propiedad privada.

Ya en Argentina la propiedad privada es inviolable, no es necesaria otra ley.

Pero como había que ponerle un nombre que suene bonito así la gilada no se aviva, le pusieron “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” lo que en realidad es “Ley de entrega de la Argentina a ricos extranjeros” o bien “Ley de secesión de la República Argentina”.

Siempre cuando te quieren invadir te cambian el nombre. Ejemplo: al continente que los nativos llamaban Abya Yala (tierra viva) lo llamaron América, lo destruyeron y saquearon llamándolo “conquista”, igual hicieron con el río Paraná mal llamándolo “hidrovía”, lo destruyeron y nos roban todos los días, mientras nos reclaman licitaciones de dragado y balizamiento y obras viales para consumar su robo.

Otra entrega se cierne sobre nuestra amada patria con la mal llamada “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada”.

Los argentinos no podemos comprar ni una simple casa en nuestras Islas Malvinas, pero el inglés Joe Lewis puede, en Argentina, comprar miles de hectáreas y quedarse hasta con un lago, establecer una ley y una fuerza armada en la misma, que la convierte en un verdadero enclave extranjero. O sea, los extranjeros si pueden y los argentinos no.

Y no me hablen de la inmigración, no se atrevan, porque mi papá vino de España (Galicia) sin absolutamente nada y todo lo trabajó acá, en la Argentina, lo ganó con su sudor y esfuerzo, cuando no con lágrimas, y pudo comprarse su casa, así como otros españoles e italianos que recuerdo.

Los argentinos que trabajamos fuimos desplazados, impedidos de llegar a comprar una casa, un terreno, por el precio y la falta de creditos hipotecarios. También cada vez se hace más dificil alquilar, pero a los extranjeros se les dan todas la facilidades, como es el caso de los millonarios como Lewis. Vienen con muchísima plata, compran muchas tierras y las convierten en verdaderos enclaves coloniales, cuando no en verdaderas zonas liberadas al control del país donde pertenecen, verdaderos países dentro de un país, así como las tierras y el Lago Escondido.  

En Brasil hay una restricción donde un  extranjero puede comprar tierras hasta un 10 % de un municipio. En Estados Unidos el límite de 2,2 % de compra de tierras agrícolas por parte de extranjeros. En algunos estados como Missouri el límite es el 1 %. En Chile los extranjeros tienen prohibido adquirir tierras en zonas fronterizas, más si son ciudadanos de países limítrofes. En Argentina somos más generosos con los millonarios extranjeros y ya con la ley anterior hay un tope de hasta un 15 %, con esta nueva ley quieren sacar ese límite en zona de frontera.

¿Qué pasará con zonas de agua potable? ¿Se le negará a la población y se la darán en propiedad al millonario extranjero? Así parece.

¿Y las zonas que comprenden ríos, riachos, glaciares, acuíferos subterráneos? ¿Se rifará alegremente todo? Ya hay informaciones de tierras que compraron los ricos extranjeros con pueblos adentro. ¿Quién defiende al legítimo propietario que tiene su casita por años en esos pueblos? ¿Su propiedad privada es inviolable o solo las de los terratenientes extranjeros?  Porque no tienen recursos para litigar con el extranjero, para defender su propiedad que les costó una vida pagar.

Esta ley es antinacional, traidora de la nación, y pone en peligro desde la propiedad de los argentinos hasta el agua que consumimos, la tierra que cultivamos y los mismos límites de la nación. Como siempre, estas leyes extranjerizantes donde el extranjero compra y establece sus leyes, su país dentro del nuestro, nada dejan al país ni a la población, más que pobreza y un país diezmado y cada vez más escaso en oportunidades para la población.

Por todo esto debo decir y bien alto:

¡No a la nueva ley extranjerizante de tierras!

¡No a la licitación de dragado y balizamiento del río Paraná!

Defendamos lo nuestro porque si no, un día, será tarde muy tarde…

28-7-2

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial – Miembro de “Foro por la Rcuperación del Paraná”

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SOBERANÍA ALIMENTARIA TIERRA

Algodón que se va, que se va…

Por Pablo Benetti (*)

Como dice la canción de Ramón Ayala:

Rumbo a la cosecha, cosechero yo seré

Y entre copos blancos mi esperanza cantaré

Con manos curtidas dejaré en el algodón mi corazón….

Algodón que se va, que se va, que se va

Plata blanda, mojada de luna y sudor

Y un ranchito borracho de sueños y amor

Quiero yo, quiero yo…”

Siguen las buenas noticias para un sector de la población que odia el apoyo del Estado en general y en especial hoy hacia los pequeños y medianos productores, y siguen las malas noticias para los más pobres del campo argentino.

La gran mayoría de las organizaciones del sector agropecuario están mirando el martes 1° de julio, donde van a volver o no las retenciones a los valores anteriores -para la soja a 33%-, como que ese fuera el único tema para tratar y reclamar; dejando de lado y sin identificar el resto de las cuestiones que afectan a grandes sectores productivos de la Argentina.

Desde el 10 de diciembre de 2023 el gobierno de Javier Milei ha dedicado todo su esfuerzo y utilizado todos los mecanismos a su alcance para derogar, eliminar, y destruir instituciones, programas, leyes y fideicomisos que alentaban, fomentaban y acompañaban a las y los pequeños agricultores: el Instituto de Agricultura Familiar, el ProHuerta, la Ley Ovina, la Ley Caprina, el PRODAF (Programa de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar), el INTA –que reconfiguran y achican-, entre otros.

Ahora, la semana pasada, eliminó la Ley de Fomento a la Producción Algodonera, ley que no solo fomentaba la producción primaria sino también apoyaba toda la cadena algodonera, brindando los fondos para la lucha contra el picudo algodonero, insecto que produce una gran merma de la producción, por nombrar algunas de las funciones de esta ley.

En Entre Ríos en los últimos años no se ha realizado una gran superficie del cultivo de algodón, no porque no sea un cultivo que dé rentabilidad al productor sino por la logística que implica su cosecha y carga y las grandes distancias que hay que recorrer para llevar lo producido hasta la desmotadora más cercana -más de 700 km-, esto multiplica por 2 o por 3 los costos para el productor. Pese a esto entre el 2006 y el 2017 se fomentó el cultivo logrando instalar la siembra en surco estrecho y la cosecha mecánica con la cosechadora de arrastre «Javiyú», diseñada por INTA Reconquista. En estos años se llegaron a realizar más de 1.000 hectáreas entre los pequeños productores del norte entrerriano, entre los Departamentos La Paz y Feliciano, con un trabajo articulado desde las organizaciones de los productores (APROCENER), el gobierno provincial e instituciones como el INTA y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER.

Pero si nos remontamos a la década del ’90, se realizaron cerca de 10.000 hectáreas entre el norte de Entre Ríos y el sur de Corrientes, logrando instalar en Feliciano una Desmotadora, con la creación de Cooperativas que nucleaban a los cientos de pequeños productores que realizaban el cultivo. Este cultivo para los pequeños productores era de gran ayuda, posible en pequeñas superficies -desde 1 a 10 hectáreas-, realizando la cosecha a mano y teniendo un ingreso extra a las múltiples actividades productivas que realizaban.

El algodón en esa época era gran demandante de mano de obra, ya que se realizaba la carpida del cultivo a mano y luego la cosecha con gente, dando trabajo a cientos de cosecheros de la zona.

La lucha por la ley de fomento del cultivo fue un proceso largo. Nucleó a varias asociaciones de productores, a las desmotadoras, hilanderías y textiles, que lograron con el apoyo de los gobiernos provinciales y la lucha de las organizaciones del sector y de las/os productores grandes y chicos en asamblea y marchas la sanción de la ley. Ahora por un decreto del gobierno de Milei se deroga la ley, dando por tierra todo el trabajo y la lucha realizados en tanto tiempo y dejando sin ninguna ayuda o fomento para este cultivo.

También hay que decir que en la Provincia de Entre Ríos, en el último año no llegó a los productores el fondo de esta ley; no sabemos si no se gestionaban o si llegaba y se destinaba para otras cuestión, o quizá se devolvió como en otros Programas, que por inacción o incapacidad la provincia ha devuelto fondos que estaban destinados a pequeños productores.

Desde la Federación Nacional Campesina, venimos planteando la necesidad de la más amplia unidad para poder enfrentar y ponerle un freno al gobierno de Milei y sus políticas destructivas, y lograr que se restituyan las medidas tomadas para que el Estado vuelva a asistir y acompañar los procesos productivos de los pequeños productores. Programas, instituciones y proyectos que vitalizaban la vida en la zona rural, que fomentaban la diversidad de los cultivos, que respetaban tradiciones y cultivos históricos; que brindan identidad y arraigo a las familias y las comunidades. Lo que está en juego es demasiado importante para no sumarnos a defender con compromiso logros históricos de las comunidades en la defensa de la vida misma en nuestra zona rural.

 

(*) Pablo Benetti es Ingeniero Agrónomo y referente de la Federación Nacional Campesina de Entre Ríos.

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