Por Feliciano Ramos (*)
Hace un par de meses vimos con asombro al ministro Sturzenegger hablar en una entrevista, haciendo gala de un nivel de desconocimiento que asusta, del encallamiento del buque tanque Exxon Valdez y nuestros ríos Uruguay, Paraná y Río de la Plata. Comparando el encallamiento ocurrido por el Exxon Valdez, ocurrido en el golfo de Alaska, Océano Pacífico, con la navegación de nuestros ríos, afirmando que los ríos nuestros no tienen pasos de piedra. Se equivoca o desconoce el ministro que tanto el río Uruguay como el río Paraná tienen pasos de piedra y restinga de piedra. ¿Dónde? No viene al caso en esta nota y además dejémoslo que el ministro lo descubra. Lo que más asusta es que con ese nivel supremo de impericia se tomen decisiones como el tema de destruir nuestra Marina Mercante Argentina, impulsando el próximo decreto presidencial de “desregulación” de la marina mercante, que más que desregulación será una nueva entrega de la Marina Mercante Argentina a las empresas marítimas y fluviales extranjeras.
Al mencionar la entrevistadora que en el río Misisipi nadie draga, ni navega, ni comercia, si no son buques construidos en EEUU con personal del mismo país (es más, draga el Ejército de Estados Unidos) el ministro asombrosamente respondió que se equivoca EEUU.
Estados Unidos no se equivoca, al contrario. Los equivocados son los gobiernos argentinos, porque desde la “desregulación” o mejor dicho entrega de Menem del comercio exterior argentino a los extranjeros (que comprende que puertos, marina mercante, marítima y fluvial, y dragado sean extranjeros), ha llevado al país a una desindustrialización y desocupación cada vez más dolorosa, dejándoles a los extranjeros que explotan el comercio exterior un millonario negocio del que poco o nada aportan al fisco, y a la población sus ríos deteriorados y un solo crecimiento, el de la pobreza.
Lo que va a pasar con esta nueva entrega de la Marina Mercante es que va a ser negocio para buques y empresas extranjeras (que nada aportarán al fisco) y las que sí aportan al fisco, las empresas argentinas, cambiarán su bandera y nada perderán. Una nueva destrucción con nombre de desregulación.
Los marinos mercantes argentinos, trabajadores embarcados que por años se preparan y vienen haciendo cursos tras cursos, que cada vez somos más exigidos y, como el país se adhiere a todos los convenios (OMI – Marpol – Manila, etc.) debemos pasarnos haciendo y pagando cursos de seguridad que no son nada baratos. Somos los trabajadores embarcados más preparados del cono sur, pero no tenemos trabajo ni remuneración acorde a la preparación. Los que más trabajan en nuestros ríos son los menos preparados.
Ahora con esta nueva entrega va a empeorar aún más la pésima situación laboral de los trabajadores embarcados. El Estado tiene el deber de proteger los intereses nacionales, y no de entregarlo, de traicionarlo, de crear las condiciones para un crecimiento del empleo y la industria, no de aniquilarla. Sin embargo hacen todo lo posible para que a los argentinos nos vaya cada vez peor. Ya esta entrega del país es vieja, la mayor parte la hizo Menem en la década de los noventa y está probado y recontraprobado que no funcionó, que desde ahí hasta hoy fuimos de mal en peor; debemos hacer todo lo contrario, EEUU no se equivoca. Nosotros lo hicimos alguna vez, tuvimos la E.L.M.A que era la 4ta flota marítima del mundo, la Flota Fluvial del Estado y llevábamos nuestras cargas por ríos y mares del mundo, además una Junta Nacional de Granos con puertos argentinos donde el agricultor llevaba sus granos y no era rehén de las multinacionales como hoy, que le pagan lo que quieren por sus productos. Debemos desandar este camino que nos lleva al abismo y volver a lo que fuimos, a nuestra esencia como gran nación que éramos. No somos el país bananero a donde nos quieren llevar, no somos un país mediterráneo para no tener una poderosa marina mercante. Para eso el mismo Estado en vez de ponerle trabas, desregulaciones, e impuestos excesivos a la Marina Mercante Argentina que nos queda, debe protegerla, cuidarla y promulgar leyes que la multipliquen. Solo así con puertos y marinas mercantes nacionales se quedarán en el país los dólares que perdemos todos los días con el gran robo que son, el comercio exterior argentino en manos de extranjeros, sin ningún control del Estado.
La mal llamada “desregulación” o mejor dicho entrega, perjudica como he dicho directamente a los trabajadores, serenos de buques, baqueanos, en fin, personal embarcado pagará con desocupación este terrible desmanejo de la Marina Mercante Argentina, que sumado a la “desregulación” o achicamiento del margen de seguridad, ocurrirá que, por el efecto “factor de ocupación” (al navegar con menos agua bajo quilla), producirá más accidentes de la navegación, más varaduras, etc. Si sumamos a esto la falta de obligatoriedad de contratar personal embarcado argentino, que son profesionales que están muy bien preparados y que seguro se contratarán extranjeros más baratos y mucho menos preparados, veremos cada vez más y más accidentes de la navegación.
¿A quién benefician estas medidas? A los mismos de siempre, las terminales portuarias extranjeras y sus socios de la Bolsa de Comercio de Rosario, que les será mas barato poder exportar cada vez más y hacerse de más millones de dólares, eso si, sin pagar impuestos. Se llevan los dólares afuera, no pagan impuestos y todo impuesto siempre lo paga el chacarero y el pueblo argentino. ¿Cómo vamos a ir adelante como país así?
¡¡NO A LA DESREGULACIÓN DE LA MARINA MERCANTE ARGENTINA!!
¡¡SÍ A LA PROTECCIÓN DE LAS EMPRESAS NAVALES ARGENTINAS!!
¡¡POR UNA EMPRESA ESTATAL DE DRAGADO Y BALIZAMIENTO!!
¡¡MÁS BUQUES ARGENTINOS NAVEGANDO NUESTROS MARES Y RÍOS!!
(*) Capitán fluvial, miembro del Foro por la Recuperación del Paraná