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CIENCIA SOBERANÍA

Defender la CNEA es defender el Sistema Científico-Tecnológico Argentino

Por Dulio Lacuadra (*) 

El martes 30 de Julio, las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a cargo del “libertario” Martín Porro, mediante un simple aviso en el sistema de gestión estatal, notificaron el despido de más de 60 trabajadores del área, número que puede llegar a 170 en estos días. Frente a la ocupación pacífica y las diferentes medidas de protestas de los trabajadores y sus sindicatos, la respuesta oficial fue el accionar de la Gendarmería en la sede central, la intimidación, los golpes y respuestas vacías en la red social X por parte de algunos funcionarios políticos. Esto no es una medida aislada, no es un reajuste por números deficitarios, no es solo crueldad, es parte de una política sostenida, planificada, y de magnitudes profundas, de destrucción del Sistema Científico-Tecnológico argentino y un plan de subordinación estratégica a los Estados Unidos y al capital foráneo.

Este artículo busca humildemente dar algunos elementos que ayuden a ubicar la magnitud y la peligrosidad de lo que estamos viviendo y algunas pistas para contribuir a la defensa de la soberanía científica y técnica argentina.

Conocer para amar, amar para defender, una breve reseña de la CNEA

La CNEA fue creada el 31 de Mayo de 1950, por decreto N° 10.936/50, bajo la primera Presidencia de Juan Domingo Perón. Si bien el objetivo central se enmarcaba en desarrollar y dominar la energía nuclear con fines pacíficos, el primer peronismo buscaba orientar desde el Estado un proyecto de industrialización en el que el desarrollo de la energía atómica constituyera un eslabón inicial para el logro de la independencia científica-tecnológica de nuestro país. Se emprendió la promoción de la geología y la minería nuclear, la explotación y el procesamiento del uranio, el desarrollo de la metalurgia y la producción y utilización de radioisótopos centralmente. Otro aspecto clave a tener en cuenta fue que la Argentina buscaba desarrollar investigación e innovación también en materia de Defensa de los recursos propios, de las capacidades instaladas y del territorio continental e insular del país, en un mundo dominado por las disputas entre las dos superpotencias de la época: la URSS y los EE.UU.

La creación de la CNEA se suma a algunos hitos conquistados en materia de independencia científica-tecnológica, como lo es la Universidad Pública heredera de la Reforma Universitaria de 1918, la creación de la Universidad Obrera Nacional (actual UTN) en 1948, la Ley de Gratuidad de la Enseñanza Universitaria de 1949, la constitución del CONICET en 1958, entre otros. Hitos que con fuertes disputas sentaron las bases del Sistema Científico-Tecnológico Argentino que tanto orgullo genera.

En estos 76 años del organismo, hemos avanzado en controlar y desarrollar las operaciones de las tres centrales nucleares argentinas; ATUCHA I, ATUCHA II y EMBALSE. Se posiciona como un área que no solo investiga y diseña reactores nucleares, sino que también es clave en el desarrollo de la salud, con investigaciones sobre medicina nuclear, produce los radioisótopos que se usan en el mercado nacional para el diagnóstico y tratamientos de enfermedades como el cáncer. Posiciona a la Argentina, junto a Brasil y Sudáfrica, como los únicos tres países del hemisferio sur que desarrollan energía eléctrica por vía nuclear. Según un informe del observatorio CEPA, administra dos grandes empresas que son superavitarias: ATUCHA, que depende de Nucleoeléctrica Argentina, con números positivos por $90.304 millones de pesos en 2025; y la DIOXITEK, que produce pastillas de uranio y que generó $19.204 millones de pesos; empresas estatales que nos ubican competitivamente en el mundo en materia de energía nuclear. Hoy la Argentina domina el ciclo completo del combustible nuclear (solo 11 a nivel mundial lo han logrado) y exporta tecnología de primer nivel, incluyendo reactores y servicios de ingeniería de altísima complejidad

Vemos un largo camino en la defensa del desarrollo soberano, de fuertes convicciones de que nuestro país puede crecer, industrializarse y, por qué no, autoabastecerse energéticamente. No fue un camino fácil, ni lineal, siempre estuvo condicionado por los distintos proyectos estatales en pugna en diferentes momentos de la historia. El ataque actual del Gobierno de Milei, nos recuerda los intentos de la dictadura genocida en desfinanciar, los intentos de Menem y Cavallo en vender su infraestructura, en todos los intentos de esos gobiernos en torcer el rumbo y los objetivos que la habían originado allá por los años 50.

Es importante reconocer la fuerte inversión presupuestaria estatal de algunos gobiernos en estos veinte años. Sin embargo, hay que destacar también a  los miles de estudiantes, técnicos, licenciados, doctores, que formados en un profundo entramado de Universidades Públicas e Institutos Superiores han contribuido con sus producciones e investigaciones a robustecer y a disputar el sentido, el para qué y el para quién de la ciencia y la técnica argentina en general y de la energía nuclear en particular. Hoy lo que buscan es doblegar, colonizar y subordinar, pese a que todos sus trabajadores, los protagonistas, siguen enfrentando los despidos y el desmantelamiento. Allí está la clave.  

Un ataque al plan nuclear argentino

Según un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIITCI), desde que asumió Javier Milei, el presupuesto de la CNEA se redujo un 45,4% y su inversión en bienes de capital descendió un 53,4%. A esto se suman los casi 389  despidos y renuncias en la gestión de Mieli (más del 10%)

El gobierno “Libertario” con decretos, despidos y paralización de proyectos estratégicos como el CAREM busca desmantelar el plan nuclear argentino, una inversión de 76 años de historia. Impulsan dos mecanismos:  por un lado, entregan a los Estados Unidos y empresas privadas áreas claves del organismo, activos como el uranio o reactores patentados por INVAP, y por otro lado, despidos y una política sostenida de empobrecimiento y precarización del personal, casi empujándolos a la renuncia. En un mundo dominado por la guerra y la dificultad en recomponer las tasas de ganancias de los grandes monopolios internacionales, los hechos ocurridos en el organismo tienen que ser analizados prestando atención al rol que cumple nuestro país en la geopolítica actual, la lucha global entre las potencias por el poder energético y el relanzamiento del sector nuclear a escala global. Todo esto está en juego.

En el mes de mayo el gobierno habilitó que privados internacionales y nacionales puedan recorrer las instalaciones de la CNEA en la búsqueda de activos nucleares que les interesen para futuras iniciativas privadas, poniendo a disposición el Procedimiento de Acceso Preliminar de la comisión. Hace unos días nos enteramos del ingreso a la Argentina de Meitner Energy (60% en manos de un magnate iraní que vive en los EE. UU. y financista de Elon Musk), fundada en 2024 en Delaware, tierra donde se radican muchas OFFSHORES. Con la excusa del ingreso de dólares, Meitner Energy dispondrá del uso del reactor RA-10 patentado por INVAP con dinero del Estado y de ahora en más las ganancias serán giradas a la casa central en los Estados Unidos. El plan resulta claro, habilitan al capital extranjero no solo a llevarse el personal argentino, sino a llevarse el ciclo del combustible nuclear entero, desde la investigación de la ubicación del uranio hasta la explotación de una mina. Se abre la puerta para que se lleven las 33.000 toneladas de uranio que hay en nuestro país. Prueba de ello son las declaraciones del Secretario del Tesoro de EE. UU. Scott Bessnt, que decía lo siguiente: “Argentina es rica en Uranio, están comprometidos con la entrada de empresas privadas estadounidenses”.

Así, lo que costó varias generaciones de esfuerzo colectivo en interés de todos los argentinos va a ser apropiado, privatizado y excluido del dominio común por un puñado de empresas privadas (nacionales e internacionales) bajo el impulso del gobierno libertario.

Defendamos el Sistema Cientifico Tecnologico Argentino que supimos conseguir

Nuestro Sistema Científico Tecnológico y de Innovación es un orgullo nacional. Con tensiones y disputas hemos formado premios nobel, desarrollado innovación y tecnología de punta a escala global y les ha dado sentido de pertenencia a miles de jóvenes que dan sus primeros pasos en la universidad o en la investigación. Pese a los intentos de la dictadura, el menemismo o Mauricio Macri, hemos resistido muchos embates no con pasividad, sino con mucho protagonismo de sus trabajadores, de las y los que hacen ciencia y futuro todos los días.

Está conformado por un conjunto de organismos públicos, universidades, centros de investigación, empresas estatales y entidades privadas que producen conocimiento científico, desarrollan tecnología, promueven políticas públicas integrales que estructuran estrategias y políticas de desarrollo e innovación. Sus principales componentes son los organismos nacionales de ciencia y tecnología, como CONICET, CNEA, INTA, INTI, CONAE, Instituto Nacional del Agua, Instituto Antártico Argentino, entre otras. No solo son instituciones prestigiosas, son la trinchera de lucha de miles y miles de estudiantes, técnicos, becarios doctorales y posdoctorales, docentes-investigadores universitarios, entre otros, que se han formado por muchos años y que han elegido disputar el conocimiento y la producción en un sentido soberano.

No es nuevo el ataque o la saña con nuestras instituciones estatales, lo que es novedoso es la magnitud y la rapidez de las políticas de deterioro, desmantelamiento y subordinación. Seamos claros y que no nos confundan, esto no es un ajuste o una “readecuación presupuestaria”, Vivimos un ataque por áreas y por etapas al sistema en general. En estos tres años de mileísmo los despidos, la reducción presupuestaria, las renuncias y la entrega de áreas claves a extranjeros, fueron moneda corriente. Asistimos a despidos en CONICET, INTI, INTA, AGENCIA I+D+i (con su práctica destrucción) y ahora CNEA; el deterioro del salario docente en Universidades Nacionales e Institutos y el congelamiento de becas estudiantiles; hasta se niegan a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. Canalladas si las hay. Nos enteramos de un día para otro cómo quieren dejar sin becas a 379 becarios posdoctorales y dar de baja cientos de concursos de cargos técnicos y profesionales que están en proceso.

Este es el objetivo de Javier Milei: cortar un circuito y destruir un sistema que intentó, pese a la incapacidad de ir a fondo en determinados momentos, modelar el desarrollo tecnológico del país a través de la interacción entre el Estado, el sistema nacional de ciencia y técnica y el aparato productivo nacional. Los paladines de la libertad generan las condiciones materiales y culturales para una nueva fuga masiva de cerebros a las potencias centrales, y avanzan en reducir la infraestructura técnica y tecnológica al servicio de una estructura productiva reprimarizada y sin industria. Lo que funciona se vende, lo que permite multiplicar se subordina a los de afuera, y lo que nos genera autonomía se regala. Esto es lo que está detrás de las mentes brillantes del mileísmo.

Otra Argentina es posible

Como venimos exponiendo, frente a nosotros tenemos un plan claro que viene por todo lo nuestro, que nos quiere llevar por delante. Sin embargo, acá hay un pueblo que ha escrito páginas gloriosas, que ha resistido y ha luchado mucho. Somos herederos de la reforma del 18, de las puebladas del 60 y 70, de la resistencia a la dictadura, de la defensa de la patria en Malvinas, de la lucha contra la Ley de Educación Superior, del arancel de López Murphy, y lo seremos ahora con las luchas que forjaremos en el presente. Millones en todo el país han salido a las calles para defender a las Universidades Nacionales, a sus profesionales, sus investigaciones, y a sus estudiantes. Frente a los despidos, las y los trabajadores se organizan y no se dan por vencidos, por eso es importante que nos solidaricemos, que acompañemos y que convoquemos a todos y a todas a defender nuestra ciencia, nuestras universidades y nuestra técnica

Somos conscientes de la ofensiva reaccionaria que vivimos, que a veces las noticias nos angustian y que el plan es a fondo. Sin embargo, no nos rendimos, porque de esta situación se sale convocando a toda la comunidad científica y universitaria en particular, y al pueblo en general, a que sean partes de la construcción de un “Nuevo Plan de Desarrollo Científico y Tecnológico”. Un plan que nos permita reconstruir la patria luego de la pesadilla de Milei, pero por sobre todo nos permita pensar que Argentina necesitamos, donde la SOBERANÍA política y económica sean los principios que vertebran el desarrollo futuro.

Necesitamos avanzar en un nuevo Estado con protagonismo popular que diseñe y ejecute políticas de desarrollo, que invierta sostenidamente en la infraestructura científica y tecnológica, apoyándose en un entramado productivo que demande innovación para la producción a escala local, regional y nacional. Por eso es clave defender y avanzar en el control de nuestros recursos estratégicos y de las capacidades en ciencia y técnica nacionales. En nuestras universidades, organismos específicos, agencias nacionales e institutos está la masa crítica que necesitamos, la que construye ciencia y soberanía tecnológica todos los días, depende de si los convocamos, de si los escuchamos y de si les damos el lugar a que protagonicen.

Hay que estar a la altura de la historia, buscamos construir una propuesta superadora a los embates y estamos obligados a tener la decisión valiente de cambios estructurales, de animarnos a recuperar soberanía. Ese es el pequeño desafío que tenemos, no somos pocos, somos muchos.

(*) Miembro del  “Foro por la Recuperación del Paraná, Ciudad de Santa Fe

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CIENCIA SOBERANÍA

En su día, mujeres y niña accionan en defensa de la Ciencia y tecnología argentina

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, se realizará en Rosario una Feria de Ciencias protagonizada por mujeres y niñas, con el objetivo de visibilizar el rol fundamental de las mujeres en los campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), defender estas áreas y proyectar políticas para su promoción.

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reconocer el aporte imprescindible de las mujeres en el desarrollo científico y tecnológico, y para fomentar vocaciones científicas desde edades tempranas, rompiendo estereotipos de género que aún persisten en estas áreas.

“En Argentina, esta fecha adquiere una relevancia particular en el actual contexto de políticas anticientíficas del gobierno nacional, que se traducen en el desfinanciamiento y el intento de destrucción de instituciones emblemáticas como el CONICET, las Universidades públicas y las escuelas técnicas”, dice la Ingeniera Mercedes Meier, ex diputada y organizadora del evento.

Y agrega “este año la conmemoración coincide con el tratamiento de una reforma laboral que perjudica las condiciones de trabajo, y siempre que nuestro pueblo fue perjudicado, se profundiza la brecha de género en todos los ámbitos, incluidos aquellos donde las mujeres hemos logrado abrirnos paso con enorme esfuerzo”.

En este escenario, visibilizar, reconocer y fomentar el trabajo de mujeres y niñas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática se vuelve una necesidad urgente para defender estos patrimonios nacionales.

Por este motivo, se invita a participar de una Feria de Ciencias realizada por mujeres y niñas rosarinas, que contará con experimento, encuentros e intercambios, reconocimientos a trayectorias y aportes.

📅 Viernes 13 de febrero
🕕 De 18 a 20 hs
📍 Estación Soberanía. Suipacha 1038, Rosario

La actividad es abierta al público.
Las esperamos.

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CIENCIA SOBERANÍA

¿Ciencia para quién? Defender CONICET del ajuste y las corporaciones

Por Marianela Scocco (*)

Desfinanciar la ciencia es destruirla. Y también destruye a la ciencia someterla a las corporaciones. Si la ciencia es extractivista, no es ciencia, es negocio.
Guillermo Folguera

A partir de la asunción del gobierno nacional de Javier Milei en diciembre de 2023, desde la Asamblea de Trabajadorxs y la Junta Interna de ATE- CONICET de Rosario (y en todo el país) venimos denunciando el plan de ajuste, vaciamiento y desguace que pone en riesgo la continuidad de la producción de conocimiento público de nuestro país. Era algo que venían anunciando desde la campaña electoral y que pusieron en práctica inmediatamente al degradar al ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, que depende de la Jefatura de Gabinete, y al congelar el presupuesto para funcionar en 2024 y 2025 en los niveles de 2023, luego de la fenomenal devaluación que impusieron al asumir. Hay un amplio consenso en considerar la actual situación que transita CONICET como crítica y, en forma más general, todo el sistema científico nacional. Esta crisis se expresa en una política de ajuste que no tiene precedentes, en cuanto a magnitud, desde la recuperación de la democracia en nuestro país y una incertidumbre en diversos aspectos que hacen a la viabilidad futura del sistema científico.

En este marco, la crisis se ha ido agravando con los meses. La semana pasada nos movilizamos en todo el país por la efectivización inmediata de cargos dispuestos en 2022 para ingresantes a Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CIC) y a Carrera del Personal de Apoyo (CPA); por la publicación de los resultados de la convocatoria CIC de 2023 y la continuidad de estas convocatorias, que desde hace muchos años venían siendo anuales.

Sumados a los reclamos que hemos planteado reiteradamente por recomposición salarial mediante paritarias libres y sin techo, continuidad de becas, financiación para proyectos y ampliación del presupuesto para ciencia y tecnología.

No obstante, desde diversos colectivos hace años venimos sosteniendo que no es suficiente defender CONICET del ajuste, sino que también debemos defenderlo de las corporaciones y de quienes se quieren apropiar del conocimiento científico producido con fondos públicos (o quieren usar los fondos públicos para producir conocimiento científico para las corporaciones).

A contramano de ese sistema y apoyados o amparados en los movimientos ambientales, promovemos una ciencia pública para las comunidades y para la naturaleza.

En este sentido, así como se plantea que no hay alternativas al modelo de producción que se constituyó en las últimas décadas en Argentina -un modelo que puede ser caracterizado como agroindustrial, extractivista y contaminante; de reprimarización, concentración y extranjerización de la economía, es decir, una matriz productiva centrada en la expansión del agronegocio- también se suele afirmar que, como las demandas del feminismo, las del ambientalismo no están en un mismo nivel de urgencia o relevancia que, por ejemplo, la necesidad de sacar a la gente de la pobreza. De esta forma, aún en los sectores políticos o gremiales que reconocen que las demandas del ambientalismo tienen sentido, también sostienen que deben ponerse en perspectiva frente a otros problemas mayores, como la pobreza y la indigencia (Cantamutto; Schorr y Wainer, 2024).

En este texto retomaremos a algunas y algunos investigadores que demostraron la falsedad de esas dicotomías y reflexionamos sobre los vínculos entre las luchas sindicales y las luchas ambientales.

Ciencia estatal hegemónica

En primer lugar, es necesario señalar y denunciar que existe una ciencia estatal hegemónica que opera como insumo principal del agronegocio, que ha exacerbado la matriz extractiva. Esa matriz, pese a las múltiples diferencias de los gobiernos que se sucedieron desde la implementación de la soja transgénica en 1996 a la actualidad y a las divergentes coyunturas económicas internacionales que afrontaron, se profundizó sin incorporar los daños socioambientales, ni las alertas expresadas por las poblaciones afectadas. De esta forma, junto al desarrollo de una ciencia al servicio de grandes corporaciones, la intensificación del extractivismo rural, también minero y urbano, fue sincrónica al incremento de la deuda externa cuyo pago es, al mismo tiempo, uno de los principales argumentos para profundizar este esquema (Gárgano, 2022).

En este sentido, siguiendo a Harvey (2012), cabe destacar que mientras la doctrina neoliberal supone que el Estado se limita solo a proteger el libre mercado, existe una intensa intervención estatal tanto en el plano económico (con la defensa de intereses privados), como en el marco institucional (regulatorio y legislativo) que el propio Estado genera y en su brazo represivo cuando las movilizaciones sociales se intensifican.

Esto se evidencia en la agricultura neoliberal de los años ‘90, que estuvo impulsada por las políticas orientadas desde el FMI, pero también tras la emergencia de los gobiernos latinoamericanos llamados “progresistas”, que reivindicaron un papel más prominente del Estado, con políticas sociales focalizadas y, en algunos casos, de redistribución, pero lo hicieron de forma estrechamente articulada al fortalecimiento de los capitales privados multinacionales (Svampa y Bringel, 2023).

Ese modelo, entonces, estuvo signado por, como dice la historiadora Cecilia Gárgano (2022: 93), una “agricultura basada fuertemente en la generación de conocimientos científicos y tecnológicos para la generación de las semillas y del paquete tecnológico en su conjunto”. Y continúa: “Los paquetes tecnológicos impulsados desde la segunda mitad de la década de 1990 incluyeron para su promoción la articulación entre organismos estatales de investigación y corporaciones semilleras y agroquímicas. Una dinámica que se expandió inscripta en un ciclo histórico nacional de apropiación privada de resultados de investigaciones generados con fondos públicos, y en un proceso internacional de privatización del conocimiento” (Gárgano, 2022: 105).

De esta forma, y siguiendo a la autora, la ciencia estatal hegemónica opera como un insumo fundamental del agronegocio mediante diversos mecanismos: a través de procesos de inclusión y exclusión subordinado de voces (de la agricultura no hegemónica, de comunidades locales y de enfoques científicos críticos) de las agendas estatales de investigación; la promoción de convenios de vinculación tecnológica “público-privados” y la separación de la problemática ambiental de la creciente desigualdad social.

Guillermo Folguera, en su artículo sobre las similitudes entre el trigo HB4 y la extracción de litio (2022), sostiene que una de esas similitudes es la manera en que intervienen los saberes y las prácticas científicas, que cumplen sus roles profesionales para silenciar y legitimar. Así, el discurso profesional ha sido fundamental en las problemáticas asociadas a los agronegocios y a la megaminería por varios motivos: porque, por un lado, se presentan como posibilitadores técnicos, afirmando que nadie conoce más acerca de los efectos de una cosa que su propio creador, donde además se suma la clásica fragmentación disciplinar, poniendo al especialista en un lugar más específico aún. Por otro lado y al mismo tiempo, el saber profesional cobra un lugar significativo al ratificar la dicotomía saber/no saber y de esta forma, las experiencias y saberes de las comunidades no representan un valor.

Pero sobre todo, porque el discurso que prioriza y jerarquiza la práctica y el rol especialista ha sido clave en los convenios de vinculación tecnológica “público-privados” de los que hablábamos antes y, por tanto, en la mezcla de lo público y lo privado. Esto se evidencia en todas las instituciones involucradas. En los convenios y desarrollos del INTA, Universidades Nacionales o CONICET parecen primar los objetivos, las promesas y los lenguajes de las corporaciones.

Un claro ejemplo de ello es el diseño y la implementación del trigo HB4. Este trigo es producto de un acuerdo entre Bioceres, CONICET y la UNL. Raquel Chan, que fue la investigadora responsable del proyecto, es investigadora superior de CONICET, directora del Instituto Agrobiotecnológico del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y profesora titular de la UNL.

El trigo HB4 fue aprobado en 2021, ignorando las fuertes oposiciones y discusiones promovidas por diferentes sectores de la comunidad, que denunciaron sus posibles efectos ambientales asociados a la resistencia al stress hídrico (tales como inundaciones o sequías a raíz de la deforestación y el avance de la frontera agropecuaria) y, por otro lado, a las amplias probabilidades de que el glufosinato de amonio sea parte del paquete de agrotóxicos asociados a las plantaciones de trigo HB4, a pesar de la promesa de que no será usado.

El trigo no es el primer HB4, pues esa tecnología ya había sido aplicada en la soja. La alianza entre lo público y lo privado también es una de las lógicas que se expandió a partir de los años ‘90. Promover este tipo de vinculación estado-empresa fue una de las políticas prioritarias del Ministerio de Ciencia y Tecnología, creado 2007, hoy degradado a Secretaría.

Folguera también resalta que hoy reaparece un discurso con promesas similares a las que se hacían hace treinta años. En líneas generales, estas promesas se relacionan con la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo a escala local-provincial y con el ingreso de divisas a escala nacional. Pero sabemos que esas promesas nunca fueron cumplidas y que, por el contrario, los extractivismos han creado “zonas de sacrificio” donde se enferma a las poblaciones y se destruyen los ecosistemas.

Por tanto podemos concluir que si enferma y destruye no es ciencia. Si lo deciden las corporaciones, no es democracia. Y si la ciencia es extractivista, no es soberana ni nacional.

Ciencia digna

Es por ello que reivindicamos la tarea que llevan adelante otros y otras investigadores de CONICET que, como Gárgano y Folguera, demostraron la falsedad de esas dicotomías y que mantienen una práctica militante, desde lo que se conoce como “ciencia digna”.

Especialmente a partir de las investigaciones encabezadas por Andrés Carrasco, médico especializado en biología molecular, que en 2010 publicó un estudio que fue pionero en asociar al glifosato con el incremento de malformaciones congénitas y que además fue perseguido por las autoridades de CONICET por ello.

Investigadores e investigadoras que han escuchado y escuchan a las comunidades más afectadas, que participan en pie de igualdad de las resistencias junto a ambientalistas. Y desde esa escucha y participación comparten datos, saberes e investigaciones. Socializando información, derribando mitos, señalando responsabilidades y mostrando caminos posibles.

De esta forma, sostienen la necesidad de “desnaturalizar” no solo sobre la inevitabilidad de los procesos extractivistas; sino también, como dice Mauricio Cornaglia (2025), en relación a la “corrupción”, elemento central para que sea posible el ecocidio y genocidio que venimos padeciendo.

Entonces volvemos al principio, a la necesidad de analizar y protagonizar las luchas ambientales desde nuestra condición de trabajadores y trabajadoras.

Nancy Fraser (2023) sostiene que es ineludible una ecopolítica que debe ser anticapitalista y transambientalista, es decir, que aborde de manera transversal los problemas ambientales, económicos, políticos y sociales. A nosotras y nosotros, desde América Latina, nos gusta llamarla socioambiental.

En Argentina, las luchas ambientales han tenido como protagonistas a las comunidades indígenas y campesinas, así como también a los nuevos movimientos socioambientales, como por ejemplo los que promueven las resistencias contra la megaminería, contra el uso de agrotóxicos, contra la expansión de la frontera sojera, contra las diferentes formas del urbanismo neoliberal y, de modo más reciente, contra la exploración y explotación del mar argentino, contra el extractivimo forestal e ictícola, el fracking y el litio.

Pero es cierto que aún subsiste una gran desconexión entre luchas sindicales y luchas ambientales, potenciada por la relación directa entre extractivismo, política de concentración de la tierra y deterioro de los derechos humanos. Por ello, la dinámica de las luchas socioambientales debe tener un lenguaje común que muestre el cruce entre una matriz indígeno-comunitaria, la defensa del territorio y los derechos humanos y un discurso ambientalista. Así, debemos colocar en debate conceptos tales como los de soberanía, democracia y derechos humanos. Y es fundamental que incorporemos ese lenguaje común a las luchas sindicales así como a la defensa de CONICET, y que nuestros gremios y equipos de trabajo sean parte constitutiva (y no solo aliada) de las luchas socioambientales.

Ph (Las fotografías incluidas en el artículo fueron realizadas por Sofía Alberti.)

Bibliografía

Cantamutto Francisco; Schorr, Martín y Wainer, Andrés (2024) Con exportar más no alcanza. (aunque neoliberales y neodesarrollistas insistan con eso). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Cornaglia, Mauricio (2025) “Curso Acelerado: Antiextractivismo, Dignidad y Buen Vivir.” Rosario: Editorial Último Recurso.

Folguera, Guillermo (2022) “Diez similitudes entre el trigo HB4 y la extracción de litio: algo más que coincidencias”. Tekoporá vol. 4, n°2, 24-48

Fraser, Nancy (2023)“Capitalismo Canibal”. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Gárgano, Cecilia (2022) “El campo como alternativa infernal”. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Imago Mundi.

Harvey, David (2012) “El enigma del capital y las crisis del capitalismo.” Madrid: Akal.

Svampa, Maristella y Bringel, Breno (2023) “Del «Consenso de los Commodities» al «Consenso de la Descarbonización»”. Nueva Sociedad n° 306, 51-70.

(*) Marianela Scocco.  Doctora en Historia, Investigadora del Conicet, Docente en la Facultad de Humanidades y artes UNR y Directora del Instituto Soberanía.

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CIENCIA SALUD

Salud y ciencia: Recorte, cese de trabajadores y retiro de la OMS

Compartimos comunicado

Los abajo firmantes, profesionales, docentes e investigadores del área salud, sindicatos, foros sociales y de derechos humanos, vemos con gran preocupación las medidas del Gobierno Nacional de avanzar con el recorte de programas de diagnóstico y tratamiento, los despidos de trabajadores en hospitales públicos, PAMI, institutos de investigación y la decisión de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Nuestro país tiene una destacada historia en Salud Pública y Ciencia Nacional para garantizar la salud como un derecho humano esencial. Sin embargo, durante 2024 se profundizaron severos recortes presupuestarios en Programas Nacionales de vacunas, Respuesta al VIH, Infecciones de Transmisión Sexual, Hepatitis Virales, Tuberculosis, Salud Mental, Insumos, Tecnologías Médicas, Prevención de Enfermedades No Transmisibles, y acceso a medicamentos esenciales como los oncológicos y los crónicos gratuitos a jubilados, aumentando la morbimortalidad de nuestra población, sobre todo en los sectores de bajos recursos.

La asfixia económica en el Hospital Garrahan así como los despidos el Bonaparte, Posadas y Sommer, en el PAMI, en el mismo Ministerio, en el CONICET y otros organismos de Ciencia y Tecnología, muestran un modelo que atenta contra la Salud Pública, dejando desprotegida a la población, en particular a los sectores más vulnerables. La destrucción del sistema de investigación nacional afecta gravemente a la ciencia independiente, bloqueando las posibilidades de progreso genuino de la Argentina.

En el mismo sentido, la decisión del gobierno de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pone en serio riesgo el acceso los diagnósticos, programas y tratamientos claves en salud a un país como el nuestro que depende de la importación de tecnología y medicamentos. No es sólo el retiro de un organismo internacional, es la carente dirección de políticas sanitarias a corto, mediano y largo plazo y el quebrantamiento de procedimientos democráticos constitucionales que afectan la vida de la población.

Asimismo, la OMS establece estándares sanitarios internacionales mínimos a cumplir, articulando estrategias ante emergencias y coordinando respuestas frente a epidemias. La Pandemia COVID19, desconocida y con avance voraz, letalidad catastrófica y desborde de los sistema de salud a nivel mundial también fue abordada por la OMS y, a pesar de que hoy existen controversias, los países que fueron asesorados en las decisiones de aislamiento y vacunación evitaron una mortalidad exponencial.

Instamos a las autoridades nacionales a revisar estas medidas y a priorizar la salud de las personas con presupuestos y estrategias acorde a la crítica situación sanitaria. Que por sobre decisiones que conducen a mayor debilitamiento y retroceso de nuestro sistema de salud, al prescindir de programas, profesionales, científicos y mecanismos globales de cooperación, se garantice a la salud como un derecho humano básico y universal.

Podés adherir con tu firma en este documento

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSc5AFZ1JoZJ-i2-Se-EyCF7jnVSEgLEKfp2LzALRTWGgDFBsQ/viewform

Firmas:

Acosta, Juan – Vicedirector Carrera de Especialización en Psiquiatría

Agrupación Docente Mariano Moreno

ALDE

Allegretti, Ricardo – Asociación Médica de la Actividad Privada

Álvarez, Stella Maris – Profesora y licenciada en historia CURZA Viedma

Amado, Mónica – Universidad Nacional del Comahue

AMSAFE CTA-T

AMSAFE Rosario

Arbizu, Alberto – Comision Gremial “La Toma Rosario”

Arias, Pablo – Director Escuela de Graduados Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

ATE Rosario – CTAA REGIONAL ROSARIO

Audano, Maria Laura – Asamblea Lesbotransfeminista de Rosario

Aviani, Mariela – Biblioteca Popular Gaston Gori

Avila, Cristian – PAMI 2

Badano, María Cecilia – Hospital Escuela Eva Perón

Baigorria, Claudia – Secretaria General CTA Autónoma Provincia de Santa Fe

Balagué, Claudia – Diputada Provincial Santa Fe. Frente Amplio por la Soberanía.

Barbieri, Claudia – Aprender juntes es mejor

Barilá, María Inés – Universidad Nacional del Comahue

Baromei, Rita

Barreneche, Beatriz Maria – SIPRUS Santa Fe

Barrios, Marisa – Equipo de Trabajo Social de los Juzgados de Familia del Poder judicial de Rosario provincia de Santa Fe

Beltrán, María Victoria – Catexis

Bernal, Marisa – Frente Amplio por la Soberanía

Berti, Natalia Teresa – Socióloga

Bertone Masch, Franco – Consultorio Privado

Boffo, Maria Andrea – Terapeuta ayurveda

Boglione, Erica – Hospital Regional Río Gallegos

Bohl, Matias – Federación Nacional Campesina

Bramajo, Analía Beatriz – Frente de Mujeres

Bramajo, Rogelio – Asociación Guardavidas Rosario

Campra, Carolina – Directora Escuela de Fonoaudiólogia Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

Canosa, Elena – Neuróloga Jubilada de Hospital Provincial y PAMI

Cantenys, Graciela

Cappiello, Miguel Ángel – Jubilado Salud Municipalidad de Rosario

Carames, Roberto – Universidad Nacional de Rosario

Carmisciano, German – PAMI 2

Carrara, Jorge Ernesto – Titiritero ex Profesor de la Escuela de Teatro y Titeres de Rosario

Caruana, Leonardo – Concejal Rosario. Frente Soberanía.

Casanova, Maria Marta – Universidad Nacional de Rosario

Castrillo, Gabriela – CAPS Eva Perón San Salvador de Jujuy

Centurión La Torre, Ramiro – Foro de la Sociedad Civil en Salud. Foro Salud

Chanampa, Ramón – Servicio Penitenciario

Chidichimo, Mariana – Psicóloga Colonia Psiquiátrica Abelardo Freyre (Oliveros)

Ciccone, Gabriel – Foro Federal por la Aplicación de la Ley de Salud Mental

Clerici, Gonzalo – Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos de la Secretaría de Salud de Quilmes

COAD

Cohen, Hugo – Foro Federal por la aplicación de la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657

Colegio de Profesionales de Trabajo Social 2da. Circ. Santa Fe

Colque, Dalmira – Atención primaria de Salud Hospital de San Pedro de Jujuy

Contreras, Teresa del Valle – Jubilada docente universitaria y de Salud Pública

Corriente Clasista y Combativa

Cotone, Soledad – Decana Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario

Cuartango, Oscar – Grupo Descartes

Curutchet, Mercedes – ISP Nº 26

Cutrona, Mariela – CURZAs. Universidad Nacional del Comahue

D’Attilio, Luciano – Secretaría de Ciencia, Técnica e Innovación Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

De Lelis, Martín – Universidad Nacional de Buenos Aires

Delicia, Silvia – Red de Mujeres Sudoeste

Della Siega, Viviana – Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Regional Rosario

Delmonte, Eduardo – Corriente Clasista y Combativa (CCC) del Gran Rosario

Delucchi, Diana – Universidad Nacional de Río Negro

Demiddi, Liliana – Ex Docente Esuela de Enfermería Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Ex Supervisora Enfermería en APS

Dziadel, Ana Salomé – Secretaria Suplente Nivel Inicial AMSAFE Rosario

Elvira, Mirta – Hospital Zonal Bariloche. ACUFA: Asociación Civil de Usuarios, Familiares y Amigos de Salud Mental

Encuentro Federal por la Soberanía

Enrici, Ruben – PAMI

Espinoza, Natalia – Hospital Guillermo Paterson

Farroni, Miguel – Ex decano Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Foro por la recuperación del Paraná

Francesconi, Luciana – Escuela de Fonoaudiología Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Fundación Igualar

Gabarra, Mabel – Asamblea Feminista

Galarza, Mirta – Hospital de Merlo

Galaz, Silvia Natalia

Gandini, Pandora – Universidad Nacional del Comahue

Garbini, Marisa – Hospital de Niños Zona Norte

García, Romina – Centro de Estudiantes I.S.P N°24 Villa Gobernador Gálvez

Germain, Marisa – Jubilada Universidad Nacional de Rosario

Giménez, Hernan

González Olguin, Eduardo Luis – Partido Humanista

Grasso, Luciano – Asociación Civil Quereme Así Piantao

Guacci, Damián – Secretaría de Salud Movimiento Evita. Fundación Igualar

Gutierrez, Melina – PAMI

Herrmann, Juan – Médico epidemiólogo

Ianowski, Vanda – Universidad Nacional del Comahue

Indiviglia, Claudia – N.Or.T.E.

Ingrassia, Franco – RISaM Hospital Escuela Eva Perón

Isaías, Ana Clara – Escuela de Fonoaudiología Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Isaías, Julia – Biblioteca

Jaremchuk, Ivana – Servicio Penitenciario Provincial

Jimenez, Jorge Alberto Jesús – Hospital San Isidro Labrador

Lagatta, Silvana – Coordinadora SM AMSAFE Rosario. Coordinadora SM HGC San Lorenzo

Ledesma, Graciela – Concejo Granadero Baigorria

Lerman, Damián – Vicedecano Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Lesgart, Carlos Marcelo. Asesor legal Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

Llane, Pablo – PAMI 2

López, Leon – Secretaria de Salud Pública. Municipalidad de Rosario

López, Mario – Observatorio Regional DDHH

Maciel, Pablo – FESINTRAS

Malaspina, Edgardo Javier – Universidad Nacional del Comahue

Marín, Vanesa – Comisión directiva y delegaciones Colegio Profesional de Psicólogas y Psicólogos de Chubut

Martín, Ayelen – Asociación Bancaria Seccional Rosario

Martinez, Dora – ATE Capital

Martínez, Dora – ATE Capital

Mastroiacovo, Gustavo – CRSM Dr. Agudo Ávila

Meier, Mercedes – PTP Frene Amplio por la Soberania

Merc, María Dolores – Universidad Nacional de Rosario área Salud Pública

Modarelli, Melina – Centro de salud Alicia Moreau de Justo

Molinas, Jorge Luis – Decano Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Monferran, Luis – CRSM Dr. Agudo Ávila

Montenegro, Dario – Médicos del Mundo Argentina

Montero, Antonio – Ex Investigador Científico CONICET

Mosquera, María José – ONG

Movimiento Evita

Navarro, Isidro – Hospital Interzonal Especializado Dr. Alejandro Korn (Melchor Romero)

Novell, Melanie – Centro Territorial de Salud Mental La Posta Norte Franco Rotelli

Obregón, Andrea – Hospital Escuela Eva Perón

Observatorio regional DDHH

Onuszko, Melisa – Centro de salud. Hospital Rio Gallegos

Oñativia, Xavier – Cátedra Psicología Forense Universidad Nacional de La Plata. Foro Federal por la aplicación de la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657

Orellano, Luciano – Encuentro Federal por la Soberanía.

Panicali, Héctor – Vínculo (CCSM)

Pérez, Aníbal – Centro de día Corazón de Pueblo

Pérez, Lina – Asamblea 11 de julio

Perichon, Armando Mario – Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Plama, Natalia – Presidenta del Colegio de Psicólogos y Psicólogas de la Provincia de Santa Fe, Segunda Circunscripción

Poliszuk, Sandra – Universidad Nacional del Comahue y Universidad Nacional de Río Negro

Pozzi, Marco – SOEAR

Pratti, Arianna – Vicedecana Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario

Pravato, Luis Emilio – Universidad Nacional del Comahue

Quintana, Rosana – Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Rabia, Miguel – Diputado Provincial Santa Fe

Reynaldi, Norma – Corriente de Salud Salvador Mazza

Reyno, María Salome – Comuna María Teresa

Ripoll, Sandra Fabiana – Docente Universidad Nacional de Rosario

Robledo, Ines – Cooperativa de Trabajo Tramas Ltda

Robles, Caludia – Vecina Comuna 8

Rodriguez, Estela – Colegio de Trabajo Social

Rodriguez, Livia María – Centro Popular Tablada 

Roich, Gabriela – Docente de la cátedra de Salud Mental y Cuidado enfermero Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Trabajadora del CTSM La Posta Norte Franco Rorelli.

Rolfo, Ariel – Coordinadora Provincial Justicialista de Salud

Roman, Noemí – Médica

Romero, Diana – Estudiante Facultad de Ciencias Médicas de las Universidad de Buenos Aires

Roselló, Graciela – La Bancaria Rosario

Salvatierra, Eleonora Mercedes – ATE Rosario CTA-A

Sanzberro, Florencia – Centro Territorial de Salud Mental La Posta Norte Franco Rotelli

Sciara, Andres – Decano Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario

Sialle, Juan Manuel – Catedra de Psiquiatria. Historia de la Medicina. Comisión de Derechos Humanos

SIPRUS Rosario 

SOEAR Rosario

Stechina, Raquel – Enfermera CRSM Salud Mental

Suburbe, Javier – Red Argentina de Arte y Salud Mental

Tabares, Horacio – Cátedra Salud Mental y Consumos Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

Tagliamonte, Agustina – Colonia Psiquiátrica Abelardo Freyre (Oliveros)

Teisa, Silvana – UOM

Tello, Rolando – Vecino Comuna 8

Teper, Irina – Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental Comunitaria de Rosario. Centro Territorial de Salud Mental La Posta Norte

Tissera, Eduardo – Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Asociación de Psicólogos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Asociación de Psicólogos de Buenos Aires

Tobin, Patricia – Jubilada de Salud Pública Municipal

Tropper, Gisela – SIPRUS

Valdano, Laura – Ministerio de Salud

Villada, Silvina Gabrilea – Hospital Guillermo Paterson

Villalba, Agustina – SIPRUS

Yorio, Silvia Emma – La Colectiva de Autoras

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CIENCIA SOBERANÍA

En defensa de lo nuestro: Ciencia Argentina para el desarrollo de un país soberano

Por José Octavio Carloni (*)

La semana pasada, la titular de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Alicia Caballero, anunció a las autoridades universitarias del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que, por al menos dos años, no se iniciarán nuevas investigaciones científicas en el país, lo cual causó un fuerte impacto en la comunidad científica. Es que ya no solo se trata de un ajuste de recursos, sino directamente del cierre de investigaciones. A su vez, esta decisión desconoce el mandato de una ley nacional, la ley de financiamiento del sistema nacional de ciencia (ley 27614) que obliga al financiamiento estatal a las investigaciones de base.

Este ataque a la Ciencia e Investigación por parte del gobierno de Javier Milei no es nuevo. Seguramente, todos recordamos las frases y los términos con los que el ahora presidente se refería de manera peyorativa al Conicet y a otras instituciones públicas de Investigación: “Eso tiene que quedar en manos del privado… que se ganen la plata sirviendo al prójimo como la gente de bien”; “El Conicet tiene más empleados que la NASA y produce menos”; “¿Qué productividad tienen? ¿Qué han generado los científicos?”. Pero esas frases, que parecían ser solo una munición más en el arsenal discursivo que desplegó el entonces candidato contra todas las instituciones de carácter público, pasaron a convertirse, desde el 10 de Diciembre del pasado año, en medidas concretas de ajuste que fueron asfixiando paulatinamente al Conicet, universidades y demás instituciones públicas de Ciencia e Investigación.

Como Milei parece desconocerlo cuando pregunta “qué han generado los científicos” y como el objetivo de esta nota es, entre otras cosas, dar a conocer el enorme valor de nuestros científicos e investigadores, ya para querer y defender algo primero hay que conocerlo, creo necesario repasar los principales avances científicos argentinos de los últimos años, para tratar de dimensionar el tremendo impacto que va a tener esta medida sobre el desarrollo de nuestra Patria.

#1 VACCIMEL

Es la PRIMERA VACUNA aprobada contra el melanoma cutáneo EN EL MUNDO. La vacuna ya fue aprobada por la Anmat, que ahora evalúa el producto presentado por un laboratorio que está a cargo de la producción. Instituciones a cargo: Instituto Leloir y Conicet

 #2 DIABETES

Una nueva terapia para recuperar la función de los riñones. Científicos argentinos desarrollaron un tratamiento que, a través de células madre extraídas del cordón umbilical, posibilitaría la reparación del tejido afectado de los riñones y no sería necesaria la diálisis o el trasplante. Instituciones a cargo: Conicet, la Universidad Nacional de Morón y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires.

 #3 VACUNA CHAGAS

Se espera que en los próximos dos años se empiece a probar en humanos y, en caso de que los ensayos sean exitosos, se aplique de manera masiva. La importancia es central ya que se estima que el Chagas afecta a 1.3 millones de personas. Instituciones a cargo: Conicet y la Universidad Nacional de Buenos Aires.

#4 CÁNCER

Científicos lograron desarrollar un potente tratamiento para el cáncer a partir de anticuerpos monoclonales anti-MICA. La intención de este descubrimiento es que se pueda realizar una inmunoterapia que retrase el crecimiento de los tumores. Instituciones a cargo: Conicet.

#5 EL LANZADOR DE SATÉLITES TRONADOR II

Estaría listo en 2029. Seis años parece mucho, pero los satélites que se lancen a través de Tronador II podrán prestar servicios estratégicos como Internet, telecomunicaciones o análisis ambientales que permitan combatir el cambio climático en el país. También, se podrá prestar servicio a la región y Argentina pasará a formar parte de las diez naciones (la única en Latinoamérica) que realizan el ciclo espacial completo: no solo diseña sus propios satélites, sino también los enviará al espacio.

Instituciones participantes: La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), la empresa estatal Veng, las universidades nacionales de La Plata y de Mar del Plata.

A su vez, Argentina es el único país de la región que ha desarrollado su propia vacuna contra el Covid-19: “Arvac: Cecilia Grierson”. También hemos construido y lanzado satélites de comunicaciones y diseñado y construido reactores nucleares de última generación que no sólo se han exportado, sino que generarán un suministro nacional de radioisótopos para uso médico crucial. Somos el décimo (10) país del mundo en número de empresas de biotecnología, un logro sorprendente que promete grandes avances en medicina y agricultura. Y así podríamos seguir un largo rato. Todos estos avances fueron posibles gracias al apoyo del estado a la investigación básica. Como expresaron los 68 premios nobel que firmaron la carta dirigida a Milei: El desarrollo económico y social de las sociedades modernas y la creación de riqueza a partir de los recursos naturales de un país están estrechamente ligados a una fuerte inversión pública en ciencia y tecnología.

Ante semejante evidencia, cabe preguntarse: ¿Cuál es el motivo detrás del desprecio y del ajuste de Milei hacia la Ciencia e Investigación Nacional? ¿Realmente cree que los científicos son inútiles que no producen nada y que usan plata del estado para investigar cosas que en nada contribuyen al desarrollo de la Nación? ¿Será que, al igual que las universidades públicas y los jubilados, la ciencia es para el presidente una variable más a ajustar para cumplir a rajatabla con su tan preciado equilibrio fiscal? ¿O hay en realidad un motivo mucho más triste y lamentable para los destinos de nuestra Patria, que tiene que ver con subordinar nuestro país a las exigencias de las potencias imperialistas y profundizar nuestra dependencia a cambio de cierto respaldo internacional a su gobierno y de las famosas “lluvia de inversiones” que nunca llegan?

Es que por más que busquen ocultarlo, disfrazarlo, o distraernos con el bombardeo mediático cotidiano, es cada vez más evidente que en todas las medidas de Milei hay una clara intención de entregar el país y sus recursos y profundizar nuestra condición de país dependiente. La venta de centrales hidroeléctricas, las desregularizaciones en la Hidrovía, el RIGI, el recorte a la educación pública y el desmantelamiento de las instituciones de la ciencia e investigación son solo algunas pruebas de esto. De hecho, el recorte a la ciencia que realiza este gobierno cipayo y entreguista es un ejemplo bien claro para entender la vocación de servidumbre que tiene Milei hacia el poder económico internacional, porque el ajuste que hace no afecta a los proyectos científicos que buscan maximizar las ganancias de las grandes cerealeras y agroexportadoras extranjeras o de empresas como Bayer y Monsanto, sino únicamente a los becarios, científicos e investigadores que pueden llevar adelantes proyectos en pos del progreso de nuestro país. Esto demuestra que para Milei la contradicción no es ciencia sí o ciencia no, sino qué ciencia y al servicio de quién.

El objetivo de este gobierno parece ser cada vez más claro: aplastar toda posibilidad de desarrollo soberano de la Argentina. Lo que debería entender este gobierno, que construyó su épica a partir de la palabra “libertad” y que supo entusiasmar con ese concepto al 55% de los votantes, es que hay una contradicción antagónica entre los conceptos de “dependencia” y “libertad”, porque en términos de Nación no hay libertad posible sin ejercicio pleno y cotidiano de la Soberanía.

En este sentido, la decisión del gobierno de recortar las nuevas investigaciones es repudiable y debería despertar no solo la indignación de, por lo menos, toda la comunidad universitaria y científica, sino la preocupación de toda la sociedad sobre el futuro del país. No por una cuestión meramente ideológica, sino por una cuestión esencialmente práctica: frente a un mundo en constante crisis social-económica-ambiental, en el que los países empiezan a virar hacia nacionalismos y proteccionismos, reforzando las fronteras y sistemas de defensa, priorizando las industrias locales y sus empleos; frente a un mundo amenazado por la posibilidad de nuevas epidemias y pandemias debido a las mutaciones de virus y al aumento de la resistencia antimicrobiana de los organismos patógenos y frente a un mundo con una disputa creciente entre las distintas potencias mundiales por los recursos naturales de países dependientes como el nuestro, no parece muy inteligente recortar las investigaciones y desmantelar las instituciones públicas de ciencia y tecnología, que representan la única posibilidad de desarrollo del país y de valorizar el trabajo argentino.

En un mundo como el que nos toca transitar es estratégico invertir en ciencia y educación. No hay uno solo de todos los países que Milei admira (Irlanda, Estados Unidos, Alemania, Israel) que no lo haga. Detrás de los grandes avances científicos de la historia reciente puede verse la mano del estado ayudando a esos proyectos. Es necesario que el gobierno dé marcha atrás de manera urgente con esta medida, ya que cortar las investigaciones del país puede generar atrasos y consecuencias que requerirán años en ser revertidas. Si el problema es cómo financiarlas, deberá por un momento ser fiel a sus promesas de campaña y avanzar de una vez y por todas con aquello que tanto predico y por lo que, sin dudas, lo votó la gran mayoría: ajustar a la casta. Pero a la casta de verdad, la que nunca pierde. La que crisis tras crisis vemos salir fortalecida. El argumento de “no hay plata” ya no es válido. Hay plata en la partida millonaria para la SIDE; hay plata en las evasiones fiscales de las agroexportadoras de bandera extranjera; hay plata en las grandes fortunas que aportaron de manera extraordinaria en la pandemia; hay plata en los 1200 terratenientes que tienen en posesión el 40% del territorio argentino. En síntesis, plata HAY, solo hay que tener la voluntad política de buscarla.

Como sociedad, tenemos el deber de luchar para hacerle entender al gobierno que una victoria electoral (siempre transitoria) no le da el derecho a Milei, ni a nadie, de atentar contralo más preciado de nuestra historia y lo que, en definitiva, constituye lo que somos como Nación. Porque, además de ser el país del Diego, de Messi y el Papa, el nuestro es el país de Milstein, Leloir y Houssay. El nuestro es el país de ARSAT y ATUCHA. El nuestro es también el país del Balseiro y del Conicet, la institución científica con más prestigio del continente. El nuestro es el país de la Educación Pública que es la envidia sana de nuestros hermanos latinoamericanos. Y, sobre todo, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, el nuestro es un país profundamente orgulloso de su pueblo y su potencial creativo. Y eso quedó demostrado en la histórica marcha del 23 de abril, donde más de un millón de personas confluimos en las calles para defender no solo la historia y el legado de nuestra Ciencia y Educación Pública, sino algo más importante aún y que le da sentido a ésta: el futuro de nuestra Patria y de sus hijos.

Esta es una semana clave, en la que se discute en el Congreso de la Nación la Ley de Financiamiento Universitario y en la que, espero, se va a discutir también en las aulas y los pasillos de cada Facultad, en los bares, en las calles y en cada lugar de trabajo el valor y la necesidad de una Educación y un sistema científico y tecnológico apoyado por el Estado. Espero que los argumentos expuestos en esta nota aporten a dicha discusión y contribuya a que cada vez seamos más los que afirmamos que sin Educación, Ciencia e Investigación Pública, no hay futuro.

 

(*) José Octavio Carloni Estudiante Universitario de Medicina – Consejero Superior de la UNR por la agrupación ALDE

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CIENCIA TRABAJADORES

Inteligencia artificial ¿Al servicio de quién?

Por Germán Mangione

La semana pasada se conoció, a través de sus redes sociales, un nuevo alegato de preocupación por el avance y la orientación que está tomando la tecnología de inteligencia artificial. En este caso el impacto del planteo tiene que ver con que lo hizo Geoffrey Hinton, uno de los pioneros en el área.

En 2012 Hinton, informático que hasta esta semana formó parte de Google, a la que renunció para “poder hablar libremente”, inventó la tecnología base de la inteligencia artificial (IA) que hoy utilizan las grandes empresas como OpenAI, desarrolladora de ChatGPT.

El técnico se sumó así al coro de voces de la industria yanqui de la tecnología que viene pidiendo “una pausa” en el desarrollo de esta tecnología que avanza vertiginosamente en una carrera que los científicos del área aseguran “es un salto como el de la llegada de los teléfonos inteligentes y para el que la sociedad no está preparada”

Hace algunas semanas la revista Futurelife.org.  publicaba una carta firmada por científicos y CEOs del área tecnológica, entre los que se encuentra Elon Munsk (CEO de Twitter, Space X y uno de los inversores primigenios de OpenAI), en la que hacían un llamado a todos los laboratorios de AI para que “pausen inmediatamente durante al menos 6 meses el entrenamiento de los sistemas de IA más potentes que GPT-4″

¿Cuál es la preocupación? Que en la carrera empresarial por lograr el mayor adelanto no se tengan en cuenta las consecuencias en la sociedad. Por un lado, aparecen preocupaciones en torno a la producción de imágenes y textos a través de inteligencia artificial en un nivel que hace muy difícil el reconocimiento de que es creado por humanos y que por máquinas y por tanto que es real y que no. Algo complejo en el mundo de la comunicación actual y que ya tuvo su primera prueba viral con la supuesta foto del Papa con una campera moderna.

“El trabajador sólo respetará la máquina el día que ésta se convierta su amiga, reduciendo su trabajo, y no como en la actualidad, que es su enemiga, quita puestos de trabajo y mata a los trabajadores”
Émile Pouget (1860-1931), anarcosindicalista francés

Es el capitalismo, estúpidos

“La IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra, y debe planificarse y administrarse con el cuidado y los recursos correspondientes. Desafortunadamente, este nivel de planificación y gestión no está ocurriendo, a pesar de que en los últimos meses los laboratorios de IA entraron en una carrera fuera de control para desarrollar e implementar mentes digitales cada vez más poderosas que nadie, ni siquiera sus creadores, pueden entender, predecir o controlar de forma fiable”, afirma la carta que firmó junto a científicos y empresarios de todo el mundo.

Lo que ni Munsk, ni Hinton, ni ninguno de los popes de los monopolios tecnológicos se preguntan es si bajo el capitalismo es posible que suceda de otra manera, y no lo hacen porque la respuesta (que no hace falta consultar en ChatGPT) es que no.

Las características propias de la carrera incesante por aumentar la productividad y las ganancias, que va más allá de las definiciones particulares de tal o cual empresario y que está impregnada en la esencia misma del sistema capitalista como forma de sobrevivencia, hacen que sea una fantasía irrealizable cualquier “planificación”, cualquier “acuerdo” entre monopolios o cualquier “pausa” en el avance técnico. Y mucho menos por cuestiones morales o éticas.

¿Alguien puede pensar que en un mundo donde se avanza a pasos agigantados hacia la guerra y hacia la consolidación de bloques imperialistas antagónicos, y en donde la tecnología juega un doble rol de competencia económica y bélica, algún país va a siquiera pensar en detener sus investigaciones con el riesgo de quedar rezagados frente a las otras potencias? Solo aquel que desconozca que vivimos en la etapa del capitalismo imperialista que ya describió Lenin hace más de 100 años podría fantasearlo.

Otro futuro es posible

Entender el carácter de clase del enfoque de este debate también permite evitar caer en visiones apocalípticas que impiden o paralizan la perspectiva de un futuro mejor en el cual las grandes mayorías trabajadoras sean protagonistas de un cambio revolucionario.

Como sucede con cualquier avance técnico, este salto tecnológico se da en el momento que maduraron las condiciones necesarias para que sea posible. Y ese salto es casi inevitable teniendo en cuenta las reglas de la competencia capitalista.

Pero ese mismo grado de desarrollo adquirido permite preguntarse por su posible uso en favor de las grandes mayorías. ¿Podría servir para trabajar menos, trabajar todos y distribuir mejor? ¿Podría aplicarse para desarrollos en salud, y educación que permitan mejorar las condiciones de millones de personas en el mundo?

Como explicaba en los años 70 Camilo Taufic en su libro Periodismo y lucha de clases, refiriéndose a los medios de comunicación masiva que ya mostraban su poder de dominación sobre las masas: “En tanto instrumentos, los medios de comunicación no jugarán otro rol que el que quieran asignarles sus dueños, y así podrán ser instrumentos de cultura o instrumentos de incultura; medios de dominio o medios de liberación; elementos para unir a un pueblo o para desorganizarlo; para enaltecerlo o para hundirlo. Es la propiedad sobre el medio de comunicación la que determina al servicio de quiénes éste se coloca, a favor de qué causa, de qué valores, de qué clase social. Y los grandes medios ultramodernos llegarán a estar al servicio del progreso, de la cultura, del pueblo, únicamente cuando todo el pueblo sea el dueño de ellos; cuando la propiedad sobre los medios sea una propiedad social”.

Es lícito el miedo y la preocupación de la gente sobre el tema porque hasta ahora el proceso de tecnologización creciente de la producción no ha mejorado la vida de los trabajadores y trabajadoras, sino que ha acentuado la desigualdad, con la creación de menos trabajos y más precarios.

Pero por supuesto que sus usos en manos de las mayorías y en defensa de sus intereses podrían mejorar la vida de millones de personas. Lo que está claro es que en ambos casos el nudo de esa perspectiva no está en la tecnología misma sino en su uso. Porque nunca es un problema de técnica, sino en manos y al servicio de qué clase está.

 

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CIENCIA ENERGÍA SOBERANÍA

🔵 RODOLFO KEMPF en INFO▶SOBERANA #39

“Energía – Entre desarrollo y ambiente, la clave es una perspectiva Soberana”

🎙 Ciclo de entrevistas. Con la conducción de Marina Cerquetti.

🗣 Conversamos con Rodolfo Kempf , doctor en materiales de la UNSAM y físico egresado de la UBA, investigador de Comisión nacional de energía atómica, especialista en combustibles nucleares, docente en la UBA, en la UNDAV, Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA y uno de los autores, junto a Nuria Giniger, del libro: “Libre de humo. Ensayo sobre desarrollo, ambiente y emancipación.”

➡ Conversamos sobre energía y recursos naturales, en un país dependiente, en el que aparecen como dos opciones polarizadas y contrapuestas: Desarrollo o Ambiente. Rodolfo propone pensar una tercera, una con perspectiva emancipadora y soberana.

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