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Belgrano: “banderas para la independencia y la libertad”

Por Sergio Coppoli (*)

Belgrano fue creador de banderas que expresaran un proyecto de independencia y libertad.

Cuando se dirigía hacia el Paraguay, con el objetivo aparente de facilitar instrucción y disciplina a los reclutas, separó las bisoñas tropas en tres partes, cada una de las cuales se diferenciaba por un color: amarillo, rojo y azul. Colores que correspondían a bayeta, una tela de lana, comprada al pasar por Santa Fe.

En CuruzúCuatiá, al parecer, formó con los tres colores una sola bandera que acompañó al pequeño ejército en la expedición al Paraguay. Esa bandera hoy  es la bandera de la ciudad de CuruzúCuatiá. La bandera tenía los colores que  caracterizaban a los partidarios de Francisco de Miranda: los colores amarillo, azul y rojo, que hoy encontramos en las banderas de Venezuela, Colombia y Ecuador. ¿Fueron elegidos al azar esos colores? ¿Eran los únicos colores de tela existentes en Santa Fe? No lo puedo probar, pero estimo que la elección de colores mostraba ya la decisión independentista de Manuel Belgrano. Una decisión osada; la revolución se había iniciado con la máscara de Fernando VII y la Junta gobernaba en su nombre. Una decisión que va contra la tesis de que todos los “revolucionarios de mayo” no tenían proyectos de independencia desde un principio, sino que esta fue una consecuencia no buscada. Belgrano y otros integrantes del partido de la revolución no querían amo nuevo, pero tampoco el amo viejo.

Bandera de Curuzú Cuatiá

¿El gobierno de la Junta habría permitido semejante expresión independentista? Es de suponer que no, por eso la bandera tricolor se habría perdido en los campos del Paraguay.

Posteriormente, en su segundo paso en Rosario, creó el 27 de febrero, un caluroso día veraniego, la bandera argentina. Cosme Maciel, cabildante por Santa Fe, la izó por primera vez. El triunvirato, con Rivadavia a la cabeza, le ordenó destruirla y le envió una bandera española.  Seguramente, lo que Belgrano temía sucediera con la bandera tricolor, sucedió con la creada en el Rosario, en las baterías Libertad e Independencia, nombres igualmente osados para gobernantes timoratos o con vocación no tan firme por la independencia.

Belgrano la ocultó y resolvió volver a usarla cuando un triunfo de las armas de la patria generara las condiciones para volver a enarbolarla. Eso fue después de la batalla de Tucumán, el 13 de febrero  de 1813, a orillas del río Pasaje o Juramento.

Hay mucha polémica por la elección de los colores azul celeste y blanco…

¿Los colores de los Borbón, los del manto de la virgen, los del cielo? Esta polémica, en muchos aspectos vana y formal, tiene un aspecto interesante: Belgrano le dio esos colores, también, a la bandera del Consulado de Comercio de Buenos Aires. Ese consulado desde donde comenzó a diseñar un proyecto revolucionario con un país independiente y desarrollado económicamente.

Es muy probable que para Belgrano, los colores del cielo, del manto de la Virgen y de los Borbón, permitieran que se aceptara con más facilidad una bandera que unificara a los pueblos en la gigantesca tarea de dar independencia y libertad y nos diferenciara de otras naciones.

Belgrano entregó la bandera a San Martín, quien la llevó, con variantes, en la campaña libertadora a Chile y Perú.

Luego, Hipólito Bouchard la llevó en su campaña de corso a través de los mares del mundo, acosando el comercio y movimientos marítimos hispanos, en el mástil de su nave “La Argentina” y nuestra bandera fue modelo para otras acciones emancipadoras en centro América, donde varios países tienen banderas diseñadas en forma semejante. Los objetivos de Belgrano, de libertad e independencia, tras una bandera que unificara los pueblos, fue más que lograda en su momento.

¡Que la bandera de Belgrano siga encabezando la lucha por la independencia y la libertad!

 

(*) Sergio Coppoli. Psicólogo. Miembro de Foro por la recuperación del Paraná.

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Nuestra Bandera 🇦🇷

Un 27 de febrero, pero del año 1812, Manuel Belgrano creaba nuestra bandera argentina, como signo de la pelea por la libertad e independencia, los sueños que guiaron su acción revolucionaria.

A más de 200 años de aquella gesta, nuestra patria grande sigue peleando por aquellos sueños inconclusos.
Las potencias imperialistas se disputan y saquean nuestros recursos, y los ideales de igualdad por los que Belgrano peleó son la contracara de una América con un presente profundamente injusto.

Hoy, sobre las mismas barrancas que vieron flamear la celeste y blanca por primera vez, reinan soberanas las principales potencias extranjeras que controlan nuestro comercio exterior, los resortes principales de la industria, la banca, nuestra marina mercante, nuestro río, etc.
Recuperar lo nuestro, es condición para un futuro para todxs.

Hacemos nuestras una vez más sus palabras:

“Ni amo nuevo, ni amo viejo, ningún amo!”

Manuel Belgrano
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BANDERA CULTURA HISTORIA

13 de febrero de 1813: “Un juramento ante una bandera soberana”

Por Sergio Juan Coppoli (*)

La Asamblea del año XIII se formó con los objetivos de declarar la independencia y dar a estas Provincias Unidas una constitución. No hizo ni una cosa ni la otra. Esto, junto al rechazo de los diputados artiguistas, son las principales críticas que se le pueden hacer.

En favor de la labor de la Asamblea, podemos destacar  medidas de gran importancia como la acuñación de una moneda propia sin la imagen de Fernando VII; el establecimiento del Escudo, diseñado sobre el sello de la propia Asamblea y el Himno compuesto por Vicente López y Planes y Blas Parera; la abolición de la Inquisición y de los instrumentos de tortura. También derogó toda forma de servicio personal de quienes pertenecían a los pueblos originarios, tales como la mita y la encomienda y además, estableció la libertad de vientres.

Y lo más importante: la Asamblea asumió la soberanía en nombre del pueblo y no de Fernando VII.

En consecuencia, las autoridades políticas, militares y religiosas debían jurar y manifestar fidelidad a la “asamblea soberana” y no al rey, aún cautivo de Napoleón. La máscara de Fernando VII caía para no volver a levantarse.

 

El Ejército del Norte al mando de Belgrano, jura obediencia a la Asamblea del Año XIII

El Ejército Auxiliar al Alto Perú, al mando de Belgrano, tras la victoria en Tucumán avanzaba hacia Salta, donde libraría otra batalla decisiva. Ya no estaba el primer Triunvirato y su secretario Rivadavia, que habían ordenado la destrucción de la bandera, recelosos de la independencia y temerosos de la reacción española e inglesa. Belgrano había prometido esconderla y enarbolarla cuando un triunfo importante lo permitiera y Tucumán había sido esa victoria esperada. Antes de cruzar el Río Pasaje, el 13 de febrero de 1813, el General Belgrano hizo formar las tropas y prestar juramento de fidelidad. Para ello volvió a izar la bandera azul celeste y blanca, creada por él a orillas del Paraná, en el humilde y patriótico caserío del Rosario, casi un año antes. Desde entonces, desde ese 13 de febrero, nuestra bandera proclama a las naciones del mundo que ya no tenemos el amo viejo y que nuestra decisión es no tener amo alguno. Proclama nuestra soberanía, una soberanía a sostener, defender y recuperar con la firmeza y valentía de entonces.

El 20 de febrero de 1813, la bandera creada en las barrancas del Paraná  flameó en Salta, triunfal por vez primera en el campo de batalla.

(*) Sergio Coppoli. Psicólogo. Miembro de Foro por la recuperación del Paraná.

 

Bibliografía:

  • “Martín Güemes El héroe mártir” de Luís Oscar Colmenares – Ediciones Ciudad Argentina – Buenos Aires – 1998 – Págs. 49/51

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