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DRAGADO

CARU – RÍO URUGUAY, sobreprecios y corrupción en la licitación de dragado

Por Feliciano Ramos (*)

Una portada de Diario Junio titula “Dragado del Río Uruguay: detalles de la denuncia judicial que complica al dueño de Jan de Nul y ex miembros de la CARU que hoy ocupan cargos relevantes en Provincia (de Entre Ríos).

La denuncia documentada del ingeniero y profesor universitario Carlos J. Hartwig, hecha en julio de 2019 por el dragado del rio Uruguay adjudicado a de la empresa belga Jan de Nul, se reactivó nuevamente en el juzgado federal de Concepción del Uruguay.  En ella se documenta un desfalco superior a los 20 millones de dólares en dicho contrato. Los dirigentes investigados, que integraron en ese entonces la binacional CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) durante el gobierno de Mauricio Macri, ocupan importantes cargos en el gobierno de Rogelio Frigerio. Ellos son: Mauro Héctor Vazzon (presidente del Consejo de la Magistratura), Jorge Diego Satto (secretario de Turismo) y Juan Enrique Ruiz Orrico (ex diputado electo por el oficialismo – 2023 y ex presidente del Instituto Portuario Provincial de Entre Ríos- IPPER). La investigación apunta a posibles delitos de asociación ilícita, fraude a la administración pública, abuso de la autoridad y violación de los deberes de funcionarios públicos, entre otras figuras penales. La contratación de dragado del rio Uruguay fue realizada y aprobada con visibles sobreprecios por encima de lo que salía el m3 de material dragado cuando lo hacía el Estado argentino a través la Dirección Nacional de Vías Navegables (DNVN), en idéntico dragado hecho por la draga 258-C Santa Fe, en el mismo río.

La misma licitación, que se realizó con la excusa de abaratar los precios, fue muchísimo más cara que el dragado hecho por la DNVN, en el mismo río y a misma profundidad. Además del sobreprecio, en la contratación, esta fue favorecida por la cartelizacion de empresas dragadoras extranjeras (JDN) ya que por decisiones adoptadas  por la CARU se eliminó deliberadamente a la Dirección Nacional de Vías Navegables pese a que el dragado salía mas barato. 

Se rescindió el convenio con DNVN que cobraba U$S 5 el m3 y se llamó a licitación,  donde la empresa Jan de Nul resultó adjudicataria, cobrando U$S 6,25 el m3. Parece que (según Orrico en una entrevista), a los U$S 5 el m3 que cobraba la DNVN, la CARU lo consideró totalmente excesivo y caro. Claro que para Orrico y la misma CARU, los U$S 6,25 el m3 que cobró JDN eran una ganga. ¡¡Terrible!!

La draga de la DNVN 258-C Santa Fe dragó el río Uruguay a 23/25 pies hasta 27-06-2016 donde se detectó metal blanco en el cárter de un motor, había dragado la cantidad de 959.200 m3 (la mayoría jamás fue cobrado por falta de control batimétrico de la CARU). Ese día, cuando la draga 258-C Santa Fe quedó a la espera de reparación, sé que muchos funcionarios brindaron con champán y jamás la repararon.

La reparación salía 1.800.000 pesos, no hubo un solo peso para la reparación de la  Draga 258-C, pero sí casi 40 millones de dólares para que la empresa belga Jan de Nul termine el trabajo que a todo razonamiento, es visiblemente más caro.  

En las licitaciones del río Paraná también hubo “muchas irregularidades”, hechos de corrupción que extrañamente no terminaron en causas penales, porque en un expediente del Senado está bastante bien determinado. Es probable que, como siempre, el poder económico que se apropió del río Paraná “intercediera” ante el sediento poder político y judicial para que quede en la nada.

La causa fundamental de las licitaciones de dragado extranjeras se debe a lo antedicho, y además, a los ávidos bolsillos de funcionarios públicos por el papel verde. Pero no olvidemos que, con cada licitación de dragado que la población pagó con sus impuestos desde la década del 90 hasta hoy, los funcionarios se enriquecen y el pueblo se empobrece. Además de todo esto, por las licitaciones de dragado extranjeras se vacía, se le corta el presupuesto a la DNVN, a su flota y a sus trabajadores, terminando de hundir gradualmente la última flota estatal de dragado y balizamiento vacía de presupuesto y saqueada por propios y extraños. Esto les conviene y es alentado por los funcionarios públicos devotos a la coima verde y sostiene la extranjerización de los ríos de la nación y del propio comercio exterior argentino.

Un doble daño, desde los años 90 hasta hoy el pueblo argentino con sus impuestos pagó un dragado encarecido en dólares, para que ganen más, muchos millones, las terminales portuarias extranjeras, la empresa extranjera de dragado (JDN) y los funcionarios corruptos del poder de turno. Mientras el pueblo se empobrece, los funcionarios y empresas (por lo general extranjeras) hacen “negocios”.

Solo así se explica la alta traición de extranjerizar todo el comercio exterior argentino, el dragado, nuestros ríos, nuestras riquezas naturales, siempre a favor de los extranjeros y en contra de los intereses soberanos de  la nación.

Gracias a la denuncia de argentinos íntegros como Carlos J. Hartwig hay una causa que tendrá que llegar hasta las últimas consecuencias.

El peligro de cualquier licitación y especialmente la licitación de dragado del río Paraná,  es que corre el mismo riesgo de  corrupción que las licitaciones anteriores del río Paraná y del río Uruguay, ¿Quién nos asegura que en esta nueva no habrá sobre precios, ni cohecho? Más, cuando de arranque, el mismo Estado a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) llamó a una seudo audiencia  y esta fue ampliamente rechazada. No hay consenso para un llamado a licitación de dragado que, sabemos de antemano, ganará siempre la misma empresa extranjera. Una llamado a licitación sin ningún estudio previo serio de impacto ambiental. Como lo vienen haciendo desde los 90 matando, destruyendo y envenenando el río con los pesticidas.

Va a haber denuncias por esto y vamos a poner todo para recuperar el Paraná para el pueblo argentino, porque merece recuperarlo y que cuiden su río y lo protejan. 

Por todo esto:  

Esta nueva licitación del río Paraná debe declararse nula de nulidad absoluta.

No hay consenso en la población para una nueva licitación de dragado ni en el río Uruguay, ni en el río Paraná, solo ganancias para los extranjeros y sus cipayos argentinos. Desde la extranjerizacion del dragado en los 90, jamás se hizo un estudio serio y amplio de impacto ambiental. Este hecho invalida, vicia, anula, cualquier posterior licitación de dragado, especialmente si nuevamente quieren licitar por años sin ningún estudio previo de impacto biológico ambiental. Y también sin un estudio de control de daños del río Paraná especialmente, y además del rio Uruguay ya que la CARU autorizó y Jan de Nul dragó los pasos de piedra Casablanca y Montaña que constituyen para el río en diques de contención.  Por eso debe legislarse protegiendo el río del dragado, especialmente en pasos de piedra.

 

 ¡¡NADA, NINGUNA LICITACIÓN PUEDE HACERSE SIN UN AMPLIO ESTUDIO BIOLOGICO Y AMBIENTAL!!

El río Paraná está muy dañado por un dragado de refulado, sin previo estudio de impacto ambiental y sin ningún cuidado por el mismo. Ya no hay más espacio para una nueva licitación en contra de la población.

Y recordemos, ajustemos los buques a los ríos y no los ríos a los buques, es más barato.

19-12-2025

(*) Feliciano Ramos – Capitán Fluvial (Dragador) – Miembro del Foro por la recuperación del Paraná   

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DRAGADO RÍO PARANÁ

Un doble gasto en dólares: desguazar las dragas del Estado y licitar un dragado extranjero

Una nota del portal PESCARE titula: “Etapa final de la burocracia administrativa:  Finalmente comenzó el desguace de la draga Mendoza 259-C”. Y agrega: “… la draga 259-C abandonada entre el herrumbre y su flora natural en cubierta. Postal de una película de terror…”.

Nada dice esta nota playita del daño producido a la draga por la falta de envío de protección (tipo Yokohama) entre el muelle y la draga. Sin esa protección, la arremetida del mar contra la draga fue letal para la misma; tampoco habla de  los años que lucharon los tripulantes, sindicatos y demás trabajadores  para salvar a la draga de la pasividad del propio Estado y del consorcio de gestión del puerto de Mar del Plata. No hubo en años un solo peso para su cuidado, su protección, pero hoy se dispone de U$S 8.200.000, más impuestos, para su desguace. Se ve que la burocracia administrativa estaba muy trabada para pagar protección de goma adecuada para colocar entre la draga y el muelle a fin de protegerla y mágicamente se destraba y aceita para desguazarla. Somos inútiles para proteger los bienes de todos los argentinos pero muy veloces para cortarlos en pedazos y convertirlos en chatarra de acero naval. La diferencia de plata a gastar es abismal, protegerla con dos protecciones neumáticas entre draga y muelle cuesta  hoy entre 200.000 y 500.000 pesos C/U; o sea, máximo hoy un millón de pesos. No gastamos un solo peso en conservar, mantener, proteger, y millones de dólares en desguazar y muchos más millones de dólares en contratar una draga que haga el trabajo que bien podría  hacer (antes de su deterioro) la draga 259-C Mendoza. ¿Será que con el desguace al igual que con la contratación o licitación de dragado hay algún “porcentaje de retorno” (por así decirlo) y con el trabajo de dragado nacional y estatal no?

En el siguiente video realizado por el Foro por la Recuperación del Paraná podemos ver claramente de lo que estamos hablando…

El tema es que, tanto con el gobierno de Macri como en este, se da la contradicción de que no hay plata para proteger, mantener, conservar la flota de dragas del Estado pero sí hay millones de dólares para destruirlas, desguazarlas. Igual pasa con el personal, trabajadores de la ex Dirección Nacional de Vías Navegables que con el actual gobierno fueron cruelmente despedidos.

Pero si bien entre ambos gobiernos no hay mucha diferencia en el resultado, el desguace, sí lo hay en el costo del mismo. Fíjense cuánto salía en 2018 (gobierno de Macri) desguazar una embarcación gemela, la draga 260-C “Santa Cruz”, hundida, sumergida y apoyada en el fondo o lecho del Río de la Plata, en los muelles de la Isla Demarchi.

El desguace en Octubre de 2018 costaba $ 67.727.014,25 + IVA = $ 81.949.687,24. El dólar en esa fecha estaba a $ 26,90; o sea, en dólares nos costó a los argentinos U$S 3.046.456,77 y la draga (gemela a la 259-C), como se aprecia en las fotos,  estaba hundida. Se tuvo que recurrir al trabajo de buzos tácticos y como tenía buques apoyados era más arduo y más riesgoso el trabajo. Fíjense las imágenes de la draga 260-C al momento del desguace.

Si bien la draga 259-C Mendoza está en el mar, está en el reparo del puerto,  no en mar abierto. Nada justifica que, siendo la misma empresa que las desguaza a ambas, la draga 260-C Santa Cruz nos haya costado a los argentinos U$S 3.046.456,77 y el desguace de la draga 259-C Mendoza gemelas entre ambas y a flote, nos salga hoy U$S 8.200.000 más impuestos. ¿Qué pasó en el medio?  

¡¡Hay una diferencia  de más de 5 millones de dólares!!

La misma empresa, dragas gemelas.

Debe haber una investigación de dónde sale tanta diferencia en dólares

Pero lo más terrible, lo que más duele, es que los impuestos del pueblo (porque solo los de abajo parece que debemos pagar) sirvan solo para destruir los pocos buques (o dragas) que tenemos como flota los argentinos. Con nuestros impuestos pagamos durante más de 30 años una licitación de dragado que beneficia a las terminales multinacionales cerealeras del río Paraná y también el desguace de nuestras dragas, las del Estado, o mejor dicho, de todo el pueblo argentino.

Un doble gasto en dólares: desguazar las dragas del Estado y licitar un dragado extranjero

La doble dependencia. No mantenemos lo que tenemos, lo vaciamos, saqueamos y desguazamos  la última flota del Estado y por otro lado contratamos, licitamos el dragado extranjero.

Argentina, a través de gobiernos entregadores de la patria, sufre la doble vara de la dependencia. Esta, y no otra, es la razón fundamental que postra al país en la pobreza. Nos desindustrializan, inutilizan, mientras los extranjeros saquean las riquezas naturales sin dejar nada. Nos ponen de rodillas, se roban todo, hasta el comercio exterior nos robaron. Nos quedamos casi sin Marina Mercante  con este sistema de no proteger lo propio y preferir contratar lo extranjero, que nos sale muy caro, carísimo.

Más de 5 millones de dólares, una diferencia que no encaja, no cierra, que llama la atención en un país distraído. Por la prensa que no investiga, por una población sumida en sus propios problemas de la plata que no alcanza, por la pobreza y desocupación, mientras se malgastan  millones de dólares en desguazar, destruir y en licitaciones de dragado que bien podrían hacerlo las embarcaciones que destruyen, que no mantienen, que descuidan, porque según dicen “no hay plata”; depende para qué no hay.

Por eso, hoy más que nunca debemos impugnar una licitación de dragado del río Paraná por ir en contra de la salud ambiental de la población argentina, que ya varias veces rechazó. Una licitación que se pretende imponer por la fuerza al no tener consenso en la población.

Una licitación sin ningún estudio previo ambiental que proteja a la población. 

Una y mil veces debemos impugnar, rechazar, declarar nula de nulidad absoluta una licitación de dragado del río Paraná y Río de la Plata que solo sirve a puertos extranjeros, mientras se destruyen las dragas del Estado, de los argentinos.

13-12-2025

Feliciano Ramos

Capitán Fluvial (Dragador) 

Miembro del “Foro por la Recuperación del Paraná”

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