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SAN MARTÍN

San Martín, el estadista

Por Germán Mangione*

Estamos acostumbrados a conocer la historia del libertador de América, don José de San Martín, vinculada principalmente a su brillante rol como militar y estratega en nuestra independencia. Menos conocida es su obra de gobierno, y su pensamiento estrictamente político, que es sin duda una faceta fundamental a rescatar para comprender en conjunto su obra y magnitud.

Sin entrar en interpretaciones extemporáneas, el análisis de su gestión al frente de la Gobernación de Cuyo y del Protectorado del Perú arroja luz sobre un pensamiento político adelantado a su época y que sigue siendo necesario rescatar para pensar los proyectos políticos actuales en el camino de reconstruir nuestra patria para la felicidad de las mayorías.

San Martín gobernador de Cuyo

Cuyo había sido desde los inicios de la invasión española y hasta 1776, jurisdicción de Chile, para luego ser incorporada al Virreinato del Río de la Plata, integrando la intendencia de Córdoba.

Con la llegada del Segundo Triunvirato, de la que San Martín fue actor fundamental, se crea en 1813 la Gobernación de Cuyo. Con capital en la ciudad de Mendoza, el 10 de agosto de 1814 el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas, nombró a José Francisco de San Martín como titular de la Gobernación Intendencia de Cuyo, “a su instancia y solicitud”.  El libertador se asentaba allí como parte de su plan de liberación continental.

El Estado como motor de la economía

Con Buenos Aires retaceando fondos y la guerra de independencia en curso, las cuentas con las que se encontró el nuevo gobernador de Cuyo no eran las mejores para el desarrollo de su gestión y de su obra revolucionaria.

El “librecambio” impuesto por los intereses porteños había perjudicado la actividad vitivinícola cuyana al abrir a la competencia extranjera el principal mercado de los vinos mendocinos y los aguardientes sanjuaninos.

En paralelo, el mercado chileno había tomado relevancia con el intercambio de ganado en pie, harinas y frutas secas. La caída de Chile en manos realistas cortó esa fuente de ingresos.

El libertador de América implementó una “economía de guerra” en vistas a recuperar la economía cuyana y acumular los recursos necesarios para la campaña libertadora.

Con los mismos preceptos que ya había desarrollado su aliado y amigo Manuel Belgrano, el centro de su política económica fue darle impulso a la agricultura y la industria, con un Estado fuerte y presente. Con medidas impositivas, para que pagaran más los que más tenían, fomentó la salud, la educación, el reordenamiento territorial y la organización de la hacienda pública

Que paguen más, los que más tienen

Apenas asumido el gobierno tomó varias medidas de alto impacto económico y sobre todo político para la época. Suspendió el envío de fondos a Buenos Aires, que la capital del Virreinato cobraba a Cuyo por un “derecho extraordinario de guerra”, establecido por el gobierno central supuestamente para comprar mulas para el Ejército del Norte.

También cortó el envío de fondos a Córdoba, sede del obispado, en concepto de diezmo eclesiástico.

Esos fondos ayudarían a poner las cuentas en orden y a fomentar el necesario desarrollo de la economía sacando el peso de ese ajuste del lomo de los cuyanos, que ya hacían gran cantidad de sacrificios en pos de la causa patria.

Con las cuentas comenzando a ordenarse, las necesidades se agudizaban, tanto para la administración de Cuyo, como para la preparación del plan de independencia continental, y el general no tenía dudas de quiénes debían cargar con el mayor peso de ese financiamiento.

Estableció una contribución extraordinaria de guerra, un impuesto a la riqueza, a razón de medio peso por cada mil de bienes declarados. La medida fue a contrapelo del sistema impositivo vigente desde la colonia que gravaba principalmente el comercio, haciendo recaer esos impuestos sobre los que los consumían, el pueblo cuyano.

Defender la industria nacional, fomentar la agricultura y crear trabajo para construir la Patria

Sin acceso a fondos externos y con la guerra encima, San Martín impulsó una industria propia: un laboratorio de salitre, una fábrica de pólvora y un taller de paños para vestir a sus soldados. El capítulo más notable fue la metalurgia que organizó junto a fray Luis Beltrán: la fragua y los talleres montados en Mendoza llegaron a ocupar a unos setecientos operarios, lo que los convirtió en el mayor establecimiento industrial del actual territorio argentino en su época.

También impulsó la primera ley de protección a un producto nacional —el vino cuyano— y planes de colonización agrícola en tierras públicas, hasta entonces sin cultivar, en Barriales (hoy General San Martín, Mendoza) y en Pocito (San Juan), donde se construyeron canales de riego siguiendo la tradición hidráulica de los huarpes, los pueblos originarios de la región.

Entre esas medidas figura una de las menos conocidas y más significativas: San Martín dictó la primera ley protectora de los derechos del peón rural a nivel nacional, que obligaba a los patrones a certificar por escrito el pago en tiempo y forma del salario. Casi dos siglos antes de que la protección del trabajo fuera un debate instalado, el gobernador de Cuyo ya legislaba para equilibrar la relación entre el empleador y el trabajador rural.

Para fomentar el trabajo organizó y reglamentó el servicio de correos y de policía, y empleó a los desocupados en el blanqueo de las casas y en el cuidado de la ciudad.

Liberar la cabeza, para liberar América

Además de prohibir los castigos corporales que se aplicaban a los niños en las escuelas, sin duda en toda su gesta la educación del pueblo fue una preocupación central.

San Martín fundó escuelas y bibliotecas y aseguraba que “la educación forma el espíritu de hombres. La naturaleza misma, el genio, la índole ceden a la acción fuerte de este admirable resorte de la sociedad. A ella han debido siempre las naciones la varia alternativa de su política. La libertad, ídolo de los pueblos libres, es aún despreciada de los siervos porque no la conocen. Nosotros palpamos con dolor esta verdad. La independencia americana habría sido obra de momentos, si la infame educación española no hubiera enervado en la mayor parte nuestro genio. Pero aún hay tiempo. Los pobladores del nuevo mundo son susceptibles de las mejores luces. El destino de preceptor de primeras letras que Ud. ocupa le obliga íntimamente a ministrar estas ideas a sus alumnos. Recuerde Ud. que esos tiernos renuevos dirigidos por mano maestra formarán algún día una nación culta, libre y gloriosa. El gobierno le impone el mayor esmero y vigilancia en inspirarles al patriotismo, y virtudes cívicas, haciéndoles entender en lo posible que ya no pertenecen al suelo de una colonia miserable, sino a un pueblo liberal y virtuoso”.

Utilizó incluso su propio capital privado para desarrollar su obra educativa, y en agosto de 1817 cedió parte de la renta de la finca que le había donado el Cabildo mendocino para aumentar la calidad educativa asegurando que eran “para la dotación de una cátedra de matemáticas y geografía. V.S. sabe que estas dos facultades son la llave de la verdadera ilustración; porque sin ellas la historia y la crítica serán un adorno puramente superficial; y el teólogo, el jurista y el filósofo nada valen si carecen del conocimiento y cronología de los sucesos con el grande arte de compararlos y darles aquella colocación precisa, profunda y discreta que sólo pueden inspirar las matemáticas”.

La salud pública como prioridad

El 17 de diciembre de 1814 firmó un bando que establecía la vacunación obligatoria contra la viruela, con estos fundamentos: “Uno de los primeros cuidados del gobierno debe ser el aumento de la población y conservación de los habitantes del Hemisferio Americano para que haya brazos suficientes al cultivo de la agricultura y ejercicio de las artes y comercio, al mismo tiempo que no falten quienes presenten sus pechos al tirano que intenta oprimir los sagrados derechos de nuestra civil libertad que con gloria sostenemos”.

Por el mismo bando se creaba una junta sanitaria compuesta por facultativos y se les ordenaba a los sacerdotes actuar como enfermeros.

Al año siguiente, creó juntas para inspeccionar los hospitales cuyanos, que además de las condiciones de atención debían fiscalizar el uso de los fondos.

El protector del Perú

Como contamos en el libro “¿Por qué volver a Monteagudo?”, el 3 de agosto de 1821 San Martín creó por decreto el Protectorado del Perú, gobierno provisorio que tenía el fin de garantizar el orden y consolidar las bases para la creación de un congreso constituyente. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue decretar la reforma del sistema de esclavitud, tendiente a eliminar dicha institución centenaria.

A fines de ese año, el libertador firmó el decreto redactado por Monteagudo que disponía la inmediata expulsión de los españoles solteros, a quienes se confiscaba la mitad de sus bienes, extendiéndose meses después a los casados. Eran unos cuatrocientos, los más ricos de Lima, antiguos opresores de esclavos afroamericanos, amantes de los castigos y azotes, los beneficiarios de la opresión y el tributo indígena, los dueños de las minas que consumían miles y miles de vidas humanas, de hombres, mujeres y niños. Ahora marchaban a pie hasta El Callao, rodeados de guardias, llevándose lo puesto hacia la «madre patria».

Hombre de gobierno

El 8 de octubre de 1821 San Martín da a conocer el Estatuto del Perú, redactado por Bernardo Monteagudo. El mismo determinaba tajantemente que “el presente estatuto regirá hasta que se declare la independencia en todo el territorio del Perú, en cuyo caso se convocará inmediatamente a un congreso general que establezca la constitución permanente y forma de gobierno que regirá el estado”.

Algunas de las medidas más notables del Protectorado del Perú impulsadas por San Martín y ejecutadas en su mayoría por Monteagudo fueron:

– Abolición de la servidumbre.

– Abolición del tributo indígena.

– Abolición de la Inquisición.

– Liberación de los hijos de esclavos nacidos desde la proclamación de la independencia.

– Fomento de la educación en todos sus niveles.

– Fomento del teatro y dignificación del oficio de actor.

– Creación de la biblioteca pública (había sido decretada anteriormente por San Martín pero fue Monteagudo quien la efectivizó).

– Otorgamiento de la ciudadanía peruana a todo habitante de la América del Sur.

– Abolición de los castigos corporales.

– Libertad de imprenta y opinión.

– Prohibición del juego por dinero (una de las razones que muchos historiadores coinciden selló la suerte del delegado de San Martín, por ser una costumbre profundamente arraigada entre las clases populares).

– Retiro de los edificios y plazas públicas de todo tipo de estatua, escudo o cualquier elemento que homenajee o reivindique la conquista española, al gobierno virreinal y a los reyes de España.

– Protección de los monumentos arqueológicos y prohibición de sacar del país reliquias de los antiguos peruanos.

– Medidas proteccionistas en beneficio de la producción local.

– Reducción del número de fiestas religiosas y creación de un nuevo calendario de fiestas cívicas que las supera en cantidad (ocho).

Su paso al frente del gobierno peruano quedó expuesto en dos documentos que escribió Monteagudo: “De las tareas administrativas del gobierno, desde su instalación hasta el 15 de julio del año 1822” y “Sobre los principios políticos que seguí en la administración del Perú, y acontecimientos posteriores a mi separación”.

Sin marina mercante no hay progreso.

En el primero de los textos antes mencionados se hace referencia a la importancia cabal del desarrollo de la Marina Mercante:

“Para fomentar la marina mercante, sin la cual no puede progresar la del Estado, se han tocado todos los arbitrios capaces de empeñar el interés individual en este género de industria, concediendo privilegios a los habitantes de la costa que se dediquen a la pesca, y a los que hagan el tráfico en buques tripulados por los naturales del país. Los efectos de estas medidas han empezado ya a sentirse, y una gran parte de la marinería de nuestra escuadra ha sido enganchada en nuestros mismos puertos, cuya población ha carecido hasta aquí del empleo a que naturalmente estaba llamada”.

El crecimiento y la destrucción de los monopolios y los grandes propietarios

Es destacable también el análisis que hace Monteagudo del crecimiento económico que vive la nueva nación dirigida por San Martín a raíz de la destrucción de los monopolios que “los grandes propietarios” peruanos hegemonizaban en sociedad con las autoridades coloniales: “Por último, considerando la situación del país en respecto a su prosperidad y medios que hoy tiene de obtenerla, a nadie parecerá exagerado el concepto de los grandes progresos que ha hecho a la sombra de la libertad. Aunque se han disminuido los capitales por los consumos de la guerra y la inmigración que es consiguiente a ella, la suma de los que han quedado rinde hoy más productos que antes, porque la industria demanda mayores fondos cuando puede emplearse con franqueza, sin las trabas del antiguo monopolio, y porque en fuerza de nuestras nuevas instituciones se han puesto en el mercado un gran número de capitales que estaban sustraídos a la circulación. Es verdad que ya no se encuentran esos grandes propietarios que unidos al gobierno absorbían todos los productos de nuestro suelo: pero subdivididas las fortunas, hoy vive con decencia una porción considerable de americanos, que no ha mucho tiempo tenían que mendigar el amparo de los españoles”.

Gobernar para la patria y contra los cipayos

La política de San Martín en ambos casos le ganó el afecto de los auténticos patriotas de todas las clases y la resistencia de muchos poderosos criollos y españoles a los que estas medidas afectaban directamente.

A estos San Martín les recordaba: “Cuando América por un rasgo de virtud sublime quebrantó las cadenas de la opresión peninsular, juró a la patria sacrificarlo todo por arribar al triunfo de aquel glorioso empeño. Así es que desde entonces debió desaparecer entre nosotros el ocio, la indiferencia, la molicie y todo cuanto podía enervar la fuerza de aquella valiente resolución. Consecuente a esto, la actividad, la dureza de la vida armada, es el verdadero carácter que debe distinguirnos. No es suficiente el sacrificio de nuestra fortuna. Es preciso dar el sosiego, nuestra existencia misma”.

Hoy recordar los gobiernos sanmartinianos tiene que ser la brújula para orientar la construcción de la definitiva independencia de la patria, desnudando los falsos discursos que, para justificar el saqueo extranjero y el cipayismo de las clases dominantes de adentro, intentan vaciar su obra de su verdadero poder revolucionario.

*Germán Mangione es periodista e investigador. Diplomado en Economía Política. Autor del libro “¿Por qué volver a Monteagudo?”. Coordinador del sitio educativo de historia:  www.puntaquebrachohistoria.com.ar y miembro del Encuentro Federal por la Soberanía.

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Germán Mangione presentó ¿Por qué volver a Monteagudo? en el ECU de la UNR

Este martes 23 de septiembre, el Espacio Cultural Universitario (ECU) de la Universidad Nacional de Rosario fue escenario de la presentación del libro ¿Por qué volver a Monteagudo?, del periodista e investigador Germán Mangione. El autor estuvo acompañado por el periodista Carlos del Frade, diputado provincial, candidato a diputado nacional y prologuista de la obra. La actividad, organizada por la agrupación universitaria ALDE, fue presentada por la dirigente Mercedes Meier.

Mangione agradeció a los estudiantes y a las autoridades del ECU “por la posibilidad de compartir este diálogo colectivo, tan urgente y necesario, en un espacio como el de la Universidad que es al fin y al cabo donde apunta a llegar este trabajo sobre el rol de los intelectuales en la liberación nacional”.

Un debate en clave histórica y actual

En su intervención, Carlos del Frade sostuvo que “en momentos en que la Argentina vuelve a tener virreyes de los grandes imperios”, en referencia a la relación del presidente Javier Milei con Estados Unidos, “y que se vive un saqueo que ataca nuestra soberanía, es fundamental recuperar la obra y la acción de los patriotas de las guerras de la independencia”. Además, destacó el rol de Mangione como “periodista e investigador comprometido con la defensa de los intereses de la patria”.

Mangione, por su parte, agradeció a los prologuistas del libro, Carlos del Frade y Luciano Orellano, por lo que definió como su “docencia patriótica”, y los identificó con el tipo de intelectual que representó Bernardo de Monteagudo: comprometido con los intereses de la nación y dispuesto a poner “el cuerpo y la vida en la defensa de esas ideas”.

Monteagudo y la vigencia de la revolución de las ideas

El libro recorre la vida y obra de Bernardo de Monteagudo, a quien Mangione coloca en el corazón de lo que Mariano Moreno definió como “la feliz revolución de las ideas” en 1810. Para el autor, su pensamiento mantiene plena vigencia en la tarea de “descolonizar nuestras cabezas” y acompañar los procesos de liberación de la patria.

La obra aborda la vasta producción literaria, política y periodística del patriota tucumano, así como su relación con figuras centrales de la independencia americana como José de San Martín, Bernardo O’Higgins y Simón Bolívar. En esa línea, Mangione propone un ensayo que problematiza el rol de los intelectuales en las luchas emancipadoras, no sólo en la historia, sino también en la actualidad.

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HISTORIA SOBERANÍA

La “Batalla de San Lorenzo”: Un legado de la historia

Por Luciano Orellano (*)

Dijo el Gral. San Martín:

Cuando la Patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla”.

Este 3 de febrero, al cumplirse 211 años de la gloriosa “Batalla de San Lorenzo”, y frente a las nuevas amenazas y desafíos que debemos enfrentar en la Argentina que viene, nuestra historia se actualiza con vigorosa vigencia.

Apropiarnos de nuestra historia, volver sobre ella, resignificarla, tomando las valiosas enseñanzas de valentía y heroísmo de aquellos patriotas que nos precedieron, de los mandatos fundacionales de libertad, independencia y soberanía por los que nacimos e hicimos posible “acuñar moneda”, “ser libres de España y de toda otra dominación extranjera”, con la consigna “ni amo viejo ni amo nuevo, ¡ningún amo!”, nos renueva la esperanza de conquistar una Patria justa, libre y soberana para la felicidad del pueblo.

Aquella “Batalla de San Lorenzo”, librada el 3 de febrero de 1813, marcó el heroico inicio de la marcha de José de San Martín enarbolando la bandera de la independencia para “hacer posible lo necesario” y los sueños de “recuperar lo nuestro” para “una nueva y gloriosa nación”.

A poco tiempo de pisar suelo rioplatense, la primera tarea encomendada a quien era en aquel entonces “Teniente Coronel de Caballería”, José de San Martín, fue la de organizar un regimiento. Promediando el mes de diciembre de 1812, esta tarea era cumplida: nacía el Regimiento de Granaderos a Caballo.

En la ciudad de Montevideo, al otro lado del Río de La Plata, luego del estallido de la Revolución de Mayo de 1810, se apostaban las tropas realistas conservando desde allí su cuota de poder.

A comienzos de 1813, el Segundo Triunvirato convocaba a los diputados de las Provincias Unidas del Río de La Plata para sesionar en el marco de la Asamblea General Constituyente y Soberana del Año 1813 con el objetivo de reconocer la soberanía de los pueblos, proclamar la independencia y elaborar una constitución.

Desde el Cabildo de Montevideo ordenaban a las tropas realistas navegar en busca de “abastecimiento”. Subiendo por el Río de La Plata, adentrándose en el Paraná, aquella orden comenzaba a delinear uno de los grandes hitos de nuestra historia independentista.

Se encomendó entonces a los patriotas del Regimiento de Granaderos a Caballo, al mando de San Martín, custodiar y defender de los “saqueadores” las costas del río Paraná (el mismo río por el que hoy “sangra la Argentina” al que algunos en la actualidad “mal llaman hidrovía”), pretendiendo perpetuar su dominio por la fuerza de las armas.

Aquel 3 de Febrero de 1813, nuestro Regimiento de Granaderos a Caballo se apostó a la altura de la localidad de San Lorenzo en el convento de San Carlos, a la espera de los realistas. En esa madrugada se libraría la batalla fundacional, en estas tierras, de José de San Martín.

Las tropas españolas arribaron al puerto de San Lorenzo a bordo de 11 navíos, con 300 hombres entre marinos y soldados que duplicaban largamente en número a los 125 Granaderos y, luego de desembarcar, emprendieron su marcha hacia San Carlos. Allí, imperceptibles, aguardaban nuestros valientes y corajudos patriotas al mando de su “gran jefe”, dispuestos a derrotar a los invasores.

Tal como lo inmortalizó la Marcha de San Lorenzo, cuando “febo” asomaba, en una maniobra estratégica planificada por San Martín, los patriotas abatieron a los invasores en una confrontación que transcurrió en unos pocos minutos.

En palabras de José de San Martín, según “Parte de Combate” posterior a la batalla:

Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores”

En la Argentina de hoy, a 211 de aquellas gestas, está en riesgo nuestra integridad territorial, “saquean” tierras y mares, nuestros recursos, nuestras riquezas, y nuestro trabajo, desplegando una intrincada trama con múltiples mecanismos, leyes y decretos implementados por los imperialismos y los poderosos de “tierra adentro” asociados a ellos, hundiéndonos en la dependencia con la consecuente pérdida de nuestra soberanía: intermediaciones; concentración y extranjerización de la tierra; privatización, entrega y destrucción de nuestra soberanía industrial, comercial, monetaria y bancaria; planificación tributaria nociva; reinado del “capital financiero”; el curro “legalizado” de los paraísos fiscales; los descontroles aduaneros; las triangulaciones; la evasión fiscal y tributaria y la especulación cambiaria; entre otros.

Con inmenso orgullo, hemos protagonizado en unidad y en las calles la masiva e histórica jornada de “Paro y Movilización” del 24 de enero a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria, en oposición y repudio al ajuste y entrega del DNU y la Ley Ómnibus del gobierno de Javier Milei, a tan solo 44 días de su asunción. ¡Nunca un gobierno “institucional” se atrevió a tanto en tan poco tiempo! Es, en los hechos, un golpe institucional.

Un gobierno nacional que, habiendo llegado “por el voto en las urnas”, pretende barrer y arrasar vertiginosamente con todos nuestros derechos conquistados en luchas heroicas y con todos los resortes estratégicos de nuestra Soberanía Nacional. Políticas “dictatoriales” amparadas en “el voto”.

Pero el pueblo argentino, a viva voz, estalló en el grito: ¡La Patria no se vende! ¡Se defiende!

¡La Patria está en peligro!

– Con el convencimiento de la necesidad y urgencia de recuperar nuestra plena Soberanía Nacional en todos los terrenos, de “hacer posible lo necesario”.

– Con los legados de nuestros revolucionarios de Mayo y nuestros patriotas de las gestas de la independencia.

– Con el espíritu de la Constitución Nacional de 1949, que expresa y sintetiza en el plano jurídico ideológico las transformaciones de aquel período histórico argentino, reflejado en su artículo 40: a) la economía al servicio del bienestar del pueblo y conforme el principio de la justicia social; b) autorización y legitimidad del Estado como ente monopolizador de la actividad de importación y exportación; c) propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación de todos sus recursos naturales (petróleo, gas, carbón, recursos hídricos) y e) servicios públicos estatales y expropiación de aquellos que aún no pertenecen al patrimonio nacional.

Reafirmamos: ¡La Patria no se vende!

– Defendiendo el patrimonio nacional

– Estableciendo la “soberanía popular”

– Garantizando la “independencia argentina”

 

(*) Referente del Foro por la recuperación del Paraná y  Encuentro Federal por la Soberanía.

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La patria no se vende! En camino al 2º Encuentro Federal por la Soberanía

Compartimos comunicado publicado en encuentroporlasoberania.com.ar

Se realizó en el día de ayer una convocatoria nacional en el marco de la organización del 2º Encuentro Nacional por la Soberanía. Luciano Orellano, del Foro por la recuperación del Rio Paraná abrió la reunión dando la bienvenida a los más de 100 asistentes de 14 provincias, vinculados a gremios, movimientos sociales, universidades, y diferentes sectores políticos.

Dejó planteada la importancia de coordinar acciones en torno a la defensa de la soberanía, y en ese marco propuso una agenda inmediata en camino a la realización del 2º Encuentro Federal por la Soberanía a realizarse el próximo 25 de mayo, con la posibilidad de un pre encuentro en abril. Esa agenda tiene como mojones el 3 de febrero (conmemoración de la Batalla de San Lorenzo), el 16 de febrero (aniversario del nacimiento de Pino Solanas) y el 27 de febrero en Rosario para el aniversario de la creación de la bandera.

Con respecto al intento del gobierno de reescribir nuestra historia hizo hincapié en que “nosotros no podemos regalar nuestra historia, nuestra bandera, ni a Belgrano por mil razones. Quieren reescribir la historia para justificar el saqueo”.

Por su parte el diputado Carlos del Frade, del Frente Amplio por la Soberanía, aseguró que “el lema es el que salió en la calle: la patria no se vende. Con ese lema, nosotros tenemos que acompañar cada una de las luchas” y agregó que  “en forma simultánea de acompañar la pelea de la calle como siempre decimos hay que pelear la calle de la cabeza que es fundamental. Y en ese sentido para nosotros es muy importante esto de hacer una especie de recuerdo, que es volver a pasar por el corazón, aquellas películas de Pino Solanas podemos hacer como decía Luciano cines debates en distintos lugares del país con todos los documentales que hizo”.  Finalmente recordó que en este 2024 “se cumplen 200 años de del primer empréstito de Baring Brothers el primero de julio de 1824, así que sería muy interesante pensar en estas cuestiones como la deuda”

Durante las dos horas que duró el encuentro se realizaron una gran cantidad de intervenciones que enriquecieron el debate a partir de las experiencias que se vienen desarrollando a lo largo y ancho del país en la pelea por recuperar lo nuestro. En ellas se resaltó en la reunión que venimos de un primer Encuentro Federal Soberanía, realizado el año pasado en Rosario, que sentó las bases de un programa soberano, que hoy aparece como más urgente y necesario que nunca. 

Mientras organizamos la lucha en la calle contra este modelo, con el paro del 24 de enero y otras expresiones de lucha que van surgiendo, en defensa de las empresas públicas, los puestos de trabajo y contra el saqueo de nuestros recursos, vamos a la construcción de un amplio y masivo segundo encuentro federal por la soberanía, el próximo 25 de mayo, que pueda ser la expresión no solo de las luchas que se vienen desarrollando sino de un programa para recuperar lo nuestro para la felicidad de nuestro pueblo.

PARTICIPARON:

Luciano Orellano (Foro por la recuperación del Paraná)
Diputado Carlos Del Frade (FAPS)
Diputada Lucila Deponti (Mov. Evita)
Mercedes Meier (Presidenta PTP Santa Fe – Secretaria de bloque FAPS Diputados Santa Fe)
Feliciano Ramos (Capitán Dragador, miembro del Foro por la recuperación del Paraná, Concepción del Uruguay, Entre Ríos)
Sergio Arelovich (Economista. Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía – MATE)
Walter Palombi (Sec Correos Rosario)
Pedro Peretti (Mov. Arraigo)
Diego Lualdi (Comisión Interna Banco Nación)
Jorge Smith (dirigente gremial del Astillero Río Santiago y del CDP de ATE Pcia Bs As. Coordinador de la Corriente Nacional de Estatales de la Rene Salamanca.CCC)
Damián Lerman (Vicedecano, Facultad Cs. Médicas)
Prof. Marcelo Vázquez (vicedecano de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes – San Juan)
Carlos Benito Aramayo (Economista, Jujuy)
Diego Ainsuain (SIPRUS provincia de Santa Fe)
Guillermo Grigioni (Sub secretario académico Facultad Ciencias Médicas Rosario)
Daniel alejandro Jose (Ingenio de la Esperanza San Pedro – Jujuy)
Edgardo Orellano (Asociación Civil Carlos “Bocacha” Orellano)
Eduardo Delmonte (CCC Rosario)
Eduardo Lualdi (Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular)
Capitán fluvial Oscar Veron (ATE – CTA)
Miguel Angel Bayón (Asamblea por la recuperación de Puerto Quequén, Necochea)
Emilio Furlan (Foro por la soberanía de San Juan)
Pablo Paillole (Bases Federadas)
Silvio Acosta (Comisión Interna Acindar – Villa Constitución)
Germán Mangione (Foro por la recuperación del Paraná Cordón Industrial)
Enzo Balbuena (ALDE Rosario)
Carlos Retamoza (ingeniero agrónomo, ex coordinador de agricultura familiar, Entre Ríos)
Cecilia Miguel (abogada, Foro Patriótico y Popular, Rosario)
Carlos Rios(del Foro Patriótico y Popular, y el FADE. Foro de la deuda externa)
Mario Cambio (Movimiento por la recuperación del Petróleo)
Chale Mazacote (Foro por la recuperación del Paraná y CCC – Oberá Misiones)
Fernando Garcia (Chubut – Comodoro de la CCC la FNC y el PTP)
Guillermo Ravanetti (empresario Pyme de Quilmes)
Gustavo Gallego (Centro Integral de Estudios Estratégicos de San Juan)
Jorge Luis Mamani (Jujuy)
Arnoldo Gomez (PCR. Economista, Capital Federal)
Ing Juan Manuel Ramos (Movimiento por la recuperación del Petróleo Neuquén)
Juan Pablo Padin (pyme de Berazategui Movimiento 25 de mayo)
Lorenzo Olalla (Integrante de la Comisión de la Memoria Diamante (ER)
Leandro Mena (Sec Juventud del gremio de los Aeronáuticos – CTA)
Hector Bollani (Torneria Bollani, Pyme de Rincón de los Sauces.Neuquén)
Gabriel (parte del equipo de trabajo del ex diputado Juan Carlos Alderete)
Marcelo Barab (Movimiento Defensa del Petróleo Comodoro Rivadavia, CHUBUT)
Marcelo Solis (PCR- PTP San Juan)
Diego Rosello (Agrupacion Mariano Moreno – Amsafe Rosario)
Dulio Lacuadra (Fuerza Común, Santa Fe)
Mariana Zeballos (FAPS Capitán Bermúdez)
Mariano Katz (Empresario pyme de Río Negro)
Nire Roldan (Concejalía Popular, Rosario)
Noel Gasmann (Movimiento ni un pibe menos por la droga Rosario)
Luciano Garnero (El Semillero San Lorenzo)
Pablo Garello (Juventud Peronista “La corriente”, Editor del medio digital “Rosca y Tinto”, Santa Fe)
Sonia Alfonso (Agrupacion Mariano Moreno – Amsafe Rosario)
Andres Castilloni (SUPE Ensenada)
Nehuen Corbeletto (Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista (CEPA)
Pablo Benetti (Federación Nacional Campesina de Entre Ríos)
Pablo Lando (Fuerza Común, ciudad de Santa Fe)
Manuel Orellano (JCR)
Matias Bohl (Federación Nacional Campesina)
Santiago Zamora (Jujuy)
Sebastian Lezcano (PTP San Pedro)
Silvia Oliviero (docente titular de la Cátedra Ambiente, Ciencia y Tecnología Latinoamericana de UNDAV, y trabajo en ACUMAR)
Walter Diaz (Docente universitario de Tucumán)
Facundo Retamoza (Foro por la recuperación del Paraná, Santa Fe capital)
Mauro Rueda (Inquilinos agrupados, Santa Fe)
Mathías Midón (Abogado, miembro del Foro por la recuperación del Paraná, Corrientes)
Roberto Vignolo (PCR Rosario)
Julieta Peppino (Cátedra de Estudios Político Regionales (Rosario)
Pablo Payró (Foro por la recuperación del Paraná)
Raquel Bessio (Propuesta Sur de Rosario)
Hugo Milito (Propuesta Sur de Rosario, Paren de fumigar)
Evangelina Codoni (Foro por la Recuperación del Paraná)
Roberto Carpano (Campana – Bs As)
Irene Orellano (Instituto Soberanía)
Maite Monzalvo (Posta Sanitaria Ramon Carrillo – VGG)
Gabriela Pagliaso (docentes autoconvocados cordón industrial)
Luis Tiscornia (Sec. Gremial CONADHU Historica)
Gabriel Ariel Carpano (Red por la Recuperación y Desarrollo de los Ferrocarriles)
Ezequiel Nant (Director de la fábrica de futuro ni un pibe menos por la droga.
Yamila David (coordinadora territorial posta sanitaria del barrio Ribera)
Natalia Martinez (concejala mandato cumplido Encuentro por Santa fe, Unión por la Patria. VGG)
Juan Ariel Charras (médico preventor comunitario en adicciones y violencias)

entre otros…..

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