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ECONOMIA SOBERANÍA

¿Quién controla el sistema financiero argentino?

Por Severo Van Kruijssen (*)

Si es cierto que hay una dictadura del capital financiero extranjero: ¿Qué significa ésto? ¿En qué nos afecta?

Los bancos y billeteras virtuales que tienen nuestra plata, que deciden si accedés o no a un crédito y que están detrás de cada pago digital -ya sea una transferencia, un código QR o cualquier otro medio de pago- : ¿Quiénes son? ¿A quién pertenecen?

Vamos a comenzar exponiendo algunos datos que nos ayudarán a conocer las respuestas.

Según el BCRA en 1991 había 32 bancos públicos, hoy solo quedan 14. Es decir, hemos perdido más de la mitad de las entidades que eran propiedad de todos los argentinos. La mayoría eran bancos de las provincias que los utilizaban para vivienda, salud, educación, obra pública, crédito a la industria local, hoy huérfanos de créditos accesibles.

Por otro lado, de 220 entidades financieras en 1991, hoy quedan 73. En otras palabras, el sistema se ha concentrado brutalmente en un pequeño grupo, tanto los bancos privados como aquellos que antes eran públicos. Esto le da a ese pequeño número de bancos un poder sobre nuestra economía que crea condiciones desiguales en la posibilidad de desarrollo.

Además, si miramos el último ranking del BCRA de los 10 bancos privados más grandes, 6 son extranjeros y 4 nacionales:

  1. Banco Galicia y Bs.As. S.A. (Arg)
  2. ICBC (China)
  3. Citibank N.A. ( EEUU)
  4. BBVA Argentina S.A. (España)
  5. Supervielle S.A.(Francia)
  6. Patagonia S.A. (Brasil)
  7. Santander Arg. S.A. (España)
  8. Credicoop Cooperativo limitada (Arg)
  9. Macro S.A. (Arg)
  10. Industrial S.A. ( Arg)

Pero si tomamos los 7 primeros, solo queda uno argentino: el Banco Galicia. Sin embargo, incluso en este caso, el 45.5 % de sus acciones clase B y del capital social (o sea, la base monetaria del banco, que otorgan un 19.1 % de los votos) están en manos de The Bank of New York Mellon (BNY Mellon, controlado por fondos de inversión, siendo sus principales Vanguard Group y Black Rock) que lo convierte en accionista con poder de voto y utilidades.

No solo se privatizó y concentró el sistema bancario, sino que también se extranjerizó al punto de que el control real está fuera del país.

A esto hay que sumarle la situación de la red Banelco, encargada de los cajeros automáticos, entre otros servicios de los bancos privados*. Banelco, que antes era de los principales bancos privados argentinos, hoy está controlada por Advent Internacional a través de Prisma Medios S.A., una empresa estadounidense .

En otras palabras, una parte importante del manejo del efectivo en Argentina también está en manos de EEUU, al igual que la mayoría de los pagos digitales.

En este contexto, hay que mencionar a Mercado Pago. Aunque no es un banco, es el actor que más ha crecido, con decenas de millones de usuarios, muchos de ellos nuevos dentro del sistema financiero. Es de hecho el principal procesador de pagos del país.

Mercado pago pertenece a Mercado Libre Inc., una empresa que nació en Argentina pero hoy tiene sede en Delaware (EEUU) y se rige por las leyes de ese Estado, con más del 80% de las acciones adquiridas por fondos internacionales, principalmente estadounidenses. Y aunque Marcos Galperín siga siendo el CEO y conserve el 8-9 % de las acciones, es una empresa norteamericana.

Sobre estos fondos de inversión en los cuales ubicamos a Black Rock como principal exponente, hay que agregar que, además de estar en Mercado Libre Inc, tiene acciones al menos en cinco de los diez primeros bancos del ranking y es el principal acreedor privado con títulos de deuda argentina por más de 2.000 millones de dólares, en su mayoría con cláusulas de jurisdicción extranjera, hablando solo del sector financiero y haciendo una abstracción del sector productivo con el cual se encuentra ligado orgánicamente.

En relación a la deuda externa, que es justamente la deuda con acreedores extranjeros, hoy es de 305.043 millones de dólares, subiendo 23.783 en el último trimestre.

Sobre la deuda vamos a resaltar un aspecto que nos parece de suma importancia: ¿Por qué el J.P. MORGAN y Black Rock ocupan lugares de dirección en la economía Argentina?, como por ejemplo Pablo Quirno que de ya estar de Secretario de Finanzas pasó ahora a reemplazar a Guillermo Werthein (tras su renuncia) como Canciller.

Cuando el gobierno emite bonos de deuda, el Estado paga a través de un trustee o agente de pago (en muchos de estos casos es BNY Mellon – principal banco de servicios de custodia y seguridad del mundo junto al J.P. MORGAN- en donde tiene acciones J.P. MORGAN, aunque sus principales accionistas son Vanguard Group y Black Rock) del que habíamos hablado previamente como tenedor de acciones del Galicia. Este agente de pago paga a los inversores finales ya sean fondos, bancos o particulares a través de un banco custodia, ya sea el mismo u otro. O sea, el banco custodia es el que asegura cobrar a los inversores y este, justamente, es el J.P. Morgan, que al igual que BNY Mellon tiene el peso internacional para asegurar el cobro, como también lo tiene en el gobierno. Esto explica que Luis Caputo, hombre que responde a los grandes fondos de inversión internacional, está a cargo de economía y que el gobierno acabe de poner a un hombre de J.P. MORGAN como Pablo Quirno para calmar a los inversores de bonos de deuda al darles un puesto clave en el gobierno. También explica la pleitesía asquerosamente vende patria rendida al CEO global de J.P. Morgan, Jamie Dimon, en el teatro Colón. Se confirma y acentúa el control extranjero sobre el sistema financiero.

Antes de continuar, nos parece necesario introducir otros elementos como son el capital financiero y la oligarquía financiera.

El capital dinero utilizado por el sector industrial es, mayormente, no de este sector sino de los bancos. A su vez, el dinero de los bancos es puesto en la industria, transformando al capitalista bancario en capitalista industrial. Este hecho crea el capital financiero por la magnitud y porcentaje de esta maniobra, que es el dinero a disposición de los bancos y utilizado por la industria.

La oligarquía financiera es el grupo de capitalistas que disponen y controlan esta fusión, de la cual es el capital bancario el que domina sobre el capital industrial. Porque de la ganancia que proviene de la “plusvalía” (única creación de ganancias en el capitalismo), ganancia que le queda al dueño de los medios de producción luego de pagar el salario al trabajador, primero y en mayor porcentaje va a parar a manos de quien puso el dinero a disposición de la producción, en forma de devolución del dinero invertido y de interés.

Cuando decimos que travesamos una dictadura del capital financiero internacional como principal forma de dominación y opresión por parte de las grandes potencias imperialistas que dominan toda esfera productiva, financiera y doméstica, convirtiéndonos en un país dependiente, LO QUE ESTAMOS DICIENDO es que TODA la plata de los argentinos (industriales, comerciantes, hasta la de los desocupados, jubilados) que se encuentra bancarizada, está a disposición y controlada por la oligarquía financiera extranjera, principalmente estadounidense. Y es utilizada no por empresas o personas argentinas, sino por los grandes monopolios extranjeros.

Es imposible, sin acceso al crédito dirigido principalmente a la producción nacional y pagando una deuda que es un robo a cara descubierta de toda posibilidad de desarrollo nacional, conquistar la felicidad del pueblo argentino.

Esta entrega total de “soberanía financiera” comenzó con la Reforma de Entidades Financieras impulsada por la dictadura del 76.

Es necesario un cambio de 180 grados, con una nueva Ley que recupere los principios de la normativa previa a aquella reforma para avanzar hacia una banca nacional al servicio de los argentinos.

*Los públicos operan con Red link, aunque ambos sistemas son interoperables.

 

(*) Severo  Van Kruijssen. Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná

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ECONOMIA

Comentarios acerca del libro “Sobre las teorías de las crisis económicas” de Horacio Ciafardini

Estamos en una etapa de cambios mundiales muy importantes. Con el genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel y los Yankis, la guerra comercial de EEUU con China y cientos de conflictos bélicos, el mundo se prepara para nuevas guerras mundiales.

¿En la raíz de estos fenómenos se encuentra la caída de la tasa de ganancia mundial como fundamento de las crisis capitalistas?

En busca de cuáles son las leyes que están detrás de la situación que transitamos es que realizo este comentario y citas del libro de Horacio Ciafardini “Sobre las teorías de las crisis económicas”. Esta compilación fue hecha por sus amigos y compañeros junto a dos compilaciones más sobre sus trabajos. Los invito a leerlos, junto con la teoría de la Plusvalía y “El Capital” de Carlos Marx en su conjunto.

Horacio Ciafardini: ¡un gigante! Un intelectual minucioso y apasionado en el estudio de la economía política, el imperialismo, y en particular de “El Capital” de Carlos Marx. En 42 años de hermosa vida fue docente de varias universidades, militante; enfrentó la dictadura, la cárcel y nos dejó el legado de su pensamiento.

… “lúcido científico” … “docente de características brillantes” … “un intelectual que no aflojó” … “un revolucionario, un hombre consecuente con sus principios” … “de una honestidad intelectual y humildad absolutas” … “el más brillante economista marxista de la Argentina y uno de los más destacados teóricos del mundo” … según sus amigos.

En estos artículos analiza y expone los fundamentos de las crisis cíclicas y su dinámica. Parte de una crítica a la teoría de las crisis de los “clásicos” (A. Smith), exponiendo su propio punto de vista con numerosas citas de economistas y de Marx y haciendo una crítica al punto de vista de Rosa Luxemburgo.

Ciafardini plantea que las dinámicas de las crisis deben estudiarse desde la perspectiva de la mercancía específicamente capitalista: la fuerza de trabajo. En este sentido, afirma que el agotamiento relativo del ejército de reserva industrial y la competencia entre capital y trabajo (incluida la lucha de clases) son los factores que provocan el descenso de la tasa de ganancia de un ciclo determinado. Este proceso se desarrolla hasta que se hace imposible mantener la inversión productiva, derivando en crisis generales.

Sinceramente, me llevé una sorpresa al estudiar este punto de vista. Quizá está de más esta aclaración, pero, hasta antes de leer este libro, yo pensaba que la caída de la tasa de ganancia en una crisis se expresaba inmediatamente a partir de nuevos métodos productivos, tecnología, etc., es decir, a partir de un cambio en la composición orgánica del capital. Sin embargo, no parece ser esta la dinámica de las crisis para Ciafardini. No sé si ustedes interpretan de esta forma las crisis o si solo yo, pero parece que es una forma común de entender el problema si seguimos las exposiciones de Marx. Hay un párrafo en el cual Ciafardini plantea el problema blanco sobre negro, así que lo voy a transcribir completo (en general, voy a transcribir varios párrafos).

“Algunas descripciones del ciclo presentan la tasa general de ganancia cayendo en virtud de la elevación de la composición orgánica del capital, tras lo cual, al llegar a un cierto punto, una elevación de la tasa de plusvalía la elevaría nuevamente por un período. Tal es el caso de Paul Mattick. (…) Según este autor, la superación temporaria de esta contradicción por parte del capital requeriría la obtención de un aumento de la masa de ganancia, aún con tasa de ganancia decreciente, y ello se lograría mediante una acumulación acelerada del capital. Coincidentemente con este análisis, Strachey parece interpretar que la crisis no está basada esencialmente en las fluctuaciones del ejército industrial de reserva (…).” (CIAFARDINI, Sobre las teorías…, p. 71)

Ante estos planteos, después de un análisis minucioso de estos puntos de vista y de contradecirlos, afirma:

“(…) es preciso partir no de la elevación de la composición orgánica con una tasa de plusvalía estable –que es el procedimiento expositivo de Marx para el largo plazo-, como el camino seguido por el capital hacia la crisis, sino, a la inversa, de una acumulación basada en una composición orgánica básicamente estable, con la inevitable consecuencia de que el ejército de reserva tienda a agotarse y los salarios a elevarse reduciendo la tasa de ganancia.”

No es mi intención explicar los estudios de Ciafardini, sino señalarlos e invitarlos a reflexionar sobre ellos. Me acuerdo de que, en las charlas de Otto Vargas —si la memoria no me falla— partía de la situación del mundo y decía que lo que siempre había que mirar era la dinámica de la fuerza de trabajo, la mercancía específica del capitalismo. En esas charlas, en los años 90 y después de 2001, analizaba que, a nivel mundial, el capitalismo había ganado una batalla muy importante: cientos de miles de obreros que supieron vivir en el socialismo —un tercio de la humanidad— habían vuelto a ser explotados por el capital. Esto significaba que, a nivel económico, el capitalismo contaba con una expansión sin precedentes.

Hice el ejercicio de buscar estudios empíricos que vayan en este sentido. Según Richard Freeman, en 1980 se estimaban unos 960 millones de trabajadores en economías capitalistas. Para el año 2000, esa cifra alcanzó aproximadamente 2.930 millones, tras la integración mencionada, lo que más que duplicó el tamaño de la fuerza de trabajo capitalista. Según este autor, China, India y el bloque soviético aportaron 1.460 millones de trabajadores al sistema capitalista. Esto significa una expansión del imperialismo que encontraba no solo capital variable, sino también capital constante que podía poner a su disposición a costos muy bajos. Pero, en particular, ese capital variable era una nueva fuente de plusvalía que daría como resultado un largo período de crecimiento mundial sostenido.

Al mismo tiempo, en esos países creció la masa de obreros por el éxodo del campo a la ciudad. En particular, la clase obrera asalariada china aumentó de unos 230 millones en 1990 a 370 millones en 2012. Si se incluye a la clase media urbana más privilegiada, trabajadores profesionales y técnicos, el total de asalariados urbanos y rurales pasó de unos 250 millones en 1990 a 420 millones en 2012. 1

Encontré también que muchos en la actualidad están planteando que esa incorporación de masas obreras con salarios muy bajos se está agotando y está peligrando la tasa de ganancia. Hay quienes aseguran que el beneficio económico mundial se redujo a la mitad entre 2005 y 2019 y aunque repuntó en 2021, el beneficio económico neto mundial está experimentando una notable crisis a largo plazo.2

La mitad de la mano de obra mundial se concentra en el sudeste asiático y la India. Entre 2015 y 2023, la población activa de la región aumentó en 131 millones de personas, y la India representó casi el 70% de ese aumento. Los demás países experimentaron aumentos en su población activa, que se acompañaron de una importante creación de empleo, lo que acabó traduciéndose en una menor tasa de desempleo. Esta tasa fue del 3,8 % en 2023, la más baja de este siglo. Así se genera un cierto «cuello de botella» por la escasa disponibilidad de mano de obra para la expansión de la industria, con algunas excepciones como la India, que aún cuenta con esta ventaja.3 En China el salario pasó de 52.400 yuanes por año en 2013 a 120.698 yuanes por año en el 2023. El salario mínimo medio en la región de Asia oriental y sudoriental era solo alrededor del 63 % de la media mundial en 2015, pero ha aumentado hasta casi el 82 % en 2019, y se prevé que alcance la media mundial o la supere al final del próximo decenio.4 Este fenómeno parece no manifestarse de esta forma en Latinoamérica, habría que pensarlo desde la “ley del desarrollo desigual” y el “eslabón débil” de Lenin, que se refiere a las disparidades en el progreso económico, social y tecnológico entre diferentes regiones o naciones.

¿Cómo resuelve las crisis el capitalismo?

Para Ciafardini “La marcha hacia el límite de la población obrera dada (…) está representada en la fase de prosperidad; el límite que entraña una tasa de plusvalía que no puede aumentar (…) con una composición orgánica constante en lo fundamental, se expresa en la caída de la tasa de ganancia cuando sobreviene la crisis. Esta plantea la trasformación de la “extensión” del capital en “profundización”- elevación de la composición orgánica del capital y restablecimiento del ejército de reserva– como condición para que la acumulación pueda proseguir. (p. 66)

Así, la elevación de la tasa de plusvalía -y, por ende, la ‘superproducción virtual’ incrementada, no reducida- puede entonces permitir que aumente absoluta y relativamente el consumo productivo, en general y que no ocurra superproducción efectiva y que exista una demanda social suficiente para la absorción de toda la producción a su valor.” (p. 67)

Frente a este planteo, que en cierto sentido es opuesto al que yo tenía, pienso nuevamente en las palabras de Engels: las cosas se manifiestan, se muestran invertidas. Así, la elevación general de la composición orgánica del capital y la desvalorización de los elementos del capital, en el mundo “fenoménico”, permiten restablecer una plusvalía suficiente, mientras que, en esencia y a largo plazo, son justamente lo que hace que esa plusvalía se reduzca.

Antes de leer El capital, yo pensaba que la demanda efectiva era solo de medios de subsistencia y no consideraba la demanda de medios de producción, que, mientras más elevada es la composición orgánica del capital, más grande resulta en relación con la de medios de consumo. A este problema Ciafardini le dedica todo un capítulo, aquí unos párrafos: “La recomposición del capital, o sea la elevación de su composición orgánica media, que de este modo constituye el eje para la superación de la crisis, supone una variación en la composición de la demanda social, que puede caracterizarse en términos generales como una expansión mayor de la demanda medios de producción -elementos del capital constante- con respecto a la demanda de medios de consumo que, en la parte que constituye medios de subsistencia” (p. 67). El aumento de la composición orgánica del capital, produce una desproporción y crisis entre la industria que crea medios de producción y la que produce medios de consumo, que debe ser superada periódicamente.

Leyendo esto reflexionaba que para analizar cómo se sale de la crisis con un nuevo método productivo podríamos estudiar la generalización del fordismo como salida a la crisis de los 30. Leí que este modo se volvió dominante en el capitalismo avanzado durante la reconstrucción de la posguerra. Este sería el núcleo de las causas contrarrestantes. En este sentido, el nuevo método no se generaliza y lleva a la crisis sino por el contrario, es la forma de resolverla:

Ciafardini afirma: “Este tránsito a una composición media del capital social más elevada cierra un período de caída de la tasa de ganancia y la sitúa en un nivel más elevado pues, mediante la elevación de la capacidad productiva del trabajo -que se expresa en la composición orgánica del capital, en términos capitalistas- y la reconstitución del ejército industrial de reserva, pone en juego un complejo de causas contrarrestantes de la caída tendencial”. La ‘revolución del valor’, constituye, junto con la elevación de la tasa de plusvalía -en tanto ella procede de la desvalorización de los elementos materiales del salario-, la contrapartida directa y necesaria de la ‘ley como tal’ constituyendo el núcleo central de las causas contrarrestantes de la misma” (p.70).

Otra cuestión importante es que incluye en su análisis la lucha de clases como un factor que interviene en el valor de la fuerza de trabajo. Plantea que la “lucha de los obreros por un nivel de vida material más elevado, se convierten en, motor principal del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, en sentido cualitativo.”

Por último, el Apéndice II analiza a los países dependientes como Argentina desde la exportación de capitales. Pude ver que esta cuestión está más desarrollada en la compilación titulada “Textos de economía política e historia” en los capítulos III y IV. Siguiendo a Lenin, lo propio en el capitalismo actual, “el imperialismo”, no es lo típico la exportación de mercancías (aunque se mantiene) sino la exportación de capital: la inversión externa de la burguesía imperialista forma el mercado mundial y permite repatriar utilidades. El paso de una economía primaria a la sustitución de importaciones no cambia el carácter monopólico; las filiales pueden dejar de importar bienes finales para importar maquinaria, pero el control del capital extranjero se mantiene. Muchas “importaciones” son en realidad transferencias entre casa matriz y filial, y una parte importante de la economía queda en manos de la burguesía metropolitana.

El problema de la “falta de dólares” en los países dependientes proviene de la remisión de utilidades y la deuda externa, no de la balanza comercial, que suele ser superavitaria. El superávit cubre la creciente brecha entre entrada de capitales y salida de ganancias. Para sostener la balanza de pagos, el Estado recurre a devaluaciones, subsidios a exportaciones y encarecimiento de importaciones, lo que implica inflación y reducción periódica del salario real. Así, gran parte del “comercio exterior” con los centros imperialistas es en realidad circulación de utilidades dentro de las mismas corporaciones, con precios fijados de modo arbitrario. Me parece que de los tres libros compilados este capítulo tendría que ir en el otro libro que trata el tema. Por ejemplo, el problema de la inflación en Argentina es tratado en los dos libros de forma diferente y complementaria. Hay algo hace rato que me vuelve al pensamiento, las crisis en nuestros países tienen una lógica específica donde un rasgo fundamental es la crisis de la balanza de pagos; recuerdo escuchar en las charlas de Edgardo Ferrer “los capitalistas monopolistas no pueden realizar sus ganancias cuando no pueden transformarlas en dólares para enviarlas a sus casas centrales”. Creo que es muy importante remarcar que junto a las leyes de las crisis económicas generales existen las características de las crisis de los países dependientes y que este mecanismo particular es necesario estudiarlo y dominarlo.

Para cerrar, me llama la atención la forma que tiene Ciafardini de entrelazar los tres libros de El Capital en el análisis de la crisis, muy diferente de la mayoría de las exposiciones descriptivas. Creo que este entrelazamiento se da porque cada tomo de El capital, cada capítulo, analiza un costado del problema haciendo abstracción de los demás, y que, en su dinámica —sobre todo en una crisis— todos los niveles de abstracción se ponen en juego; o sea, es necesario tener el conjunto del sistema presente en cada momento. En todo El capital está presente la crisis: la posibilidad se manifiesta ya en el intercambio simple; en la producción de plusvalía es inherente; y, al recorrer cada nivel de abstracción, llegamos a la caída de la tasa de ganancia, que constituye su forma fenoménica.

Los invito a leer este libro y a adentrarse en el pensamiento de quien dedicó gran parte de su vida y sus investigaciones a luchar por terminar con las injusticias sociales.

 

1 https://www.opendemocracy.net/en/china-and-coming-crisis/

2 https://www.mckinsey.com/capabilities/strategy-and-corporate-finance/our-insights/working-hard-for-the-money-the-crunch-on-global-economic-profit?utm_source=chatgpt.com

3 https://www.usal.edu.ar/fceye/wp-content/uploads/sites/6/2024/12/Report-on-Asia-Pacific-Economies-No18.pdf

4 https://www.fitchsolutions.com/bmi/country-risk/rising-labour-costs-gradually-eroding-east-and-south-east-asias-competitiveness-03-05-2019#:~:text=Rising%20Labour%20Costs%20Gradually%20Eroding%20East%20And,to%20consumption%2Ddriven%20growth%20as%20seen%20in%20China.

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ECONOMIA SOBERANÍA

El mito de la inversión extranjera, y las formas de saqueo de la economía nacional

Por Severo  Van Kruijssen (*)

 Argentina es un país dependiente, un país oprimido por el imperialismo. ¿Pero en qué consiste el principal modo de opresión y saqueo utilizado por el imperialismo?

Comenzaremos resaltando que Argentina se incorporó definitivamente al mercado mundial contemporáneo en la época en donde reinan los monopolios y no ya la libre concurrencia y libre competencia, es decir en la época del imperialismo y de las revoluciones en el mundo, por lo tanto es fundamental diferenciarlas.

En la época dominada por la libre concurrencia, lo que predominaba en el comercio exterior era la exportación de mercancías. Un país vendía mercancías a otro, o compraba mercancías a otro. Esa era la manera de realizarse el comercio entre los países, ya sea que fueran “pares”, por ejemplo entre Inglaterra y España,  o entre “países opresores y países oprimidos”, como el caso entre Inglaterra y Argentina donde por la fuerza y con la complicidad de la oligarquía latifundista terrateniente, Inglaterra nos vendía productos elaborados en su país y Argentina le vendía materias primas.

En la época dominada por los monopolios, que es la época actual, cambia ese carácter y lo que la caracteriza es la exportación de capitales. ¿Pero qué es la exportación de capitales a la qué nos estamos refiriendo aquí?

No nos estamos refiriendo a lo que comúnmente se asocia a las “inversiones extranjeras”, es decir la llegada de, moneda extranjera, bienes, o cosas, sino que lo principal del cambio entre la exportación de mercancías y la exportación de capitales es que nos estamos refiriendo a la exportación de relaciones sociales de producción, como lo fueron  por ejemplo la instalación de los ferrocarriles o de los frigoríficos ingleses en Argentina.

La exportación de capitales es, entonces, la proyección y expansión internacional de los negocios de los monopolios que a su vez están siempre ligados orgánicamente a sus Estados.

¿Cómo sería éste proceso?

Para poner un ejemplo más actual, General Motors se instala aquí trayendo dólares a una cuenta de la sucursal que se construyó bajo la forma jurídica de una empresa argentina, comprando luego con ese dinero máquinas y servicios al exterior. Además, pasa dólares a pesos para gastos en materiales para fabricación de su planta de producción, terrenos, algunos insumos locales y mano de obra barata. Exportó relaciones de producción: dueños por un lado (ellos), que poseen los medios de producción, y trabajadores asalariados por el otro (nosotros). 

Así, la casa matriz pasa a controlar esa planta incorporándola al conjunto de sus negocios en otras áreas del mundo.

Cabe aclarar que además de trabajadores calificados, nosotros ponemos nuestra energía,  agua, redes de transporte y logística, y un mercado de consumo.

Es necesario remarcar que el objetivo de la exportación de capital es la obtención de “plusvalía”² de todo lugar en donde se instale. Esto, en los países dependientes y oprimidos como el nuestro, implica control total del sector (solo o junto a un pequeño grupo de otras empresas), saqueo de recursos, bajos salarios y privilegios impositivos, entre otros agravios a nuestra soberanía.

Usualmente se suelen ver por separado la importación o exportación de dinero y la importación y exportación de bienes: cuando llega dinero en moneda extranjera nuestros brillantes economistas y políticos de turno dicen “llegaron los dólares para salvarnos”, pero  en realidad son para ser utilizados, como en el caso de General Motors , para su instalación y funcionamiento; no son para que nosotros podamos disponer de esos dólares a nuestro antojo, sino que es una transferencia “de GM EE.UU. a GM Argentina que luego terminará saliendo nuevamente de Argentina en la forma de “remisión de utilidades”  y nosotros solo la veremos pasar . Y cuando comprábamos maquinaria, tecnología o insumos importados, decíamos que compramos esos bienes del exterior, pero en realidad es GM Argentina comprando a GM EE.UU, gastando o más bien regresando esos dólares a sus siempre dueños; los dólares que habían festejado como “llegados para nosotros”.

La equivocada concepción de ver al dinero escindido de la producción, trae entre otras confusiones la idea de que la plata genera plata. También oculta que todo dólar que sale de la Argentina es una forma en la que salen las riquezas creadas por sus trabajadores y trabajadoras.

Traemos esta explicación necesaria porque hay una cortina que oculta la principal forma de intromisión, dominación y saqueo por parte del imperialismo a nuestro país. Es en este mecanismo de saqueo, donde nosotros ocupamos el papel de subordinados y oprimidos y donde nunca es una relación de pares, sino de relaciones sociales de producción en las que nuestro rol es el de quienes generamos la ganancia pero se la apropia el capitalista dueño de los medios de producción.

Como Argentina tiene lo principal del sector productivo y financiero en manos de empresas  extranjeras y, como dijimos previamente, el objetivo de su instalación es la ganancia a tasas monopólicas, estas exigen dólares para llevarse a sus casas matrices.  Esto explica que, bajo estas condiciones, siempre van a faltar dólares porque se los llevan sin preguntar, ya que controlan el comercio exterior a través de las empresas puerto y el sector financiero sumado al pago sistemático de la usuraria y fraudulenta deuda externa (que además se ha convertido en la principal forma de garantizar la llegada de esos dólares y que estén disponibles para la formación de activos externos (fuga de capitales y/o remisión de utilidades) de las empresas extranjeras y de la renta terrateniente, por el cual un puñado de terratenientes por el solo hecho de ser los dueños de la tierras acaparan alrededor de US$ 10.000 millones/año, moneda dura con la que cristalizan sus ganancias para también remitirla a alguna cuenta bancaria en el exterior.

Esto es lo que explica que aunque en nuestro país se generen riquezas por más de 600 mil millones de dólares de PBI, en esta Argentina reine  la pobreza. Y que aún exportando más, persista ese repudiable reinado…

 

  1. Hemos tomado como referencia para esta nota el libro :Imperialismo “ fase superior del capitalismo “ de Lenin y el libro : Crisis, inflación y desindustrialización en la Argentina dependiente de Horacio Ciafardini.

  2. Del libro Argentina Sangra por las Barrancas del Rió Paraná de Luciano Orellano. Glosario. Plusvalía: Es el resultado de la explotación de la clase obrera por los capitalistas. La obtención de plusvalía se debe a que los obreros trabajan más tiempo que el necesario para reponer su fuerza de trabajo. En ese tiempo de trabajo adicional se produce un plusproducto. Bajo el capitalismo ese plusproducto toma la forma de plusvalor = la plusvalía de la que se apropian los capitalistas. La relación entre el tiempo de trabajo adicional,  por una parte y el tiempo de trabajo necesario,  por otra, muestra el grado de explotación del obrero

 

(*) Severo  Van Kruijssen. Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná

 

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ECONOMIA ENTREVISTAS

Edgardo Ferrer: “Hay que romper el cepo de la dependencia”

El economista afirmó que las últimas medidas del gobierno de Milei benefician a los grandes grupos económicos y a los terratenientes y solo traen más recesión y penurias para el pueblo.

El gobierno nacional anunció el levantamiento del cepo cambiario que establece que el dólar oficial comenzó a regirse por un esquema de flotación dentro de una banda entre $1000 y $1400 pesos que se ajustará al 1% por mes.

La medida se da en el marco de un  nuevo endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, que contempla la desembolsos por 20000 millones de dólares.

Al respecto, el economista Edgardo Ferrer, en declaraciones al programa “Frecuencia Soberana“, precisó que “para la mayoría del pueblo que no tiene ingresos suficientes, no tiene capacidad de ahorro, a la amplia franja popular que está precarizada y demás la salida del cepo no le significa nada porque no, la mayor parte del pueblo no se plantea la compra de dólares”.

En ese marco, Ferrer explicó que “en realidad tampoco es una salida del cepo, es una salida muy parcial porque permite que las personas humanas, como las llaman ahora, en lugar de las personas jurídicas, tengan acceso a la compra de dólares, pero ya la tenían antes a través del dólar bolsa”.

Más adelante, dijo que “lo único que si les liberó es que las utilidades que obtengan las grandes empresas a partir del primero de enero del 2025, en el futuro van a poder emitirlas, pero las utilidades que tienen acumuladas en la Argentina que no han fugado todavía a esas no se les ha liberado el cepo. La juegan por otras vías, ¿no?”, y añadió que “están pensando, como siempre, en ampliar la deuda, emitiendo bonos que se llaman BOPREAL para que estos grupos económicos puedan remitir sus ganancias”.

Hay una nueva bicicleta financiera

Al ser consultado sobre el carry trade, que es aconsejado por entidades como el JP Morgan, Ferrer  precisó que “eso sería nuevamente permitir que las empresas puedan colocar fondos en pesos, especulando con que la tasa de interés sea superior a la devaluación de la moneda argentina.

Esto implica que va a subir la tasa de interés con ese fin para traer dólares y que se sumen a la nueva forma de la bicicleta financiera dentro de esa banda que han creado entre 1000 y 1400 pesos”.

Ferrer indicó que “para eso han permitido, han sacado un decreto por el cual pueden traerse fondos del exterior y colocarse en pesos y se les asegura que esté por 6 meses, justo para las elecciones, van a poder retirarlos con ganancias tremendas, ¿no?”.

También explicó que “lo más importante que ha ocurrido es la refinanciación con el Fondo Monetario Internacional que es funcional al proyecto político de las clases dominantes en la Argentina y ahora con este esfuerzo, en donde toda la derecha internacional pone la plata para que este proyecto siga, han logrado un respiro”.

Ferrer puntualizó que “han logrado un respiro con todo lo que esto conlleva para el pueblo argentino porque este respiro les va a permitir avanzar en sus planes de desindustrialización, de primarización, de reducción de los salarios argentinos en dólares, o sea, van a intentar avanzar en el programa de los sectores de la clase dominante que están detrás de este gobierno”.

En ese marco, explicó que “hay un gran sector de la Argentina que responde a otros intereses que no tienen que ver con los intereses nacionales que se termina beneficiando de todo esto.

Ese es el verdadero cepo. El verdadero cepo de la economía argentina es el cepo que está instalado en las relaciones sociales, en la economía nacional, sobre la base del latifundio y la dependencia del capital extranjero”.

«La unidad del pueblo es la salida»

Ferrer enfatizó que “este gobierno, que es la fachada del núcleo más reaccionario de la clase dominante, lo que está intentando es reducir la economía argentina en su estructura para que sea solvente la producción de dólares necesarios para remitir la explotación del pueblo argentino”.

“Lo que viene es una recesión muy profunda para terminar de avanzar en lo que ellos pretenden que es que los dólares no sean utilizados dentro del país, sino que puedan ser enviados a sus casas matrices y a eso agrégale el problema de la deuda”, dijo Ferrer.

Al respecto, dijo que “el problema de la deuda externa es algo fundamental en este momento en donde el gobierno paga intereses de 5,4 billones de pesos por mes. Que al tipo de cambio actual son 50.000 millones de dólares anuales.

Estos intereses, una parte, se declaran en el presupuesto, pero la mayor parte la tienen escondida en la deuda por el tipo de bonos que están emitiendo que les permite esconder el pago de intereses. Entonces, en lugar de asegurar como pago de intereses, aparece como incremento de la deuda. Pero eso representa cerca del 8% del PBI. O sea, el 8% del esfuerzo del pueblo argentino va para pagar los intereses de la deuda”.

Ferrer agregó que “a todo esto hay que arrimarle los intereses de la deuda que está denominada en dólares, entonces tenemos un 10% del esfuerzo productivo nacional dedicado a pagar los intereses de la deuda pública del gobierno argentino. Eso es una situación insostenible”.

Ante esta situación, Ferrer destacó que “acá la cuestión clave es la unidad de la lucha del pueblo argentino. Es lo único verdaderamente capaz de resolver la cuestión” y añadió que hay que romper “el cepo de la dependencia y de la estructura agraria que tenemos, que no nos permite el desarrollo nacional. Eso es el verdadero cepo. El cepo en realidad no es tanto el problema del dólar, como está planteado. El cepo es la dependencia nacional que nos tiene atrapados y que se agrava cada vez que gobierno avanza”.

Fuente: www.infoydata.com

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ECONOMIA INDUSTRIA SOBERANÍA

El trailer del modelo de Milei, una de terror

Los indicadores económicos y noticias vinculadas a la economía argentina de estas últimas semanas ofrecen un pantallazo no sólo de la situación actual, la foto del momento de la economía argentina, sino que dan indicios de hacia dónde va el modelo económico de Javier Milei.

El primer gran indicador, y la muestra más cabal de hacia dónde va este modelo económico, lo tiene la violenta caída de la producción industrial, que en Santa Fe tiene un rasgo particular que veremos más adelante.

La producción de fabril, la producción industrial en Santa Fe, en el mes de abril de este año presentó una nueva y marcada caída del 11% con respecto al año pasado, y si le sumamos los primeros cuatro meses del año y los comparamos con los primeros cuatro meses del año 2023, la caída es del 14% de la producción industrial.

Al igual que en los cinco meses anteriores, en abril de este año, el índice que hace la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), se ubicó muy por debajo de los niveles, no sólo del 2023, sino también del 2022 y 2021, los años que vivimos la pandemia con toda la economía totalmente detenida o casi detenida.

Según el informe de esta entidad gremial industrial, el 90% de las ramas industriales que se analizaron en la provincia de Santa Fe, en el mes de abril, tuvieron una caída comparado con el año anterior en su producción.

El 90%, nueve de cada diez ramas industriales, produjeron menos que el año pasado en la comparación del mes de abril. Más de 50 actividades fabriles relevadas registraron una disminución de en torno al 20% en la producción

 ¿Cuáles son las ramas que registraron mayores caídas?

La industria siderúrgica, cayó un 5,1%, la maquinaria agropecuaria, que en otro momento fue la estrella de la producción industrial de Santa Fe también cayó así como la producción de vehículos automotores (muy importante para la provincia de Santa Fe, porque lo que se está viendo como consecuencia es lo que pasa en General Motors).

Según la Asociación de Terminales de Producciones de Vehículos, en junio la producción fue 16,7% menor a la de mayo. Se produjeron 32,029 unidades y fue un 40% menor respecto del mismo mes del año pasado (casi la mitad de los autos que el año pasado se están produciendo). La caída también se registró no sólo en la producción, sino en la venta del exterior y esto tiene que ver con las relaciones (o las malas relaciones) que Argentina está teniendo con el principal socio comercial en la compra de autos que es Brasil, ni más ni menos.

El sector exportó 20.000 unidades, tuvo una caída de casi un 10% en comparación con el mes anterior y también un 10% respecto al junio del año pasado. Decíamos las ramas que habían caído y contábamos vehículos automotores, productos lácteos cayó también, productos de metal y servicios de trabajo de metales. Estas cinco ramas que contamos fueron las de mayor caída y cuando uno ve la foto, cuando uno analiza la imagen y el gráfico que publica la Federación Industrial de Santa Fe, no queda mucha duda porque aparecen todas las ramas industriales en rojo, decíamos nueve de cada diez, en comparación con el mes anterior y en comparación con el año pasado.

¿Cuál es la única rama industrial que creció?

Es interesante ver la foto porque es un poco la película, o mejor dicho el tráiler de la película que nos quieren meter como modelo económico.

Lo único que creció fue la molienda de oleaginosas, que fue la actividad industrial que creció 6,6%. Estamos hablando del complejo cerealero oleaginoso agroindustrial que se ubica centralmente aquí en la región del sector norte del cordón industrial de Rosario y que en comparación con el año pasado, año además que hubo una sequía, tuvo un crecimiento muy grande.

El procesamiento del producto de soja en Santa Fe registró en abril de este año una expansión del 32,4% comparado con el año pasado y la producción de aceite casi un 40% mayor a la del año pasado. En los cuatro meses de 2024 en la actividad industrial vinculada a la cadena de la soja, tuvo una recuperación muy importante con respecto al año pasado. En el primer cuatrimestre la industrialización de soja superó los 10 millones de toneladas, o sea 2,7 millones de toneladas más que en 2023.

Lo único que creció, lo único que tiene chances de producir en la provincia es el complejo agroexportador. Ese es el modelo económico que le imponen a la Argentina y que profundiza el modelo de Milei, que tiene como contracara consecuencias como la destrucción de la industria  y la caída total de una característica que tiene el entramado industrial en Argentina: las PYMES, las pequeñas y medianas industrias.

El PYMEcidio y el desempleo

Según el Radar PYME desde la asunción de Javier Milei hasta junio de este año se destruyeron 10.000 pequeñas y medianas empresas, 50 pymes por día. Durante todo el Gobierno de Macri se destruyeron 24.505 y durante el de Alberto Fernández 6.544.

Este sector empresario que genera más del 50 % del trabajo formal en el país, reclama leyes de protección y asegura que el RIGI los pone en peores condiciones.

Esa es la primera consecuencia de este modelo que por un lado tiene un pequeño grupo de empresas que en su mayoría están en manos de capitales extranjeros como son las aceiteras y la agroexportación y la contracara es la destrucción total de la industria.

El 90% de las ramas industriales están cayendo y de las pymes, los seis sectores pymes que tuvieron caídas en este comienzo de año son papel e impresiones, químicos y plásticos, textil e indumentaria.

¿Qué implica la caída de las PYMES?  La destrucción del empleo, porque son principal fuente de empleo en la Argentina.

Esta semana el INDEC, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, publicó los datos del desempleo para los primeros tres meses de la administración Milei y por supuesto, como no podía ser de otra manera, la desocupación creció casi un punto en un marco de un leve chicamente del mercado de trabajo.

En relación a diciembre pasado, la suba del desempleo es de dos puntos desde que asumió Javier Milei. Con este panorama, dice el INDEC registró la tasa de desempleo más alta desde la recuperación de la pandemia en el segundo trimestre de 2021. Hay más desempleo y menos producción que en la pandemia.

Es muy interesante lo que dice Ana Inés Navarro, que es la directora de investigaciones del Banco Municipal De Rosario, que dice que además esto es un número que todavía es pequeño, porque es esperable que el mercado laboral no sea rápidamente sensible a la caída de la actividad y el PBI, que se ven estos meses, que primero va a caer la producción, como estamos viendo los datos contamos, y después por cada punto del PBI va a ir cayendo también el empleo formal. Muchas veces esto lleva un tiempo, pero se va a ver seguramente reflejado.

Otro dato a tener en cuenta es que el desfasaje de los salarios, o sea en los salarios muy por atrás de la inflación, también son un aliciente para que no haya desempleo porque tienen menor costo para los empresarios, con lo cual todavía no vemos el impacto completo que va a tener la caída de la producción.

Menos recaudación, menos soberanía monetaria

Otra consecuencia que tiene este modelo es que por supuesto al haber menos producción, al haber menos actividad económica, lo que hubo fue una recaudación fiscal que registró en junio la peor caída en lo que va del año, porque los recursos tributarios alcanzaron los 11.000 millones de pesos, con una variación anual del 212% y una contracción real, cuando uno lo compara, lo desestacionaliza, del 14%, muy por debajo de la inflación acumulada. Se está recaudando menos, el estado recauda menos porque cae la producción.

Dos consecuencias más concretas de esta forma de pensar la economía argentina, en donde solamente lo vinculado a la agroexportación funciona, donde la Argentina tiene lugar solo como productor y exportador de commodities .

Por un lado la pérdida total de la soberanía monetaria, porque la liquidación del agro, los datos que da el monitor agroindustrial de las cámaras industriales como CIARA, dicen que entre soja y maíz hay más de 42 millones de toneladas guardadas y sin vender.

¿Qué tendrá que ver esto, me decís vos, con la soberanía monetaria? Al darle ese poder en el modelo económico a un sector tan pequeño de la economía, lo que vos le das es el poder de definir cuánto vale el dólar y por tanto cuánto vale el peso. Si no liquidan, como está sucediendo en este momento, que la caída de ingresos de divisas del mes de junio fue más que marcada, lo que tenés son las corridas bancarias, lo que tenés es un grupo, un sector económico, decidiendo por el conjunto de la economía.

Mientras en el mismo periodo de 2023 habían ingresado 9.450 millones de dólares y en el 2022 para esta época habían ingresado 15.000, recién ingresaron ahora 9.044 millones, mucho menos que en el 2022, mucho menos que en el 2021 y en 2023.

Estamos hablando incluso años de sequía, menos que eso se ha ingresado, que es lo que dice, bueno está guardada la soja, está guardado el maíz, quedan 35 millones de toneladas de soja, casi el 75% de todas la soja que se produjo está guardada y a esto hay que sumarle el maíz, lo que hace que haya 42,2 millones de toneladas de granos guardados.

Paralelamente que le das el poder de decidir sobre el valor de tu moneda, de decidir el ingreso de divisas, a un grupo muy chiquito, destruís el conjunto de la economía para que sólo crezca ese grupo económico.

Una Argentina más pobre hasta en las entrañas de la tierra.

Y para cerrar un dato sobre otra consecuencia de este modelo, pero de esas que se ven a largo plazo, y que por supuesto no se le puede achacar solo al actual gobierno, pero este la profundiza.

La Asociación Civil Fertilizar, que es la que agrupa a las empresas más importantes de nutrición de cultivos, presentó esta semana en conjunto con el INTA los resultados de un estudio realizado en el NOA y en el NEA, donde analizan cómo está de nutrientes la tierra después de 20, 25, 30 años de este modelo de agricultura, que es el mismo que se enlaza con esta concentración de la propiedad y la concentración de la producción.

Determinaron que hay una degradación de los suelos, una pérdida de fertilidad de materia orgánica, que van dejando más vulnerables a los impactos ambientales y climáticos a los suelos, y encontrar una disminución de la disponibilidad de nutrientes como el fósforo principalmente, pero también de otros como potasio, en Santa Fe, en Entre Ríos, y algunas otras provincias agrícolas, lo que va determinando una importante reducción de la materia orgánica, lo que produce mayor facilidad para la erosión y menor abastecimiento de otros minerales.

Claramente otra consecuencia de poner la economía y la producción en manos de unos pocos con un modelo que privilegia solamente la ganancia y la ganancia de algunos sectores vinculados a los commodities, que determina no sólo que no manejemos el valor de nuestra moneda, no sólo que haya cada vez menos empleo y se destruya en entramado industrial, sino que además van agotando el suelo, que es una fuente central de la riqueza y también de la vida en un país como Argentina.

Una foto actual que no es ni más ni menos que el tráiler de la película del modelo económico que impulsa el gobierno de Javier Milei, una película de terror para las mayorías populares.

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ECONOMIA INDUSTRIA TRABAJADORES

Economía en caída y síntomas de una crisis de empleo

A dos meses de la asunción de Javier Milei, y en la víspera del discurso inaugural de las sesiones ordinarias del congreso, repasamos los índices económicos en Santa Fe y la región. Además una radiografía de las primeras señales de una crisis de empleo con despidos y suspensiones, los casos en Santa Fe.

Economía en caída

A dos meses de la asunción de Javier Milei y la implementación de las medidas económicas de Luis Caputo, casi todos los índices de la actividad económica tienen saldo negativo en Argentina, y Rosario y la región no son la excepción.

En diciembre la facturación de las empresas en la ciudad de Rosario cayó en los rubros de industria y construcción. La industria manufacturera cayó 8,7% interanual en diciembre y con los peores índices se registraron los rubros minerales no metálicos (arena sílica, azufre, etc.) 23%; vehículos y equipos de transporte 23%; y fabricación de componentes eléctricos. 

Por otro lado un indicador clave de la caída económica es sin duda el comercio, golpeado fuertemente por la caída del consumo empujada por el brutal golpe al bolsillo que significó la devaluación de diciembre y los siderales aumentos de precios. Este rubro cayó en su facturación en 7,7% en diciembre, mientras que los servicios fueron también en caída como el rubro de alojamientos, bares y restaurantes (6%) y transporte (11.2%).  Y los primeros indicadores de diciembre van en el mismo sentido: vestimenta descendería en promedio entre 15 y 25% el volumen de sus ventas

¿Quiénes fueron los únicos que tuvieron números positivos en Rosario en diciembre?: la intermediación financiera y los servicios de seguros que subieron en diciembre ¡67%! Como durante el macrismo, mientras se destruye la industria nacional, la producción y el consumo, crece la especulación financiera.

El golpe de gracia a las provincias

Mientras esos números se ven en grandes ciudades como en Rosario, y ante la ausencia de asistencia del Estado nacional, es difícil pensar en una asistencia provincial si no se ponen de pie las provincias para reclamar fuertemente lo que nación les niega, y en paralelo, si no se avanza en políticas fiscales progresivas que graven más a los poquísimos sectores que concentran las ganancias de este modelo y que vienen ganando hace rato.

Las provincias vieron multiplicarse sus deudas por efecto de la devaluación de diciembre, en el mismo momento que vieron caer las transferencias automáticas del gobierno nacional en un porcentaje del 20% (coparticipación federal, compensaciones y partidas estipulados por leyes especiales). Una caída de los ingresos provinciales que según estudios privados sería la peor de los últimos 45 meses.

Cae la actividad, y golpea al empleo

Según un informe del Ministerio de trabajo de Santa Fe, en los últimos 14 meses se firmaron en la Dirección Regional Rosario 50 acuerdos entre empresas santafesinas y gremios, o directamente con empleados, en el marco del artículo 223 Bis de la Ley de Contratos de Trabajo que habilita a la patronal a suspender personal cuando existe “falta o disminución del trabajo no imputable al empleador”, de los cuales 20 pertenecen a los dos meses y medio de gestión, desde que asumió Javier Milei.

Entre las causas mencionadas en el informe se encuentran: aumentos de costos operativos, entre ellos de los salarios acordados en las últimas paritarias; medidas económicas y políticas para la industria adoptadas, el panorama internacional que dificulta la provisión de insumos para utilizar en la producción; caída abrupta de la producción y de las ventas, provocándoles graves perjuicios económicos. 

Entre los rubros más perjudicados encontramos 4.500 en vigilancia, 2.280 en la construcción, 1.072 en la Sanidad, 367 en la industria del vidrio y alrededor de 100 en las industrias químicas.

Casos Testigo

Acindar (ArcerlorMittal)

El anuncio reciente de la paralización de todas las plantas del grupo siderúrgico Acindar genera preocupación tanto entre los trabajadores directamente afectados como en el sector empresarial y económico en general. Esta decisión, motivada por una marcada caída en las ventas, de una empresa que destina gran parte de su producción a abastecer a la obra pública, plantea un escenario complejo no solo para el empleo directo sino para las comunidades que rodean a la producción y las PYMES que trabajan directamente con el gigante del acero en Villa Constitución y toda la región.

GM

El 2024 comenzó con el peor enero de los últimos 15 años en cuanto a venta de autos, y eso tiene una repercusión directa en las fuentes de empleo automotriz.

General Motors, por ejemplo, paralizó su planta de Alvear hasta el mes de marzo y suspendió a todo su personal con salario reducido. La medida es fruto de la crisis económica y la caída de la demanda. El personal está suspendido hasta el 4 de marzo y, tras un acuerdo alcanzado con las automotrices, cobran entre el 76 y 78% de los sueldos. Desde el SMATA aseguran que la situación recuerda al gobierno de Mauricio Macri, cuando se perdieron 2.000 puestos laborales en el rubro en la zona.

Dinelli 

La empresa metalúrgica Dinelli, de Chañar Ladeado, cerró el pasado mes de diciembre y a pesar de que su propietario se había comprometido a pagar las indemnizaciones correspondientes, eso aún no ocurrió, y los 14 empleados que reclaman sus indemnizaciones comenzaron un plan de lucha con cortes de ruta.

Marco Polo

Otra empresa de la industria metalúrgica que enciende las señales de alerta es la de carrocera Metalsur, del grupo Marco Polo, que anunció la suspensión de 500 trabajadores en la planta de Villa Gobernador Gálvez. La medida será por treinta días y, durante el período, los obreros cobrarán el 80% del salario.

La firma dedicada al carrozado de colectivos, siente el impacto directo de la caída de la actividad económica. En los últimos años, había concentrado la producción de unidades urbanas pero hoy esa demanda se planchó.

La empresa, controlada por capitales brasileños, cesó los contratos de unos 140 empleados y avanzó con la suspensión rotativa del personal fijo, que cobrará el 80% cuando no trabaje.

Alerta Ferroviaria

Alertan una situación preocupante con respecto al recientemente reinaugurado ramal ferroviario Rosario/Cañada de Gómez, tras el cierre de la boletería en Cañada, y la paralización de la venta de pasajes online para el mes de marzo. La preocupación cundió en la comunidad por el futuro del servicio y las fuentes de trabajo

Uocra y empresas de construcción en estado de alerta

La decisión de Milei de parar toda la obra pública puso esta semana el gremio de la UOCRA en en estado de alerta y asamblea permanente por la pérdida en estos dos meses de 50 mil puestos de trabajo directos y más de 100 mil indirectos. Pero no solo los trabajadores están en alerta sino que las empresas nucleadas en la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) se declaró en “estado de emergencia” en todo el país a principios de febrero y advirtió que peligran 200.000 empleos y 1.400 empresas del sector por el “desborde inflacionario de 2023”, agravado por el freno a la actividad.

Planta Potabilizadora Santa Fe

La ampliación de la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas S.A en Santa Fe Capital se encuentra paralizada y sin mano de obra. Debido a los “precios elevadísimos” de los insumos, la Unión Transitoria de Empresas (UTE), formada por Obring, Supercemento y Basa, a cargo de las obras, despidió a 27 trabajadores y mantienen solo a diez en tareas mínimas.

En un escrito, invocaron “desabastecimiento y precios elevadísimos” de insumos, atraso en el pago e “incertidumbre” sobre la continuidad de fondos nacionales ante la postura de “obra pública cero” del presidente Javier Milei ya desde su primer día como jefe de Estado, y antes incluso como candidato.

El futuro llegó hace rato

La perspectiva de una crisis de empleo en ciernes se vuelve más oscura con fallos como el que se conoció por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que puso un límite a la manera de calcular los intereses que se aplican en una indemnización por despido, algo que fue celebrado por el sector empresarial, que señaló que “es el camino” para empezar a dar impulso a la generación de empleo.

Un presagio del escenario de despidos para el que se preparan.

En el ámbito económico la perspectiva tampoco es alentadora, ya que tal como lo había dispuesto el Gobierno nacional, hoy aumenta el impuesto a los combustibles en el marco del cronograma de descongelamiento, lo que va a impactar de manera directa al precio de la nafta y el gasoil, algo que se repetirá en abril y mayo.

Pero no solo los combustibles aumentarán con el “descongelamiento” y la “libertad de precios” porque también lo harán los colectivos, prepagas, alquileres y trenes de larga distancia y las tarifas de servicios como luz, agua y gas.

La Secretaría de Energía calculó que $35.000 será el valor que abonarán por las facturas de gas y luz los usuarios incluidos en el decil 1 de la población, el de menos ingresos, y que ese monto representará alrededor del 35% de los ingresos de ese sector.

En este contexto dará su discurso inaugural de las sesiones del congreso Javier Milei, que en estas semanas previas mostró que ante la imposibilidad de ofrecer un solo logro económico que haga pensar que su base electoral no será la más golpeada por su política, profundizará “la batalla cultural” haciendo hincapié en el supuesto “combate a la casta”, la corrupción, y la persecución a los artistas opositores o la cancelación de íconos de gestiones anteriores como el INADI, o la política de género.

Mientras esto sucede, la pérdida de poder adquisitivo y la pelea por empatarle a la inflación da señales preocupantes de ir cediendo el lugar a la pelea por, aunque sea, mantener la fuente de laburo.

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ECONOMIA

Las agroexportadoras unas de las grandes ganadoras del Caputazo.

Por Germán Mangione (*)

Un primer análisis del paquete de medidas económicas anunciado por el nuevo ministro de Economía Luis Caputo, centrado en una feroz devaluación del peso, muestra a las claras que habrá una inmensa cantidad de perdedores (trabajadores, jubilados, beneficiarios de planes sociales y todos los que cobran sumas fijas) y un pequeño puñado de ganadores (los exportadores).

Sumado a los aumentos de tarifas de energía, transporte el salto de la cotización del dólar oficial a $800 desde los $375 a los que estaba implica una pérdida del 50% en el valor de los ingresos de las grandes mayorías, y en contrapartida que los monopolios exportadores multipliquen automáticamente sus ya fabulosas ganancias.

Y si en Argentina hablamos de exportadores el sector de la agroindustria es uno de los centrales. El complejo agoreportador oleaginoso-cerealero, incluyendo al biodiésel y sus derivados, aportó el año pasado el 48 % del total de las exportaciones de la Argentina, según datos del INDEC.

De ese complejo los principales productos exportados en 2022 fueron harina de soja (14,2% del total), maíz (11%) y el aceite de soja (6,9%).

Un sector concentrado territorialmente en el sur santafesino y dominado por un puñado de empresas de capitales extranjeros que domina el comercio exterior argentina asociada a los grandes terratenientes dueños de la mayor parte de la tierra y la producción en el país.

A partir de las medidas anunciadas el sector recibirá casi $200 por cada dólar exportado.

Esto se debe a que con la nueva reglamentación un 80% de lo exportado cotiza al dólar oficial ($800) y el 20% restante a través del dólar contado con liquidación (CCL), que cuesta un promedio de $1032 pesos. Lo que implica que por cada dólar recibirán 846 pesos contra los $678 que recibirán hasta el lunes. Un aumento de las ganancias de los agroexportadores del 24,7% .

Siempre ganan

Durante todo el año se pudo leer y escuchar como los voceros del sector nucleados en la Bolsa de Comercio de Rosario, la Bolsa de Cereales de Bs As o el Concejo Agroindustrial Argentino reclamaban una recomposición del dólar para “ser más competitivos” y se lamentaban por los efectos negativos de la sequía en la producción y la agro exportación.

Los datos publicados indican que los 11 meses que pasaron de 2023 comparados con el mismo periodo del 2022, el sector cerealero-oleaginoso perdió valores de ventas al exterior por 18.200 millones de dólares, equivalentes a una caída del 50 por ciento, según destacaron las entidades.

Si bien los números son ciertos habría que agregar que una parte de la caída en las cifras exportadas de los últimos meses tiene que ver con la parálisis de las operaciones que impusieron las empresas ante la expectativa por el posible cambio de gobierno y la mejora de la cotización del dólar. Muchos productores y agroexportadoras eligieron esperar para comercializar parte de la producción.

Por otro lado la caída de la actividad fue una situación excepcional en la década, y no modificó en absoluto el lugar de privilegio que ocupa el sector en la economía argentina.

De hecho un año antes las empresas agroexportadoras tuvieron una liquidación récord de divisas de más u$s40.400 millones, superando incluso los record a los que se había llegado en 2011 y superando en un 22% a lo conseguido en 2021.

Según los datos brindados por la última edición del ranking de las empresas que más facturan en Argentina, elaborado por la Revista Mercado varias de las que ocupan el podio provienen del sector agroexportador.

De los 7 primeros puestos 5 son agroexportadoras.

La empresa de origen suizo/ingles Viterra Argentina (ex Glencore, socia de Vicentin en Renova) ocupa el tercer lugar después de YPF y el Banco Nación y duplicó su facturación hasta llegar a los $ 1.056.031 millones, en 4º lugar está la francesa Louis Dreyfus que facturo en 2022 $1.029.200 millones, en 5º lugar la estadounidense Cargill con $ 997.822 millones, la sigue Asoc. de Coop. Argentinas con $958.165 millones, y Aceitera General Deheza en 7º lugar con una facturación de $948.950 millones.

Pero no son las únicas, en el puesto 21 está la estadounidense ADM Agro que facturo $554.775 millones, en el 33 Syngenta Agro con $341.535 millones y 39 Bunge Argentina con una facturación de $282.500 millones. Vale aclarar que uno de los jugadores clave del sector es la estatal china COFCO pero al no cotizar en Bolsa no tiene obligación de exponer sus balances por eso no participa del ranking de Mercado.

Pero no solo las agroexportadoras están en el rankig de las que más facturan sino también en el de las que más ganan.

En el ranking de las ganancias por ejemplo encontramos que Viterra de perder $594 millones en 2021 pasó a ganar $13.109 (229,8%) en 2022, Profertil pasó de ganar $13.466 millones en 2021 a $59.844 en 2022 (77,2%) y Vicentín que paso de ganar $8.840 millones a $15.920 (80,3%),

Incluso empresas como Molinos Agro o ACA que ganaron menos en 2022 que en 2021 son parte de las 50 empresas que más ganaron en Argentina ese año.

PD: Con la fusión de Bunge y Viterra anunciada este año el nuevo grupo liderará con comodidad los tres segmentos: según los volúmenes del año pasado alcanzarían las 9.802.784 toneladas de cereales; las 960.623 toneladas de soja y girasol en grano; y las 10.111.289 toneladas de derivados oleaginosos.

Pagamos la sequía entre todos.

Pero incluso en 2023 cuando la sequía redujo la producción y por tanto las cantidades exportadas, este sector logró que el estado (cada uno de nosotros y nosotras) compartiese esa perdida.

Gracias a las tres ediciones del Programa de Incremento Exportador (PIE), o dólar soja, que consiguieron amenazando al gobierno con no liquidar dólares, estas empresas recibieron un beneficio adicional de $590.000 millones según un análisis elaborado por Natalia Pérez Barreda del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE).

Una transferencia de recursos desde los bolsillos de los argentinos a la caja de estas empresas que para dimensionar el monto de esa ganancia vale citar lo que la autora calcula: “con los ingresos de las tres versiones en función de los salarios de los meses en que se implementaron, se pagan más de cinco años de sueldos de todo el sector agroindustrial sojero”.

También el robo de la evasión.

Habría que sumar que estas empresas le robaron al estado una gran parte de esos dólares a través de la evasión fiscal denunciada esta vez por la Aduana.

La entidad oficial denunció hace unos meses a las siete mayores firmas cerealeras por sobrefacturar importaciones con el fin de fugar divisas ilegalmente.

Las operaciones investigadas involucran el ingreso al país de poroto de soja proveniente de Paraguay, para reexportarlo procesado. A través de la triangulación de la facturación por intermedio de un intermediario, una trader suiza vinculada a las exportadoras argentinas, el insumo llegaba a la Argentina con un 30 por ciento de sobreprecio en relación al valor en puerto de origen.

El objetivo, se presume, era obtener los dólares del Banco Central a precio oficial para pagar la importación, pero con un excedente del 30 por ciento sobre el precio real que se fugaba al exterior.

Las firmas sobre las que se abrió la investigación son Aceitera General Deheza, Bunge Argentina, Cargill SA, Cofco International, LDC Argentina SA (Louis Dreyfus Company), Molinos Agro SA (Molinos Río de la Plata) y Viterra Argentina SA (vinculada a Vicentin).

Caputazo y más ganancias.

Ahora tras los anuncios del ministro de Economía se preparan nuevamente a embolsar fabulosas ganancias, impulsadas por la feroz devaluación y por las perspectivas de un nuevo año record de cosechas.

Si bien en el sector algunas voces se expresaron sorprendidas porque Milei no solo no cumplió su palabra de eliminar las retenciones sino que aumento algunas alícuotas de retenciones (como a la carne, maíz, trigo, tc], y sumara algunas que había eliminado Sergio Massa como las retenciones a las economías regionales, no se escuchan más que felicitaciones al rumbo del recién llegado gobierno.

Y eso tiene que ver con que se calcula que el sector podría liquidar entre diciembre y febrero, antes de la llegada de la cosecha gruesa, uno USD 5.000 millones

Según algunas proyecciones solo el complejo sojero liquidará u$s 18.000 millones frente a los u$s 8.000 de la última campaña 22/23. La Bolsa de Comercio de Rosario junto con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una producción que rondaría los 50 millones de toneladas y estiman que para el ciclo 2023/2024 la producción de granos alcanzaría los 136,3 millones de toneladas, 70% más que en la campaña pasada. Eso permitiría realizar el doble de las exportaciones de este año llegando a USD 34.000 millones

Mientras las agroexportadoras se relamen por las ganancias record, que no son otra cosa que una transferencia de los bolsillos de los laburantes y los sectores de ingresos fijos, por redes sociales el gobierno avisa que va a reimplantar el impuesto a las ganancia que dejaron de pagar el mes pasado muchos de los trabajadores que van a producir esas ganancias.

Ganan los que venían ganando y plata hay a montones…. pero se la van a quedar unos pocos mientras los sacrificios lo vamos a hacer los de abajo.

Finalmente parece que “la gente de bien” de la que hablaban en campaña eran los bancos, las petroleras, las energéticas y las cerealeras.

 

(*) Germán Mangione. Periodista. Miembro del Foro por la recuperación del Paraná y Soberanía Popular San Lorenzo.

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ECONOMIA SOBERANÍA

Ante la entrega como estandarte, la soberanía como trinchera

Por Germán Mangione (*)

 (Nota publicada en el portal web revistazoom.com.ar) 

A pesar del caótico armado del nuevo gabinete, el gobierno de La Libertad Avanza promete un sólido futuro de entrega del Estado argentino que podría culminar en tragedia social.

Después del impacto que generó en las primeras horas el triunfo electoral de Javier Milei, llegó una frenética semana de anuncios, rumores, designaciones, desmentidas y marcha atrás, que van dejando una estela de aún más confusión de cara al nuevo gobierno que asume el próximo 10 de diciembre.

Pero más allá de la incertidumbre asoman algunas pocas –pero no por eso menos preocupantes— certezas. El gobierno de Javier Milei (y de Mauricio Macri) avanzará sin sorpresas en dos caminos que el libertario había anunciado en campaña: el ajuste y la entrega del patrimonio nacional.

Los primeros movimientos y trascendidos que deja ver el hombre de los perros clonados y sus allegados muestran por un lado que su plan de gobierno aprendió de la experiencia fallida del macrismo y avanzará apresuradamente con propuestas de recorte, achicamiento del Estado y las recetas de ajuste de siempre del neoliberalimo, pero esta vez con motosierra y no con bisturí.

Sin embargo, muchos de los anuncios de campaña empiezan a desteñirse de la mano de la real politik y el pragmatismo que la delicada realidad argentina impone. El plan de reducción del gasto choca de frente con una ya complicada situación social que amenaza con estallar ante los primeros aprietes del liberal.

Así, el anuncio de la posible eliminación de los aguinaldos a empleados públicos fue puesto en duda por el mismo equipo de Milei al día siguiente, la eliminación de ayudas sociales no apareció todavía entre las medidas anunciadas, y el recorte de la obra pública fue cuestionado hasta por algunos gobernadores de Juntos por el Cambio.

Habrá que ver hasta dónde avanza teniendo en cuenta que, como se advirtió en campaña, el famoso “ajuste a la política” no alcanza ni a hacerle cosquillas al déficit fiscal que representa apenas una ínfima porción del gasto. ¿Aplicará la motosierra socavando su propia base social? No está claro.

Lo que sí aparece con más claridad, al revisar sus primeros movimientos, alianzas, reuniones y viajes públicos es que no habrá tregua en el plan de entrega planteado y alentado por los principales referentes económicos y políticos de las potencias extranjeras que se relamen ante el reparto de las riquezas de los y las argentinas.

Las felicitaciones de las embajadas de Estados Unidos e Inglaterra en las primeras horas de la victoria libertaria fueron señales claras de lo que vendrá. Exultantes por la sintonía ofrecida en campaña por Milei, tanto EEUU como el Reino Unido no disimulan su entusiasmo por la influencia creciente que tendrán en el nuevo escenario argentino, en medio de la agudización de las tensiones geopolíticas en el mundo, y el avance de China en la región.

Tampoco los libertarios intentan ocultar su afinidad con los principales imperios que históricamente dominaron la región. Milei realiza en estos días su primer viaje como presidente electo a Washington junto a Caputo en busca de financiamiento en dólares para resolverle el problema de las Leliqs a los bancos y endeudar aún más a la Argentina.

Mientras tanto, varios miembros de la troup libertaria como el futuro ministro de Justicia Cúneo Libarona, Diana Mondino, futura canciller, y el nuevo titular del CONICET, Daniel Salamone, festejan en Buenos Aires el cumpleaños número 75 del rey Carlos III de Inglaterra en una ceremonia que agrupó a los principales vínculos de los usurpadores de las Islas Malvinas en el país.

Rumores y versiones sobre la entrega de los ferrocarriles, los canales públicos, Aerolíneas Argentinas, ARSAT y hasta la eliminación de nuestra moneda, vislumbran un futuro negro para la soberanía económica.

Sin embargo, en ese mar de anuncios de privatizaciones y entregas se destacan tres que podríamos decir son los pilares de cualquier posibilidad de proyecto autónomo de país y hoy están en serio peligro: el Paraná, Vaca Muerta, y el litio.

La vuelta del río privado

Guillermo Ferraro, próximo ministro de Infraestructura de Javier Milei, no oculta su plan de trabajo para volver a privatizar la vía navegable troncal del Paraná por donde circula el 80% de las exportaciones argentinas.

En declaraciones radiales Ferraro anunció no sólo avanzar en la reprivatización, como reclaman los agroexportadores, sino en la desarticulación de la Administración General de Puertos, el organismo del Estado que hoy tiene a su cargo la administración de la vía troncal y del cobro de su peaje.

El reclamo de las multinacionales que manejan nuestro comercio exterior, y de la embajada estadounidense, empieza a materializarse de la mano de la llegada de Milei.

«Necesitamos darles competitividad a nuestras cadenas exportadoras y, para ello, licitar el dragado y balizamiento para profundizar el río y hacerlo a riesgo empresario con un peaje lo más bajo posible, que pague la carga y no requiera aportes del Estado es el mejor camino. Hay que trabajar rápidamente en los pliegos y en los estudios que demuestren que la obra no perjudicara el medioambiente», asegura Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara de Puertos Privados de la Argentina y CEO de la francesa Dreyfus.

En el mismo sentido se expresó Miguel Simeoni, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, órgano que expresa los intereses de los grandes propietarios de la tierra y de las exportadoras extranjeras. Además pidió que el nuevo gobierno avance sobre la baja de las retenciones, los biocombustibles, la mejora de los accesos a puertos y el fortalecimiento del ferrocarril.

En consonancia con el camino de entrega que toma el tema Paraná esta semana la Legislatura de Santa Fe se va acomodando al nuevo escenario y convoca a una audiencia pública que se expresará en el mismo sentido de la mano de la entidad agraria.

Y no es extraño que incluso el presidente de Paraguay, el economista Santiago Peña, ex funcionario del Banco Mundial y del FMI, y el delfín de Estados Unidos en la región, que venía presionando por el peaje de la hidrovia de la mano de las agroexportadoras extranjeras hiciera en ese marco declaraciones de regocijo por la victoria de Milei, e incluso por la posible designación de Luis Caputo al frente del Ministerio de Economía.

El vuelo de los buitres sobre Vaca Muerta

Quien mire hoy hacia arriba podrá ver más que a las fuerzas del cielo que invoca como aliados el libertario a los buitres imperiales, y sus socios locales sobrevolando las enormes riquezas del país a la espera de quedarse con su parte.

Algo que se ve claramente en el sector energético. Por un lado, las empresas del sector ven en Javier Milei la posibilidad de la desregulación de las tarifas de energía, lo que permitirá el crecimiento meteórico de sus ganancias a costa de un empobrecimiento generalizado de las grandes mayorías y una traba para cualquier plan productivo.

Pero la pelea energética central está sin dudas en torno a Vaca Muerta, la segunda reserva de gas del mundo y la cuarta en petróleo no convencional, que atraviesa cuatro provincias argentinas y que en el mes de septiembre alcanzó un récord de producción superando en 14% la actividad de agosto.

Milei volvió a ratificar su intención de privatizar YPF y su principal activo, una obra en la que el Estado hizo los principales aporte de inversión para la exploración (que es lo que más dinero insume), y que ahora en el momento de empezar a recaudar lo invertido será entregado al mejor postor. Y postores hay muchos, e invirtieron mucho para intentar quedarse con el premio gordo. Así como Mauricio Macri impulsó la llegada de Milei al poder e intentó colar a Javier Iguacel al frente de la petrolera estatal, el empresario Paolo Roca (dueño de Techint) fue quien financió gran parte de la campaña del libertario con el mismo objetivo.

La empresa Inversiones Urbanas Nuevo Milenio, del grupo Techint, figura como única empresa aportante a la campaña de Javier Milei presidente. Y el empresario parece haber ganado la pulseada con el anuncio de que el actual director de Exploración y Producción de Tecpetrol, la empresa petrolera del Grupo Techint, Horacio Marín, ocupará el cargo unificado de presidente y CEO (director ejecutivo) de YPF.

Pero no sólo el empresario siderúrgico y Macri pretenden un trozo de la mayor joya de la abuela que hoy tiene la Argentina, sino que los fondos especulativos extranjeros también movieron sus piezas en el nuevo escenario.

En jugada preparada, y a sólo dos días de la victoria del libertario, la jueza estadounidense Loretta Preska, que entiende en la causa por la expropiación de YPF, accedió a que el país no deba depositar los 16.100 millones de dólares que le reclama de indemnización el fondo yanqui Budford, pero ordenó que el país debe aportar otros activos como garantía para evitar embargos, abriendo la puerta a la entrega de acciones de la estatal YPF.

El triángulo del futuro

La otra gran joya (que la Argentina comparte con Bolivia y Chile) deseada por las grandes potencias de cara al desarrollo tecnológico del futuro, es sin duda el litio. Quizás, por eso, uno de los primeros en felicitar a Milei en la red social de la que es dueño fue Elon Munsk, el magnate estadounidense y dueño de la empresa de autos eléctrico Tesla, que en su momento llegó a decir públicamente en el marco del golpe de Estado a Evo Morales, que si necesitaba el litio haría eso y mucho más por conseguirlo.

Los salares del triángulo del litio albergan más del 50% de las reservas globales de ese metal blando, según un informe sobre la industria de minerales no combustibles del Centro Nacional de Información sobre Minerales del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), publicado en enero de 2023.

“La seguridad del suministro de litio se ha convertido en una máxima prioridad para las empresas de tecnología en Asia, Europa y Norteamérica”, afirma el informe, respaldando las palabras de Laura Richardson (jefa del comando sur de EEUU) que afirmó hace unos meses que estos recursos son una cuestión de “seguridad nacional” para EEUU.

Argentina ya tiene en la actualidad una legislación que limita la soberanía nacional sobre el recurso, y que tanto empresas estadounidenses como chinas vienen aprovechando para tomar posiciones, y esto seguramente facilitará el camino a los planes de profundizar su extranjerización y entrega.

La soberanía como trinchera

Ante este siniestro panorama se impone la necesidad de concentrar los esfuerzos por defender el patrimonio de todos los argentinos y argentinas.

Sin dudas, el tema de la defensa de la soberanía cobra fuerza por varias razones. Y no es que el ajuste a los ya flacos y golpeados bolsillos de las mayorías argentinas no tenga peso o importancia, pero existe la posibilidad como sucedió en el primer gobierno de Carlos Menem, que la entrega del patrimonio permita en una primera etapa ocultar los efectos devastadores de las políticas liberales con el ingreso de dólares frescos al país.

El crecimiento record de la cosecha que se espera para 2024 con la llegada de las lluvias, así como el achicamiento del déficit comercial por la producción petrolera que permitirá reducir los gastos de importación, sumado a la ola de privatización de empresas estatales, pueden generar una sensación de salida económica que por experiencia será transitoria y culminará en tragedia social, pero que mientras tanto brinde sustento político y sobre todo social al gobierno de Milei.

La defensa de la soberanía, entendida como una totalidad, brinda también un paraguas de unidad a la lucha social, que como sucedió en el gobierno de Macri puede tender a verse atomizada por la metralla de medidas antipopulares que –como anuncia el gobierno libertario— disparará hacia todos los sectores apenas asuma. El vórtice común de las luchas ambientales, obreras, feministas, etc., tienen en la pelea por los bienes comunes un punto de unión ineludible para entender los que está en juego en el país y enfrentar a los enormes poderes que se han coaligado para la etapa que viene.

Pero sobre todo la entrega desmiembra y priva al país de cualquier posibilidad de proyecto futuro, y de una base para cualquier proyecto de desarrollo a mediano o largo plazo. ¿Cómo pretende Milei llegar a ser Alemania en 35 años sin el control de la energía, el petróleo, el litio y el comercio exterior? ¿Lo pretende?

La falacia del sufrimiento y la entrega total ahora para disfrutar del crecimiento después es el principal espejismo a combatir, y para hacerlo la defensa de la soberanía nacional es la trinchera.

 

(*) Germán Mangione. Periodista. Miembro del Foro por la recuperación del Paraná y Soberanía Popular San Lorenzo.

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🔵 GUSTAVO ZANOTTI en Entrevistas de INFO▶SOBERANA #47

“EVASIÓN CEREAL”

🎙 Ciclo de entrevistas. Con la conducción de Marina Cerquetti.

🗣 Conversamos con Gustavo Zanotti , economista, docente e investigador del CONICET.

➡ Sobre el informe “CRUZAR FRONTERAS PARA COSECHAR GANANCIAS” y la compleja trama que han armado las multinacionales agroexportadoras para poder llevarse sus ganancias sin dejar nada en nuestro país.

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Dolarizar la Argentina. ¿El fin de la inflación?

Apuntes económicos en Info>Soberana

La dolarización plena de la Argentina ha sido presentada como tema de debate suponiendo una posible solución a un mal que parece irremediable: la inflación. Hablar de dolarización es hablar de inflación, o al menos de lo que pareciera una posible respuesta a esta.

Recientemente ha cobrado una renovada notoriedad, al paso que la inflación parece no tener techo, aumentando año tras año y cada vez con mayor velocidad. Sumado a esto, en las elecciones primarias del 13 de agosto pasado, el candidato presidencial más votado fue quien propone implementar esta antipatriótica medida. Esta posibilidad ha cobrado fuerza, al punto tal de ya no parecer algo imposible de suceder. Hablar que nuestro país, en un breve lapso, deje de tener nuestra propia moneda para adoptar la de otro Estado aparece hoy como algo probable de suceder.

Hay que decirlo claramente, la dolarización no es una solución al robo y saqueo de los ingresos populares al que nos somete la inflación, en este sentido es meramente ilusoria, es como saltar de la olla directo a las llamas; aunque nuestros ingresos se fijen en dólares existen múltiples formas de vapulearlo.

El 1 a 1 y la “convertibilidad”

Aquí conviene recordar los hechos de la historia reciente, de los cuales muchos hemos sido parte, nos referimos a los diez años que transcurrieron bajo el plan de convertibilidad que impulsaron primero Menem y Cavallo y luego sostuvo la política de la Alianza hasta que voló por los aires en el gobierno de Fernando de la Rúa. Es útil por tres motivos: es la experiencia más similar a una dolarización plena, a la vez es referenciada por J. Milei como el mejor gobierno de los últimos 100 años, y además en el equipo económico y de asesores de este candidato aparecen muchos personajes vinculados a esta experiencia, como Roque Fernández (último ministro de economía del menemismo). Esperemos que este pasado, sumamente doloroso, nos sirva para iluminar el presente y las “novedosas” propuestas.

El Plan de Convertibilidad llevado a cabo a principios de los años 90’ tuvo como uno de sus ejes el establecimiento por ley de la paridad entre el peso y el dólar norteamericano, funcionando este como reserva en el BCRA, pretendiendo asegurar así el valor del peso.

En primer lugar la hiperinflación alfonsinista y la menemista pulverizaron los ingresos, tanto en su capacidad de compra de bienes y servicios como, sobre todo, en su valor medidos en dólares. De esta manera se consiguieron al menos dos grandes e importantes objetivos: uno económico, que consistió en lo que los economistas doctrinarios llaman una “adecuada relación de precios relativos” que no es otra cosa que los salarios e ingresos populares estén en un mínimo histórico, y por otro un importantísimo objetivo político, permitió generar consenso social entre los sectores populares para tomar las medidas más antipopulares y antinacionales con tal de detener la inflación[1].

Pero como esto no era suficiente, junto con lo anterior, se echó mano a los ahorros y se realizó una masiva confiscación de los mismos mediante la conversión de los plazos fijos en bonos (Plan Bonex)[2]. Esta medida, junto a las privatizaciones y toma de deuda se hizo para garantizar un colchón de dólares en el Banco Central (BCRA); junto con ello se ingresó en un canje de deuda externa (Plan Brady) para quitar las obligaciones del Gobierno Nacional en el corto plazo.

 
Domingo Cavallo y el Plan de Convertivilidad

Con esas medidas previas -y otras que abajo se mencionan- en abril de 1991 se impuso la Ley de Convertibilidad que estableció una relación cambiaria fija entre la moneda nacional y la estadounidense, conocido popularmente como el «uno a uno» . Se trató de una moneda, el peso, que se encontraba respaldada por el dólar (esta cumplía en última instancia las funciones de reserva de valor): de esta forma se completaba una regresiva y antipatriótica reforma financiera y se estableció un nuevo esquema de funcionamiento económico.

Con esta última medida se convalidó -en lo fundamental- el esquema de precios relativos impuesto con los procesos hiperinflacionarios, es decir, se validaba lo perdido por los salarios y jubilaciones, y se mantendrían relativamente congelados los precios de los bienes. Dado que ahora los ingresos estarían en una moneda tan fuerte como el dólar, en apariencia no habría nuevas pérdidas de ingreso, pero lamentablemente esto no fue así.

Con las medidas antes detalladas, comenzó a reducirse aceleradamente la tasa inflación, pero esta no desapareció hasta por lo menos luego de 2 años de implementada la convertibilidad. El año 1991 terminó con una alta inflación (superior a los tres dígitos) en gran parte debido a los meses previos al plan, en 1992 los precios al consumidor aumentaron en un valor levemente superior al 10% y algo más del 3% en 1993, año en el que, podría decirse, se encontró finalmente la estabilidad de precios. Lo que no suele decirse es que los salarios permanecieron congelados durante todo el período (más de 10 años). Es decir, que además de lo perdido inicialmente continuaron degradándose por la inflación de los siguientes dos años a pesar de la seudodolarización.

Los otros ejes de este plan fueron las privatizaciones y desguace del Estado, la desregulación de los mercados y la apertura (comercial y financiera). La desregulación de los mercados, (abolición de las juntas de granos, precios máximos a los alquileres, etc) significó el retiro del Estado de mercados sensibles y claves, dejando con mayor “libertad” de acción a los agentes que operan en los mismos; traducido: se le dio rienda suelta a los sectores económicamente más poderosos para que impongan sus condiciones. Las privatizaciones de empresas, -con innumerables hechos de corrupción mediante-  se realizaron con los pretextos de disminuir el déficit fiscal e ingresar fondos en dólares para sostener el programa. La apertura indiscriminada a la importación al igual que al ingreso y egreso de los capitales extranjeros, implicó otorgar la libertad sin frenos ni límites al capital extranjero; estos operaron con total desenfreno en busca de su exclusivo beneficio, aún cuando pusieran en riesgo importantes intereses nacionales; no obstante fueron muy pocas las nuevas empresas que se radicaron en el país (ampliación de la capacidad productiva) y muchas las firmas nacionales que se extranjerizaron en estos años.

Este ingreso masivo e indiscriminado de importaciones y de grandes firmas internacionales significó el fin para una gran parte de la industria nacional, principalmente de las pymes que operaban en el mercado interno. Esto generó un enorme proceso de concentración en la producción[3], junto con la desnacionalización y, como si esto fuese poco, generó un ascenso constante de la desocupación. Este era el verdadero infierno en la era menemista, el que se traducía en el hambre más atroz de millones de argentinos.

Pero esto, lamentablemente, no fue el último azote a los sectores populares. Los cambios en la estructura productiva y la desaparición de miles de pymes fueron aumentando la tasa de desocupación que, junto a la traición de la mayoría de los grandes sindicatos, presionaron aún más a la baja a los salarios, esta vez en forma directa (nominal) e indirectamente (menores contribuciones y aportes jubilatorios, mayor carga horaria por el mismo sueldo, etc.).

Hiperdesocupación. Cientos de fábricas cerradas con la política del menemismo.

Cuando esta baja no fue suficiente se volvió a la carga con leyes de flexibilización laboral (primero Menem, luego de la Rua) que significaron nuevas pérdidas en los derechos laborales y en los ingresos de los trabajadores. Fue tan brutal ese proceso que se llegó a traspasar los límites a la dignidad humana. Vale como ejemplo lo sucedido en la ciudad de Mendoza, donde a las cajeras de un supermercado, con el pretexto de ahorrar tiempo y para que no lo pierdan en el sanitario, se les llego a exigir que usen pañales. El calvario no fue solo para los desocupados, quienes lográbamos mantener la fuente de trabajo, en más de una ocasión vimos atropellados no solo nuestros derechos económicos, sino también los más elementales[4].

Como todo eso tampoco alcanzó, y la incapacidad en contener el déficit fiscal –a pesar de las privatizaciones y los ajustes constantes en los gastos del Estado- se volvió masiva la toma de deuda externa para sostener este modelo; y ante un nuevo fracaso, el gobierno nacional, por decreto redujo los salarios estatales y las jubilaciones más altas (en un 13%), la impopular medida anunciada por la por entonces ministra de trabajo Patricia Bullrich, para de esta forma intentar generar una nueva baja salarial en el sector privado. Pero esto tampoco fue suficiente.

Fue así como el gobierno nacional primero y los de varias provincias luego, echaron mano de un recurso que expresamente estaba prohibido, aparecieron así las “cuasimonedas”. Estas eran bonos de muy baja denominación que se utilizaron para abonar total o parcialmente sueldos de los empleados estatales y deuda de los proveedores, quienes debían aceptarlas por su valor nominal (el que figura impreso en el mismo) pero que luego, cuando se utilizaban para comprar o abonar servicios, eran aceptadas con una quita que rondaba entre el 10% al 50% del valor de los mismos. Estas circularon, reemplazando parcialmente al peso basado en el dólar, con las cuales el gobierno licuo parte de sus deudas con pequeños proveedores y empleados, induciendo una vez más otra nueva baja salarial general.

Para intentar sostener el modelo sacaron leyes que al poco tiempo violaron, y volvieron a confiscar masivamente a la población, no solo los ahorros, también el dinero en cuenta corriente que es usado para el día a día (corralito), cortando así la cadena de pagos y profundizando la crisis económica.

Vemos así como, a pesar de la dolarización encubierta, el saqueo a los bolsillos de los trabajadores y jubilados continuó. Ahora no fue solo con la inflación o devaluaciones abiertas, sino mediante inducir nuestros ingresos a la baja a través de múltiples mecanismos: descuentos nominales, mayor jornada horaria con la misma remuneración, cuasimonedas, condiciones laborales deplorables, pérdida de conquistas sociales, etc.

La salida a la mayor catástrofe económica política y social de nuestro país fue cuando una pueblada nacional hizo volar por los aires al gobierno antinacional y antipopular de la Alianza – de de la Rua y Cavallo, generando condiciones para un cambio radical; que entre otras cosas implicó el no pago parcial de la deuda ilegítima y usuraria, planes de asistencia a los hambreados del modelo y el congelamiento de las tarifas.

Dolarización 100%

Visto que el plan de convertibilidad fue un enorme y violento saqueo a los bolsillos de los trabajadores, que a su vez transformó la estructura productiva económica local de forma regresiva y antinacional, surge hoy una gran inquietud ¿Por qué un nuevo intento de este tipo, ahora más extremo como sería una dolarización completa, podría ser apoyado por amplios sectores populares?

Más aún. En distintos medios de comunicación se ha dicho y escrito en contra a esta propuesta: que implicaría una licuación de salarios, que pondría en riesgo a la industria nacional, que socava la soberanía nacional, etc…Y si bien todos estos argumentos, y otros tantos más, son ciertos -y no suelen encontrar resistencias argumentativas- parecen no hacer mella en la propuesta dolarizadora. Para intentar una posible respuesta hay que indagar en la realidad concreta.

Vemos que, según las estadísticas oficiales realizadas sobre los grandes centros urbanos en los que viven algo más de 29 millones de personas (casi 2 de cada 3 habitantes de nuestro país), hay casi 10 millones de asalariados de los cuales más de 3,5 millones trabajan en negro, sin ningún tipo de beneficio social y además 1 millón de personas que se encuentran desocupadas[5]. Según estas mismas estadísticas el 40% de la población (11,5 millones) es pobre, es decir que intenta sobrevivir con ingresos que están lejos de cubrir las necesidades mínimas. Más alarmante aún es la pobreza entre los niños donde llega al 60% del total. Hubo un tiempo en el que el acceso al empleo significaba comenzar a salir de la pobreza, era sinónimo de proyectos familiares, de esperanza en un futuro mejor; claramente eso no es lo que sucede hoy, al menos para una gran parte de los asalariados.

La licuación de sueldos y jubilaciones no es solo una amenaza, es parte de la realidad actual, es parte de nuestra cotidianeidad. Sobre la base de este trasfondo social, crece el hartazgo popular al saqueo inflacionario al que nos vemos sometidos, al igual que a las brutales redistribuciones de ingresos y riquezas que se nos impone con las, cada vez mayores, devaluaciones del peso. Estos hechos y el fracaso de los gobiernos en resolver los problemas populares en, al menos, los últimos 12 años, han contribuido en derrumbar los proyectos y aspiraciones de las grandes mayorías, como el acceso a la casa propia y digna; y crece el miedo -cada vez más real- a una nueva oleada hiperinflacionaria, que termine de hundir en el hambre y una mayor pobreza a la mayoría de los trabajadores y sectores populares.

Para los pequeños y medianos productores agropecuarios, entre que su producción es pagada en pesos al tipo de cambio oficial, muy inferior a las cotizaciones paralelas (con las cuales se suelen fijar muchos de los precios de los insumos que utilizan) y la alta presión impositiva, el escenario no es muy alentador. Y para peor, el gobierno frente a la necesidad de divisas otorga mejoras temporales en el tipo de cambio que poco y nada benefician a los productores y la producción y en cambio alienta –y mucho- a la especulación. Una economía con un único tipo de cambio (como plantean los dolarizadores) y menor presión tributaria suena prometedor. Las Pymes industriales han tenido un auge y éxito relativo con la actual política económica, pero las serias dificultades para conseguir insumos importados, y el achicamiento del mercado nacional ponen en dudas su sostenibilidad.

El argumento que una dolarización atentaría gravemente contra la soberanía nacional, aunque real, en boca de los actuales funcionarios del gobierno nacional suena ridículo. Veamos algunos pocos ejemplos: un gobierno integrado por quienes gestionaron la permanencia de una base de “observación” dirigido por el ejercito de una potencia extranjera en nuestro país; la entrega de lo fundamental de Vaca Muerta y el litio a firmas extranjeras, el escaso control sobre las vías navegables como el río Paraná; y por último no puede dejar de señalarse que luego de salir tercero en las elecciones presidenciales (siendo la peor elección en la historia del justicialismo) el actual ministro de economía – y candidato presidencial- realiza una salvaje devaluación -y aumento en las tasas de interés- acelerando muy peligrosamente aún más la tasa de inflación y la incertidumbre, dando un enorme mazazo al bolsillo popular, para luego justificarse diciendo que es una medida solicitada por el FMI.

Tampoco puede dejar de mencionarse que una parte importante de nuestra economía de hecho ya se encuentra dolarizada. Toda moneda, para ser verdaderamente tal debe cumplir con tres requisitos: servir como medio de cambio, como unidad de cuenta y ser reserva de valor. En cuanto a reserva de valor ya hace bastante tiempo que el peso ha dejado de cumplirlo, las devaluaciones, cada vez más constantes y elevadas junto con los saltos inflacionarios posteriores, han empujado cada vez más a la dolarización de los ahorros. Como unidad de cuenta hay mercados en los cuales, desde hace un buen tiempo que no es considerada, como sucede en el mercado inmobiliario, y todo lo vinculado a las importaciones. Solo conserva plenamente la función de medio de cambio, pero esta función también se encuentra alterada, quien posee pesos busca activamente la forma de transformarlos, de adelantar gastos o depositarlo en cuentas (como el plazo fijo) que mantengan en algo su valor. Es decir que nuestro país no cuenta verdaderamente con una moneda propia en el real sentido y funciones que esta debe cumplir.

De lo dicho hasta aquí se desprende que hoy, los principales impulsores de la dolarización en la Argentina no han sido J. Milei y su reducido círculo de intelectuales. La actual conducción de la política económica ha permitido, cuando no generado, las condiciones objetivas y subjetivas para tolerar, por parte de los sectores populares, este tipo de medidas profundamente antinacionales como una eventual dolarización.

¿Es posible?

Visto los antecedentes más cercanos y las condiciones para tolerar este tipo de proyecto antinacional, nos queda por ver la viabilidad, en términos de política económica, del proyecto de dolarización plena.

Vale señalar que en este apartado, a diferencia de los dos iniciales, estaremos principalmente en el terreno de las hipótesis, y todo lo que se diga será dentro de un marco relativamente aceptable de probabilidades.

Una de las primeras cuestiones es a qué tipo de cambio se realizaría la conversión. Las opiniones más opuestas estiman que el tipo de cambio podría llegar a ser cercano a los $8.000 (si ocho mil pesos por dólar) son quienes parten de convertir la base monetaria (el total de pesos billetes puestos en circulación contra las reservas del BCRA. En la vereda de enfrente, los intelectuales que proponen la dolarización plena, realizan estimaciones menos pesimistas en la que manifiestan que la conversión se podría hacer a un valor algo superior al “dólar blue”, que hoy ronda los $ 750.-, también existen múltiples estimaciones intermedias, pero en principio concedamos a los intelectuales impulsores de esta antinacional propuesta económica para partir de sus propias y “benignas” estimaciones. En este hipotético caso un salario actual de $ 300.000.- (que hoy se ubicaría por encima del promedio) quedaría luego de la conversión en U$S 400 valor similar al promedio inicial durante la convertibilidad, mientras que la jubilación mínima ($87.500) quedaría en U$S 115.- Esto, en el caso de efectivamente ser así, nos daría dos importantes datos, uno es que consolidaría lo perdido por los salarios en estos últimos años, y el otro es, que al menos parte del “trabajo sucio” parecería estar hecho por la actual gestión.

Otra cuestión clave es la masa de dólares en billetes necesaria para garantizar un proceso mínimo de circulación, cuestión íntimamente relacionada con la anterior; que en principio no luce imposible de conseguir[6]. Por supuesto que esto implicaría que los asalariados aceptemos este brutal hachazo, y los empresarios (sobre todo quienes venden en el mercado doméstico) que sus capitales se desvaloricen -medidos en dólares- en una mayor magnitud. Hoy no habría grandes ingresos de divisas por privatizaciones, como fue en los noventa; se especula que con nuevo endeudamiento externo, más lo producido en Vaca Muerta (petróleo y gas), más el litio y cosechas normales alcancen a generar altos ingresos en dólares, y se espera sobretodo, que, al sellar al dólar como única moneda ingresen al circuito doméstico algo de U$S 400 mil millones, que hoy tendrían en el exterior y el “colchón” los empresarios locales.

Dando por supuesto lo anterior, se insiste que sería en el menos perjudicial de los posibles escenarios de una dolarización plena; aún quedan varias cuestiones por resolver. Una de ellas es sobre las Leliq (mecanismo mediante el cual el BCRA remunera a los bancos comerciales) que hoy ronda la friolera de 19 billones de pesos (millones de millones) que al tipo de cambio “blue” superarían holgadamente los 25 mil millones de dólares. Si los dólares bajo el colchón y el exterior volviesen masivamente, en principio no aparecería como una cuestión problemática, pero en el caso en que esto no suceda (que no ingresen masivamente) la devaluación deberá ser mucho mayor a la indicada inicialmente, por supuesto que existen otras alternativas, como algunas de las que ya se han practicado y señalado anteriormente. ¿Estarán pensando en una nueva confiscación de depósitos? Vale un dato, muchos de los personajes que hoy rodean al candidato “libertario” fueron parte del equipo económico que realizó el Plan Bonex.

Como si lo anterior fuese poco, aún nos quedan pendientes dos temas centrales: la deuda pública (del gobierno nacional, como también de algunas provincias), mayormente denominada en dólares -se considera como deuda externa- que actualmente es una de las grandes piedras atadas al cuello de la economía nacional y por otro lado el balance de pagos. Los vencimiento de deuda, hoy lucen impagables, salvo prórrogas de prórrogas (refinanciación). Si se consiguiese una nueva refinanciación (canje) no se eliminaría el problema, tan solo quedaría para más adelante, pero concedamos esto también. Todo esto lleva implícito que, para hacer frente a la misma, se deberían generar saldos comerciales (superávit externo) tan amplios y sostenido que, las importaciones de bienes y servicios, deberían llegar a un mínimo histórico, deberían reducirse mucho más de lo que ya han comenzado en achicarse, incluso debería ser superior a la caída del 2002. Sería necesaria una muy profunda crisis económica; históricamente la forma clásica de inducir estas ha sido a través de las devaluaciones; con lo cual el zarpazo devaluatorio inicial debería ser bastante mayor al previsto por los promotores de la dolarización total. Esto implicaría no solo problemas para importar insumos básicos, también para productos esenciales que no se fabrican localmente, junto con una buena dosis de cierre de empresas -principalmente destinadas a vender en el mercado interno y pymes- y nuevo ascenso de la tasa de desocupación, que tal como se señaló anteriormente presionaría a la baja (incluso nominal) los salarios. En un contexto, como este los niveles de pobreza se dispararían aún más, pudiendo llegar a valores inéditos en nuestro país. La dolarización, esa aparente “salvación” de una hipeinflación nos condenaría, en un corto a mediano plazo, a una hiperdesocupación[7] e hiperpobreza.

Para quienes piensan que la dolarización total podría ser mejor –en términos económicos- que la situación actual, o con la fantasía que así se podría evitar una proceso hiperinflacionario deberían repensarlo a la luz de nuestra experiencia histórica reciente y de las características actuales.

Pero aquí no terminan “las pálidas” de esta propuesta. Es que junto con la dolarización total se proponen otra serie de medidas, similares a las adoptadas en los años noventa, tales como la completa desregulación de los mercados (ningún tipo de intervención estatal) y de apertura irrestricta al movimiento de mercancías y capitales. Esto se suele señalar que es para reforzar los aspectos antiinflacionarios del plan; pero lo que no se dice es que conllevan al cierre de empresas que no serían “competitivas” en el mercado mundial (principalmente las pymes industriales). Junto a ello, el verdadero objetivo de la política económica propuesta por J. Milei: una nueva y más profunda concentración de la producción y extranjerización del entramado productivo local[8] De la mano de ello una barrida a todas, o al menos a una buena parte, de las conquistas sociales, no por nada se plantea volver más de 100 años atrás en esta materia (sin vacaciones, ni aguinaldo ni el derecho a enfermarse). El viejo sueño de Martínez de Hoz de disciplinar a los empresarios nacionales (sobre todo industriales) y los obreros para quebrar definitivamente la alianza político social que es el fundamento del peronismo estaría a un paso de completarse.

Quedan aún por ver varios aspectos de los que implicaría una dolarización plena en Argentina; pero por cuestiones de espacio se señalarán dos más. Uno es que esta medida nos ataría al ciclo económico de los EE.UU. de una forma mucho más fuerte que la existente hoy. Tendría además la enorme desventaja que la producción local no es complementaria con la de EE.UU, sino que en gran medida compite con la misma. Vale recordar que dicha potencia extranjera destina millones de U$S anuales en promover su producción, en particular la agrícola. Pondría a competir, de igual a igual, a la producción nacional con la norteamericana, sin el desarrollo previo que tiene esta, ni las múltiples protecciones con las que cuenta, ni la infraestructura que ese país posee, etc. Todo esto en un momento en el cual el dólar empieza a ser cuestionado como la moneda que rige las relaciones comerciales internacionales.

El otro es principalmente de índole política. Implica una cesión de formal de parte de nuestra soberanía. La moneda nacional también es parte fundamental de garantizar la unidad territorial de nuestro país, en los hechos, y desde un punto de vista económico, tendríamos un estatus similar al de una cuasicolonia[9].

Y por si todo lo dicho fuese poco, también valen las advertencias que ya ha realizado J. Milei en varias entrevistas televisivas y radiales: “El dólar es solo una moneda, cada uno podrá elegir con que moneda transar”. Coherente con el también propuesto sistema de “Free Banking” (banca libre) en reemplazo del BCRA, donde cada entidad podría emitir moneda. ¿Están adelantando las nuevas cuasimonedas?

Habíamos iniciado el artículo diciendo que hablar de dolarización es hablar de inflación, pero esto es la apariencia. Ahora estamos en condiciones de ver la esencia, de afirmar que la dolarización plena significa un reforzamiento de la subordinación nacional, de profundización de la dependencia política y económica, de destrucción del entramado productivo nacional, de transformaciones antipopulares y antinacionales de la estructura económica.

La dolarización plena no solo requeriría un brutal ajuste y transferencia de ingresos y patrimonio inicial. Nos empujaría aún más a la pobreza y, aún así, tampoco garantizaría la estabilidad de ingresos, ya hemos visto las múltiple trampas preparadas para, luego de realizada la dolarización plena, comprimir aún más los salarios.

Un breve comentario para cerrar este segmento: en EEUU la inflación acumulada desde 2011 fue de aproximadamente un 34% -nada, diríamos aquí- con una tendencia muy fuerte al alza en los últimos años, pero el verdadero dato es que en el mismo período el salario mínimo interprofesional tuvo un aumento de 0%.

Una verdadera política antiinflacionaria

No es cierto que el problema inflacionario no tenga solución, veamos algunos lineamientos que podrían resolverlo de haber un gobierno patriótico y popular.

En primer lugar, es necesaria una reforma monetaria y financiera. Hoy, luego de más de dos décadas de convivir con un proceso inflacionario y de múltiples medidas adoptadas para intentar frenar el mismo –todas fallidas- es crucial una reforma del sistema monetario y financiero. Se necesita una moneda que esté en función de la producción de bienes y servicios y no de la especulación. Contar con una moneda fuerte y estable es un requisito indispensable para combatir la inflación, pero no es suficiente.

Junto con lo anterior es vital importancia avanzar en una transformación de la estructura productiva. Es requisito reemprender el camino de la industrialización nacional, por supuesto que no de todos y cada uno de los bienes, pero sí de aquellos esenciales, y con al menos dos grandes ejes: la desmonopolización de los mercados, y si esto fuera inviable la participación del Estado junto con el control y participación de los empleados y consumidores. El otro aspecto clave es una nacionalización de las palancas fundamentales de nuestra economía. Que lo producido con el esfuerzo y sacrificio nacional sirva para el bienestar y desarrollo de nuestro país.

En cuanto a la deuda externa, proponer una prórroga en los pagos hasta poder establecer que parte de la misma es legítima y a quienes les corresponde abonarla; las grandes empresas que se beneficiaron con la misma, deberán hacerse cargo de la parte que les corresponde. Así como los delitos de lesa humanidad, son imprescriptibles, los delitos económicos que han sumido al país en el caos, atando una pesada piedra al desarrollo de la economía también deben ser imprescriptibles.

Debe reordenarse por completo las cuentas fiscales. Con una reforma tributaria que elimine impuestos (como el IVA en los alimentos, ganancias en los trabajadores y las retenciones a los pequeños productores agropecuarios), se castigue con dureza la evasión y elusión de las grandes compañías y se revean por completo los gastos y subsidios a grandes empresas a las cuales se les garantiza un piso de ganancia. Las cajas del Estado deben dejar de ser un botín de los “amigos” del poder. Las cuentas públicas deben tender a permanecer equilibradas[10].

Controles sobre el comercio exterior siempre son necesarios, en una primera etapa sería clave la centralización del mismo bajo la órbita estatal y participación de los productores locales.

Estas son algunos de los posibles ejes de una política económica antiinflacionaria de un gobierno verdaderamente patriótico y popular.

 

[1] A esto debe sumarse la traición de Menem a sus promesas de campaña y la caída de la URSS socialimperialista, vendida como el fracaso del comunismo.

[2] El plan Bonex fue llevada adelante por el ministro Erman González – antecesor de D. Cavallo- el 28 de diciembre de 1989 (día de los inocentes en nuestro país), con el objetivo explícito de quitar dinero de circulación, cerca del 60% de la base monetaria, los resultados inmediatos indicaron un nuevo salto inflacionario que derivo en la segunda hiperinflación. Además se realizó con una reforma financiera que, entre otras cosas, prohibió la remuneración de los encajes bancarios.

[3]Mercados clave, como en la alimentación donde un puñado de firmas, en general extranjeras mantienen el control absoluto de la producción. Hoy esas mismas firmas son las que imponen precios en alza para garantizar su cuota de ganancia.

[4]Esa denuncia fue hecha en el año 2003, y fue puesta en duda en los medios “serios” como el oligárquico diario La Nación. En el año 2007, la misma denuncia se hizo en Chile al supermercado Cencosud (que opera en Mendoza como VEA), luego (en otras firmas) en Honduras y hasta en EE.UU. donde los gerentes de la compañía se excusaban diciendo que “sus empleados deberían de estar agradecidos, ya que si no tendrían que prostituirse”.

[5]siendo este último uno de los valores más bajos que se hayan registrado en los últimos 30 años

[6]) Transformando el PIB actual en dólares a un tipo de cambio de $750 por unidad de moneda extranjera, el PIB 2023 rondaría los U$S 160.000.- y la actual base monetaria por el mismo tipo de cambio estaría en los U$S 8.200 millones.

[7] Claro que, en el mediano plazo, la desocupación tiene solución, simplemente quienes quieran conseguir trabajo deberán hacerlo, agradecida y mansamente, por los salarios y condiciones laborales similares al sudeste asiático (U$S 100 a 150 mensuales, por 12 hs. diarias y un franco al mes).

[8]) No solo por el avance de las importaciones, recordar que las devaluaciones también achican, violentamente, el capital instalado, principalmente el que tiene como objetivo de su producción el mercado interno.

[9] Cuando el gobierno de de la Rúa y Cavallo lanzó las cuasimonedas, en círculos extranjeros -ya algunas repetidoras locales- se preguntaba por la viabilidad de la Argentina como país, y si no sería conveniente que se divida en varios países, cada uno de los cuales conforme un área monetaria óptima.

[10] En las doctrinas económicas más vulgares y difundidas se acusa, casi por completo, al déficit fiscal de ser el generador de la inflación; si esto fuese así EE.UU. debería ser por lejos el país más inflacionario del mundo; para tener una noción en 2021 tuvo un déficit aproximado de U$S 2.780 billones (equivale a más de 6 veces el PIB de Argentina) y en 2022 logró una importante reducción, se ubicó en cerca de U$S 1.380 billones (más de 3 PIB de Argentina); aquí no se defiende la idea de equilibrio presupuestario como una medida antiinflacionaria, sino la idea de que tanto los ingresos como los gastos del Estado deben estar al servicio del desarrollo nacional.

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