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SOBERANÍA TRANSPORTE FLUVIAL Y MARÍTIMO

“Peor que el gringo que nos compra es el criollo que nos vende”

Por Feliciano Ramos (*)

La Argentina hoy, como nunca, está de rodillas ante el imperio opresor y voraz. Un gobierno de ocupación hace sufrir, con sadismo, al pueblo hasta el extremo soportable y más allá. El verso de los gobiernos neofascistas de que suframos hoy en aras de un mañana mejor es una mentira que se repite sobre un pueblo que, sorprendentemente, lo cree reiteradamente, como si fuera un mantra. Una mentira infantil, idiota, fácilmente desechable, se cree, se sufre y hasta se acepta, sin remedio, hasta el suicidio.

¿Quién les dijo que para estar bien mañana hay que estar mal hoy?

Es difícil entender cómo una idea tan absurda puede llegar no solo a creerse, sino también a aceptarse. Los países se desarrollan aumentando el bien común, no restringiéndolo. Y más cuando, como siempre se hace, se ajusta al pueblo, a los de abajo, mientras que a los de arriba los subsidiamos y les bajamos impuestos. Es una constante de este tipo de gobiernos, que se repite sin remedio y sin resultados.

La pregunta es: ¿cómo el pueblo votante no advierte lo que está siempre cantado? Es que la mayoría de los argentinos están distraídos en sus propios problemas y piensan, por un lado, que “gobierne quien gobierne, yo tengo que ir a trabajar”, lo que no es tan así. ¿Cuántos habrán votado, si no, su propio despido? Y, por otro lado, tienen aversión a la política y no quieren saber nada de temas políticos, sin saber que la política les puede cambiar la calidad de vida para bien o para mal.

En este sentido, es posible comparar al argentino de bien que trabaja, no cree en la política y cree que la política no lo alcanza, con el habitante del litoral argentino al que no le importa lo que pasa en su río y no llega a conectar la canilla de su hogar con el río mismo, bebiendo de ella o tomándose unos mates con el agua del río sin saber que es posible que esa agua contenga glifosato y otros pesticidas.

Agrotóxicos que penetran las napas si tomás agua de pozo y que, si tenés la suerte de tener “agua corriente”, son llevados a los ríos —donde están las tomas de agua de las ciudades— a través de las lluvias que “lavan” los campos sembrados y fumigados y van a parar a riachos que desembocan en los ríos Paraná, Uruguay o Río de la Plata, o tal vez desemboquen en el mismo río.

¿No sabemos o no queremos saber? Pretendemos vivir una vida ermitaña, ajena a las decisiones políticas y a la corrupción dentro de una sociedad. Islas humanas que trabajan y luchan, como las buenas personas que son, pero que no se vinculan con la idea de que vivimos en una sociedad “conectada” a las decisiones de los vecinos de al lado, pero mucho más a las de los poderosos políticos y económicos que pretenden lucrar sin importar si te enferman o no, si te dañan o te matan.

El individualismo solo le sirve al poderoso y un pueblo unido hace temblar al poder.

De este individualismo se sirvieron —y lo alentaron— las dictaduras y los gobiernos “democráticos” de entrega, cipayos y traidores a la patria, fueran del color político que fueran. Por eso, en el gobierno de Menem, que prometía revolución productiva y salariazo, se dio la mayor entrega jamás vista en la Argentina. Tanto es así que hubo otro país antes y después de Menem: de un país poderoso, industrial, con astilleros, marina mercante, puertos propios y una importante red de ferrocarriles estatales, pasamos a estar de rodillas ante el imperio, llamando “relaciones carnales” a lo que claramente fue una violación de la soberanía de un país, una lisa y llana entrega cipaya.

Hoy el pueblo argentino y la patria toda sufren, con dolor, una nueva y remixada etapa de entrega, llevada adelante por un gobierno de ocupación.

¿Cuál es la diferencia entre la entrega de los 90 y esta nueva y cruel entrega del país?

La enorme diferencia es que, en la década de los 90, el gobierno cipayo pudo entregar el país solapada y secretamente, y se aseguró de que durante décadas el pueblo se mantuviera ignorante de esta entrega. La mayor entrega ocultada fue la del comercio exterior argentino y la del río Paraná, entre otras.

Hoy la población sabe, está enterada. Desde hace una década, los que luchamos por un país soberano hemos destapado una gran olla: la del saqueo, la del gran robo del río Paraná y sus puertos y, con ello, el robo de la esperanza y del futuro. El río Paraná para unos pocos y, a su vera, la pobreza para muchos. La olla del saqueo está destapada. Muchos saben que la Argentina sangra por las barrancas del río Paraná, y muchos más lo sabrán y lo contarán. Ya nunca más estará oculta la entrega.

Hoy los argentinos sabemos que con la destrucción de los Ferrocarriles Argentinos, la Marina Mercante Argentina, la extranjerización de los puertos y de los ríos Paraná, Uruguay y de la Plata, se pone a la patria de rodillas y a merced del saqueo organizado. Lo sabemos y luchamos para recuperar lo que es nuestro, cosa que, desde Menem hasta hoy, ningún gobierno trató de hacer. Ningún gobierno trató de revertir esta entrega: la prolongaron, la continuaron y, en algunos casos, la profundizaron, como ahora. Pero ahora los argentinos gritamos fuerte: “La Patria no se vende, se defiende”.

¿Qué harían en otros países con los funcionarios y políticos jinetes de la entrega, de la traición a la patria?

También la Justicia fue y es cómplice de esta entrega. Por ejemplo, hemos denunciado reiteradamente las graves irregularidades en la licitación del dragado del río Paraná a 44 pies. Se denunció públicamente y ante la Justicia la falta de un estudio ambiental previo; los estudios apócrifos que pretendieron instalar como válidos; la cartelización de la licitación, excluyendo ex profeso a algunas empresas con pretextos infantiles; y el direccionamiento de la licitación hacia la empresa belga Jan De Nul.

Se colocó un piso en los pliegos de la licitación —como lo manifestó la empresa competidora DEME, que sostuvo que podía cotizar más bajo— para que nadie pudiera cotizar por debajo del piso de JDN. Con eso y con la incorporación de una carpeta técnica —que la única que puede presentar es JDN porque hace más de 35 años que está instalada en el país—, se direcciona la licitación directamente hacia esa empresa.

Creo que una contratación directa sería más disimulada que esta licitación trucha, a la que debemos impugnar y cuya anulación debemos pedir, sin importar el estado en que se encuentre.

Mientras tanto, las embarcaciones de la recientemente suprimida Dirección Nacional de Vías Navegables, en la isla Demarchi, están siendo saqueadas, y sus motores, desarmados y robados. Incluso la draga 256-C Capitán Núñez, la reparada draga 261-C Córdoba y la draga 32-C. Me parece raro porque, cuando estaba de capitán de la draga 261-C, la Prefectura pasaba vigilando por agua y por tierra varias veces al día. ¿Cómo no pueden ver el robo y el saqueo al patrimonio de todos los argentinos?

Esto no es casual: está pensado, organizado y provocado. Ya desde la década de los 90 la DNVN venía sufriendo el vaciamiento y la desinversión. Este gobierno cruel despidió a todos los tripulantes de la ex DNVN. Ahora, sin los trabajadores embarcados que mantenían y cuidaban las embarcaciones del Estado, estas no solo son saqueadas, sino que también se hunden por falta de atención del personal, por abandono y desidia, en el lugar más vigilado por agua, tierra y aire de CABA.

Se hundió el dique flotante más grande del país y también embarcaciones auxiliares del dragado (chatas barreras). ¿Casualidad o plan de destrucción de la última flota del Estado?

Hay rumores de que la adjudicataria de la licitación trucha de dragado del río Paraná quiere quedarse con los predios de la ex Dirección Nacional de Vías Navegables en la provincia de Entre Ríos: Distrito Paraná Medio (Paraná) y Río Uruguay (Concepción del Uruguay). El predio de Capital Federal (la isla Demarchi) ya lo tiene en usufructo gratuito desde la década del 90, donde utiliza, sin control, muelles, oficinas y galpones. Lo mismo ocurre con Emepa (exsocia de JDN), hoy Servimagnus, que también utiliza balizadores, muelles, oficinas y galpones, todos del Estado, o sea, de todos los argentinos.

Pregunto: ¿no deberían pagar las empresas JDN y Servimagnus por lo que usan gratuitamente del Estado? O, si no, ir a alquilar a otro lado y dejar lo del Estado para el Estado, no para privados. Personalmente, estoy cansado de ver cómo las empresas, extranjeras o no, usan gratuitamente bienes del Estado y se enriquecen con ellos. Se espantan de los planeros, pero ellos son planeros VIP.

El Estado vaciado y saqueado, y las empresas extranjeras que destruyen y se adueñan de todo gracias a los cómplices, cipayos y traidores argentinos.

Ganancia para pocos, pobreza para el pueblo.

“Peor que el gringo que nos compra es el criollo que nos vende”

22-8-26

(*) Feliciano Ramos
Capitán Fluvial

Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná.

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LUCIANO ORELLANO SOBERANÍA

“Cerrarles el paso a las corrientes fascistas y abrir camino a la Segunda Emancipación Americana”

Intervención de Luciano Orellano en el panel “Geopolítica y situación internacional” del IV Encuentro Federal por la Soberanía 

Agradecemos la presencia de cada uno de los hermanos de los países de América Latina aquí presentes.

Tener acá a los hermanos de Paraguay, un país que fue libre política, económicamente, y que además desarrolló una obra que eliminó a uno de los enemigos que todavía están pendientes, como es el tema de la tierra. Un país que eliminó a la clase terrateniente, un país que no tenía deuda externa, que había desarrollado la industria pesada, que tenía su defensa, que botó el primer barco a vapor al río… Tuvieron que hacer la “guerra de la triple infamia”, la más injusta y genocida, para aplastar ese proceso paraguayo. ¡Me conmueve siempre el Paraguay! ¡Qué alegría tener acá a los hermanos paraguayos! ¡Y además con este tema que es la tierra! Porque en este tema de la ley de extranjerización de la tierra, no hay que confundirse, acá está el problema: tierra, territorios y soberanía, integridad territorial, fluvial y marítima.

Detrás de este tema de la tierra, por ejemplo en la Argentina, además vienen por  las tierras comunes de los pueblos originarios, donde las comunidades tienen siete millones de hectáreas; en el Chaco se calcula que tienen 1.200.000 hectáreas. Además, respecto del río Paraná, no nos olvidemos del Delta, que son tierras fiscales, y van por los territorios. ¡No se engañen quienes hablan del río Paraná y hablan solo del río! ¡Porque vienen por un territorio!

Y me conmueven los hermanos brasileros, que contaban  cómo ocuparon Cargill defendiendo a los ríos Tapajós, Madeira y Trocantins – Araguala en la Amazonia, y demuestran que se puede enfrentarlos, que se les puede doblar el brazo, y que obligó además al gobierno a revocar el decreto de privatización de los ríos. Es importante lo de Lula, porque está claro que eso tuvo mucho que ver también en el triunfo, pero sobre la base de plantarse a uno de los monopolios que está en el fascismo, porque eso es Estados Unidos, es la Cargill, y triunfaron y ganaron en la cuestión de la defensa del río.

Para mí es un privilegio, como decía recién, por todas las batallas que viene dando el pueblo  paraguayo. Y el pueblo uruguayo, esta lucha de Paysandú, que siempre es una referencia en ese tema.

Particularmente quiero decir algo sobre Bolivia, porque lo que sucedió en Bolivia, como bien lo explica mi gran amigo Evo Morales, fue el proceso más avanzado que tuvimos en los últimos años. Lo que hay con Bolivia es un revanchismo histórico de las clases dominantes, porque Bolivia en primer lugar hizo una revolución cultural, donde un originario, los pueblos originarios,  tomaron el gobierno y fueron mayoría en el parlamento. Eso es un hecho desde Túpac Amaru hasta acá, eso no es un tema menor, es un tema estructural, temas que tienen que ver con que los pueblos originarios en su lucha de más de 500 años metieron un presidente y ellos venían de un Estado colonial que después, como dijo Evo, fue el Estado de la República. Pero posteriormente  nació un Estado que alumbró cómo tratar este tema: el Estado Plurinacional de Bolivia. Y cómo recuperaron esa revolución en el sentido de cómo invirtieron la renta petrolera, porque recuperaron soberanía. Al 82% del petróleo se lo llevaban las multinacionales, y el amigo Evo Morales y el pueblo boliviano dieron vuelta eso, además del tema de “la ley de tierras” que limitó el latifundio,  y de la justicia social. Bolivia alumbra el camino, y como alumbra el camino: ¡solidaridad activa con el pueblo boliviano! Porque no hay ninguna posibilidad de que los pueblos se puedan emancipar si no es a partir de las calles, del protagonismo, de defender los derechos milenarios, defender sus recursos, y creo que ese es el camino. En este momento de tanta confusión, de tanta fragmentación… ¡solidaridad activa con el pueblo boliviano!

Quería arrancar con esto de la solidaridad y del papel y la importancia de esta mesa.

En Venezuela los yanquis ocuparon, se apropiaron en los hechos de la principal reserva petrolera del mundo: ¡solidaridad activa con el pueblo venezolano! 

Y lo de Cuba… ¡Van por Cuba! ¡Vienen por todo! Entonces ¡la solidaridad activa!

Nunca estuvo tan vigente lo que decía Ernesto Guevara Lynch: “toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo”. La bandera que une a los pueblos es la bandera de la patria, la bandera de la soberanía, y la bandera de la patria grande. Es la bandera que frente a la recolonización necesita una Segunda Emancipación, sus caminos y formas, pero la contradicción que tiene que resolver América Latina es liberarse del imperialismo.

Como decía el Papa Francisco, no hay que ser “huérfanos de patria”

Me quiero referir a un tema, que es cómo entiendo yo el momento actual.

Voy a decir algo que vengo diciendo en casi todos los Encuentros, aunque algunos me dicen “¡pará Luciano!, siempre repetís  lo mismo, ¿hasta cuándo vas a repetir lo mismo?, ¡innovate!, ¡decí algo nuevo!”. Pero una vez más, me voy a detener justamente en este punto y lo voy a repetir: “el mundo que estaba antes no está más”.

La hegemonía que surgió después de la Segunda Guerra Mundial, no está más. Se ha abierto un “nuevo reparto del mundo”, de un mundo repartido que se vuelve a repartir…

EE.UU, la superpotencia económica, política y militar que dominaba un mundo multipolar con una supremacía brutal, ese mundo no está más. Hoy, el mundo es multipolar, pero está claro que hoy tenemos dos superpotencias hegemónicas que se están disputando el mundo, no estoy descubriendo nada, que son China y los Estados Unidos. Y lo que está en cuestión es la implosión de los Estados Unidos.

Lo que estamos viviendo es consecuencia de que se cerró una etapa después de setenta años de lucha relativamente pacífica. Vuelvo a reiterar, se cerraron setenta años de lucha relativamente pacífica, y se va a un nuevo reparto. Estas guerras que están en curso son diferentes. Desde que el mundo es mundo hay guerra, pero las guerras no son todas iguales. Estas guerras vislumbran otras guerras, y las mercancías dejan de ser mercancías y pasan a ser un arma, y los territorios tienen un doble carácter. La soja, el alimento, el petróleo, dejan de ser solo una mercancía, porque al mismo tiempo son un arma. Esto está íntimamente ligado a otra cuestión, que son los trazos de carácter estratégico y matriz logística. No basta solo el recurso, sino además la logística y el trazo para que cumplan su fin de abastecimientos. En definitiva, tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial se definieron por este tema: provisión y suministro en los frentes de batalla, temas que están en primer orden de la seguridad nacional que proclaman los imperios. El petróleo también tiene ese carácter, los territorios también pasan a tener ese doble carácter: son territorios pero son posicionamientos. Por ejemplo, los cien puertos más importantes del mundo… China controla cincuenta y tres puertos, tiene lo suyo con “el camino de la seda”, agua, puertos, territorios, las tres armas de las conquistas que nos enseña la historia universal. Al mismo tiempo en el Pacífico son hegemónicos los puertos de los Estados Unidos. De ahí este concepto de que se ha cerrado una etapa de ese mundo y se está disputando una nueva hegemonía, y ese cambio de hegemonía del orden mundial no se puede dar por la vía pacífica;  por lo menos hasta ahora, en la época del imperialismo, no sucedió. Y lo que ha pasado es que ha implosionado en los Estados Unidos y eso lo hace mil veces más agresivo y eso hace que  no puede sostenerse Estados Unidos si no recupera su “patio trasero”, si no tiene los recursos. Y América tiene particularidades.

América no es cualquier continente, es la primera reserva de petróleo (Venezuela, Guyana, Argentina en Vaca Muerta, Brasil, entre otras), la principal reserva de agua, y este es un mundo en guerra por petróleo, refinerías y pasos, y energía. El Orinoco, el Amazonas, la cuenca de Plata… Además, como Argentina es un país bicontinental: ¡tenés el agua!, y sin agua no hay vida. ¿Vieron que está de moda entender los fenómenos de la tecnología?, pero no hay que equivocarse en ubicar qué es lo principal y cuál es el orden de las cosas. Hay que entender lo nuevo, pero una cosa es ver los fenómenos y otra cosa es cambiar la contradicción. El recurso más estratégico es el agua, el agua dulce. Y eso va desde Buenos Aires hasta Caracas, y jamás olvidarnos de la Antártida. Lo segundo es el alimento. Sin agua y sin comida te morís, y esto es un eslabón débil de la dominación mundial, porque al saldo exportable para cubrir la seguridad alimentaria lo tiene la cuenca del Plata, que incluso ha reemplazado a los Estados Unidos. Y eso es un eslabón débil en la lucha por una nueva hegemonía, y el puerto de Rosario es el estrecho de Ormuz. Ellos dicen, en la Bolsa de Comercio de Rosario, que son el primer puerto del mundo. Efectivamente, hay tres puertos críticos, en materia de alimentos críticos, esto es 100% geopolítica. El segundo puerto era Rosario, que pasó a ser el primero. El segundo es el puerto de Nueva Orleans, de los Estados Unidos. El tercer puerto es el de Santos, de Brasil. El onceavo  puerto es el puerto de Bahía Blanca, que es un puerto además importantísimo porque tiene la parte energética.

Cuando hablamos de Evo… ¿de qué hablamos? ¡Hablamos del litio! ¿Cómo podemos separar el golpe de Estado, como bien dijeron los compañeros, por fuera del triángulo del litio?

Lo dicen en la cara, te lo dice Laura Richardson: es el pulmón del mundo, es el agua del mundo, es la energía del mundo, es el litio. Pero ante esta nueva situación internacional, vos me tenés que explicar el por qué del por qué… Me tenés que explicar qué es lo que va al antagonismo, me tenés que explicar el por qué ha surgido una tendencia, una corriente fascista en el mundo, que al mismo tiempo va creando otra corriente antifascista, de rebeldía, que la vemos por millones en las calles. Y la base científica de lo que está ocurriendo es que ha caído la tasa tendencial de beneficio en un mundo de desarrollo desigual, países que crecen exponencialmente y otros que retroceden. Esto hace que el eje de la acumulación capitalista esté en China, que tiene quinientos millones de obreros industriales; el eje de acumulación del mundo cambió, el mundo tiende de occidente a oriente. Y en este mundo multipolar han emergido también elementos de una tercera posición, y ahí vemos otros comportamientos como Brasil, Irán, de otros países que, en esa disputa, buscan abrir un camino independiente.

Entiendo que tenemos que pensar en otro mundo, adecuado al siglo XXI. No lo digo como algo cerrado, pero en la búsqueda de esa tercera posición frente a la disputa mundial, de cómo los pueblos oprimidos del mundo abren un camino de liberación nacional. Estamos hablando de la Argentina, estamos hablando desde Nuestra América, y nosotros tenemos el concepto del arco y la flecha: no se pueden tener varios blancos. En nuestra humilde opinión, hay que ubicar el blanco principal en cada momento.  

Nosotros tenemos que ser claros, por eso pusimos como consignas de este Encuentro: “¡fuera yanquis de América Latina!”, “¡seamos libres de toda dominación extranjera!”. Es el principio del arco y la flecha, no podemos tener varios blancos, pero al mismo tiempo tenemos que abrir un camino independiente, porque como se dijo acá “no hay imperialismo bueno”.

¿Vieron que acá en la Argentina se privatizó el río? Hoy no dije nada, no hablé ni de la travesía, ni hablé… Pero voy terminando la idea, entregar el Paraná es como entregar tu bandera, eso me hubiese gustado decir: “entregar el Paraná es como entregar tu bandera.”

Privatizaron el río Paraná y a la supervisión a Jan de Nul se las hace la embajada de Estados Unidos, con Peter Lamelas, su embajador en Argentina. O sea, el presidente de Jan de Nul va a rendir cuentas a la embajada de Estados Unidos. Y tenemos el hecho, por ejemplo, de que han convertido al Mar Argentino en este nuevo concepto del imperialismo que se llama “bienes comunes globales”. Y entonces tenemos a la Cuarta Flota de la Armada de los EE.UU que está ocupando el Mar Argentino bajo este concepto, que implica que el mar es un mar “internacional”. Esta es la cruzada. La otra, es que al río Paraná hace rato que lo perdimos. Con la dictadura y con el menemismo convirtieron al río Paraná en un río internacional, a esto nadie lo puede rebatir porque esta es la verdad. No hay gobierno de la cuenca. Hay que contestar una pregunta: ¿la cuenca tiene un gobierno? Vuelvo a preguntar: ¿el río Paraná o la cuenca del Plata tienen un gobierno? No tienen, hoy el gobierno es la “agencia Caputo – Sturzenegger”. Disolvieron la Administración General de Puertos, y bajo el paraguas de un supuesto “acuerdo de cooperación técnica e intercambio de información para optimizar la gestión y el mantenimiento de la vía navegable”, tienen al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos haciendo la “seguridad”. Entonces, no hay un puerto, no hay un barco tuyo, no ejercen la soberanía los estados ribereños. Los estados ribereños, países y provincias, no tienen el gobierno efectivo en la cuenca ni un día de los 365 días del año. Los gobernadores ni cortan ni pinchan, y yo que conozco las estancias digo, para que los chicos lo sepan, que los que tenemos acá en la provincia de Santa Fe son lo más parecido a un “mayordomo de estancia”. Tenemos gobernadores mayordomos que administran la dependencia, son gestores de la dependencia. De lo que se trata es de abrir un camino de liberación nacional, por eso es tan importante este Encuentro.

Sé que me voy a olvidar de muchas cosas, pero no me quiero olvidar de lo más importante que creo que voy a decir: que hay que unir y hay que cuidar la unidad del campo nacional y popular como la pupila de nuestros ojos.

No me quiero olvidar de Cristina Fernández de Kirchner, porque es totalmente “presa política”. No me quiero olvidar, porque es muy importante lo que se dijo acá, y además “¡vienen por todos!”

Lo que ordena a una fuerza de emancipación es el blanco, es el  enemigo. No te ordena cuántos amigos tenés, lo que te ordena es el enemigo. Vuelvo a reiterar, lo que ordena a una fuerza política es el enemigo, y tenés que construir un trazo de orientación y armar una estructura organizativa, y a eso te lo da el enemigo principal, y eso te da lo que es la táctica o la estrategia. Y el enemigo del mundo y de los pueblos del mundo es el fascismo, es el imperialismo, pero es el fascismo, cuyas máximas expresiones en este momento del mundo son Donald Trump y Benjamín Netanyahu, idolatrados por Javier Milei en sus permanentes genuflexiones.

Hay que cerrarle el paso al fascismo. Y ya están los ensayos como el holocausto palestino, que es el holocausto del siglo XXI, son los ensayos para otra cosa. Y esta demonización de los indios, los negros, las mujeres, las minorías homosexuales, que “sobra gente en el mundo”, la demonización sobre los pobres, la persecución a los migrantes… Eso prepara la superestructura de una sociedad para el exterminio, aprendamos de la experiencia internacional.

Quiero volver a contar lo que vi hace muchos años, siempre lo cuento, cuando fui a Alemania y visité los campos de Buchenwald. Se cumplían sesenta años de la Segunda Guerra Mundial. En ese campo fueron presos de veintisiete países de toda Europa: comunistas, judíos, socialistas… Fueron presos de veintisiete países a los campos de Buchenwald, que era un campo de concentración de exterminio por el trabajo forzado y el agotamiento, fue la cárcel política de Europa, yo quedé tremendamente impactado. Vimos las fotos del espanto, las montañas de cadáveres, entramos a las cámaras. Cuando salimos de ahí con Otto Vargas, yo era un chico nuevo que recién estaba haciendo mis armas, le pregunté “¿qué pasó acá, Otto?”. Y como era Otto, que no te enseñaba a decir qué tenés que decir vos, sino que te enseñaba a pensar, me dijo una frase que me hizo meditar muchos años: “así se pagan los errores”. Me quedé pensando “¿qué quiso decir este tipo con que ‘así se pagan los errores’ cuando salíamos de los campos de Buchenwald?”. Un día no aguanté más y le pregunté: “¿Otto, qué quisiste decir con que ‘así se pagan los errores’?”  Y me lo explicó: el fascismo nació en el año 1922 con el ascenso de Benito Mussolini, pero recién el campo nacional y popular lo puso en el blanco en el año 1935; habían pasado trece años y ya Hitler estaba en el poder, y a los tres años vino la Segunda Guerra Mundial.

Cuidar la unidad como la pupila de nuestros ojos. Cerrarle el paso a estas corrientes fascistas, cerrarle el paso a la Tercera Guerra Mundial, buscar ensayos como en un momento fue la “tercera posición”, adecuada al siglo XXI. Porque el mundo es otro, pero tenemos que abrir un camino independiente.

Citando a nuestro “padre de la Patria” y Libertador de América, el General José de San Martín: “Seamos libres y lo demás no importa nada”

¡Muchísimas gracias!

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DEBATES FERROCARRILES

Belgrano Cargas: las vías del desarrollo no pueden ser un negocio privado

El Gobierno prepara una concesión por 50 años de una infraestructura estratégica

El Gobierno de Javier Milei avanza con una nueva entrega de bienes estratégicos del Estado argentino. Esta vez, el objetivo es el sistema ferroviario de cargas: mediante una resolución del Ministerio de Economía, Luis Caputo convocó a una licitación para concesionar por 50 años las vías de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, actualmente operadas por Trenes Argentinos Cargas.

No se trata simplemente de privatizar trenes. Se trata de poner en manos privadas una infraestructura de 7.594 kilómetros de vías que atraviesan 16 provincias y conectan zonas productivas con los principales puertos argentinos y con Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

En el caso del Belgrano Cargas, la discusión adquiere una dimensión todavía mayor. Su trazado constituye una de las principales arterias para transportar la producción agroindustrial del norte argentino hacia los puertos del complejo exportador del Gran Rosario.

Y allí aparece la pregunta que el discurso oficial intenta ocultar: ¿para quién se está reorganizando esta infraestructura?

El Estado invierte, los privados usufructúan

La historia del Belgrano Cargas muestra una lógica conocida en la Argentina: el Estado realiza las inversiones necesarias para recuperar una infraestructura estratégica y, una vez que está en condiciones de generar negocios, aparecen los privados para apropiarse de su explotación.

El sistema fue estatizado en 2013 y posteriormente el Estado realizó fuertes inversiones para recuperar la red ferroviaria y ampliar su capacidad. Una parte importante de esas obras permitió extender el servicio hasta el corazón del complejo agroexportador del Gran Rosario, incluyendo el acceso ferroviario a Timbúes.

Es decir: el Estado puso los recursos, recuperó las vías y acercó los trenes a los grandes centros de exportación. Ahora, el Gobierno pretende entregar la administración de esa infraestructura durante medio siglo.

¿Por qué aquello que fue financiado y recuperado con recursos públicos debe convertirse ahora en una fuente de rentabilidad privada?

Un negocio estratégico para las grandes exportadoras

El esquema propuesto por el Gobierno establece que las empresas privadas que obtengan las concesiones estarán a cargo del mantenimiento de las vías y podrán cobrar un peaje por su utilización. El Estado, por su parte, percibiría un canon, pero dejaría de operar directamente los trenes.

La competencia por la concesión no estaría determinada únicamente por cuánto dinero se ofrece pagar al Estado. También pesaría cuánto se compromete a invertir cada empresa y qué tarifa de peaje pretende cobrar.

La reducción del costo ferroviario para beneficiar directamente a los grandes grupos agroexportadores que utilizan estas vías para trasladar granos desde el interior hacia los puertos.

Por eso, detrás de la discusión sobre eficiencia, inversión y modernización ferroviaria existe una disputa mucho más profunda: quién controla una de las principales herramientas para organizar el flujo de la producción argentina hacia el mercado mundial.

¿Quiénes quieren quedarse con el Belgrano?

Según las versiones periodísticas existen dos grandes núcleos de interés alrededor del negocio.

Por un lado aparece el Grupo México, conglomerado mexicano que fue mencionado como uno de los posibles interesados iniciales y que tendría el impulso y aval de Trump.

Por otro, las propias grandes empresas agroexportadoras avanzaron en la conformación de una unión transitoria de empresas para competir por la concesión. En ese espacio aparecen actores de enorme peso dentro del comercio exterior argentino, entre ellos Aceitera General Deheza, ACA, Bunge, Viterra, Louis Dreyfus y Cargill.

Las empresas que utilizan masivamente la infraestructura ferroviaria podrían convertirse, al mismo tiempo, en protagonistas de la administración privada de las vías por las que circula su producción.

Claramente avanza un mecanismo para abaratar los costos logísticos de los grandes exportadores.

Una cláusula que deja afuera a China

El pliego incorpora además una condición que impide participar a empresas bajo control directo o indirecto de gobiernos extranjeros.

Aunque el Gobierno no mencione explícitamente a China, el criterio tiene consecuencias concretas sobre empresas de capital estatal chino.

El caso de COFCO resulta especialmente significativo. La multinacional agroalimentaria de capital chino es uno de los grandes actores del comercio mundial de granos y, de acuerdo con lo señalado en el análisis, su participación quedaría limitada por esta condición.

Así, la privatización del sistema ferroviario vuelve a quedar atravesada por la disputa geopolítica mundial, como sucedió en la entrega del Paraná o en la frustrada ley de extranjerización de tierras.

Argentina no está concesionando una vía aislada. Está definiendo quién tendrá capacidad de intervenir sobre una infraestructura que articula producción, transporte, puertos, comercio exterior y territorio.

La deuda queda, el negocio se entrega

Una parte sustancial de la recuperación del Belgrano Cargas y de la adquisición de material ferroviario estuvo vinculada a financiamiento chino. Los acuerdos alcanzados durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner contemplaron créditos por miles de millones de dólares destinados a obras de infraestructura, dentro de un esquema que también involucraba otros proyectos estratégicos como las represas de Santa Cruz

Argentina conserva las obligaciones financieras mientras entrega a empresas privadas el usufructo de la infraestructura construida con esos recursos.

La deuda permanece como una obligación pública. Las ganancias potenciales, en cambio, quedan en manos privadas.

Las vías no son una mercancía

El Gobierno presenta la operación como una salida frente al deterioro histórico del sistema ferroviario y sostiene que las concesiones permitirán atraer inversiones por alrededor de mil millones de dólares, con acceso al RIGI para proyectos que alcancen determinados niveles de inversión.

Pero ferrocarril de cargas no es solamente un conjunto de vías. Es una herramienta de planificación territorial y económica. Permite decidir qué regiones se conectan, qué producciones se transportan, hacia dónde se dirigen y bajo qué condiciones llegan a los mercados.

En un país de dimensiones continentales como Argentina, recuperar y ampliar el sistema ferroviario debería ser parte de cualquier proyecto de desarrollo nacional.

Por eso, entregar durante 50 años el control de miles de kilómetros de vías no es una cuestión administrativa.Es una decisión política sobre quién controla una de las palancas estratégicas de la economía argentina.

Las deudas son nuestras, los trenes son ajenos

La historia argentina conoce demasiado bien esta película: el Estado financia, construye, sostiene y recupera infraestructura estratégica. Cuando finalmente esa infraestructura vuelve a ser económicamente atractiva, se la presenta como un gasto ineficiente y se la entrega al capital privado.

Primero fueron los ferrocarriles desguazados. Después las rutas, los puertos, los recursos naturales y las vías navegables. Ahora vuelve a aparecer la misma lógica sobre el sistema ferroviario.

En el caso del Belgrano Cargas, la cuestión toca directamente al Gran Rosario, donde confluyen las vías ferroviarias, los puertos, las terminales agroexportadoras y una parte decisiva del comercio exterior argentino.

¿Queremos una infraestructura al servicio de un proyecto de desarrollo nacional o una infraestructura diseñada para maximizar la rentabilidad de quienes ya concentran el comercio exterior?

Un país que pierde el control de sus ferrocarriles, sus puertos, sus ríos y sus recursos estratégicos pierde, poco a poco, las herramientas necesarias para decidir su propio destino.

Las vías, los trenes y la capacidad de decidir sobre nuestro desarrollo no deberían dejar de ser argentinas si queremos pensar un proyecto de desarrollo nacional.

 

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HISTORIA LIBROS

Ya está disponible para descargar online: libro “¿Por qué volver a Monteagudo? de Germán Mangione.

Ya se encuentra disponible para descarga gratuita en formato PDF el libro “¿Por qué volver a Monteagudo?” de Germán Mangione  publicado por Editorial Ágora.

Monteagudo: intelectual revolucionario

“El que con la espada, la pluma o el incensario en la mano conspira contra el saludable dogma de la igualdad, éste es el que cubre la tierra de horrores y la historia de ignominiosas páginas”. Bernardo de Monteagudo, “Continúan las observaciones didácticas”, La Gazeta (21 de febrero de 1812)

Un día como hoy, 20 de agosto, pero  de 1789, nacía en Tucumán Bernardo de Monteagudo, el intelectual revolucionario que siguiendo los pasos de Mariano Moreno llevó a través de toda la América “mestiza” la prensa independentista y la propaganda revolucionaria con la síntesis de las mejores ideas de libertad y soberanía popular que, germinadas por la concepciones de la Ilustración antimonárquica y antifeudal europea, se fundían con la experiencia de los pueblos originarios y las clases oprimidas que pugnaban por liberarse a lo largo del continente.

En su breve pero intensa vida política y periodística (que en personajes como Monteagudo, precursores de lo que hoy los sectores más reaccionarios denominan despectivamente “periodismo militante”, no son más que dos dimensiones de la misma perspectiva) estuvo siempre a la par de los grandes héroes Libertadores de América y protagonizó, desde su rol de intelectual al servicio de la independencia. 

¿Por qué volver a Monteagudo? 

Pasó desde las primeras revueltas de Chuquisaca en 1809, por las campañas del norte posteriores a la “Revolución de Mayo” junto a Castelli, para luego integrar los primeros gobiernos patrios en Chile y luego en el Protectorado sanmartiniano en Perú, siendo pieza indispensable para entender la Asamblea del Año XIII, y sentando las bases de los posteriores proyectos constitucionales, hasta ser la pluma que San Martín y O’Higgins eligieron como espada de las ideas en sus campañas para liberar Chile y Perú, y Simón Bolívar en su proyecto de unión de los pueblos americanos.

Dueño de un intelecto que obnubilaba a quien se cruzara en su camino, su pasión por la libertad americana y las ideas de la revolución le granjearon una innumerable cantidad de enemigos y detractores.

Convencido de que en los momentos decisivos de la historia la práctica política es a todo o nada, que las medias tintas son en esos casos no solo impotentes de transformación sino el mejor camino para la victoria de los enemigos de la libertad de los pueblos, no dudó en hacer lo necesario, o lo que las organizaciones revolucionarias de entonces consideraban necesario y le ordenasen hacer, contra aquellos que intentaban por intereses extraños a la patria, intereses propios, comodidad o simple cobardía, atemperar las llamas de la liberación.

Estudioso y partidario del rol central de la educación y la formación en el camino liberador de los pueblos, fue forjando su pensamiento a lo largo de su vida política. Pero no solo alimentado de libros y grandes pensamientos precedentes, sino de la amalgama de esas ideas con la práctica real de la construcción revolucionaria, lo que hace de su pensamiento y su legado un manantial de enseñanzas que trascienden su tiempo y llegan hasta nuestros días como un tesoro para quienes anhelamos la definitiva independencia de nuestras naciones frente a los intereses de las grandes potencias extranjeras.

Su vasto arco de pensamiento y desarrollo de ideas y su pulsión de estar donde la historia se está escribiendo, generan un sinnúmero de posibles abordajes biográficos. Muchos de esos abordajes ya han sido realizados con antelación a este intento, y con muy buenos resultados.

En nuestro caso, la mirada sobre Monteagudo, su vida, su acción y su pensamiento, está posada sobre su rol de intelectual de la revolución en América. Dicho rol ha quedado, no casualmente, muchas veces escondido a la sombra de las grandes figuras de nuestras revoluciones, o detrás de relatos que fuera de tiempo y contexto sobredimensionan episodios polémicos muy difíciles de entender con miradas de este tiempo y aislados del momento en que se desarrollaron.

Recuperar la trayectoria y los escritos del joven tucumano, un ciudadano de América toda, es no solo una reivindicación histórica sino esencialmente la posibilidad de brindar herramientas para pensar el rol de los intelectuales en los procesos de liberación nacional y social tan urgentes en nuestro tiempo. En su figura se condensa además un tipo de intelectual revolucionario en particular, el de aquel que se compromete a riesgo de su vida misma en los procesos que estudia e intenta comprender para sintetizar y transformar.

Un intelectual, un periodista, un propagandista, un político, al que le quema el corazón no solo por explicar y relatar las injusticias que observa e interpreta, sino por crear y poner en práctica las ideas y herramientas necesarias para transformar esa realidad y extirpar para siempre esas injusticias. Ese fue Bernardo de Monteagudo.

¿Por qué recuperar ahora a Monteagudo?

Hoy nuestro país asiste al avance de lo más concentrado y reaccionario del poder oligárquico y colonial, personificado en los representantes directos de los principales imperialismos que se disputan el mundo, y de sus lacayos locales.

Vemos cómo avanzan imponiendo su plan económico de saqueo y extranjerización de nuestros bienes comunes, y para hacerlo han logrado una lógica colonizada de pensamiento que da sostén cultural e ideológico a ese plan, que en esta oportunidad y ante el fracaso de otras corrientes políticas, ha logrado penetrar en grandes sectores de nuestra sociedad.

Es por esto que para pensar cualquier proyecto de país que pueda lograr la felicidad de nuestro pueblo es necesario más que nunca concebir una nueva y definitiva “feliz revolución de las ideas”, como conceptualizó Mariano Moreno a la Revolución de Mayo de 1810.

En la lucha emancipadora, antes y ahora, indudablemente es primordial descolonizar nuestras cabezas, para allanar el camino de la liberación de nuestra patria.

Así lo entendieron, y actuaron en consecuencia, muchos de nuestros patriotas de mayo, entre quienes se encontraba ese inigualable intelectual revolucionario de la independencia, Bernardo de Monteagudo, que construyó allí, en el periodismo, la educación y la propaganda revolucionaria, su principal trinchera de lucha y aporte a la causa independentista.

Así nos lo necesitamos plantear hoy quienes anhelamos un futuro construido sobre una patria justa, libre y soberana.

Así también lo entendieron y lo entienden siempre los enemigos de la patria que trabajan de forma incansable para imponer sus intereses no solo con la fuerza, sino conjuntamente asentados sobre el control y la “imposición de las ideas”.

Lejos de una mirada nostálgica, rescatar la obra y sobre todo la vida de personajes como Monteagudo es poner la mirada en el futuro que queremos construir, un futuro en que las ideas y los intelectuales estén comprometidos en cuerpo y alma con la liberación de nuestra patria y la construcción de una Argentina justa y soberana

*Fragmentos de la introducción del libro ¿Por qué volver a Monteagudo? de Germán Mangione.

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SAN MARTÍN

San Martín, el estadista

Por Germán Mangione*

Estamos acostumbrados a conocer la historia del libertador de América, don José de San Martín, vinculada principalmente a su brillante rol como militar y estratega en nuestra independencia. Menos conocida es su obra de gobierno, y su pensamiento estrictamente político, que es sin duda una faceta fundamental a rescatar para comprender en conjunto su obra y magnitud.

Sin entrar en interpretaciones extemporáneas, el análisis de su gestión al frente de la Gobernación de Cuyo y del Protectorado del Perú arroja luz sobre un pensamiento político adelantado a su época y que sigue siendo necesario rescatar para pensar los proyectos políticos actuales en el camino de reconstruir nuestra patria para la felicidad de las mayorías.

San Martín gobernador de Cuyo

Cuyo había sido desde los inicios de la invasión española y hasta 1776, jurisdicción de Chile, para luego ser incorporada al Virreinato del Río de la Plata, integrando la intendencia de Córdoba.

Con la llegada del Segundo Triunvirato, de la que San Martín fue actor fundamental, se crea en 1813 la Gobernación de Cuyo. Con capital en la ciudad de Mendoza, el 10 de agosto de 1814 el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas, nombró a José Francisco de San Martín como titular de la Gobernación Intendencia de Cuyo, “a su instancia y solicitud”.  El libertador se asentaba allí como parte de su plan de liberación continental.

El Estado como motor de la economía

Con Buenos Aires retaceando fondos y la guerra de independencia en curso, las cuentas con las que se encontró el nuevo gobernador de Cuyo no eran las mejores para el desarrollo de su gestión y de su obra revolucionaria.

El “librecambio” impuesto por los intereses porteños había perjudicado la actividad vitivinícola cuyana al abrir a la competencia extranjera el principal mercado de los vinos mendocinos y los aguardientes sanjuaninos.

En paralelo, el mercado chileno había tomado relevancia con el intercambio de ganado en pie, harinas y frutas secas. La caída de Chile en manos realistas cortó esa fuente de ingresos.

El libertador de América implementó una “economía de guerra” en vistas a recuperar la economía cuyana y acumular los recursos necesarios para la campaña libertadora.

Con los mismos preceptos que ya había desarrollado su aliado y amigo Manuel Belgrano, el centro de su política económica fue darle impulso a la agricultura y la industria, con un Estado fuerte y presente. Con medidas impositivas, para que pagaran más los que más tenían, fomentó la salud, la educación, el reordenamiento territorial y la organización de la hacienda pública

Que paguen más, los que más tienen

Apenas asumido el gobierno tomó varias medidas de alto impacto económico y sobre todo político para la época. Suspendió el envío de fondos a Buenos Aires, que la capital del Virreinato cobraba a Cuyo por un “derecho extraordinario de guerra”, establecido por el gobierno central supuestamente para comprar mulas para el Ejército del Norte.

También cortó el envío de fondos a Córdoba, sede del obispado, en concepto de diezmo eclesiástico.

Esos fondos ayudarían a poner las cuentas en orden y a fomentar el necesario desarrollo de la economía sacando el peso de ese ajuste del lomo de los cuyanos, que ya hacían gran cantidad de sacrificios en pos de la causa patria.

Con las cuentas comenzando a ordenarse, las necesidades se agudizaban, tanto para la administración de Cuyo, como para la preparación del plan de independencia continental, y el general no tenía dudas de quiénes debían cargar con el mayor peso de ese financiamiento.

Estableció una contribución extraordinaria de guerra, un impuesto a la riqueza, a razón de medio peso por cada mil de bienes declarados. La medida fue a contrapelo del sistema impositivo vigente desde la colonia que gravaba principalmente el comercio, haciendo recaer esos impuestos sobre los que los consumían, el pueblo cuyano.

Defender la industria nacional, fomentar la agricultura y crear trabajo para construir la Patria

Sin acceso a fondos externos y con la guerra encima, San Martín impulsó una industria propia: un laboratorio de salitre, una fábrica de pólvora y un taller de paños para vestir a sus soldados. El capítulo más notable fue la metalurgia que organizó junto a fray Luis Beltrán: la fragua y los talleres montados en Mendoza llegaron a ocupar a unos setecientos operarios, lo que los convirtió en el mayor establecimiento industrial del actual territorio argentino en su época.

También impulsó la primera ley de protección a un producto nacional —el vino cuyano— y planes de colonización agrícola en tierras públicas, hasta entonces sin cultivar, en Barriales (hoy General San Martín, Mendoza) y en Pocito (San Juan), donde se construyeron canales de riego siguiendo la tradición hidráulica de los huarpes, los pueblos originarios de la región.

Entre esas medidas figura una de las menos conocidas y más significativas: San Martín dictó la primera ley protectora de los derechos del peón rural a nivel nacional, que obligaba a los patrones a certificar por escrito el pago en tiempo y forma del salario. Casi dos siglos antes de que la protección del trabajo fuera un debate instalado, el gobernador de Cuyo ya legislaba para equilibrar la relación entre el empleador y el trabajador rural.

Para fomentar el trabajo organizó y reglamentó el servicio de correos y de policía, y empleó a los desocupados en el blanqueo de las casas y en el cuidado de la ciudad.

Liberar la cabeza, para liberar América

Además de prohibir los castigos corporales que se aplicaban a los niños en las escuelas, sin duda en toda su gesta la educación del pueblo fue una preocupación central.

San Martín fundó escuelas y bibliotecas y aseguraba que “la educación forma el espíritu de hombres. La naturaleza misma, el genio, la índole ceden a la acción fuerte de este admirable resorte de la sociedad. A ella han debido siempre las naciones la varia alternativa de su política. La libertad, ídolo de los pueblos libres, es aún despreciada de los siervos porque no la conocen. Nosotros palpamos con dolor esta verdad. La independencia americana habría sido obra de momentos, si la infame educación española no hubiera enervado en la mayor parte nuestro genio. Pero aún hay tiempo. Los pobladores del nuevo mundo son susceptibles de las mejores luces. El destino de preceptor de primeras letras que Ud. ocupa le obliga íntimamente a ministrar estas ideas a sus alumnos. Recuerde Ud. que esos tiernos renuevos dirigidos por mano maestra formarán algún día una nación culta, libre y gloriosa. El gobierno le impone el mayor esmero y vigilancia en inspirarles al patriotismo, y virtudes cívicas, haciéndoles entender en lo posible que ya no pertenecen al suelo de una colonia miserable, sino a un pueblo liberal y virtuoso”.

Utilizó incluso su propio capital privado para desarrollar su obra educativa, y en agosto de 1817 cedió parte de la renta de la finca que le había donado el Cabildo mendocino para aumentar la calidad educativa asegurando que eran “para la dotación de una cátedra de matemáticas y geografía. V.S. sabe que estas dos facultades son la llave de la verdadera ilustración; porque sin ellas la historia y la crítica serán un adorno puramente superficial; y el teólogo, el jurista y el filósofo nada valen si carecen del conocimiento y cronología de los sucesos con el grande arte de compararlos y darles aquella colocación precisa, profunda y discreta que sólo pueden inspirar las matemáticas”.

La salud pública como prioridad

El 17 de diciembre de 1814 firmó un bando que establecía la vacunación obligatoria contra la viruela, con estos fundamentos: “Uno de los primeros cuidados del gobierno debe ser el aumento de la población y conservación de los habitantes del Hemisferio Americano para que haya brazos suficientes al cultivo de la agricultura y ejercicio de las artes y comercio, al mismo tiempo que no falten quienes presenten sus pechos al tirano que intenta oprimir los sagrados derechos de nuestra civil libertad que con gloria sostenemos”.

Por el mismo bando se creaba una junta sanitaria compuesta por facultativos y se les ordenaba a los sacerdotes actuar como enfermeros.

Al año siguiente, creó juntas para inspeccionar los hospitales cuyanos, que además de las condiciones de atención debían fiscalizar el uso de los fondos.

El protector del Perú

Como contamos en el libro “¿Por qué volver a Monteagudo?”, el 3 de agosto de 1821 San Martín creó por decreto el Protectorado del Perú, gobierno provisorio que tenía el fin de garantizar el orden y consolidar las bases para la creación de un congreso constituyente. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue decretar la reforma del sistema de esclavitud, tendiente a eliminar dicha institución centenaria.

A fines de ese año, el libertador firmó el decreto redactado por Monteagudo que disponía la inmediata expulsión de los españoles solteros, a quienes se confiscaba la mitad de sus bienes, extendiéndose meses después a los casados. Eran unos cuatrocientos, los más ricos de Lima, antiguos opresores de esclavos afroamericanos, amantes de los castigos y azotes, los beneficiarios de la opresión y el tributo indígena, los dueños de las minas que consumían miles y miles de vidas humanas, de hombres, mujeres y niños. Ahora marchaban a pie hasta El Callao, rodeados de guardias, llevándose lo puesto hacia la «madre patria».

Hombre de gobierno

El 8 de octubre de 1821 San Martín da a conocer el Estatuto del Perú, redactado por Bernardo Monteagudo. El mismo determinaba tajantemente que “el presente estatuto regirá hasta que se declare la independencia en todo el territorio del Perú, en cuyo caso se convocará inmediatamente a un congreso general que establezca la constitución permanente y forma de gobierno que regirá el estado”.

Algunas de las medidas más notables del Protectorado del Perú impulsadas por San Martín y ejecutadas en su mayoría por Monteagudo fueron:

– Abolición de la servidumbre.

– Abolición del tributo indígena.

– Abolición de la Inquisición.

– Liberación de los hijos de esclavos nacidos desde la proclamación de la independencia.

– Fomento de la educación en todos sus niveles.

– Fomento del teatro y dignificación del oficio de actor.

– Creación de la biblioteca pública (había sido decretada anteriormente por San Martín pero fue Monteagudo quien la efectivizó).

– Otorgamiento de la ciudadanía peruana a todo habitante de la América del Sur.

– Abolición de los castigos corporales.

– Libertad de imprenta y opinión.

– Prohibición del juego por dinero (una de las razones que muchos historiadores coinciden selló la suerte del delegado de San Martín, por ser una costumbre profundamente arraigada entre las clases populares).

– Retiro de los edificios y plazas públicas de todo tipo de estatua, escudo o cualquier elemento que homenajee o reivindique la conquista española, al gobierno virreinal y a los reyes de España.

– Protección de los monumentos arqueológicos y prohibición de sacar del país reliquias de los antiguos peruanos.

– Medidas proteccionistas en beneficio de la producción local.

– Reducción del número de fiestas religiosas y creación de un nuevo calendario de fiestas cívicas que las supera en cantidad (ocho).

Su paso al frente del gobierno peruano quedó expuesto en dos documentos que escribió Monteagudo: “De las tareas administrativas del gobierno, desde su instalación hasta el 15 de julio del año 1822” y “Sobre los principios políticos que seguí en la administración del Perú, y acontecimientos posteriores a mi separación”.

Sin marina mercante no hay progreso.

En el primero de los textos antes mencionados se hace referencia a la importancia cabal del desarrollo de la Marina Mercante:

“Para fomentar la marina mercante, sin la cual no puede progresar la del Estado, se han tocado todos los arbitrios capaces de empeñar el interés individual en este género de industria, concediendo privilegios a los habitantes de la costa que se dediquen a la pesca, y a los que hagan el tráfico en buques tripulados por los naturales del país. Los efectos de estas medidas han empezado ya a sentirse, y una gran parte de la marinería de nuestra escuadra ha sido enganchada en nuestros mismos puertos, cuya población ha carecido hasta aquí del empleo a que naturalmente estaba llamada”.

El crecimiento y la destrucción de los monopolios y los grandes propietarios

Es destacable también el análisis que hace Monteagudo del crecimiento económico que vive la nueva nación dirigida por San Martín a raíz de la destrucción de los monopolios que “los grandes propietarios” peruanos hegemonizaban en sociedad con las autoridades coloniales: “Por último, considerando la situación del país en respecto a su prosperidad y medios que hoy tiene de obtenerla, a nadie parecerá exagerado el concepto de los grandes progresos que ha hecho a la sombra de la libertad. Aunque se han disminuido los capitales por los consumos de la guerra y la inmigración que es consiguiente a ella, la suma de los que han quedado rinde hoy más productos que antes, porque la industria demanda mayores fondos cuando puede emplearse con franqueza, sin las trabas del antiguo monopolio, y porque en fuerza de nuestras nuevas instituciones se han puesto en el mercado un gran número de capitales que estaban sustraídos a la circulación. Es verdad que ya no se encuentran esos grandes propietarios que unidos al gobierno absorbían todos los productos de nuestro suelo: pero subdivididas las fortunas, hoy vive con decencia una porción considerable de americanos, que no ha mucho tiempo tenían que mendigar el amparo de los españoles”.

Gobernar para la patria y contra los cipayos

La política de San Martín en ambos casos le ganó el afecto de los auténticos patriotas de todas las clases y la resistencia de muchos poderosos criollos y españoles a los que estas medidas afectaban directamente.

A estos San Martín les recordaba: “Cuando América por un rasgo de virtud sublime quebrantó las cadenas de la opresión peninsular, juró a la patria sacrificarlo todo por arribar al triunfo de aquel glorioso empeño. Así es que desde entonces debió desaparecer entre nosotros el ocio, la indiferencia, la molicie y todo cuanto podía enervar la fuerza de aquella valiente resolución. Consecuente a esto, la actividad, la dureza de la vida armada, es el verdadero carácter que debe distinguirnos. No es suficiente el sacrificio de nuestra fortuna. Es preciso dar el sosiego, nuestra existencia misma”.

Hoy recordar los gobiernos sanmartinianos tiene que ser la brújula para orientar la construcción de la definitiva independencia de la patria, desnudando los falsos discursos que, para justificar el saqueo extranjero y el cipayismo de las clases dominantes de adentro, intentan vaciar su obra de su verdadero poder revolucionario.

*Germán Mangione es periodista e investigador. Diplomado en Economía Política. Autor del libro “¿Por qué volver a Monteagudo?”. Coordinador del sitio educativo de historia:  www.puntaquebrachohistoria.com.ar y miembro del Encuentro Federal por la Soberanía.

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SAN MARTÍN

Semblanza, legado, y vigencia del General José de San Martín

Seamos libres, y lo demás no importa nada”

Ante un nuevo 17 de agosto, aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, es de gran trascendencia traer al presente la semblanza y el legado de este gran revolucionario, nuestro Padre de la Patria y Libertador de América.

Hoy, como entonces, la Patria está en peligro, y rescatar su figura y su obra resulta imprescindible, porque nos ayuda a restablecer la dignidad, el honor y el amor por la Argentina; a recuperar nuestros sueños colectivos inconclusos y ubicarlos en el lugar que les corresponde, ese que nunca debemos abandonar.

Excepcional jefe y estratega militar, San Martín fue también un político brillante, con un proyecto para todo el continente americano. Comprendió que la dominación colonial constituía el eje central de los males que aquejaban a los pueblos de América. Su ejemplo de lucha por la libertad, la emancipación y la independencia de estos pueblos, sometidos al yugo feroz de las potencias imperiales de su tiempo, constituye un legado fundacional siempre vigente que jamás debemos olvidar.

En aquella expresión con la que arenga a su ejército, nuestro Libertador deja un claro mandato: “Cuando la Patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.

En la Argentina actual, donde enfrentamos al gobierno de Milei, sus secuaces y sus socios afines de adentro y de afuera, y sus intentos exacerbados por entregar el país, nuestras tierras y nuestros territorios a los extranjeros, aquel mandato vuelve a cobrar plena vigencia: “Todo está permitido, excepto no defenderla”, frente a los enemigos exteriores e interiores.

Nuestro General San Martín asumió también la defensa y la lucha por la construcción de una industria nacional, por la educación y por la tierra comunitaria.

¿Qué diría hoy de los desalojos forzosos o de las leyes indignas que promueven Milei y sus socios para quitarles las tierras a los pueblos originarios, a quienes él consideraba dueños de este territorio?

San Martín decía: “La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas, ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene…”. ¿Qué pensaría hoy de las fuerzas de seguridad y defensa reprimiendo a jubiladas y jubilados, así como a toda expresión que se manifieste en las calles en oposición a los planes de ajuste, entrega y feroz saqueo a los que han sometido a nuestra Patria?

Sobre la Guerra del Paraná, expresaba nuestro Libertador: “…en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”. Y, por si cabe alguna duda, entrega su sable a Rosas por la defensa y el triunfo ante las dos potencias europeas más poderosas de entonces, Francia e Inglaterra, que pretendían circular por nuestros ríos como si fuesen suyos y no pertenecieran a todos los argentinos y argentinas, quienes supimos propiciar su derrota para proclamarnos soberanos de nuestra Patria.

Al entregar su sable, lo hace “como prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarnos”.

¿Qué haría hoy el General San Martín, que acuñó aquella frase “Seamos libres, y lo demás no importa nada”, viendo que acaban de entregar por treinta años a empresas extranjeras nuestro río Paraná, nuestra puerta de entrada y salida, sabiendo que es allí donde los pueblos se hacen “esclavos en la entrega” o “naciones libres” en su recuperación?

Diría, como entonces, firmemente: “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que, por un indigno espíritu de partido, se unan al extranjero para humillar a la patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en el tiempo de la dominación española…”

Porque la economía y la política no son, como fanáticamente expresa el presidente Milei, una “cuestión de mercado”.  La política y la economía deben forjar el camino hacia nuestra plena soberanía nacional y la felicidad del pueblo, avanzando hacia una segunda y definitiva independencia que permita conquistar nuestros sueños fundacionales: los sueños colectivos inconclusos.

Como dijo el General San Martín: “Un día se sabrá que esta patria fue liberada por los pobres y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros, que ya no volverán a ser esclavos de nadie”.

Los hombres y las mujeres somos hijos e hijas de nuestro tiempo. San Martín fue protagonista del suyo. Hoy nos toca a nosotros protagonizar el nuestro porque, parafraseando a nuestro Libertador de América: ¡los argentinos no somos empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca!

¡Viva el General San Martín!

¡Viva la Patria!

¡La Patria no se vende, se defiende!

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SOBERANÍA TIERRA

Rosario se movilizó masivamente contra la ley de extranjerización de tierras

Organizaciones ambientales, sociales, políticas y gremiales protagonizaron una multitudinaria jornada en rechazo a la ley de extranjerización de tierras. A pesar de la lluvia previa y las fuertes ráfagas de viento, una masiva movilización recorrió el centro de Rosario hasta el Monumento Nacional a la Bandera bajo una consigna común: “Argentina no se vende, se defiende”.

Desde el mediodía comenzaron a desarrollarse diferentes actividades en la Plaza San Martín, que se convirtió en punto de encuentro de las numerosas organizaciones y ciudadanos que participaron de la convocatoria: una muestra soberana con grandes infografías que ilustran la pérdida de soberanía que captó la atención de los participantes, armado de carteles y banderas, y toda la jornada previa a la movilización estuvo acompañada por una radio abierta conducida por el periodista Ariel Bulsicco y Sofía Alberti (CTA Autónoma), por la que fueron pasando referentes de las distintas organizaciones que impulsaron la jornada, quienes expusieron los diferentes argumentos para rechazar la ley y advirtieron sobre sus consecuencias para la soberanía nacional, los bienes naturales y el territorio argentino.

Una movilización masiva pese al clima

La movilización desde Plaza San Martín al Monumento a la Bandera se destacó tanto por su masividad como por la amplitud de los sectores participantes. Organizaciones ambientales, sociales, políticas y gremiales confluyeron en las calles de Rosario expresando un rechazo común a la extranjerización de la tierra y en defensa de la soberanía nacional.

Entre las columnas que integraron la marcha se destacó la nutrida presencia del Encuentro Federal por la Soberanía y el Foro por la Recuperación del Paraná, que recorrieron las calles bajo una consigna que concentró la atención de numerosos participantes:

“Argentina no se vende. Las Malvinas son argentinas. ¡El río Paraná y el resto del territorio también!”

La consigna vinculó la defensa de la tierra con una concepción más amplia de la soberanía: las Malvinas, el río Paraná, los recursos naturales y el conjunto del territorio nacional como parte de una misma causa.

Una enorme bandera argentina frente al Monumento

Uno de los momentos más emotivos de la jornada se produjo con la llegada de la movilización al Monumento Nacional a la Bandera.

Allí aguardaban exsoldados combatientes de Malvinas, quienes se sumaron al recibimiento de la marcha y frente al Monumento, desplegaron junto al Encuentro Federal por la Soberanía y el Foro por la Recuperación del Paraná una enorme bandera argentina que sintetizó el sentido que atravesó toda la convocatoria.

En ese marco, Luciano Orellano destacó el carácter patriótico y popular de la movilización:

“Estamos en una cruzada de todo el pueblo argentino por defender la Patria. El sentimiento patriótico que despertó la Selección cuando se desplegó la bandera de Malvinas estuvo presente en esta masiva convocatoria, que unió a un sinnúmero de organizaciones en un mismo grito: ¡Argentina no se vende, se defiende!”

La multitudinaria jornada rosarina dejó así una imagen de unidad entre sectores de distintas procedencias alrededor de una definición común: la tierra, el Paraná, las Malvinas y el territorio argentino forman parte de una misma lucha por recuperar la soberanía nacional.

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