Para cualquier pueblo litoraleño su río representa lo más profundo de todo su ser. Es su pertenencia, es su entraña, es su canto, su cultura, su lugar, es también su forma de vida y su progreso. Esto ocurre en todos los pueblos del mundo. Pero para los argentinos, se transforma también en la causa de sus males, de su pobreza, de su dolor. Es “la otra hermanita perdida”, como las islas Malvinas, porque desde los años 90 su río, su esencia, su progreso, les fue arrebatado. Su río fue extranjerizado.
Hoy, Argentina tiene su comercio exterior, sus exportaciones, casi totalmente extranjerizados. Y hasta hace poco el Estado, como la mayoría de los argentinos, lo ignoraban totalmente.
Si bien Argentina tiene con países hermanos ríos compartidos (binacionales), como el río Uruguay, el Río de la Plata, el río Paraguay y el río Paraná, este último tiene un importante trecho que es totalmente nacional y está dentro de los límites de la Nación Argentina. Justamente el trecho que fue extranjerizado, donde las terminales portuarias y el dragado son extranjeros y el Estado solo es convocado a la hora de pagar el dragado y el balizamiento para que siga fluyendo ese negocio multimillonario y multiextranjero. Los dólares de la exportación no ingresan al país, lo que explica que un país netamente exportador no tenga dólares.
Entre los extranjeros que multiplican sus negocios en el río Paraná (en el tramo puramente nacional), está la flota fluvial de bandera paraguaya. Si bien esta flota es de “bandera paraguaya”, pertenece a:
Empresas argentinas que se formaron con el beneficio de los empujes y barcazas baratos por el cierre de la Flota Fluvial del Estado que luego, por la “ley de bandera de conveniencia”, cambiaron su bandera ¡y listo! ¡extranjerizada nuestra flota fluvial!
Otras empresas de otros países no limítrofes.
Una de las últimas embarcaciones argentinas que cambiaron su pabellón. (Remolcador Río Piray Guazú)
Evidentemente que están en Paraguay porque es como un paraíso fiscal y, al igual que el comercio exterior extranjerizado, el tema es hacer pingües ganancias ¡sin tributar absolutamente NADA!
A esta evasión fiscal jamás se les ocurriría hacerla en sus países de origen, pero en Argentina… “que solo el pueblo argentino que trabaja pague impuestos” (trabajadores, comerciantes, pymes).
Se habla de “malestar” por el cobro del peaje a los buques de bandera paraguaya. Es un “malestar” del gobierno paraguayo y de la Bolsa de Comercio de Rosario y sus socios extranjeros.
Debemos considerar que hay un tratado de “libre navegación” de Argentina con Paraguay (firmado por la dictadura de Onganía en 1967), por el cual Argentina “concedía todo” a Paraguay, que lo tomaba todo sin dar absolutamente nada a cambio.[1]
Consideremos que en 1967 Argentina tenía una Marina Mercante numerosa: E.L.M.A. era quinta en el mundo y la Flota fluvial del Estado estaría entre las cinco primeras. Paraguay carecía de una flota fluvial como la que tiene hoy, solo tenía unos pocos empujes con barcazas.
Ese tratado de navegación, sumado a la extranjerización y a la entrega menemista, condenó a Argentina a quedarse sin Flota Mercante Fluvial. Por ese tratado, Paraguay puede navegar, cargar y descargar en puertos de la República Argentina sin que se los toque, pero la escasa flota argentina que queda no puede hacer lo mismo en Paraguay.
Ese tratado de una dictadura no es conveniente para Argentina. Hoy, ante un tratado donde una parte o las dos están disconformes, entonces: ¡NO HAY MÁS TRATADO!
Otra cuestión es el tema del “peaje” que impone el gobierno argentino con los buques de bandera paraguaya u otra bandera, que usen el río Paraná. Un río Paraná en el que el mismo gobierno argentino siempre, de una manera u otra, se encargó de su dragado y balizamiento (en la parte puramente nacional como en la binacional), por 123 años con la Dirección Nacional de Vías Navegables o, a partir de la extranjerización, pagando miles de millones de dólares a la empresa Belga Jan De Nul (que dicho sea de paso jamás pagó tributo alguno al Estado por operar en Argentina, desde la década del 90 hasta hoy). ¿No tiene derecho Argentina a pedir un peaje por mantenimiento? No quieren pagar impuestos y tampoco peaje. ¡Las quieren todas!
Hay otro tema más importante todavía. El Estado argentino debería colocar una aduana fluvial justo donde se enfrentan las provincias ribereñas de Chaco y Corrientes, donde está la frontera, porque río abajo de ese límite las aguas del río Paraná son aguas puramente nacionales y cualquier buque extranjero debería ser sometido a los controles y pagos aduaneros para ingresar mercaderías al país o viceversa, como así también a los controles de prefectura. Les guste o no les guste, es así. Si miran un mapa del país verán claramente los límites geográficos.
La solución al disgusto de las empresas argentinas y otras de bandera paraguaya, es clara. Así como usaron la bandera de conveniencia para colocar la paraguaya, hagan lo opuesto por la ley de bandera de conveniencia que invocan: coloquen el pabellón argentino. Lógico, deberán pagar impuestos. Y los marinos mercantes argentinos, agradecidos.
Otro tema para abordar es el pago de impuestos de los buques marítimos (de ultramar) mercantes “extranjeros”, que por miles operan en aguas nacionales del río Paraná, cargando la enorme exportación argentina en manos extranjeras, llevándose el 100 % de la carga, sin aportar el 50% correspondiente por la reserva de carga, ni tampoco tributar por ejercer una actividad comercial en el país.
Por todo esto, urgen “leyes claras” de origen impositivo y aduaneras de operatoria comercial en puertos y aguas nacionales para buques argentinos y extranjeros (como la “ley de reserva de carga”, entre otras), donde los buques de bandera argentina estén beneficiados impositivamente respecto a los extranjeros y no como hoy, que es al revés.
Si no cambiamos esto, seguiremos lamentando que “las cargas son de nosotros…¡las ganancias son ajenas!”.
(*) Feliciano Ramos. Capitán Fluvial. 48 años de servicio. Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná.
La industria siderúrgica, desde la minería de hierro y carbón y la recuperación de chatarra, hasta llegar a las chapas navales, rieles ferroviarios, o cualquier otro producto destinado a la industria nacional, ocupa un lugar estratégico tanto para el desarrollo integral de absolutamente toda industria en general, como para la defensa y la seguridad nacional en particular. Por lo tanto, a todas las experiencias que ha protagonizado nuestro país en el desarrollo de esta industria, hay que entenderlas como una historia de lucha por la soberanía.
Sin observar desde este lugar, no hay comprensión ni conocimiento posible que tenga como objetivo un país con un desarrollo integral de la industria argentina, con pleno empleo y felicidad para sus habitantes. Si no nos paramos desde un profundo deseo de libertad, difícilmente podamos despejar las cortinas de humo que nos han impuesto. En relación a esto vamos a partir de algunos datos históricos hasta llegar al presente.
Es indispensable entender que para el puñado de países que dominan y oprimen al mundo con el robo y el saqueo, además del de sus propios pueblos, el de los pueblos y naciones oprimidas por ellos (principalmente EE.UU en nuestra región), es su tarea trabar los intentos de soberanía de los países oprimidos en minería: de hierro, de carbón, de oro, lo correspondiente a energía, etc.; en siderurgia: reducción, aceración, laminación, y su vinculación con la metalurgia de terminación, principalmente lo referido a lo ferroviario, y muy particularmente a la flota naval de guerra y comercial.
Es nuestra tarea avanzar sobre estos ejes, continuando con las mejores experiencias de nuestra historia: caso Fray Luis Beltrán como fabricante y organizador de artillería en la guerra emancipadora al mando de San Martín, entre otros, o luego el del General Manuel Savio (escuela superior técnica, dirección de fabricaciones militares –DGFM-, plan siderúrgico argentino) analizando principalmente las experiencias de Altos Hornos Zapla – Somisa – Hipasam (mineral de hierro) – Río Turbio (carbón).
En lo referido a la línea divisoria entre lo “estatal” y lo “privado”, entendemos que no es en realidad así: es entre quienes defienden fundamentalmente lo nuestro y quienes defienden intereses principalmente extranjeros. Por seguridad nacional, el Estado no puede ni debe dejar las palancas claves del país en la decisión de uno o varios monopolios extranjeros. Las mejores experiencias de este tipo de empresas, son estatales o mixtas “con control del Estado”.
Por lo dicho, queremos introducirnos a sobrevolar, muy por arriba y con solo algunas palabras, las experiencias.
Altos Hornos Zapla
Altos Hornos Zapla fue y es un complejo siderúrgico integrado, ubicado en el departamento de Palpalá, a 13 km de San Salvador de Jujuy. Contaba con dos minas de mineral de hierro “9 de octubre” y “Puesto viejo”, a no más de 27 km del alto horno; una zona forestal de 18.000 ha de bosques con 30 millones de árboles eucaliptos para carbón de leña para reducción del mineral, y otras 60.000 ha de forestación en Formosa. Cerca de allí se halla el dique La Ciénaga, obra hidráulica que embalsa 28 millones de m3 de agua.
Los planes de Savio y el encuentro de mineral de hierro son el punto de partida para que el 11 de octubre de 1945, a las 8.45 hs de la mañana, se realizara la primera colada de arrabio en Argentina, con la mano de obra de dos ingenieros suecos (que fueron parte central de esta experiencia con base en un proyecto sueco), el Gral. Savio, el Mayor Luteral y trabajadores del Noroeste argentino y de Bolivia. Esta experiencia utilizó materiales y máquinas que se encontraban en Argentina.
En 1964 se completó el ciclo siderúrgico con la construcción de cuatro altos hornos, dos hornos eléctricos y una planta de laminación. Hasta aquí 100 % estatal.
En 1992 fue privatizada, estando hoy en manos del empresario ítalo – argentino Sergio Taselli [1], pasando a ser “Aceros Zapla SA”. Es importante saber que esta experiencia, en principio sueco-argentina, termina siendo solo argentina por trabas de las que se sospecha como responsable a EE.UU, interceptando planos, entre otras cosas. Esta experiencia nos enseña, por un lado, que somos capaces de realizarlo nosotros y, por otro lado (el norteamericano) demuestra que no alcanzó con trabar la continuación del proyecto desde el lado de los suecos para detenerlo. Una vez logrado el proyecto “soberano” solo una feroz dictadura y gobiernos entreguistas (principalmente el menemista) lograron derribarlo.
Yacimientos y producción de carbón
Río Turbio
Existen yacimientos de carbón en ocho provincias, pero en Río Turbio (Santa Cruz), se encontrarían más del 90% de las reservas del país.
Desde 1943 hasta 1958 funcionó bajo la órbita de YPF, y a partir de ahí por YCF.
Produce coque para la siderúrgica y combustible (vapor) para la industria energética. Hoy está en funciones en manos del Estado, aunque no es jurídicamente una sociedad del Estado.
Mineral de hierro
El yacimiento de hierro de Sierra Grande, en Río Negro, es el mayor yacimiento de mineral de hierro en Argentina.
Se estima que las reservas de mineral de hierro sobrepasan los 140 millones de toneladas.
En 1969 se funda Hierro Patagónico de Sierra Grande (HIPASAM), que inició su primera producción en 1978. El mineral fue explotado hasta 1991 con ritmos de extracción anual del orden de un millón de toneladas de mineral y de producción de pellet para SOMISA, con un ferroducto que trasladaba el material hacia el puerto.
Se reactiva nuevamente en 2006, por medio de un acuerdo con la empresa china Leng Cheng Mining, clausurada en 2014 luego de una inspección de la Secretaría de Trabajo de la provincia.
No queríamos dejar de mostrar la importancia del mineral de hierro y visibilizar que hay hierro para abastecer el mercado interno o, al menos, una parte importante de éste.
SOMISA
El proyecto convertido en ley en 1947, conocida como “Ley Savio”, planteaba la creación de sociedades mixtas de Estado y empresas o capitales privados, con control estatal representado por la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM)
La “Ley Savio” tenía el objetivo de producir acero en el país, utilizando materias primas y combustibles argentinos y extranjeros en la proporción que resultara más ventajosa económica y técnicamente, conservando activas las fuentes nacionales de minerales y de combustibles; suministrar a las industrias nacionales de transformación y terminado acero en calidad y costos adecuados; fomentar la instalación de plantas de transformación y terminación; y afianzar el desarrollo de la industria siderúrgica argentina. Por esta ley se creó “Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina” (SOMISA).
En la presidencia del directorio quedó el Gral. Manuel Nicolás Savio. Junto al presidente, un tercio del directorio sería nombrado por el Estado, debiendo ser de nacionalidad argentina, no así el resto del directorio, que serían miembros de entidades privadas.
A principios de 1948 se definieron los productos que fabricaría la planta:
“…en un comienzo de las operaciones se proyectará para una producción de sólo 500.000 tons. de productos terminados si bien se toman recaudos para que al final se llegue a producir 1.000.000 de tons. de dichos productos. De un modo indicativo, los productos a fabricar son los siguientes: ⅓ rieles y perfiles pesados; ⅓ chapas, planchas y hojalatas; ⅓ perfiles medianos, chicos y redondos”.
Ese mismo año, SOMISA firmó un acuerdo con la empresa norteamericana “The Armco International Corp.”, controlada financieramente por el grupo Mellon. Mediante este convenio la dirección, el asesoramiento técnico, las obras de construcción y montaje de la planta siderúrgica, pasaron a ser responsabilidad de esta empresa.
Para 1951 las obras aún se limitaban al movimiento de tierras en el lugar.
Luego de esto, a sabiendas de la decisión del gobierno de terminar este proyecto y para asegurarse tener el control de avanzar la obra, los capitales norteamericanos otorgarían en 1955 un préstamo de hasta 60 millones de dólares del Eximbank que favorecía a The Armco International Corp., dándole la dirección técnica, el asesoramiento legal y funcionamiento de la planta de chapas, planchas y hojalata.
Acá hay que detenerse a observar dos cuestiones. Una es que al entregarle el sector de chapas, planchas y hojalata, controlan entre otras cosas la chapa naval. Otra es que el crédito, que se fue pateando, tenía como fecha de firma el 17 de septiembre de 1955, pero el golpe de Estado cívico-militar al gobierno de Perón del 16 de septiembre (que dejó un saldo de más de 150 muertos) no lo permitió. Esta dictadura firma en el 56, otro totalmente entreguista con cláusulas de injerencia interna.
El 20 de junio de 1960 se enciende el primer “alto horno”. Pero luego, el 17 de enero de 1961 mediante la Ley 15.081, se modifica la Ley 12.987 que creaba SOMISA. La modificación permitía principalmente aumentar la participación del capital privado (nacional o extranjero) al punto de que estos pudieran tener el control absoluto de la empresa. También desaparece la obligación de utilizar mineral nacional y mantener activo a este sector.
Recién el 5 de mayo de 1961 comienza la producción de acero a través de los hornos Siemens-Martin.
Es por todo esto que afirmamos a la empresa SOMISA y a todo el proyecto siderúrgico nacional del general Savio, como ejemplo que demostró su superioridad en beneficio del mercado interno en todo aspecto, e incluso el externo, por precios y calidad, exponiéndola como experiencia de lucha por la soberanía. Fueron necesarias tanto las dictaduras cívico-militares, como también los gobiernos que le siguieron (principalmente el menemista) que privatizaron y destruyeron esta gran experiencia de soberanía del pueblo y la nación Argentina.
En 1992 Carlos Menem la privatizó, vendiendo al grupo Techint una empresa de 5.000 millones de dólares en activos y 2.000 millones de dólares de pasivos a un monto de 140 millones de dólares[2].
Acero argentino
Si se analiza la industria del acero en la Argentina hoy, debemos afirmar que tiene una estructura concentrada y extranjerizada.
La producción se concentra en seis grandes empresas productoras: 1) la ítalo-argentina Ternium Siderar (del conglomerado Techint, con sede en Luxemburgo[3], y cotizante en el mercado local, con una participación estatal del 26% aproximadamente, a través de la ANSES) que da cuenta del 43,5% de la capacidad instalada; 2) Acindar controlada por ArcelorMittal, empresa con origen en la India y fuertes vínculos con los ingleses, que representa el 23,12% de la capacidad instalada (con sede en Luxemburgo, cotiza en mercados extranjeros); 3) la también ítalo-argentina Tenaris Siderca con un 17,68% (del conglomerado Techint, con sede en Luxemburgo, cotiza en mercados extranjeros); 4) Sipar Gerdau 8,84% (brasileña, cotiza en mercados extranjeros); 5) Acerbrag un 4,76% (brasileña, cotiza en mercados extranjeros); y 6) Aceros Zapla 2,04% (del empresario ítalo-argentino Sergio Taselli).
La concentración del sector también se observa en las etapas productivas.
Según un informe del Ministerio de Economía del año 2021, Techint controla el 100% de la capacidad instalada en aceros planos (Ternium Siderar) y tubos sin costura (Tenaris Siderca), mientras que Acindar representa el 60% en laminados no planos. En este sentido, los niveles de concentración y extranjerización del mercado del acero en la Argentina es monstruoso. Esto implica que las empresas imponen -a través de su posición dominante en el mercado- los precios y las condiciones de compra-venta (formas de pago, plazos de entrega, etc.) tanto a sus clientes como a sus proveedores, además del problema de “dónde está la plata” que generó y genera esta industria.
La Cámara Argentina del Acero expone en su página que la capacidad de producción anual en su conjunto es de cerca de 7 millones de toneladas de acero crudo (poco más de 5 millones producidos en 2022)[4] y su facturación consolidada es superior a 4.500 millones de dólares. Además, el sector exporta por más de 1.500 millones de dólares anuales, y se estima que genera aproximadamente 15.000 empleos de manera directa y alrededor de 100.000 de forma indirecta.
Los principales sectores que demandan productos de acero son la construcción (50%), el sector agroindustrial (35%) y otros sectores como el petróleo, gas y energía, y electrodomésticos (15%).
En nuestro país, son cinco las empresas productoras de acero común, las cuales se encuentran asociadas a la Cámara Argentina del Acero y forman parte de grupos empresariales muy importantes, tanto a nivel nacional como internacional: Acindar [5] (Grupo Arcelor Mittal); Tenaris-Siderca y Ternium-Siderar (Organización Techint); Acerbrag (Grupo Votorantim); y, por último, Sipar-Gerdau (Grupo Gerdau).
Para entender la situación actual del acero en Argentina, es importante observar que la Cámara “Argentina” del Acero está integrada por estos cuatro grupos. Solo de la parte que corresponde a Siderar (ex Somisa), los argentinos poseemos el 26%, y esta empresa está atada a los designios del grupo Techint (Techint Holding SARL, radicado en Luxemburgo), que a su vez está controlada por San Faustin SA (también radicada en Luxemburgo) y esta a su vez está controlada por R&P STAK .
En relación a lo ecológico, esta industria tiene hoy un alto porcentaje de emisión de dióxido de carbono por el lado negativo, y tiene la característica de ser reciclable y reutilizable indefinidamente por el lado positivo. El lado negativo solo se resuelve si entendemos a esta industria como una necesidad del pueblo argentino y sus industrias y no desde una visión de mercado con súper ganancias.
Planteamos iniciativas de propuestas a debatir:
Minería
Nacionalización de la minería con control de un ente regulador con poder de definición que contenga representantes nacionales y de cada provincia que realice minería, tomando como ejemplo la Comisión Administradora del río Paraná-HCDN, declarando a la minería de interés nacional con el objetivo de: explotación y exploración para el mercado interno -exportación a revisar de haber sobrante-; reducción al mínimo de los impactos ambientales negativos generados por la producción.
Chapa naval
Ley que difunda y promueva que empresas laminadoras realicen chapa naval para el mercado interno en coordinación con astilleros, comenzando en lo inmediato por una compra por parte del Estado nacional de las distintas chapas, abasteciendo a los astilleros en el momento necesario con este stock.
Rieles ferroviarios
Ley que difunda y promueva que empresas laminadoras realicen rieles y otros elementos para la industria ferroviaria en coordinación con estos sectores, que contenga plan de trazos que garanticen un desarrollo integral de la industria argentina.
Control de precios y abastecimiento de acero para industria nacional.
Ley que controle precios para el mercado industrial interno, siendo el Estado intermediario entre empresas siderúrgicas privadas existentes y productores nacionales, realizando un estudio previo de cálculos por la universidad pública que garantice a estas empresas siderúrgicas obtener tasas medias de ganancias, pero no más, y haciendo un estudio de los sectores y empresas que necesita desarrollar el país. Por ejemplo, compre en cantidad y variedad de chapa naval, que luego vaya revendiendo a astilleros cuando sea preciso.
Y de ser necesario, ser también intermediario entre el sector de semi terminado y el de terminado. (por ejemplo: ser intermediario entre la empresa que realiza un producto parecido a un colchón de acero y la empresa que utiliza este colchón de acero para hacer la chapa naval ya lista para utilizar el astillero).
Capital inicial
Compra nacional del 50% de la producción minera y de toda producción a exportar que no contenga un alto valor agregado de la materia prima. Con el control de las divisas obtenidas desarrollar -además de los ítems anteriores-, una industria siderúrgica con control estatal con materias primas nacionales (de no ser suficientes o no ser conveniente, obtenerlas del comercio con países hermanos latinoamericanos, como por ejemplo mineral de hierro de la mina Mutún de Bolivia, sin dejar de desarrollar la minería nacional); compra de maquinaria necesaria para desarrollar esta industria pero teniendo muy en cuenta que nos sirva principalmente para el desarrollo tecnológico de esta industria y no dependencia tecnológica.
Desarrollo científico tecnológico
Ley de promoción del acero en la educación pública secundaria, terciaria, universitaria y sindicatos de estas industrias, que incluya cátedras y cursos que aborden la instrucción y prácticas que sirvan al desarrollo de los ítems anteriores.
[1] Sergio Taselli: se puede decir que de chatarrero para Techint SA pasó a ser, de manos del menemismo, dueño de la concesión minera de Carbón Río Turbio desde 1994 al 2002, donde fue acusado de la muerte de 14 mineros por causas de vaciamiento. Debió rendir cuentas por 163.125.000 dólares en 7 años (según datos que surgen de un minucioso informe de la Auditoría General de la Nación al que tuvo acceso Página/12). En ferrocarriles, a través de Metropolitano SA, con la concesión del Roca, San Martín y Belgrano Sur, fue acusado de desguace, desviación de fondos, entre otras anomalías. Un fiel ejemplo de cómo fue el proceso de privatizaciones del menemismo (el camino a seguir según Milei): comprar una empresa en “quiebra”, disminuir costos echando trabajadores, bajando los salarios, incumpliendo normas de seguridad, y reclamando subsidios al Estado. En el sector privado, tuvo causas por contaminación (con la petroquímica de Capitán Bermúdez) y otras canalladas en Materfer, Parmalat, el Frigorífico Santa Elena. Su paso constante por tribunales, da cuenta tanto de causas de fraude y arbitrariedades contra trabajadores, normas de seguridad y contratos no respetados, como impunidad para ser juzgado.
[2] Fueron necesarios tres nefastos interventores para liquidar este emblema del Acero y la soberanía nacional. Primero Juan Carlos Cattáneo, uno de los más oscuros personajes del escándalo IBM-Banco Nación, entre 1990 y 1991, quien fue parte de reducir el plantel: 11.600 empleados en diciembre del 1990 a 5.285 en diciembre de 1991, además de lograr que una de las empresas que más facturaba y pagaba impuestos tuviera pérdidas de hasta un millón de dólares mensuales. Luego, Jorge Alberto Triaca -padre- (quien en el inicio de la dictadura del 76 comienza del lado opuesto y termina, luego de su libertad, retomando su actividad sindical en 1978 con la anuencia de la dictadura de entonces) fue designado delegado de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y continuó en ese rol hasta el año 1987. Fue uno de los líderes sindicales que defendieron las políticas de la Junta Militar, llegando incluso a dividir al movimiento obrero al dar nacimiento en 1982 a la CGT Azopardo, para enfrentarse a la CGT Brasil encabezada por Saul Ubaldini, que tenía un posicionamiento más duro frente a la dictadura. Terminó de concretar los despidos y de seguir logrando que la empresa sea deficitaria y comenzando con la venta. Luego, a la venta o estafa al pueblo y a la nación Argentina, la concretó María Julia Alsogaray al frente de las privatizaciones tanto de la acería estatal Somisa, como de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel). Posteriormente, fue designada en la Secretaría de Medio Ambiente. María Julia era hija de Álvaro Alsogaray, fundador de la Unión del Centro Democrática (Ucedé), ex ministro de Industria y de Economía y máximo defensor del liberalismo ortodoxo en el país durante buena parte del siglo XX. María Julia Alsogaray enfrentó siete juicios por su desempeño en la función pública, que ejerció durante las presidencias de Carlos Menem (1989-1999), y se encontraba en medio del octavo proceso a su muerte, en 2017. Alsogaray enfrentaba ese proceso en libertad condicional, condición que obtuvo a finales de 2016 al cumplir los dos tercios de la condena unificada por las causas en las que fue hallada culpable (fue condenada dos veces por corrupción).
[3] Luxemburgo es un paraíso fiscal (ver “Argentina sangra por las barrancas del río Paraná”, de Luciano Orellano, Editorial Ágora, Pág. 224, Segunda Edición).
[4] Lo escrito entre paréntesis es agregado nuestro.
[5] Acindar es productora de aceros largos. Pertenece al grupo ArcelorMittal desde 2006 y abastece a los sectores de la construcción civil, petróleo, energía, automoción, agro e industria en general. Con una producción anual de 1,75 millones de toneladas.
Tenaris-Siderca forma parte del grupo Techint. Tuvo un importante protagonismo en el desarrollo del mercado del petróleo y gas a partir del establecimiento de la planta de tubos sin costuras, del que es el principal productor, con una capacidad de producción anual de más de 900.000 toneladas y, además, produce productos para el mercado energético, la automoción y la agroindustria. Ternium-Siderar también pertenece al grupo Techint y es una empresa que elabora y procesa un amplio rango de productos de acero, con altas capacidades tecnológicas. La capacidad de producción total es de 12,4 millones de toneladas de acero terminado por año.
Acerbrag, ubicada en Bragado (Provincia de Buenos Aire) pertenece a Votorantim SA. Produce principalmente aceros largos que se destinan a los mercados de la construcción, el agro y la industria.
Gerdau, asociada a Sipar (en la ciudad de Pérez, provincia de Santa Fe), tiene una capacidad de producción de 650.000 toneladas de acero.
En 1992, Somisa pasó a manos de un consorcio liderado por el grupo ítalo-argentino Techint, acompañado por las empresas brasileñas Usiminas y Campanhia Vale do Río Doce y la chilena CAP. Desde entonces la compañía pasó a llamarse Aceros Paraná. Unos años después fue rebautizada como Siderar y hoy en día se llama Ternium Siderar, dado que forma parte de un grupo formado por otras dos plantas internacionales ubicadas en México y Brasil (antes Sidor, Venezuela).
Con la enajenación de Somisa se consolidó un oligopolio siderúrgico local: el grupo Techint y Acindar pasaron a ejercer una posición dominante en ese mercado. Empresas de Techint monopolizaron la producción local de productos planos y de tubos sin costura, mientras que Acindar desplegó su hegemonía en el mercado de los no planos, excluidos los tubos sin costura.
Javier Milei dice en el cierre del Congreso Económico Argentino la semana pasada:
“En el caso de una empresa que contamina el río, lo que no está bien definido es el derecho de propiedad. Esa empresa puede contaminar el río todo lo que quiera“. “El problema en realidad radica en que no hay derechos de propiedad sobre el agua, cuando falte el agua, alguien va a ver un negocio ahí y va a reclamar los derechos de propiedad. Van a ver cómo ahí sí se termina la contaminación”.
Esta declaración no es una simple transgresión más: es poner en la agenda nacional un tema que a nivel global va tomando una relevancia tal que la disputa de las grandes potencias por el agua dulce parece ser el eje de nuevos conflictos políticos, económicos y bélicos.
Como la Argentina es el mejor país del mundo tiene – además de Messi y Maradona – gran parte de las reservas y fuentes de agua dulce más codiciadas del planeta, por lo que no es menor la posición que tengan al respecto quienes se proponen para presidir la nación.
El candidato Javier Milei -que ya nos dejó bien en claro a quien responde cuando declaró en radio Mitre “… mi alineación internacional es con occidente y los valores de occidente. Ya dije que mis dos grandes aliados son Estados Unidos e Israel”-,sabe muy bien que desde el año 2020 el agua comenzó a cotizar en la bolsa de valores a futuros de wallstreet. En aquel momento la cotización fue de u$s 500 el acre-pie (es decir, unos u$s 410 por metro cúbico), y que en tan sólo dos años, con la crisis hídrica de California, se duplicó el preciosuperando los mil dólares por acre pie (1 litro = 1 dólar).
El “negocio del agua” ya se viene gestionando en el país. De hecho, la empresa que brinda servicios “asesorando” e intercambiando tecnología y conocimiento, entre otras cosas, con las empresas de agua de 5 provincias de nuestro país, incluida la provincia de Santa Fe, es MEKOROT, la empresa de Agua Israelí. El objetivo de la empresa y diferentes gobiernos es la implementación de un Plan Maestro del Sector Hídrico que supone el control de este recurso escaso por parte de esta empresa denunciada a nivel mundial por restringir el suministro de agua a las comunidades palestinas, en lo que se ha dado en llamar “apartheid del agua”.
Esta nueva amenaza que hace el candidato libertario de privatizar un derecho como el del acceso al agua se da en el marco de una crisis hídrica a nivel mundial que él dice desconocer, como desconoce el cambio climático y como niega en general toda evidencia científica en función de reducir la vida humana a una mercancía.
En el mundo 700 millones de personas migran por agua potable y 5 mil niños y niñas mueren a diario por falta de agua potable y saneamiento en el mundo.
Conocemos la realidad de nuestro país, donde los pueblos cordilleranos, tienen escases de agua, y en muchos casos, la poca que tienen está contaminada por la mega minería. En el norte argentino, miles de compatriotas caminan kilómetros para acceder al agua potable.
En las ciudades como Rosario o Santa Fe, que están a la vera de uno de los ríos más importantes del mundo, en los barrios populares sólo se accede al elemento vital por camiones cisternas que van dos o tres veces por semana a dejar agua. Con suerte una canilla comunitaria a unas cuadras, abastece diariamente agua a esos barrios.
El agua que abastece la mayoría de los pueblos y ciudades es agua que proviene de las napas subterráneas, que cada día están más secas y más contaminadas con arsénico, glifosatos, y otros venenos que impone el modelo.
El derecho a la vida no puede tener precio. Defendamos lo nuestro, porque sin agua ni el león sobrevive.
(*) Mercedes Meier, ingeniera química, candidata a diputada provincial por el Frente Amplio por la Soberanía
La irrupción del denominado “fenómeno Milei”, meticulosamente construido desde hace un tiempo por los grandes medios de comunicación y las usinas ideológicas del poder real (que analizamos en otra nota)[1], ha impactado en la escena política al conocerse los resultados de las PASO a nivel nacional.
Las posibilidad cierta de que un representante de la ultraderecha argentina pueda hacerse del gobierno ha estimulado un intenso debate político que ha atravesado todos los sectores de la sociedad argentina como hace tiempo no se veía.
Poder desentrañar los objetivos que plantea este singular personaje, que sale del formato habitual de la denominada “vieja política” con un discurso “outsider” pretendidamente “novedoso” ante el fracaso de la política tradicional, es imprescindible de cara a lo que se juega en estas elecciones.
Para poder hacerlo, partiremos del análisis de algunos de los ejes del Plan de Gobierno y de la Plataforma Electoral de La Libertad Avanza, tratando de superar la superficialidad con la que los propios seguidores del “león” han pretendido presentarlo, con una catarata de “reels” y videos (formato particularmente influyente en el sector juvenil) en donde se busca hacer primar un supuesto “sentido común”, que como todos sabemos, es una construcción en la que, como veremos, los intereses de una minoría son presentados como el interés general.
El “mal ejemplo” argentino…
Argentina es un caso particular en lo que respecta a su desarrollo económico. Lo es, porque a diferencia de la mayoría de los países de Latinoamérica, dio pasos concretos en la posibilidad de un desarrollo industrial soberano logrado de la mano del impulso estatal. La experiencia del peronismo a mediados del siglo XX sustituyendo importaciones, logró hazañas impensadas para nuestra incipiente industria nacional: el desarrollo de la industria naval y la marina mercante, de la industria automotriz, aeronáutica y ferroviaria, el desarrollo de YPF y la producción de acero, el desarrollo en materia atómica, entre innumerables hitos por los cuales muchos sentimos profundo orgullo.
Hazañas de nuestra industria nacional
Una experiencia que marcó a fuego a clase obrera argentina, por las mejoras que implicó en las condiciones de vida de las grandes mayorías y por hacer realidad el sueño del pleno empleo. Fue justamente por esto el principal obstáculo para que las conquistas y derechos alcanzados pudieran ser borradas de un plumazo por aquellos sectores que se expresan en la histórica alianza de la oligarquía terrateniente con las grandes potencias extranjeras.
Históricamente las clases dominantes se han empeñado en este objetivo condenándonos a una inserción unilateral y superespecializada al mercado mundial como mero proveedor de materias primas.
Apertura económica / Reforma Laboral / Reforma del Estado / Reforma monetaria ¿Nuevas recetas?
Con la frase “Queremos volver a ser el granero del mundo”, las referencias a la Argentina oligárquica que le dio forma la generación del ’80, y una catarata de medidas se han presentado públicamente las acciones de gobierno, escalonadas en etapas.
Los objetivos y las medidas planteadas no dejan lugar a dudas. Vienen por todo, y quieren hacer realidad los sueños inconclusos de los sectores hegemónicos de las clases dominantes en Argentina.
Por un lado, los de la oligarquía terrateniente que históricamente ha tenido un peso determinante en la estructura económica argentina, y que si de parásitos hablamos (palabra que suele utilizar el libertario cuando se refiere a la casta política) no hay dudas que es un sector de que desde hace décadas tan sólo en concepto de renta, obtiene ingresos por us$ 10.000 millones al año. Las medidas para este sector, van desde la eliminación de las retenciones, la eliminación de los impuestos inmobiliarios rurales en todo el país, hasta la derogación de la Ley 26737 (Ley de tierras) para que “cualquier persona, nacional o extranjera, tenga libre acceso a la propiedad de la tierra”. Es decir, profundizar una matriz productiva que en las últimas décadas, ha concentrado y extranjerizado la propiedad de la tierra como nunca en su historia.
Por el otro, remachar el rol de Argentina como proveedor de materias primas, que las grandes potencias imperialistas han definido en la denominada división internacional del trabajo. Para esto es que se busca consolidar un modelo agro-minero-exportador, con un papel determinante en los diferentes eslabones de la cadena productiva de las grandes multinacionales, terminando con cualquier posibilidad de un desarrollo industrial independiente, que es el único que puede resolver en serio el drama del desempleo en Argentina.
Ninguno de los objetivos anteriores es posible de alcanzar sin terminar con las formas de organización y lucha del movimiento obrero argentino, que saben, es el obstáculo histórico para que puedan pasar todas estas reformas.
Miguel Ángel Punte, el asesor en temas laborales de Milei, plantea abiertamente que “la uberización [del trabajo] es algo inevitable”[2]., y aboga por la rebaja y liberalización de los aportes patronales, quitarle a los empleadores el rol de «agentes de retención» de los aportes sindicales con el objetivo de desfinanciar a los gremios (propuesta que ya fue implementada en Brasil en el gobierno de Temer y que implicó caídas de más del 90% de los aportes de la cuota sindical) , y sobre todo la posibilidad de que las paritarias deben negociarse de acuerdo a las posibilidades de cada empresa. Además afirma que decretaría a la educación y al transporte como servicios esenciales para evitar medidas de fuerza gremiales.
Miguel Ángel Punte, el empleado de Techint que quiere terminar con los derechos de los trabajadores en Argentina.
El objetivo que persigue Milei es claro: desfinanciar y quitar poder de fuego a los sindicatos, para naturalizar las formas de trabajo que se han desarrollado en la informalidad y precariedad para reducir el mal llamado “costo argentino”, aprovechando el desprestigio de algunos sectores de la dirigencia gremial, y demonizando a las organizaciones sociales que también han demostrado en todo estos años, capacidad de movilización y fuerza en la calle concreta para defender derechos.
Como veremos, nada de todo lo que se plantea es nuevo en la historia Argentina, ya se probó y las consecuencias aún las seguimos sufriendo en el presente…
A casi medio siglo del inicio de la larga noche de la dictadura, parece oportuno reflexionar sobre los principales objetivos de aquel fatídico proceso que se inició en 1976: por un lado, cortar de raíz al auge de luchas que recorría toda la Argentina y del cual el movimiento obrero fue su principal protagonista, y por el otro, terminar con el proceso de desarrollo industrial que nunca fue prioridad para la oligarquía argentina.
Salirse del plan que las grandes potencias a nivel mundial delinearon para estas latitudes le costó a la Argentina una generación diezmada. Poder emprender un desarrollo autónomo a favor de los intereses de las grandes mayorías es una tarea inconclusa, y es un camino históricamente contrapuesto a los intereses de las minorías que han obstaculizado la posibilidad de su concreción.
A sangre y fuego, la última dictadura militar logró avanzar en este objetivo, imponiendo un modelo económico en beneficio del capital extranjero y la oligarquía. El mismo sueño que durante algunas infames décadas se encarnó en la denominada generación del ’80, de la mano de Julio Argentino Roca y sus campañas de exterminio, que consolidó a la Argentina como el “granero del mundo”. Es el modelo de Argentina para pocos, que cada vez que puede, Javier Milei presenta como el ejemplo a seguir para “volver a ser?” una Argentina potencia mundial… A confesión de parte…
Fue así, que de la mano del inefable ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz, se dio paso a una brutal “apertura económica” que no fue más que la sistemática destrucción de ramas enteras de nuestra industria nacional a partir de la importación indiscriminada de productos manufacturados en el exterior. Y por sobre todas las cosas, el auge de la especulación financiera, a través de la Ley de Entidades Financieras y la Ley de Inversiones Extranjeras (aún vigentes) que fueron el marco legal que hizo posible una descomunal fuga de capitales, el endeudamiento externo, la extranjerización del sistema bancario y garantizó la remesa de divisas a las casas matrices de las grandes multinacionales que hicieron pie en la Argentina a partir de entonces. Se dio inicio así, a un profundo proceso de desindustrialización y reprimarización de la economía argentina, seguido de un peso cada vez mayor de los organismos financieros internaciones y las corporaciones extranjeras en la economía nacional.
Campaña televisiva contra la industria nacional y a favor de las importaciones.
Este objetivo histórico de las clases dominantes argentinas, sin dudas, tuvo una segunda vuelta de tuerca en la fatídica década de los ’90, con el inefable decálogo menemista de la reforma del Estado, que avanzó en un proceso de privatizaciones y entrega del patrimonio nacional inédito en la historia.
El plan de privatizaciones de Menem.
Por otro lado, avanzar en la desarticulación del movimiento obrero que a pesar de un contexto internacional desfavorable supo enfrentar los planes neoliberales (a diferencia de otros países de Latinoamérica en donde pudieron pasar sin mayores resistencias). El brutal crecimiento de la desocupación y la consecuente precarización de las relaciones laborales, fueron parte de los objetivos del plan de Menem – Cavallo. Sin embargo, no pudo lograrse el objetivo de acabar con la organización sindical y sus conquistas históricas (los convenios colectivos, las paritarias, el sistema jubilatorio, etc). Por el contrario, la necesidad de luchar contra el hambre y la pobreza, dio origen a nuevas formas de lucha, y el surgimiento del movimiento piquetero que los enfrentó en las calles y las rutas.
El padre de esta segundo fase del proceso de concentración y extranjerización económica, fue Domingo Cavallo (el mejor ministro de economía de la historia para Milei), el que diseño el “plan de convertibilidad”, la fórmula ficticia por la cual durante algunos años se pudo contener la inflación pero que terminó abruptamente con el “corralito” (la incautación de los fondos de los ahorristas) y la crisis que terminó estallando por los aires con la rebelión popular de diciembre de 2001 que por primera vez en la historia, mostró un camino para terminar con gobiernos entreguistas al servicio de los dictados del FMI.
Terminada la oleada neoliberal, nuevos vientos recorrieron Latinoamérica. En este proceso, hubo avances y retrocesos, pero en la gran mayoría de los gobiernos “progresistas” de la región no se avanzó en las transformaciones de fondo que hubieran sido necesarias para dar una vuelta definitiva de página. En Argentina se avanzó en conquistas de derechos importantes (la AUH, la recuperación de YPF, la estatización de las AFJP, el aborto, el matrimonio igualitario, la ley de medios, etc) pero no se modificaron las cuestiones centrales que perviven del modelo liberal: el comercio exterior y la banca continuaron en manos extranjeras y la tierra se siguió concentrando y extranjerizando como nunca antes.
Es innegable que ante la coyuntura urge unirse para evitar que expresiones fascistas y de la derecha más reaccionaria, puedan avanzar en sus planes. Para que este tercer intento por dar un nuevo paso para atrás en la historia no se haga realidad. Pero, también es cierto, que el presente de ajuste y sometimiento a los dictados del FMI, hace difícil mostrar una realidad que preanuncie un futuro mejor para los sectores populares. En esto radican los debates que habrá que dar luego en el seno del campo popular, para que alguna vez, los sueños inconclusos que podamos cumplir, sean los de aquellos que pelearon en los orígenes de nuestra patria por hacernos verdaderamente libres e iguales.
En el marco de la presentación del libro “Crónicas Soberanas de la Patria Herida” de Luciano Orellano en la Feria Internacional del Libro de la ciudad de Rosario, se presentó la versión completa del documental que se exhibiera parcialmente en la presentación.
➡️ Una producción de InfoSoberana que da cuenta de la realidad de una Argentina en las que las palancas claves de su estructura económica están concentradas, monopolizadas y extranjerizadas, en un contexto internacional en el que se agudiza la disputa de las grandes potencias imperialistas por un nuevo reparto del mundo.
Un recorrido emotivo de algo más de 18 minutos por las principales luchas por la recuperación de la soberanía de nuestro río Paraná y las tareas pendientes para una Argentina verdaderamente justa, libre y soberana. 🇦🇷
Guión: Adriana Lynch Edición y Producción: Pablo Payró Locución: Marina Cerquetti
“Litio – Una oportunidad para Argentina si recuperamos soberanía”
🎙 Ciclo de entrevistas. Con la conducción de Marina Cerquetti.
🗣 Conversamos con Luciano Orellano, autor del libro “Argentina sangra por las barrancas del Río Paraná” y del libro “Crónicas soberanas de la patria herida”, miembro del Foro por la Recuperación del Paraná y del Instituto Soberanía.
➡ Conversamos sobre ¿qué es? ¿para que se usa? ¿Cómo se extrae? y nos preguntamos ¿para Argentina, ser parte del triángulo del Litio, es una oportunidad o una condena?
Compartimos la propuesta elaborada por Pablo Landó (*) para la puesta en marcha del puerto de la ciudad de Santa Fe, y el rol del Ente Portuario que hoy lo administra.
El Ente Portuario de Santa Fe es una de las principales trabas para el desarrollo económico de nuestra ciudad.
Es un “ente autónomo no estatal” encargado de administrar nuestro puerto. Para entender por qué un organismo autónomo se encarga de administrar un puerto que es público hay que entender cuál es su origen.
A principios de los 90 cuando el menemismo desplegaba su modelo neoliberal de descentralización del Estado y privatización de los recursos públicos, cedió la administración de los puertos a las provincias. En 1993, la ley provincial N° 11.011 creó los Entes Portuarios (de Santa Fe y Rosario) y les otorgó carácter de “entes autónomos”; un engendro jurídico pergeñado para el saqueo y la entrega.
El directorio del Ente está compuesto por el Presidente (que designa el gobernador), un director municipal (lo pone el Intendente) y hasta 7 representantes de privados (operadores del “círculo rojo” de la ciudad vinculados a los rubros que funcionan dentro y fuera del puerto).
Esos sectores durante años instalaron la idea de un “puerto que no sirve para nada”, decidieron un rumbo de parálisis operativa y productiva y se dedicaron a negociados comerciales e inmobiliarios en la zona de Diques y Avenida Alem. Entre paréntesis.Lo dijimos en compañía de muy pocas personas, -y la realidad de los movimientos operativos actuales nos dio la razón- ¡nuestro Puerto siempre estuvo operativo y tiene una infraestructura que ni los desguaces de zona de diques pudieron derrumbar! (aunque sí afectar). Retomemos…
Para realizar tales negociados sobre terrenos fiscales, tuvieron que aprobar una Ordenanza Municipal llamada “Masterplan” que los puso en valor con obras de infraestructura y servicios que realizó el Estado (o sea, con la nuestra).
Es así cómo podemos entender que nuestro puerto se haya convertido en un hipermercado, casino, shopping, hotel, y barrio de lujo semiprivado y ojo que no estamos en contra del esparcimiento, ni de un centro comercial pero sí que se hagan negocios privados con recursos públicos.
Además, los fondos que administra el EPSF como por ejemplo el cobro de los cánones locativos (alquileres) a desarrolladores inmobiliarios y negocios emplazados allí y por servicios en zona operativa…no van a las arcas del Estado; quedan ahí por ser “ente autónomo no estatal”. Se apropian de millonarios recursos que tanto necesitamos en la ciudad para obras y servicios.
Nosotros queremos recuperar el puerto en toda su potencialidad para los santafesinos. En primer lugar, romper con la herencia menemista y devolverle su carácter “público”. Para eso ya presentamos en la legislatura, junto al Diputado Carlos Del Frade un proyecto para la modificación de la Ley 11.011
Una vez en manos de los santafesinos, ponerlo al servicio de resolver los problemas concretos de la ciudadanía, como por ejemplo uno de los más preocupantes de este momento: el empleo.
Hemos conversado y analizado largo tiempo con investigadores, presidentes de consorcios de gestión de Puertos como el de Mar del Plata, trabajadores de astilleros como Río Santiago, etc, que aseguran que nuestro Puerto puede desarrollar su actividad con barcazas pequeñas, que puedan ser construidas y reparadas por un ASTILLERO LOCAL, MUNICIPAL O PÚBLICO-PRIVADO
Así generaríamos empleo industrial local directo e indirecto. Y mediante “muelles flotantes” en localidades costeras, unir las cargas de productos del centro y norte provincial con la capital provincial, mediante estas pequeñas embarcaciones. Poner el puerto de cara a otro modelo productivo en la región, cuidando el ambiente, apostando a laspymes y pequeños y medianos productores agrícolas y ganaderos.
Señalados los responsables, tenemos que pasar a la acción de revertir el altísimo “costo social” que significó para la ciudad la “privatización encubierta” del Puerto.
Pablo Landó. Comunicador Social. Miembro del Foro por la Recuperación del Paraná. Asesor del Dip. prov. Carlos Del Frade. Dirigente político de la ciudad de Santa Fe.
Que ate bien la bandera para llevarla hacia lo alto, para que allí se mantenga, le habría dicho Belgrano a Cosme Maciel, al ordenarle izar por primera vez la bandera nacional en las barrancas del Paraná, en el pequeño caserío del Rosario del pago de los Arroyos.
¿Por qué fue Cosme Maciel designado para semejante honor? Es cierto que era sobrino del sacerdote que bautizara al propio Belgrano, es cierto que era la máxima autoridad civil presente. Pero creo que hay otro motivo…
Belgrano, nuestra bandera, la Independencia y el río Paraná, son inseparables.
¿Quién era Cosme Maciel? Ya dijimos que era la máxima autoridad civil de una región que aún no era provincia, ya que era regidor en el Cabildo de Santa Fe. Pero, y es un hecho de la mayor importancia, Cosme Maciel armaba barcos y barcazas y recorría el tramo del río entre Santa Fe, la bajada del Paraná (hoy ciudad de Paraná) y Buenos Aires. Cuando Belgrano pasó por Santa Fe, rumbo al Paraguay, los barcos y barcazas de Cosme Maciel colaboraron en el cruce del Paraná para que el pequeño ejército, al mando de Belgrano, pudiera seguir camino a través de Entre Ríos, Corrientes y Las Misiones. Y cuando Belgrano llega al caserío del Rosario, tiempo después, a inicios de 1812, Maciel está colaborando con el coronel Monasterio en el armado de las baterías y las defensas en el río, para evitar el paso de la flota española. Sus barcazas, traían maderas de las islas para armar las defensas y llevaba materiales hacia las Islas, cañones, pólvora, proyectiles y armamento para la batería Independencia. Belgrano era plenamente consciente que el dominio de las aguas de los ríos interiores era la llave que abría o que cerraba la expoliación de nuestra riqueza por parte de las grandes potencias europeas, España en primer lugar que llegó para apoderarse de la plata y del oro americano. Recordemos que Garay hablaba de abrir puertas a la tierra; puertas / puertos para entrar tierra adentro y llegar a la zona de las riquezas que tanto ambicionaban. El dominio del río y de los puertos era vital para nuestra soberanía e independencia y el dominio de los ríos y de los puertos era vital para las grandes potencias en su empeño de adueñarse de lo nuestro y el armado y la posesión de barcos propios, era la otra gran llave, para asegurarnos nuestra independencia y soberanía.
Podemos pensar que Belgrano, que tanto ha insistido en la conformación de una marina propia; en la construcción de barcos propios, proponiendo el uso de los bosques de nuestra tierra y cuidando la reposición de los árboles; proponiendo una industria del cáñamo para cordelería y velas y proponiendo la explotación de betunes para el calafateado de las naves, al encomendar el izado por vez primera de la bandera a un armador de barcos, navegante de este río que corre frente a lo que en una época era el caserío de Rosario, es coherente al estimular de este modo, la defensa de nuestro río, de nuestros mares, de nuestra tierra y el desarrollo de un poderoso comercio que fomente la riqueza de nuestro pueblo y de nuestra patria.
“Histórico – Los temas estratégicos se debatieron en el Encuentro Federal por la Soberanía”
🎙 Ciclo de entrevistas. Con la conducción de Marina Cerquetti.
🗣 Conversamos con Luciano Orellano , autor del libro “Argentina sangra por las barrancas del Río Paraná” y del libro “Crónicas soberanas de la patria herida”, miembro del Foro por la Recuperación del Paraná y del Instituto Soberanía.
➡ Conversamos sobre el primer Encuentro Federal por la Soberanía ¿Por qué se hizo? ¿De que se trató? ¿Y cómo sigue la construcción del programa y la agenda soberana?